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El
rey salmon
A la parrilla, al horno o en sushi,
este peculiar pescado originario
de los mares del sur, es toda una tentación
para los paladares, y una desafío
para los amantes de los fogones, quienes
se esmeran en obtener de este pescado
todas sus virtudes gastronómicas.
Conozca un poco más de él.
Idalia De León
De rico sabor y amable textura. El color que lo caracteriza no es
estrictamente rosado ni estrictamente naranja. Es color salmón.
Su aroma, también inconfundible, conforma a este particular
pescado originario de los mares fríos del hemisferio norte.
Este pez de cuerpo alargado se reproduce y muere en agua dulce,
pero su crecimiento y maduración sexual se desarrollan en
aguas saladas. El increíble recorrido que llevan a cabo estos
peces viajeros les confiere un toque de exotismo, lo cual permite
elaborar toda suerte de conjeturas sobre la manera en que se guían
en su larga travesía, y sobre cómo las diferentes
aguas en que se bañan, y las especies con las que se alimentan,
les proporciona su sabor característico.
Según revelan Isidro Jaramillo y Jorge
Eduardo Arango, en su libro El gran libro del salmón
(Ediciones B), existen indicios que permiten afirmar que este sabroso
pescado era consumido desde épocas remotas; de hecho, la
historia documenta dibujos procedentes del sur de Francia que datan
de unos 14 mil años.
El salmón no sólo es un alimento
que proporciona placer al paladar, sino que le brinda al organismo,
importantes nutrientes. Por ejemplo, aporta igual cantidad de proteínas
que la carne. Es generoso en vitaminas A, B, D y E; pero también
es rico en yodo, magnesio, fósforo y hierro. El selenio,
gran aliado para combatir enfermedades coronarias, también
se encuentra en el salmón. Se estima que cien gramos de salmón
fresco proporcionan 300 miligramos de cloro, 60 miligramos de sodio,
y entre 155 y 200 calorías (si es ahumado se dobla la cantidad
de calorías). Otras de las virtudes de este pescado es su
bajo contenido de colesterol, y su riqueza en ácidos grasos
como omega 3, presente, primordialmente, en el lomo del salmón.
Más
de uno
Dos océanos, el Atlántico y el Pacífico, poseen
los principales cardúmenes de Salmón. El Pacífico
es generoso en Oncorhynchus sp, que a su vez se divide en Oncorhynchus
del Pacífico, Chinook o rey (considerado el mejor), Sockeye
o rojo, coho o plateado, chump o keta, rosado y trucha Steelhead
o Rainbow; mientras que del Atlántico es propio el salmón
salar. Por otra parte, el versátil pez permite su reproducción
mediante el sistema de cultivo, técnica de gran auge en América
del Sur, del Norte y Europa. Y aunque en este tipo hay una sola
especie, se diferencia de acuerdo con su procedencia (salmón
escocés, noruego o chileno). “El salmón de cultivo
ha gustado y convencido, incluso a los paladares más exigentes,
porque reconocen que sus presentaciones y su calidad gastronómica
se encuentran a la par de la de los salmones naturales”, señala
El gran libro del salmón.
Cada una de estas variedades posee diferentes
características y cualidades que exigen conocer bien al salmón,
para lograr identificar uno de otro, y prepararlo de acuerdo con
sus características. Pero en general, tanto el natural como
el procedente de cultivos, sólo presenta diferencias para
los expertos.
En los supermercados se pueden obtener diferentes
presentaciones, de acuerdo con los requerimientos del ama de casa,
o del chef. Primordialmente, el mercado los ofrece en filetes, entero,
sin vísceras, postas y H&G (entero, sin cabeza y sin
víceras). Igualmente, de estas presentaciones se derivan
diferentes tipos
de cortes de los filetes, y los lomos para
sushi, entre otros. Sin mencionar aquellos cortes de poca calidad
que terminan siendo utilizados en hamburguesas, chorizos, etcétera.
Como
lo sirva
Una de las virtudes del salmón es que permite cocinarse de
diferentes maneras, con lo cual se experimenta una de sus principales
cualidades, su capacidad de transformarse y ofrecer variaciones
en su sabor y textura. Y allí, dicen los expertos, está
el reto: cocinarlo de tal manera que no se pierda la esencia de
su gusto. Quienes sean afectos a los condimentos, tienen que controlar
sus impulsos, porque en un platillo preparado a base de salmón,
se agradecerá que no se le ponga a competir con especias
u aderezos demasiados fuertes. Pasapalos, entradas, sopas y cremas,
y como plato principal, siempre encuentran en el salmón una
manera de regocijar al paladar.
Siguiendo a Isidro Jaramillo y a Jorge Eduardo
Arango, este pescado es fácil de cocinar, pero exige especial
atención sobre todo en el tiempo que se somete al calor.
Un salmón perderá sus virtudes si se pasa de horno
o si se arrebata en el sartén. De manera que una sazón
adecuada debe venir de la mano de una precisa y exacta cocción;
esto es, evitar que el salmón se cocine demasiado. Debe quedar
un poco rosado y tierno por dentro. Pero el salmón, como
se verá seguidamente, ofrece diferentes maneras de cocinarse.
A la parrilla o a la plancha: Se dice
que es la mejor manera de cocinarlo, debido a la grasa que contiene
el gentil pescado.
Al horno: Quizá no sea la mejor
manera de cocinarlo, pero sí es la más fácil.
Sólo se condimenta y hornea durante 20 a 25 minutos si las
porciones son de dos a tres libras.
Escalfado: Este procedimiento ofrece
rapidez, y permite ir cocinando el resto de los contornos mientras
se hornea.
Microondas: Tiene la dificultad de
que no se cocina parejo. Pero existen trucos para superar este escollo.
Salteado: Con este método, el
salmón adquiere un ligero sabor tostado, y es ideal para
los que tienen poco tiempo para cocinar.
Curado: El salmón se somete
a un proceso de curación a base de sal marina y azúcar.
Ahumado: Se ahuma a temperatura elevada
(en caliente) o baja (en frío). Esta técnica exige
que el pescado se someta a la acción de la sal.
Un
buen acompañante
Impensable es no acompañar un exquisito plato a base de salmón
con un buen vino. Sin embargo, muy frecuentemente, por falta de
cultura culinaria, no siempre se selecciona el adecuado tipo de
vino. Sin, embargo, los expertos en el tema, al asumir posiciones
muy rígidas con respecto al tema, terminan por confundir
más al aprendiz en la materia. Según se lee en El
gran libro del salmón la norma básica para una
óptima combinación de pescado y vino, es elegir aquel
que pueda servirse frío. La razón no obedece a un
capricho. Los vinos fríos permiten atenuar la sensación
grasa del pez. Otra norma primordial es elegir vino blanco, el cual,
debido a los ácidos que posee, contribuye a resaltar el sabor
del pescado. De igual forma, el sabor afrutado del vino se enriquece
por la acción del gusto salino.
Si bien estas recomendaciones se aplican a
diferentes tipos de pescado, cuando se trata de salmón, se
recomienda acompañarlo con “vinos espumosos, champaña,
o cava tipo brut, blanco de crianza de la variedad Chardonay y jerez
amontillado”.
Actualmente, el salmón constituye una revolución en
el mundo de los pescados. De hecho, es el cuarto producto de mayor
facturación dentro de los productos el mar, después
del atún enlatado, el camarón y las merluzas. Si no
ha caído en su tentación, permítase rendirse
a su pies y ¡buen provecho! l
ideleon@eluniversal.com
Crema
de salmón
(para cuatro porciones)
Ingredientes
l
1/2 libra de filete de salmón
sin piel cortado en trocitos
l
1/2 taza de papa cortada en cubos
l
1/2 taza de zanahoria cortada en tajadas
l
2 cubos de caldo de pescado
l
1/2 taza de apio finamente picado
l
1/2 cucharada de color
l
2 tazas de leche
l
2 cucharadas de brócoli picado
y blanqueado
l
3 cucharadas de vino blanco seco
l
1 cucharada del perejil fresco picado
l
Sal y pimienta al gusto
PREPARACION
En una olla coloque dos tazas de agua, las papas, la zanahoria,
el caldo de pescado, el apio, el color y la leche; tape y
cocine al fuego alto por cinco minutos. Licue la preparación
y luego cuélela. Deje cocinar a fuego lento, por unos
ocho minutos. Adicione el salmón, el brócoli
y el vino. Continúen la cocción por otros minutos
y salpimiente. Sirva decorada con un poco de perejil, y acompañe
con pan francés.
El gran libro del salmón.
Rey de la cocina y del mar. Isidro Jaramillo y Jorge Eduardo
Arango. Ediciones B. |
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