| Prendas
que quitan
el aliento
Cinturas de avispas, vientres planos y
glúteos levantados son el ideal máximo de las mujeres.
Muchas quieren lograrlo a través de dietas y ejercicios,
pero cuando nada de eso funciona, siempre hay un camino más
fácil. Hoy, todo apunta hacia el uso de fajas, las que instantáneamente
regalan cuerpos perfectos. Conozca lo que hay detrás de estos
mágicos accesorios. María
de los Angeles Herrera
Quienes le rinden culto al físico
no tienen problema en acudir regularmente a un gimnasio y apegarse
a regímenes alimentarios saludables, pero hay quienes desarrollan
adicción por las llamadas fórmulas mágicas,
que prometen moldear la figura sin necesidad de grandes esfuerzos.
Ejercicios pasivos, cirugías, liposucciones, pastillas, gotas,
masajes e inyecciones figuran en la lista de métodos a los
que recurren tanto mujeres como hombres que quieren lucir una silueta
armónica, pero sin sacrificios y es allí, precisamente,
donde reaparecen las fajas, como prendas que ya no sólo son
empleadas para disimular esos kilos que están de más,
sino también para controlar el sobrepeso y la presencia de
celulitis, gracias a la deshidratación de los adipositos
o células grasas que se acumulan en la piel. Las hay de todos
los tamaños, texturas y colores, con forros antialérgicos
y hasta de yeso, pero ¿realmente los usuarios conocen las
ventajas y desventajas de utilizar una faja? Aquí encontrará
las respuestas a las dudas más comunes, así como un
vistazo por las alternativas más conocidas que ofrece el
mercado local.
Desde la aparición del primer corsé, mucho antes de
la Edad Media, las mujeres han vivido obsesionadas por sus curvas.
Entre esos rudimentarios trozos de lana y cuero que utilizaban las
féminas luego de dar a luz y las modernas fajas termoactivas
de hoy, sólo existe una cosa en común: la capacidad
que tienen estos accesorios para estrangular las cinturas y crear
un cuerpo atractivo, en sólo segundos. Los modelos incluyen
las llamadas cinturillas, que sólo reducen el abdomen, los
shorts y los populares pescadores e, incluso, las camisetas para
aquellos caballeros que desean disminuir las medidas de la espalda
y la barriga; y en cuanto a los precios, las fajas se adaptan a
todos los presupuestos, aunque todo va a depender de si son tallas
únicas o elaboradas a la medida por una diseñadora
experta en la materia.
Cambio temporal
Según el traumatólogo ortopedista Anaximandro Añez,
las fajas “producen tensión en los músculos
abdominales y lumbares, lo cual aumenta el tono muscular y ayuda
a deshidratar el adiposito o célula de grasa, debido al calor
y al consumo de energía generado. Esto ocasiona que estética
o visualmente la figura mejore”. Sin embargo, agrega que ese
efecto es temporal, debido a que al retirar la faja, la persona
retoma su ritmo normal de vida, ingiriendo los alimentos y bebidas
a los que está acostumbrado, por lo que el adiposito vuelve
a tomar su contextura natural.
El fisiatra Orlando Fernández,
director de la Unidad de rehabilitación del Centro Médico
Docente La Trinidad, explica que todas las fajas debilitan la musculatura,
debido a que el movimiento de los músculos, especialmente
en la zona abdominal, comienza a depender del sostén que
da esta prenda. El desuso de esos órganos genera flacidez,
por lo que él recomienda complementar el empleo de las fajas
con un programa de fortalecimiento de la zona abdominal y lumbar,
que no necesariamente implica el acudir regularmente a un gimnasio,
porque hay ciertos ejercicios que se pueden practicar en casa para
producir el mismo efecto. Todo depende del interés que tenga
la persona en tonificar su cuerpo.
Las fajas, explica Fernández,
no son la panacea, sino más bien una ayuda adicional, ya
que “impiden el depósito de la grasa en zonas específicas
debido a la presión que se ejerce”; no obstante, la
falta de ejercicios y de un régimen alimentario balanceado,
hace que las calorías que no se queman se acumulen y busquen
depositarse en algún lado del cuerpo, que no esté
sometido a la presión de la faja. Esto, a la larga, termina
por generar mayores problemas.
Otro método existente es la yesoterapia,
en la que se coloca un yeso alrededor del abdomen que debe permanecer
intacto durante un mínimo de dos semanas. El doctor Añez
explica que éste no fatiga el músculo tanto como una
faja de poliéster, pero genera una mayor hipertrofia muscular.
El músculo se torna flácido y tarda mayor tiempo en
volver a la normalidad, es por esta razón que muchas personas
lo consideran mejor tratamiento, sin darse cuenta del daño
que le están ocasionando a su cuerpo. La durabilidad de los
efectos de este sistema ha aumentado su popularidad, al punto de
que ya no se requiere acudir a un especialista para que coloque
el yeso, pues varias marcas han desarrollado fajas de yeso de uso
diario que se humedecen en casa, justo antes de colocarse y que
se retiran en la noche, sólo para dormir.
Resultados inesperados
Las fajas cortan la circulación. Eso es lo primero que piensan
las personas cuando se hace referencia al tema. Sin embargo, el
doctor Fernández comenta que no existe la posibilidad de
que las fajas comprometan el funcionamiento de los grandes vasos;
aunque las que son del tipo pescador -que hacen un corte en
la pantorrilla- o las tipo short -que terminan en el
pliegue posterior de la rodilla-, actúan como un torniquete
que cercena el flujo sanguíneo. Esto es conocido como estasis
del retorno venoso, que según explica el traumatólogo
Anaximandro Añez, no es más que el estancamiento de
la sangre en la zona del cuerpo aprisionada por la faja, lo cual
además de enrojecimiento e hinchazón en la zona, puede
generar adormecimiento porque los nervios superficiales de la piel
se ven afectados por el exceso de presión y la falta de irrigación.
El uso continuo de fajas, también, puede ocasionar dermatitis
de contacto y la aparición de hongos de piel, debido al exceso
de sudor acumulado. Además, las personas delgadas que se
obsesionan con el uso de fajas son las que tienen mayores riesgos
de efectos secundarios. El doctor Orlando Fernández, comenta
que al no haber un soporte de grasa considerable, la faja genera
una mayor presión con la piel y los huesos, ocasionando daños
en los vasos sanguíneos subcutáneos.
No todo es malo
Pese a que existen muchas aristas negativas en el uso de las fajas,
los médicos señalan que las personas pueden utilizarlas,
siempre que sigan unas recomendaciones básicas.
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Lo ideal es adquirir fajas de materiales elásticos que tengan
un elevado nivel de transpiración. Las elaboradas en telas
antialérgicas, como el poliéster sintético,
son muy buenas y si se van a utilizar las de neoprene, debe hacerse
un seguimiento para verificar las posibles reacciones negativas
que presente la piel.
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En cuanto a los modelos, deben preferirse las fajas que bloqueen
menos articulaciones, como las que son tipo short corto y las tipo
body, que reparten la presión en forma uniforme.
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Las costuras no deben sobresalir, para evitar el roce y la presión
en las distintas zonas del cuerpo.
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Nunca se deben comprar tallas más pequeñas debido
a que hay riesgo de causar lesiones en las terminaciones nerviosas.
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Respecto al tiempo que deben utilizarse, los especialistas recomiendan
que las fajas sintéticas no se empleen por más de
seis horas diarias, y en caso de que tengan estimuladores eléctricos
incluidos, no más de dos horas al día. Respecto a
las de yeso, en ningún caso deben colocarse más de
dos semanas continuas.
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Las personas que utilicen fajas, tanto hombre como mujeres, deben
seguir un régimen alimentario saludable, que contemple todos
los grupos de alimentos necesarios para el organismo -desde proteínas
y vegetales, hasta carbohidratos y lácteos-, además
de un programa de ejercicios para fortalecer la zona abdominal y
lumbar, de al menos 20 minutos diarios. l
mherrera@eluniversal.com
| Algunas excepciones |
| Muchos médicos
están de acuerdo en el uso de fajas postparto y postquirúrgicas,
debido a que protegen la región lumbar y facilitan la
cicatrización al cubrir la zona de la herida. Sin embargo,
no deben utilizarse por períodos prolongados. El fisiatra
Orlando Fernández, explica que luego de dar a luz, cuatro
semanas son suficientes para proteger la pared muscular y darle
un poco de resistencia a la piel debido a la compresión,
pero si se trata de una operación, se requerirán
entre seis y ocho semanas para lograr el mismo efecto. |
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| Cuidados básicos |
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Las fajas deben lavarse con jabones suaves y, preferiblemente,
a mano, para evitar que se estiren.
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El secado debe llevarse a cabo en
la sombra, sin el uso de máquinas secadoras.
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No deben emplearse durante las prácticas
deportivas, debido a que el sobrecalentamiento del cuerpo
irrita la piel.
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El tiempo de uso debe aumentar gradualmente,
en función del proceso de adaptación individual. |
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| Opciones para todos los gustos |
A
la medida
Eva Carrillo tiene nueve años trabajando en el mercado
de fajas para moldear la figura y desde hace tres creó
su propia línea, destinada a satisfacer tanto a las
personas que se practican cirugías estéticas
-lipoescultura, abdominoplastia y aumento de glúteos
y mamas- como a quienes quieren controlar esos rollitos que
están fuera de lugar y corregir sus posturas corporales.
Todas las fajas que se venden en sus tiendas son elaboradas
según las medidas de la persona, y antes de que se
manden a hacer, esta esculturista debe evaluar cuáles
son las necesidades de cada cliente, porque no se trata sólo
de utilizar una faja, debe escogerse el modelo más
conveniente dependiendo de cómo se viste la persona
y de su estilo de vida, si es sedentario o activo.
Las fajas de Eva Siluet son elaboradas
en templex, un material que combina el algodón y la
lycra, además cuentan con un fresco forro antialérgico,
que evita la retención de sudor y olores molestos.
Respecto a los modelos, hay fajas tipo body, tanto enteras
como de hilo dental, existen también las tipo short,
la de pescador, y la faja corsé, diseñada para
personas delgadas que quieren lucir un vientre plano. Todas
las fajas vienen en dos modelos, con tirantes o en forma de
camiseta, y hasta se le pueden mandar a colocar ballenas para
realzar el busto. Para los caballeros también hay fajas
completas -hasta la rodilla- y tipo camiseta.
En cuanto a los precios, el más
económico es el corsé, que vale alrededor de
72.000 bolívares; mientras que el más costoso
es el modelo pescador, que tiene un precio de 189.000 bolívares.
Todos los productos incluyen la realización gratuita
de dos o tres ajustes, que son necesarios en función
de la evolución de las medidas de los clientes.
Coordenadas
Centro Comercial La Casona 1, piso 2.
Telf.: 372.7721
Centro Comercial La Cascada,
Nivel Techo. Telf.: 383.8491
Más comerciales
Además de las marcas que se ofrecen por televisión
a través de sistemas de compra garantizada -como Slim
Lift y Body Shape- , usted puede acudir a varias cadenas de
venta de ropa interior donde ofrecen distintos modelos de
fajas, adaptados a sus necesidades corporales y, sobre todo,
a su presupuesto. Franquicias como Sultán Blumer, Big
Blumer, Blumer Center y El Palacio del Blumer tienen variedad
de modelos de reconocidas marcas colombianas, que seguro llamarán
su atención.
Coordenadas
Big Blumer, avenida Francisco de Miranda, edificio Perú,
local 14-A. Telf.: 266.1598. www.bigblumer.com
Sultán Blumer, boulevard de Sabana Grande, edificio
Galerías Bolívar. Telf.: 763.2067. www.sultanblumer.com
Blumer Center. www.blumercenter.com
El Palacio del Blumer. Boulevard de Sabana Grande, La Hoyada,
Plaza Venezuela, esquina La Marrón, avenida Urdaneta
y C.C. Galerías El Paraíso, Sambil, La Cascada,
Lido, Plaza Las Américas, Concresa y Los Naranjos.
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