
FOTO: CORTEsía Altair
VINOS que son estrellas
Vienen del firmamento chileno, se llaman Altair y Sideral;
su autora, la enóloga Ana María Cumsille, aceptó la invitación de descifrarlos, "bajarlos" un rato a tierra, para así degustarlos
(y volver al cielo). Por Adriana Gibbs. Valle del Cachapoal, Chile
Hacer vinos de terroir en Chile. Esa fue la intención del grupo San Pedro al crear Altair, viña ubicada en el valle del Cachapoal. Por ello, luego de elegir el lugar de los viñedos, se acordó juntar el talento de la enóloga Ana María Cumsille con la asesoría del francés Pascal Chatonnet, amén de asegurarse la aplicación de moderna tecnología, tanto en campo como en bodega.
Estos ingredientes dieron luz a Altair y Sideral, dos vinos de mezcla (de assemblage dicen los conocedores), elegantes, de buena concentración, con expresión frutal y claro estilo francés.
El desafío de esta bodega tipo boutique es la calidad y no las grandes cifras (tiene una producción anual aproximada de 5.000 cajas de seis botellas Altair y 5.000 cajas de 12 botellas Sideral).El año pasado, de la mano de Tamayo&Cia, llegó 10% de su producción a Venezuela.
Ana María Cumsille tiene 18 años dedicados al vino con experiencias en Chile, Francia y Estados Unidos. Empezó en Altair en el año 2001 y acompaña el proyecto desde la primera cosecha, en 2002.
"Fue un gran desafío empezar desde cero, aunque ha sido relativamente fácil desarrollar este estilo, pues lo que busca Altair se parece a mi filosofía: vinos que tienen feminidad, son elegantes y delicados. No me gustan los tánicos, esos que tiene mucha madera; quizá en estas características Sideral y Altair se parezcan a mí", afirma Cumsille.
Ciertamente, al probarlos, se advierte que tiene razón: son vinos concentrados, de profundo color, con fruta. "Ambos se producen separadamente, pero bajo la misma premisa: conquistar a consumidores exigentes", subraya la enóloga.
Desde su debut han sido celebrados. Altair 2003 y Sideral 2003 han logrado reconocimiento y buen puntaje en la revista Wine Enthusiast; y Wine Advocate celebró a Altair 2003 y Sideral 2004. "No estoy tratando de hacer vinos para revistas. Desde nuestros inicios hemos sido fieles a lo que estamos buscando y hemos mantenido nuestra estilo", aclara.
Su terruño
A 100 kilómetros hacia el sur de Santiago de Chile está Altair, emplazada en la parte más alta del valle cuenta con un paisaje privilegiado. Los terrenos están a los pies de la cordillera de los Andes. Son 155 hectáreas, de las cuales 72 son plantadas. Los suelos son delgados, de tipo aluvial; predominan los suelos de tipo franco arcillo arenoso, con algún sector de origen volcánico. En la zona hay marcada diferencia de temperaturas entre el día y la noche, con una amplitud térmica importante.
"Trato de que no se note mi mano en el vino. Mi intención es la de lograr que éste hable del lugar. Estar al pie de la cordillera entrega al vino características bastante particulares. Aquí hace calor, pero por raticos. Las mañanas y las noches son frescas. Por esto, en este valle las cepas tintas pueden madurar perfectamente".
La variación de la temperatura, explica la enóloga, es buena para la viña, hace que los vinos tengan un intenso y profundo color. Se produce un equilibrio especial entre el alcohol y la acidez, lo que hace que sean vinos que invitan a ser tomados.
"Otra característica de la zona es la calidad de los taninos. Son suaves y elegantes desde el comienzo; redondos y aterciopelados, proceso que va afinándose en botella".
 ESTA BODEGA TIPO BOUTIQUE BUSCA HACER VINOS QUE HABLEN DEL LUGAR; ESTO ES, DEL VALLE CACHAPOAL AL SUR DE SANTIAGO DE CHILE
El viñedo es el comienzo
Se trabaja con un concepto de viticultura tradicional, bajo un importante apoyo de elementos modernos, principalmente en el área de riego, lo que permite dar a cada planta las cantidades justas de humedad que necesita.
"Trabajamos en forma meticulosa y selectiva. De allí que en esas 72 hectáreas plantadas haya parras de una misma cepa, de antigüedad similar, plantadas a escasa distancia, que tienen la posibilidad de producir vinos diferentes y con características únicas", asegura la enóloga.
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En Altair conviven la tecnología moderna
con la mano del hombre |
La viña ha sido dividida en diferentes áreas. Allí, en sus años de trabajo, han visto que los suelos más arenosos y profundos producen vinos elegantes y de taninos redondos; los que tienen mayor contenido de arcilla entregan vinos de gran complejidad; y que de los suelos en laderas, delgados, poco profundos, se obtienen vinos de taninos duros y rústicos.
"Desde la poda hasta la cosecha se trabaja pensando en el vino que queremos hacer. Es una labor minuciosa en el campo, planta a planta. Después de siete años de trabajo, puedo decir, junto con el viticultor, cuáles son los carteles del viñedo que tienen potencial para Sideral y cuáles para Altair. Ya en la poda sabemos cuál será el destino de la planta", destaca Cumsille.
Uvas en bodega
Altair fue construida cumpliendo medidas de protección del medio ambiente y con una arquitectura respetuosa, pensada para parecerse a su entorno. Está ubicada al pie de un cerro, en un nivel superior a los viñedos.
Las bayas, al llegar allí, pasan cuidadosamente, por un doble proceso de selección manual, racimo por racimo; luego, uva por uva. La molienda resultante es transportada a la cuba por un puente grúa que aprovecha la gravedad y evita el bombeo de la vendimia.
"Contamos con un sistema gravitacional de vinificación que permite trasladar las uvas y mostos, gracias a su propio peso, hacia los estanques, garantizando la menor intervención y el más delicado tratamiento en el proceso", explica.
El momento de la mezcla
El ensamblaje final para hacer Altair y Sideral se hace por degustación y a ciegas. Sólo participan Ana María Cumsille y Pascal Chatonnet.
"Tratamos de lograr la mejor mezcla. Todos los años es distinta y se hace netamente a partir de una degustación de las uvas que han sido vinificadas por separado", explica la enóloga.
La base siempre es cabernet sauvignon, pues de las 72 hectáreas que cultivan 75% es de esta uva, pero "juegan" con las otras variedades que siembran: syrah, petit verdot, carmenere y cabernet franc. "Carmenere aporta el color y la elegancia, cabernet sauvignon otorga la fuerza, syrah da la concentración y ciertos aromas que no tiene la variedad cabernet sauvignon, y petit verdor da la estructura".
"La vinificación de Sideral se hace en cubas de acero inoxidable y dura unos 10 meses; la de Altair en cubas de madera y dura entre 12 y 15 meses. Los vinos son posteriormente envejecidos en barricas de roble francés, para luego, ser embotellados y almacenados bajo condiciones climatizadas que aseguran su correcta evolución".
¿El resultado? Dos vinos maduros, amables y aterciopelados. Para la buena mesa.
 
Sideral
Hecho con uvas de la viña y con otras que vienen del valle de Colchagua. Ana María lo presenta como un vino alegre y expresivo. "Gusta mucho, y una de las razones de ello es por la nariz que tiene, sus aromas a fruta fresca. Sideral es un vino que asocio con los fines de semana, el compartir con amigos. Es versátil en la mesa: anda bien con pastas, quesos y pescados grasos".
Precio de referencia:
132 bolívares
Altair
Elaborado con 100% uvas de la viña. Su enóloga lo describe: "Es más austero y sin la expresividad del Sideral. Este vino gusta a los conocedores, va abriéndose poco a poco y, al hacerlo, muestra su complejidad. Consistente en boca. Es para las grandes ocasiones y comidas sofisticadas, lo asocio con el cordero". Se recomienda ponerlo en decantador antes de servir.
Precio de referencia:
324 bolívares |
| NARIZ FEMENINA |
Ana María Cumsille tiene 39 años y, de ellos, 18 entregados al vino (ocho años de estudios y diez en bodega). "Estudié Agronomía en la Universidad Mayor de Chile, pero me picó el gusanillo de la enología durante una pasantía en viña Los Vascos". Su formación siguió en Francia, en la Universidad de Burdeos, y tuvo experiencia en Chateau Margaux (Medoc) y en La Louviere. De allí se fue a California, Estados Unidos, donde siguió haciendo carrera en Franciscan Estates.
Más allá de la viña, gusta del cine, practica ciclismo y le encanta meterse en cocina. Antes de ir a la mesa disfruta como aperitivo de un buen sauvignon blanc. "Siempre tengo sauvignon blanc en casa y echo de menos hacer este tipo de vino, pero me he venido especializando en tintos".
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