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VIVIR MEJOR SALUD

Foto: www.shutterstock.com / 3116945

Cada vez
MÁS RICA

Ahora la posibilidad
de energizarse, concentrarse,
fortalecer la
dentadura, controlar
el peso o,
sencillamente,
"volver a la vida" después de una
jornada intensa
de ejercicio físico,
son valores
agregados
al agua nuestra
de cada día

Por Maruja Dagnino

 

En medio del furor que se ha creado por el consumo de alimentos funcionales, las aguas fortificadas han venido ocupando un espacio importantísimo en la vida de muchas personas, que esperan algo más que hidratación. Para quienes están en la búsqueda del bienestar, las llamadas aguas funcionales se presentan como una opción respetable, en tanto que, mientras hidratan, también aportan otro tipo de sustancias que pueden ser favorables para la salud, como antioxidantes, vitaminas o fibra.

Cuando se habla de alimentos funcionales, los expertos se refieren a productos con distintos grados de sofisticación, que se proponen como opciones de alimentación no solamente sana, sino que asimismo colaboran con ciertas funciones del organismo, a través de sustancias que se encuentran comúnmente en algunos alimentos. En este caso, los laboratorios de biotecnología logran aislar estas sustancias y agregarlas a varios productos. De manera que, por ejemplo, hoy pueden encontrarse en el mercado productos como huevos y derivados lácteos con aceite Omega 3, un componente que se encuentra normalmente en peces y en algunos frutos secos, y que contribuye a balancear el colesterol. Es decir, se pueden ingerir huevos sin temor a aumentar los triglicéridos y, por lo tanto, prevenir las enfermedades cardiovasculares. Según informes de Nutrition Business Journal, sólo en Argentina se venden cada año unos 30 millones de litros de leches funcionales.

Dentro de este contexto, en el que la gente ha tomado cada vez más conciencia de la necesidad
de cuidar el cuerpo a través de la alimentación,
la tendencia al consumo de agua, en general,
se ha elevado notablemente, aunque hay quienes, acostumbrados a ingerir gaseosas y otros
"sustitutos", ya no soportan la ausencia de sabor
que pareciera caracterizar al agua. En este sentido, más allá de las aguas funcionales, también se
han introducido al mercado las aguas saborizadas, cuyo éxito radica, precisamente, en que estimulan
la ingesta de líquidos con sabor, pero sin los aditamentos
de las gaseosas o cualquier tipo de bebidas sintéticas que, por lo general, lejos de hidratar, aportan toxinas al organismo. De hecho, estudios de mercado demuestran que las aguas saborizadas, así como las funcionales, le roban mayor cantidad de consumidores a las gaseosas y jugos sintéticos, que a las aguas envasadas.

Pionera
La primera marca de aguas fortificadas o funcionales fue Glaceau Vitamin Water, un agua destilada con diferentes sabores que además contiene vitaminas, electrolitos y nutrientes. La idea fue de Darius Bikoff, quien, durante una crisis de contaminación del agua de New York en 1990, salió al automercado en busca de una alternativa segura al agua del grifo y distinta a las aguas minerales convencionales. Bikoff encontró una deficiencia en la oferta de estos productos. Investigaciones siguientes y su deseo de liderar un estilo de vida saludable, lo impulsaron a desarrollar un agua "mejorada". Fue así como creó la compañía, en 1996, con tal éxito que en 2007 fue comprada por Coca Cola en 4.100 millones de dólares. Esto demuestra el enorme interés que tienen las grandes corporaciones en las aguas fortificadas, en tanto son una gran competencia para su mercado. Y también que el mundo se mueve hacia la búsqueda de una vida un tanto más pura. Fueron los actores de Hollywood quienes descubrieron las aguas fortificadas y comenzaron a ser vistos con ellas en todas partes, hasta popularizarlas entre sus fans, también por un tema aspiracional.

Una para cada cosa
Son bastante comunes las aguas enriquecidas con flúor
y magnesio, sustancias que normalmente se encuentran
en el agua. Aunque según un informe del Instituto del
Agua Nestlé, su grado de concentración en el agua,
tal como viene de la naturaleza, es insignificante en comparación al de la comida sólida. Así que, con la
función de reforzar el esmalte dental y prevenir caries,
circulan aguas fluoradas. El agua con hierro ayuda
a los anémicos; el agua bicarbonatada es buena para
combatir la acidez por su carácter alcalino y las aguas sulfatadas tienen un efecto laxante. Dentro del abanico
de las aguas, existen también las saborizadas, que de
por sí son diseñadas para satisfacer a aquellas personas
que no encuentran placer en la neutralidad del agua, aunque paladares más avezados pueden encontrar diferencias de sabor, cuerpo o fluidez en aguas de manantial. Pero es urgente, llegados a este punto, aclarar que no toda agua embotellada es de manantial. La mayor cantidad de las que se encuentran en el mercado, y a muy bajo precio, son sencillamente procesadas para hacerlas potables. Esta industria, en Colombia, produce unos 45 mil millones de pesos al año, y se empacan incluso en bolsas.

Pero son también, en todo caso, más económicas las aguas saborizadas que
las funcionales. Las segundas fueron concebidas para aportar al organismo otras sustancias que influyen en su buen funcionamiento. Es decir, aportan beneficios añadidos para la salud que van destinados a distintos sectores de la población
y en diferentes circunstancias, de acuerdo a las necesidades

Hay que tener prudencia, sin embargo, de no ingerir ninguna en exceso, y huir de aquellas fórmulas que mezclan cafeína con efedrina,
según algunos informes de laboratorio. En
dosis moderadas, la cafeína produce efectos agradables en el organismo. "Es un tónico
cardíaco, lo que conduce a un pulso más amplio
y fuerte y a un aumento temporal de la tensión arterial", explica Hispacoop. "Por otra parte,
actúa sobre el sistema nervioso, por lo que
facilita el trabajo intelectual y la actividad muscular. Estos efectos se pueden considerar como provechosos, pero fácilmente se pueden tornar en perturbaciones -ansiedad, excitación, insomnio, alucinaciones y temblores- cuando el consumo de cafeína aumenta notablemente. No hay que olvidar que la mezcla de cafeína y efedrina puede provocar problemas cardíacos".


mdagnino@eluniversal.com


Excentricidades gastronómicas

En el Viejo Continente se han creado los bares de agua, donde incluso se hacen maridajes con la comida. Según un artículo publicado en el diario argentino Clarín, entre estos famosos bares el Water Bar Colette es uno de los más visitados en París: "un lugar amplio, moderno, en celeste y blanco, que además de bar es restaurante. Allí la carta ofrece 60 aguas diferentes, y para los neófitos el chef propone elegir el menú y después esperar la recomendación de un agua a tono. Por ejemplo, para un melón con jamón serrano, hay dos alternativas: un agua suiza, Ogo, de la familia de las finamente gasificadas, que seduce desde su botellita suavemente azulada. La otra opción es Edena, un agua francesa 'temperamental', según el menú". Luego, sigue relatando Clarín, en Sydney,
el Water Bar está entre los diez mejores bares del mundo.
En Tokio, en el Aqua Bar la gente hace cola para pagar por
un vaso de agua. Un lugar decorado en color negro, con el
aspecto de una cueva glaciar, que tiene una carta con 20 variedades
de diferentes procedencias: Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Francia,
Italia, Japón, Nueva Zelanda y Noruega. La sofisticación llega al punto de mezclar varias aguas. Y, además, no sirve comida: la atracción es estrictamente el agua.
El Bar de Agua Ser, en Mar del Plata, acompaña una variedad de aguas mineralizadas con calcio y magnesio, y saborizadas, con una carta gourmet, producto de una alianza entre los chefs Pablo Massey y Narda Lepes. Y algunos hoteles de este país del sur, ya comienzan a contar con hidroterapias con base a aguas minerales. Un regalo para el cuerpo.

Made in Venezuela

Un grupo de venezolanos creó la primera marca de aguas fortificadas. El diseñador de las bebidas es
un enólogo de 50 años llamado Eduardo Pérez,
quien además es creador de la fórmula de Breeze
Ice. Con su marca VitaLife, él logró lo que nadie
había intentado: la transparencia o ausencia absoluta
de color en las aguas fortificadas, algo muy difícil
por las calidades de los nutrientes, que también
pueden producir sedimentaciones. Sin embargo,
todos los componentes de VitaLife son orgánicos, incluyendo la fructosa, que es un azúcar complejo,
que sirve además como fuente de energía. Y su
sabor proviene de concentrados de frutas.

A diferencia de algunas aguas saborizadas, que tienen cero calorías porque están edulcoradas con sustitutos, y de su alto contenido en sodio, que es un handicap para la hidratación, VitaLife aporta al organismo una serie de sustancias favorables para diferentes funciones, y viene en cuatro variedades:

Revive, que repone el potasio y las sales perdidas. Su contenido vitamínico la hace ideal para consumir durante y después de hacer deportes; contrarresta la pereza y el cansancio.

Power C, que con su carga de vitamina C, complejo B, Panax Ginseng, minerales y taurina, se propone como ideal para la hidratación e inmunidad ante posibles enfermedades, brindando un balance perfecto al cuerpo.

Energy, con cafeína, vitamina C, minerales y azúcares fácilmente asimila
bles, se recomienda para comenzar el día lleno de energía.

Y, Focus, que por sus componentes minerales y vitamínicos, el ginkgo biloba y azúcares también de fácil asimilación, se recomienda para finalizar un día lúcido y relajado, pero full de energía.

LAS CLÁSICAS
Evian, de Estados
Unidos, natural,
pero de baja
mineralización,
es la número uno
en ventas en el
mundo. Le siguen
San Pellegrino,
de Italia; Perrier,
del sur de Francia,
con alto contenido
en calcio y bicarbonato;
Apollinaris, una
alemana bicarbonatada
y muy mineralizada,
y la escocesa Highland
Spring, que es reconocida
por su sabor único.

 

 
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