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revista Estampas
 
 

Una terrible
verdad desnuda

Una padre le tendió una trampa a su hijo gay para enderezarlo .
Max Haines

Salzburgo, en Austria, es una de las ciudades más hermosas del mundo. Esta ciudad, hogar de Mozart y escenario del escape a la libertad de la familia von Trapp (la misma de la famosa película), está impregnada de historia. Aún hoy se puede visitar la casa de Mozart o las colinas que rodean la ciudad, donde se filmó La novicia rebelde. Sin embargo, no fue por los atributos culturales de la ciudad que Klaus Winkler se residenció en Salzburgo. Había llegado allí, cinco años atrás, procedente de Anthering para asistir a la Academia de Bellas Artes de Salzburgo.

El padre de Klaus, un acaudalado empresario, se había dado cuenta de que su hijo había adquirido las características amaneradas de un homosexual.

El padre culpó a su esposa, Frieda, quien siempre había tratado a Klaus como a una niña pequeña. Cuando Klaus era niño, Frieda le ponía vestidos y le hacía jugar con muñecas. Einrich Winkler le sugirió a su hijo que recibiera tratamiento psiquiátrico, pero el chico no quería escuchar nada al respecto. Finalmente, Winkler envió a Klaus a la escuela de arte en Salzburgo.

Poco tiempo después de su llegada, Klaus ya compartía un apartamento en el número 12 de la calle Mozart con otro joven, Leopold Floer. Los dos hombres, entonces de poco más de 20 años, mantenían una relación homosexual ya prolongada. Es por ello que la escena no tenía el más mínimo sentido cuando llamaron a la policía para que se presentara al apartamento de Klaus. Los oficiales fueron recibidos por Klaus, totalmente desnudo, y una voluptuosa joven ataviada de forma similar.
Klaus estaba sentado en un sillón, en estado de shock. Renate Braun, la joven, también estaba conmocionada. Renate tenía una herida grave en el hombro izquierdo. Fue llevada en ambulancia al hospital. Desafortunadamente, la única otra ocupante del apartamento estaba muerta. El cuerpo desnudo de Helga Schmidt yacía sobre el piso. Había sido golpeada en la cabeza con una estatua en bronce de Adán desnudo. Parecía que todo en el apartamento de Klaus le tenía aversión a la ropa.
Entonces entró el compañero de apartamento, Leo Floer. Leo demostró que estaba en otro lugar cuando ocurrió el terrible hecho. No conocía a ninguna de las mujeres y no había estado involucrado de ninguna forma en el asesinato.

El doctor Egon Harz efectuó una autopsia al cuerpo de Helga Schmidt. El médico estableció que la muerte había sido causada por múltiples fracturas del cráneo y sugirió, casi sin lugar a dudas, que la estatua de bronce era el arma homicida.
Helga había tenido relaciones sexuales poco antes de su muerte.

El informe de la autopsia fue un tanto enigmático. Todos los que conocían a Klaus sabían que a él no le interesaban las mujeres. Después de mucha discusión, se decidió que Klaus le dijera a la policía exactamente qué había ocurrido en el apartamento ese 18 febrero de 1978.

Klaus explicó que su amigo Leo no había llegado a casa ese sábado en la noche. El joven pasaba un rato tranquilo en el apartamento, donde se ponía al día con algunas lecturas cuando sonó el timbre. Klaus abrió la puerta y encontró a dos hermosas mujeres a las que nunca antes había visto.


Una vez adentro, las dos mujeres actuaron como si fueran las dueñas del lugar. Klaus les dijo: “Mejor se van ahora. Mi amigo
está por llegar en cualquier momento y es muy celoso”. El joven siguió explicando a los detectives que intentaba comunicarle a
las intrusas que sencillamente no le gustaban las mujeres. Entonces entraron al baño para refrescarse y después
salieron completamente desnudas.

Klaus prosiguió: “De repente, ambas saltaron sobre mí y una de ellas me besó en la boca. Sentía nauseas. Me estaban quitando
la ropa. No podía hacer nada. No creería cuán fuertes eran”.

Bueno, amigos, ¿qué puedo decirles? El pobre Klaus siguió describiendo detalladamente cómo, pese a que le desagradaba la idea de tener relaciones sexuales con personas del sexo opuesto, las dos mujeres lograron realizar lo que parecía casi imposible. Después que se había cometido el ruin acto, las dos encantadoras chicas intentaron repetir la experiencia. Esto fue demasiado para nuestro Klaus. Desesperado, buscó cualquier arma que pudiera encontrar. Su mano se tropezó con una estatua desnuda de Adán. Descargó la pesada figura de bronce en la cabeza de Helga.

Mientras Helga se desplomaba sobre el piso, su amiga Renate avanzó hacia Klaus. El le lanzó la estatua, que golpeó a la mujer en el hombro, causándole una herida severa. Los vecinos escucharon la conmoción y llamaron a la policía.

El relato de Klaus explicó cómo había ocurrido el asesinato. Sin embargo, no arrojó luz sobre los motivos que tuvieron las mujeres para insistir en tener relaciones con el renuente Klaus.

Renate, la belleza que había sobrevivido, se recuperó suficientemente para dar una declaración a la policía. Todos los detalles de la historia de Klaus eran absolutamente ciertos. Renate y Helga eran dos prostitutas altamente cotizadas.

Habían sido contratadas para seducir a Klaus, por lo que les pagaron 2.500 dólares más gastos por el trabajo. El hombre que las contrató no fue otro que el padre de Klaus, Einrich Winkler.

Un perturbado Einrich fue interrogado. Admitió que era verdad. Tuvo la desacertada idea de que la experiencia con las prostitutas haría un hombre de su hijo y lo alejaría de la vida homosexual.

El 26 de junio de 1978, Klaus se declaró no culpable de asesinato. Sus abogados alegaron defensa propia, lo cual satisfizo al jurado sólo en parte. Consideraban que Klaus había actuado con excesiva fuerza al rechazar los avances de Helga. Klaus Winkler fue encontrado culpable de homicidio culposo y sentenciado a siete años en prisión.l

Traducción: José Peralta.

Ilustraciones: David Márquez

david.marquez@cantv.net

 
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