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Caracas
a cuatro voces
Desde diferentes polos de la ciudad, ciudadanos anónimos, de distintas edades, cuentan cómo
se relacionan con la capital, que mañana cumple 438 años.
Varios registros de
una misma metrópoli, múltiple y única.
Idalia De León
Fotos: Natalia Brand
Sólo queda imponer la ciudad que habita dentro de nosotros,
la que todos los días imaginamos y no terminamos de encontrar afuera
—Leonardo Padrón
La ciudad, lugar que nos contiene, que nos convierte en vecino, en transeúnte, en cliente, en pasajero, también nos proporciona un adjetivo, el de ciudadanos. En la infancia regala un gran escenario para el asombro: altos edificios, luces de neón, túneles tenebrosos. De adultos, ofrece el espacio para el juego de la cotidianidad, la contemplación, para el amor.
A Caracas cada quien la vive desde su planta baja, desde su piso 16, o desde una alta colina. Una montaña, El Avila, es su Arco del Triunfo, su Capilla Sixtina, su Estatua de la Libertad. Imponente y cautivadora, acompaña a sus habitantes y los obliga a extrañarla cuando están lejos de ella.
Tierra de todos y de nadie, que mañana está de cumpleaños. Cuatro ciudadanos cuentan la ciudad que viven y la que sueñan. Luis Lacave
42 años
Licenciado en Letras y librero
Vive en Caricuao
¿Cuál es su lugar preferido de Caracas?
“La Ciudad Universitaria”.
¿Cuál es el que menos le gusta?
“La avenida Baralt, a la altura de Quinta Crespo, un sábado en la mañana”.
Si estuviese en el exterior ¿qué extrañaría de la capital?
“La Plaza Bolívar, el centro”.
¿Qué diría de su ciudad a quien nunca ha estado en ella?
“De Caracas diría que hay que vivirla para conocer su personalidad, su ritmo, su velocidad, su sabor. Que llueve cuando nadie se lo espera, o es un calorón todo el tiempo. Que es bella y horrible a la vez. Que se rumbea mucho y que hay demasiadas mujeres hermosas. Que antes era mejor todavía, menos peligrosa. Que hay que andar mosca en la calle. Que tiene sus secretos”.
¿Recuerda algún lugar donde se haya enamorado?
“Los Caobos, el Parque del Este, Los Chorros, Sabana Grande, la UCV, Caricuao, Las Mercedes...”.
Cuando se siente triste o deprimido ¿a dónde le gusta ir?
“Al litoral, que lo tenemos tan cerca”.
¿Qué lugar rescataría para el caraqueño?
“El boulevard de Sabana Grande, el casco histórico, cualquier acera que le haya sido arrebatada por la economía informal. Uno tiene la impresión de que los buhoneros llegaron y se instalaron para siempre y que la ciudad que uno conocía ya nunca podrá ser la misma, pese a que ahí están los edificios y las calles de siempre. Todo ha sido cubierto por miles de tarantines. No podemos culpar a los buhoneros, pero deberían llegar a un acuerdo con las autoridades”.
¿Cuál es su ruta cotidiana y cuál la del fin de semana?
“Lunes a viernes de Caricuao a Caracas, y viceversa, en el Metro. La del fin de semana es imprevisible”.
¿Dónde hace el mercado y por qué?
“Lo más cerca posible de mi casa, por la comodidad”.
¿A dónde le gusta ir a pasar un rato con amigos?
“Siempre nos estamos cambiando de ‘oficina’, pero por lo general a Candelaria, Sabana Grande o Bellas Artes. Vamos a cualquier tasquita de precios razonables donde se pueda hablar. La verdad es que cada vez es más difícil conseguir un buen sitio. La inseguridad, el transporte, los precios, todo conspira en contra del que quiera rumbear honestamente hoy en Caracas. A menos que te metas en un mall y de ahí no salgas, y para mí esa no es la idea de una rumba. Menos mal que uno pudo vivir un poco de la época legendaria de Sabana Grande, cuando después de toda una noche de hablar, bailar y encontrarse con todo el mundo, salíamos de los bares a ver el amanecer, paseando por el boulevar solitario y tomando café”. Julietta Espinoza
17 años
Estudiante de Psicología en la Universidad Metropolitana
Vive en El Marqués
¿Cuál es su lugar preferido de Caracas?
“No tengo un lugar preferido, pero me encanta Avila Mágica porque allí venden los mejores sándwiches de pernil. También me gusta El Hatillo porque me agrada el ambiente para ir a tomar un café, y Las Mercedes para rumbear”.
¿Cuál es el que menos le gusta?
“El Sambil, porque hay demasiada gente, siempre hay colas horribles y es un desastre. Cuando voy, lo hago estrictamente para lo necesario”.
Si estuviese en el exterior ¿qué extrañaría de la capital?
“Extrañaría la zona residencial donde vivo y sus cercanías, como Altamira, La Castellana, sobre todo por la tranquilidad y porque además me parece bonito”.
¿Qué diría de su ciudad a quien nunca ha estado en ella?
“Que es una ciudad muy viva, pero sobre todo en la vida nocturna, pues en la tarde no hay muchas posibilidades de esparcimiento. En cuanto a lugares para visitar, diría que tenemos desde montaña, hasta centros comerciales. Tenemos El Avila, que nos ofrece la posibilidad de pasear en el teleférico. Por otra parte, Caracas tiene la ventaja de que está cerca de la playa, que se encuentra apenas a 20 minutos, de manera que si quieres vas sin pensarlo mucho. También está cerca de lugares como el Junquito, ideal para montar a caballo, y la Colonia Tovar, por su ambiente”.
¿Recuerda algún lugar donde se haya enamorado?
“Cuando abrió Buono Café, en Altamira, iba por lo menos dos veces a la semana con un grupo de amigos. Siempre que íbamos estaban las mismas personas en los mismos sofás. Ese sitio quedó como nuestro lugar, allí compartimos de todo un poco, amistad, discusiones, amor”.
Cuando se siente triste o deprimida ¿a dónde le gusta ir?
“A cualquier sitio de Caracas donde estén tocando algunas de las bandas que me gustan como Billy se fue o Embas. Esos lugares son Los Cortijos Express, en Los Cortijos de Lourdes, y Oasis South Beach, en Las Mercedes. Todo depende de lo triste que esté, si no me provoca salir mucho, siempre queda la opción de ir al cine”.
¿Qué lugar rescataría para el caraqueño?
“No tengo un lugar específico para rescatar, pero sí hay algo que me gustaría que tuviese Caracas y es más actividades artísticas y culturales. Me gustaría disfrutar de otros lugares además de Trasnocho Cultural o de El Ateneo de Caracas. Por ejemplo, me gustaría un lugar en donde se pueda tomar clases de cualquier variedad de bailes y que no sean academias formales o las comunes bailoterapias; sitios donde se presenten eventos artísticos de fotografía, conciertos musicales. Actualmente es muy poco lo que los jóvenes tenemos a la disposición para valorar”.
¿Cuál es su ruta cotidiana y cuál la del fin de semana?
“Mi rutina cotidiana es ir a la universidad. Cuando salgo, si no tengo nada pendiente —que por lo general es muy raro, siempre tengo un trabajo o un parcial del cual ocuparme—, hago algo con mis amigos, como irnos al Centro San Ignacio, por ejemplo, o nos reunimos en casa de alguien”.
¿Dónde hace el mercado y por qué?
“Por lo general, lo hacen mis padres, pero cuando me toca ir voy al Excelsior Gama que está en los Palos Grandes porque queda cerca de mi casa y, generalmente, encuentro todo lo que busco”.
¿A dónde le gusta ir a pasar un rato con amigos?
“Como dije antes, me gusta ir a Las Mercedes, porque hay una gran variedad de locales de diferentes estilos. Si te cansas de uno, te puedes ir al de al lado, sin tener que moverte mucho por la ciudad. Aunque si se trata de pasarla bien con los amigos, el ambiente lo hacemos nosotros y para eso no hay nada como un tequila en casa de mi amiga Isa”. Walter Galvis
32 años
Técnico Superior en Informática
y Consultor empresarial
Vive en la avenida Panteón
¿Cuál es su lugar preferido de Caracas?
“Ya sea por la variedad de ambientes o por lo diverso de las propuestas recreativas, las cercanías de la plaza Altamira siempre llaman mi atención. Por un lado está el Centro de Arte La Estancia, donde siempre exponen algo interesante, y por otro, el Centro Plaza, lleno de tiendas y buenos cines. Altamira también tiene buenos restaurantes, discotecas o sitios para irse a tomar algo; todo eso lo hace mi lugar favorito”.
¿Cuál es el que menos le gusta?
“Sin duda alguna, el boulevard de Catia y sus alrededores; realmente no sé qué es peor, el tráfico, la basura, los vendedores ambulantes, en fin, es un ambiente lleno de estrés. ¿Mencioné la delincuencia?”.
Si estuviese en el exterior ¿qué extrañaría de la capital?
“La variedad de su gastronomía. Es increíble cómo puedo saltar de comida típica en la mañana, a un menú japonés al mediodía, y cerrar con una comida de la cocina italiana o española. El hecho de vivir con vecinos italianos y descender de españoles te hace tener un paladar que aprecia la buena cocina de esas latitudes”.
¿Qué diría de su ciudad a quien nunca ha estado en ella?
“Que es una ciudad llena de contradicciones, llena de amplias vías de circulación, con tráfico todo el tiempo, en donde puedes ir a un teatro y disfrutar de una maravillosa obra del Festival Internacional de Teatro y después salir a la calle y encontrarte una realidad social que contrasta con los minutos de fantasía del arte escénico. Esa es Caracas. También diría: ¡Ten cuidado! ¡No andes solo, por favor! Si te gustan las rumbas dirígete a Las Mercedes o a La Castellana. Debes conocer el Centro Comercial Sambil y tomarte algo en la terraza”.
¿Recuerda algún lugar donde se haya enamorado?
“Es maravilloso como las luces de las velas cubiertas por lámparas de cristal de esos cafés ubicados en distintos puntos de Altamira, hacen que se vean los ojos de una mujer hermosa y atractiva. Ese primer beso que le das a alguien, parece mágico”.
Cuando se siente triste o deprimido ¿a dónde le gusta ir?
“Al Sambil, de noche, sin mucha gente, a ver tiendas mientras me como un helado. Caminar me relaja y la variedad de vitrinas lo hace entretenido. También me gusta entrar a alguna librería y ojear libros diversos, ahí tienen una buena selección de libros de cocina, que es una de mis aficiones. Otra opción es ir al cine con alguna amiga y desahogarme un poco”.
¿Qué lugar rescataría para el caraqueño?
“¡Sabana Grande, por Dios! Se ha convertido en un basurero. ¡Ese sitio debería rivalizar con los mejores paseos de París! Hace 20 años, cuando no había muchos centros comerciales, mi madre nos llevaba ahí a caminar, a comer una quesadilla en Pan 900 y terminábamos en la fuente de Plaza Venezuela viendo el espectáculo de luces”.
¿Cuál es su ruta cotidiana y cuál la del fin de semana?
“Desde mi casa, en el centro, hacia el este, pues ahí están casi todos mis clientes a los que les presto consultoría en el área de call center. Los fines de semana es casi igual, sólo que me dirijo a algún centro comercial a ver alguna película, comer algo o disfrutar con los amigos”.
¿Dónde hace el mercado y por qué?
“De eso se encarga mi madre, aunque debo admitir que me encanta cuando puedo ir a algún mercado popular como Quinta Crespo; ese chef que llevo por dentro se deleita con la multiplicidad de vegetales frescos, el olor de los condimentos y los pescados y mariscos que se prestan para una preparación de comida japonesa”.
¿A dónde le gusta ir a pasar un rato con amigos?
“Me gusta el Centro San Ignacio para ir a tomar algo, escuchar algo de música y, si provoca, bailar. Si el lugar se pone muy escandaloso elijo un café en el que sirvan bebidas. Si siento hambre y quiero algo especial, busco un restaurante pequeño donde sirven comida mediterránea y que está al lado de la embajada del Canadá”. Josefina Alvarez
65 años
Ceramista
Vive en el Country Club
¿Cuál es su lugar preferido de Caracas?
“Me gusta mucho Parque Central, y no lo digo porque mi esposo (Daniel Fernández-Shaw) haya participado en ese proyecto. Fue un complejo urbanístico que vi crecer. En los años setenta mi suegra tuvo un apartamento allí, y yo, que vivía en un lugar muy precario, soñaba con tener uno en ese lugar donde todo era impecable, con aire acondicionado...”.
¿Cuál es el que menos le gusta?
“La Hoyada. Es un hueco horrendo”.
Si estuviese en el exterior ¿qué extrañaría de la capital?
“Sin duda, El Avila”.
¿Qué diría de su ciudad a quien nunca ha estado en ella?
“Diría que es una ciudad con muchísimos árboles y le hablaría del sitio donde vivo”.
¿Recuerda algún lugar donde se haya enamorado?
“El Hotel Tamanaco, allí viví dos romances. Uno de ellos fue con mi esposo actual, a quien conocí en 1965, durante una de las famosas fiestas de carnaval que se hacían en ese hotel”.
Cuando se siente triste o deprimida ¿a dónde le gusta ir?
“A trabajar en mi taller de cerámica”.
¿Qué lugar rescataría para el caraqueño?
“El centro de la ciudad”.
¿Cuál es su ruta cotidiana y cuál la del fin de semana?
“Trabajo mucho en mi oficio, así que la ruta cotidiana es mi taller en el jardín. El fin de semana los museos y las galerías”.
¿Dónde hace el mercado y por qué?
“El mercado libre de Chacao, a donde he ido toda la vida. Recuerdo que cuando estaba pequeña iba con mi mamá. Soy amiga de muchos de los marchantes, algunos los conozco desde hace 40 años”.
¿A dónde le gusta ir a pasar un rato con amigos?
“En cualquier café de los muchos que hay en Caracas. En especial, me gusta el Café Olé, en Las Mercedes. Es muy agradable”. l ideleon@eluniversal.com
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- Katie Holmes. Con cara de yo no fui
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