| Beneficios
y riesgos
Terapia
de reemplazo hormonal
Aplicada desde 1940 para combatir los síntomas
de la menopausia -calorones,
resequedad vaginal y fragilidad ósea, principalmente- su
aplicación
siempre ha sido tema de disertación. Los estudios en torno
a su supuesta
incidencia en la aparición de cáncer mamario están
sobre la mesa.
Las siguientes líneas son una revisión sobre el asunto.
Francisco Machalskys
Dos eventos de orden hormonal determinan de
manera significativa la vida de la mujer: la llegada de la menstruación,
que marca consigo el inicio de su etapa reproductiva y, varias décadas
después -alrededor de los cincuenta años- su desaparición;
esto es, la menopausia. Oleadas de calor, cambios de humor, resequedad
vaginal, reducción del tejido urinario y la temida fragilidad
ósea -osteosporosis- aparecen como consecuencia de la reducción
de hormonas sexuales -estrógeno y progesterona- cuyos niveles
disminuyen a una décima parte.
Un tratamiento con
efectos
Para contrarrestar este incómodo desorden corporal, en 1940
se administró por primera vez estrógeno a mujeres
menopáusicas. Años después se determinó
que dicha sustancia propiciaba el crecimiento excesivo del revestimiento
uterino, para cuya reducción se incorporó la aplicación
de progestina. Desde entonces, la terapia de reemplazo hormonal
se ha convertido en una importante opción a la hora de combatir
de manera temporal los síntomas de la menopausia.
Este tratamiento combate los famosos “calorones”
y la resequedad vaginal, al tiempo que incrementa el grosor y elasticidad
del tejido urinario, reduciendo la incontinencia y el ardor al orinar,
teniendo efectos similares en la piel, disminuyendo la apariencia
de arrugas.
Otros de los beneficios de esta opción
es la mejora en la concentración de lípidos en la
sangre, y un consecuente descenso en los niveles de fibrinógeno,
por lo que ciertos estudios científicos le atribuyen a la
terapia de reemplazo hormonal beneficios en la reducción
de riesgo de enfermedades cardiacas y derrames cerebrales.
Pero el más apreciado de estos notables aportes quizás
sea el de su intervención en el desarrollo y mantenimiento
de la densidad ósea, previniendo el avance de la osteosporosis
y evitando la incidencia de fracturas en la cadera. Sin embargo,
debe advertirse que la terapia no detiene definitivamente la pérdida
de densidad ósea, la cual reaparece una vez suspendido este
temporal tratamiento hormonal.
Estudios en contra
y a favor
Así como tiene sus ventajas la prescripción de la
terapia de reemplazo hormonal trae consigo cierta incidencia en
la aparición de casos de cáncer mamario en mujeres
sometidas a ésta, lo que ha llamado la atención de
la comunidad médica internacional, y motivado la ejecución
de estudios e investigaciones.
Uno de estos trabajos, el Women’s
Health Initiative (WHI), publicado en 2002, sostiene que la
combinación de estrógeno y progestágeno, a
los cinco años, se asocia con el incremento en el riesgo
de cáncer de mama, descubrimiento que motivó a científicos
de diversas partes del mundo a suspender los experimentos antes
de que concluyeran.
En respuesta, el instituto francés
Gustav-Roussy, con respaldo de la Liga Francesa contra el Cáncer,
del Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación
Médica de Francia y la Comunidad Europea, publicó
en noviembre de 2004 el estudio E3N. “La terapia de reemplazo
hormonal con estrógenos y progesterona natural micronizada
-no de origen sintético- no aumenta el riesgo de cáncer
de cáncer de mama, al menos en corto plazo. Sin embargo,
cuando se combinan estrógenos y gestágenos de síntesis,
en lugar de progesterona micronizada, sí se percibe un aumento
del riesgo relativo”, según afirmación de Francoise
Clavel-Chapelon, coordinadora de dicho estudio.
Sobre la base de los resultados del estudio
E3N, Santiago Palacios, presidente de la Asociación
Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) llamó
la atención sobre la tajante afirmación sobre el riesgo
cancerígeno promulgada por el estudio WHI, señalando
que tales estimaciones no son extrapolables de manera universal,
ya que para los ensayos norteamericanos se combinó estrógeno
equino y el progestágeno sintético acetato de medroxiprogesterona,
mientras que en España se aplica la combinación segura
de estradiol -transdérmico u oral- y progestágeno
natural.
Decida junto con su médico
Aún cuando la amenaza cancerígena de la terapia de
reemplazo hormonal pudiera verse disminuida con la publicación
del estudio E3N, existen otras contraindicaciones de uso dadas por
la propia naturaleza del paciente, así como ciertas consecuencias
derivadas que deben ser consideradas junto con un profesional de
la medicina antes de elegirla como opción.
Rita Pizzi, médico especialista
en tratamiento de la menopausia, advierte que es fundamental la
realización de un perfil de riesgo personal completo, que
debe incluir exámenes físico y ginecológico
minuciosos, incluyendo peso, tensión arterial, perfil lipídico
(colesterol, triglicéridos, HDL, LDL, mamografía y
ecosonograma pélvico. Con estos resultados, el profesional
médico determinará la disposición natural de
la paciente para recibir la terapia.
Por otra parte, debe informarse al doctor
sobre el consumo de medicamentos con o sin prescripción,
como vitaminas, aspirina u otros, a fin de ajustar las dosis y monitorear
posibles efectos de su combinación. Debe procederse de igual
modo con hábitos de riesgo como fumar o beber, ya que pueden
convertirse en espoleta desencadenante de eventos mortales, como
la formación de coágulos.
Asimismo, es necesario hacer del conocimiento
de su médico datos referente a su salud. Esto incluye información
de si ha sido sometida a histerectomía o intervenciones cardiovasculares,
entre otras, si sufre de enfermedades crónicas, si es proclive
a cuadros depresivos y si ha tenido problemas graves con su menstruación
antes de entrar en la menopausia.
Finalmente, debe informarse a otros
profesionales de la salud -odontólogos, oftalmólogos,
etcétera- que se recibe la terapia de reemplazo hormonal
antes de someterse a alguna intervención quirúrgica
o ante la prescripción de nuevos medicamentos. l
| Sepa que... |
Como cualquier tipo
de medicación, la terapia de reemplazo hormonal puede
acarrear efectos secundarios. De agudizarse, se deben informar
al médico:
l Dolor de cabeza
l Malestar estomacal
l Vómitos
l Cambios en apetito, peso
y deseo sexual
l Manchas en la piel
l Sangrado vaginal
l Aumento y dolor de los
senos
l Orina oscura y heces claras
l Cansancio extremo
l Dificultades visuales |
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| Otros tratamientos |
Pregunte a
su médico sobre otras alternativas distintas a la TRH,
como éstas:
l
Moduladores selectivos del receptor de estrógeno: Conocidas
como “estrógenos light”, estas drogas imitan
los efectos benéficos del estrógeno, sin riesgo
de cáncer mamario o uterino, pero producen calorones
en algunos casos.
l
Bifosfonatos: Son tratamientos no hormonales dirigidos a prevenir
la osteosporosis de manera tan efectiva como la TRH, aunque
incrementan el riesgo de intolerancia gastrointestinal y úlcera
esofágica.
l
Un estilo de vida sana, acompañado de ingesta regular
de calcio y vitamina B, junto a la práctica regular
de ejercicios, puede lograr el balance deseado sin riesgos
de ningún tipo. Todo depende del estado de la paciente,
sus requerimientos y su constancia. |
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