| Maquillarse frente al espejo
El propósito del maquillaje es realzar
los encantos naturales de una persona, pero no transformarla. He
ahí el detalle. Los excesos no tapan los defectos, sino todo
lo contrario, se pueden cometer errores que a la postre originen
un resultado nada favorecedor. Para sacarle provecho a este mágico
arte, dos maquilladores venezolanos ofrecen algunos consejos.
Carolina Quintero

A la hora de maquillarse no basta con
conocer las tendencias de las últimas temporadas o comprar
los cosméticos más prometedores para una ilusoria
belleza. Ciertamente, el maquillaje corrige algunas imperfecciones
al tiempo que ayuda a destacar algún área en especial,
pero el arte está en la dosificación. Menos es más,
y lo que cada rostro necesita depende del estilo y la personalidad.
Para suerte de todas hay una diversidad de cosméticos y una
extensa gama de texturas y colores para lograr, con total creatividad,
un juego armonioso de luz, brillo y matices.
Para empezar todo buen maquillaje tiene
su punto de partida con el famoso 1-2-3 del ritual de belleza. Una
limpiadora que elimine restos de impurezas (durante la noche el
organismo no cesa en sus funciones); un tónico que restaure
el pH natural de la piel; y una hidratante, que mantenga los niveles
de humectación. Amén de antiarrugas, mascarillas y
exfoliantes que también forman parte de esta rutina. Tanto
los productos de tratamiento como los cosméticos deben ser
según el tipo de piel: normal, grasa, seca, sensible. ¿Cuál
es el beneficio? Que además de controlar los problemas que
tenga el rostro, no surjan inconvenientes al momento de aplicar
las pinturas; es decir, que no se fijen bien por la sequedad, o
varíe el color por lo grasoso del rostro. En ese sentido,
una piel grasa debe usar aquellos productos que ayuden a regular
el exceso de sebo y la hagan lucir con una textura mate y muy natural.
Una piel seca necesitará productos más emolientes
o cremosos para que se sienta y se vea flexible, elástica,
muy suave. De esta manera, tal como se expresan los profesionales,
el maquillaje “correrá” con fluidez al momento
de su aplicación y, a la vez, se mantendrá impecable.
Maquillarse a diario debe ser un gesto
que complemente el arreglo personal. Más que una cuestión
de coquetería, es de salud, ya que los cosméticos
de hoy aportan beneficios de hidratación, protección
y prevención. La diferencia radica en que hay un look para
cada momento. Cualquiera sea la ocasión, hay pasos a seguir
para lograr un aspecto natural.
Cubrir
bien
La base es fundamental para unificar, aclarar y matizar la piel
de una forma discreta y suave, proporcionando un efecto luminoso.
El maquillador Anthony Tejidor señala que “es importante
seleccionar la que mejor va con el tipo de piel; que sea del mismo
tono del cutis y además, le brinde protección solar.
Las de ahora, son productos de texturas muy ligeras que dejan transpirar
la tez”. Sugiere entonces que tras la hidratación,
tres minutos bastan para que la piel recobre su manto ácido,
consiga un tacto suave y la base se adhiera mejor. La mejor técnica,
explica, es colocar cinco puntos con la yema del dedo índice
sobre el centro de: la frente, la nariz, de cada mejilla, y de la
barbilla. Luego, con movimientos ascendentes y circulares, del centro
hacia fuera, se desplaza el producto hasta fundirlo totalmente.
Alrededor de los ojos, la técnica cambia, “es buscando
la dirección de la nariz, porque los ligamentos que conforman
el globo ocular, se rompen y se forman arrugas”. Afirma que
la base bien puede sustituir al corrector, pero en caso de usarlo,
recomienda el pincel de punta fina y no los que vienen en barra,
ya que igualmente rompen el tejido. Estos se aplican antes de la
base y dando retoques sobre algún granito o para disimular
imperfecciones.
En cuanto al polvo suelto, Tejidor destaca
que su aplicación es un valor agregado, ya que sella la base
y protege la piel contra las impurezas que hay en el medio ambiente.
Se debe usar una sola vez y la forma correcta consiste en aplicar
el producto en gran cantidad cubriendo todo el rostro; eliminar
los excesos con una mota, desplazando con movimientos circulares
muy suaves, y finalizar con una brocha grande y ancha, de cerdas
naturales, para pulir y terminar de sellar la base. “Nunca
se debe usar el polvo suelto sin antes aplicar base; por ser volátil,
no se fijará”.
El uso del polvo compacto está destinado
-únicamente- a los momentos de exceso de brillo
en la zona T frente-nariz-barbilla, y como su palabra lo indica
es para retocar; es decir, tocar dos veces. “Algunas mujeres
utilizan el compacto en forma inadecuada. En vez de presionar, desplazan
la mota sobre todo el rostro, alterando el pH natural de la piel,
y generando situaciones como que las pieles grasas se tornan más
grasas y las secas, más secas”. El mejor compacto:
el translúcido, permite pasar la luz. El consejo: nunca lo
preste. Las bacterias van de una piel a otra. La novedad: aquellos
que vienen con un compartimiento para la mota; así, no hay
contacto entre el producto y la herramienta y cero riesgo de contaminación.
Pintando
la zona
Al maquillar los ojos, las sombras y los delineadores juegan un
papel fundamental. De los colores mucho se ha dicho: que combinen
con el iris de los ojos, con la ropa o con algún detalle.
Nada que ver. La tendencia es llevar el color que mejor armonice
con la personalidad, “la búsqueda de la comodidad y
el confort a través del color”, como lo define Tejidor.
Sin embargo, para el día las sombras deben ser sutiles y
por la noche deben acentuarse un poco más, pero no en exceso.
La aplicación: hay dos formas aclara el experto. “Con
el dedo anular, se frota en el dispensador y se desplaza sobre el
párpado móvil, difuminado hacia la ceja. Con pincel,
se humedece previamente y se pasa por todo el globo ocular, hasta
lograr una textura de cobertura perfecta. Esto proporciona un mejor
y más limpio acabado y evita la lluvia de sombra, que sería
polvo suelto del producto sobre la zona del contorno de ojos, creando
una ojera falsa. Si se quiere iluminar el párpado fijo, con
el dedo anular, totalmente limpio y sombra clara mate o brillante,
aplicar producto en la parte alta de la ceja, desplazando hacia
fuera y hacia abajo, hasta difuminar”. Para darle profundidad
al ojo se debe delinear con una línea muy pegada a la pestaña
superior, de la mitad hacia fuera, sin salirse de la comisura. Un
truco: trazar con lápiz blanco, en el borde del párpado
superior e inferior, ilumina y alegra la mirada.
El colorete se debe aplicar como “golpes
de sol” en las zonas que se enrojecen naturalmente al aire
libre: pómulos, frente, puente de la nariz, barbilla. La
idea es realzar las mejillas y ofrecer un aspecto saludable. Un
consejo: limpiar la brocha para eliminar excesos del producto y
evitar las “chapas de color”.
Efecto
zigzag
La máscara de pestaña es la herramienta “fetiche”
de la cual ninguna mujer puede privarse, ya que sirve para agrandar
el ojo y darle expresividad a la mirada. Rey Sandoval, maquillador
exclusivo de la marca de cosméticos Trucco, sugiere algunas
ideas. Antes de aplicar el producto se deben peinar para retirar
los residuos de sombra. Se deben maquillar primero las pestañas
inferiores, para evitar que las superiores manchen el párpado
móvil. De ser necesario se pueden rizar las pestañas
superiores con el riza-pestañas para darle más forma;
pero nunca se debe utilizar sobre las ya maquilladas, porque podría
romperlas o arrancarlas. La técnica: con los ojos abiertos
se coloca el aplicador cerca de la base de las pestañas,
y haciendo un movimiento firme, en zigzag, se va de abajo hacia
arriba. Aplicar dos veces o más, hasta llegar a la punta.
Para las inferiores, se coloca el cepillo en vertical y cuidadosamente,
con pequeños toques se cepilla de derecha a izquierda y viceversa.
El error: bombear el aplicador dentro del envase; le entra aire,
se seca el producto y al aplicar maltrata la pestaña. La
tendencia: llevar las pestañas bien saturadas de máscara
con el producto exclusivo de la firma In-Focus, refiere el maquillador.
El
detalle sutil
Finas o gruesas, las cejas son el marco de la mirada y el elemento
que define la expresión en el rostro. Expone Sandoval que
para darle forma se debe tomar el iris del ojo como guía
para crear el arco adecuado. “Si el iris se divide en dos,
con una línea imaginaria vertical (de arriba hacia abajo)
vas a crear un arco natural, la parte más alta de la ceja,
es donde ella empieza a descender. Si quieres una expresión
más audaz, dirige una línea imaginaria que vaya donde
finalice el iris del ojo y allí crearas un arco más
expresivo”. Para maquillarlas, deben estar depiladas. Luego
se peinan hacia arriba, con un cepillito de cejas. Después
se pintan. Las cejas se maquillan con productos en polvo, el lápiz
crea una expresión muy dramática. Se debe usar la
mano como un compás, apoyándose en el dedo meñique,
haciendo líneas, por el borde de los vellos de las cejas,
y luego se rellena con polvo de ceja. Trucco tiene hi-brow trio,
un polvo compacto para cejas en tres tonos cafés: claro,
mediano, oscuro”. La tendencia: cejas finas, y alargadas,
no dramáticas.
Boquitas
corazón
Los labios son una de las partes más sensuales del rostro.
Dependiendo cómo se maquillen pueden ser exóticos,
provocativos, naturales o románticos. Más sin embargo,
lo primero es delinearlos. Al respecto, Sandoval explica: “El
labio superior se delinea partiendo desde el nacimiento del arco
de cupido, siguiendo por todo el borde. En el inferior se traza
una línea muy fina por debajo del borde; esto como norma
general. Según la forma de los labios, varía la técnica.
Luego, se difumina con pincel la línea creada con el lápiz
y se procede a rellenar con color, preferiblemente con un pincel
y en un tono similar al delineador”. Precisamente este es
el error más común, usar el delineador de un tono
más oscuro que el labial. Lo correcto es que sean del mismo
tono. Para esta temporada el maquillador anuncia que la tendencia
es a llevar los labios desnudos, en tonos muy suaves, pero con mucho
brillo o lip gloss. Este producto puede resultar goloso, sexy o
glamoroso. Todo depende de la intensidad. l
caroquint@hotmail.com
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