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CARLA BRUNI
mujer de un nuevo verbo

Esta italiana ex
modelo, cantante
y flamante Primera Dama de Francia,
se las trae, y no es
que haga mucho por disimularlo. ¿Habrá
sido acaso esto lo
que causara tal
embrujo en el
corazón de
Nicolás Sarkozy?

Por María Elisa Espinosa


Después de tanta incertidumbre, y habladurías también, es un hecho que Francia tiene una nueva madame Sarkozy, con lo cual, no sólo el presidente de ese país terminó concretando su gran -y confeso- sueño de desposar a la hermosa ex modelo, cantante y compositora, Carla Bruni; sino que, además, ya se puede ir pensando en formalizar la entrada al diccionario de un nuevo verbo: ¡Embrunijar!

Sean buenas, o malas, las lenguas que apostaron -o criticaron- los amoríos entre esta italiana y la mayor figura del Ejecutivo galo, habrá que reconocer las facultades que tiene la bella mujer de cuarenta años para embrujar hombres; y no precisamente cualquier hombre, tratándose, en este caso, de Nicolás Sarkozy, elegido en mayo pasado desde las filas del partido político conservador Unión por un Movimiento Popular para gobernar Francia, gústele o no a sus detractores.

¿Pero será que monsieur le president se "embrunijó" demasiado rápido? ¿O más bien fue que se fijó en la persona equivocada? Ya ella, Carla Bruni, ha soltado algunas perlas como para conseguir que se encienda la alarma entre el ala menos tolerante del stablishment francés, acostumbrado a relaciones personales más convencionales por parte de sus máximos representantes de la política:

"Yo soy fiel… conmigo misma. Me aburro como una ostra con la monogamia. Soy monógama de vez en cuando, pero prefiero la poligamia y la poliandria. Soy una especie de kamikaze que sólo busca una cosa: ¡vivir, vivir, vivir!", llegó a decir Carla a Le Fígaro Madame en tiempos en que lo de famosa le venía por su andar en las pasarelas y, un poco más incipientemente, debido a sus canciones. Claro que esas son franquezas que quedaron para que ahora la prensa rosa y no tan rosa se encargue de rebotarlas alrededor del mundo como parte del cotilleo.

Lo cierto es que a la flamante nueva Primera Dama de Francia no tardaron en sacarle en cara, como complemento a estos despachos noticiosos, la lista de relaciones sentimentales mantenidas a lo largo de su vida, gracias a las cuales, a todas estas, se llegó a ganar la etiqueta de la mangeuse d'hommes, o lo que es lo mismo: la devoradora de hombres.

Entre estos romances se cuentan los que mantuvo con los músicos Mick Jagger y Eric Clapton; Laurent Fabius (primer ministro francés en los años ochenta); los actores Kevin Costner y Vincent Pérez; el millonario Donald Trump; el escritor Jean-Paul Enthoven; y, posteriormente, un hijo de éste: el joven profesor de filosofía Raphaël Enthoven, con quien concibió un bebé en 2001 (Aurélien), luego de que se le metiera por los ojos a quien era el marido de su buena amiga Justine Lévy, asunto que le dio a ésta la suficiente inspiración para escribir, en 2004, la exitosa novela Nada Serio (de hecho, obtuvo el premio Vaudeville), en la cual narra la historia de una joven que pierde a su marido por una mujer fatal "con una sonrisa exterminadora".

Como se ve, no es poco lo que ha debido manejar el actual inquilino del Palacio del Elíseo a raíz del flechazo recibido -a finales de 2007- con certera puntería por quien carga un currículum sentimental de tal categoría. Tanto así, que no han faltado quienes le atribuyan al fogoso e inesperado enamoramiento (el hombre recién se acababa de divorciar de su segunda esposa, Cecilia Ciganer, cuando conoció a la Bruni) una buena cuota de responsabilidad en la merma de su popularidad en las encuestas, cuestión que, no obstante, según se puede concluir de las reacciones de Sarkozy ante los periodistas, parece tenerle sin demasiado cuidado.

Aunque esto no quiere decir que el presidente se ha quedado callado. Muy por el contrario, como buen zorro viejo que es (¡aunque ni tanto, pues tiene 52 años!) de la política francesa, ya se encargó de recordar previas andanzas de sus predecesores. Entre varios casos, precisó el de François Miterrand, acusado de viajar a Egipto, así como lo hiciera él con Carla en avión privado hace pocos meses, con la diferencia de que el finado ex presidente socialista "lo hizo en el avión oficial con su amante y la hija que tuvieron".




EN PRIMERA
PLANA

La revista
¡Hola! de México dedicó su última portada a la pareja que ha llamado la atención del mundo

¿Y cómo es ella, en qué
lugar se enamoró de él?

Quienes se han ocupado de
husmearle el pasado a la ex
modelo, justo a raíz de la relación recién consumada en matrimonio
con el presidente francés, coinciden
en muchas cosas, comenzando
por la fecha y lugar de nacimiento:
23 de diciembre de 1967, en Turín.
De allí se fue a los pocos años
a París, luego de las amenazas
hechas por las Brigadas Rojas
de Italia de secuestrar a ricos
y famosos de ese país, categoría en
la cual encajaba a la perfección el núcleo familiar de Carla Bruni.

Por un lado, su madre, Marysa Borini, era pianista concertista; y por el otro, su padre, Alberto Bruni, fue compositor de música además de heredero de la fortuna de los cauchos CEAT. Ambos criaron a la linda niña junto a su hermanos Virginio (quien falleció a causa de cáncer en 2006) y la entonces futura actriz Valeria Bruni, aunque fue sólo hace poco más de 10 años cuando Carla supo de boca de mamá que su papá biológico era más bien Maurizio Remmert, con quien mantuvo una relación extramarital en su momento.

Además de sus ya bien cacareados antecedentes sentimentales, habrá que incluirle a Carla Bruni uno que otro "atrevimiento", como sus apariciones en algunas revistas en las cuales posó tal cual llegó al mundo. La primera de estas fotos las hizo para la Interviú española en 1996, y allí sale en un sauna con ropa interior transparente. La otra imagen que ha dado la vuelta al mundo es una en la que apenas lleva un par de botas y un anillo, y que fue producto de una sesión contratada por la revista DT para su edición de febrero de este año.











Los atrevimientos de Carla incluyen uno que otro desnudo en formato
de revista

El resto, se puede decir cantando: cuando a finales de los noventa le llegó la hora de retirarse de una muy aplaudida carrera de modelaje (en la cual coincidió con portentos como Claudia Schiffer, Naomi Campbell y Linda Evangelista), un poco por su decisión y un poco por lo que sabía le vendría en el mundo de las maniquíes a una joven que ya no lo era tanto, Carla Bruni decidió probar suerte con la música pop. Ya se le habían escuchado sus composiciones aunque en la voz de Julien Clerc, causando muy buena impresión, la verdad sea dicha, así que por qué no atreverse con la suya propia acompañada de una guitarra.

Lo hizo en 2002 con un disco que bautizó Quelqu'un m'a dit (Alguien me ha dicho), cuya música, descrita por ella misma, "era dulce y áspera, como la lengua de un gato". El compacto resultó un éxito a lo largo de todo 2003, aunque no así el que realizara cuatro años después, No Promises (Nada de promesas), para el cual optó por adaptar en canciones los textos de escritores anglosajones como Yeats, Auden, Emily Dickinson y Dorothy Parker


Su primer disco
fue todo un éxito,
aunque el que
le siguió no corrió
la misma suerte

A todas estas, con un historial como el de tan
hermosa, talentosa y polifacética mujer, no faltarán quienes se pregunten qué carrizo le habrá visto
Carla a Nicolás Sarkozy, cuando lo conociera
en una visita al Elíseo con motivo de la presentación
de un informe sobre la piratería en Internet, reencontrándose poco después en una cena
en casa de unos amigos. La respuesta obvia
para muchos es que todo obedece a una sola
razón: "la erótica del poder". Por lo pronto,
habrá que admitir que ni tan feo es, y que,
al menos, debe ser inteligente. Amén de
tener buen gusto.

 

 

mespinosa@eluniversal.com

Fuentes consultadas
www.elcomercio.com.pe
http://news.bbc.co.uk,
www.infobae.comwww.el-universal.com.mx,
www.abc.es www.lanacion.com,
www.lavanguardia.eswww.elpais.com

 

Ver también en Encuentros:
- São Paulo Fashion Week
- Carlos Montilla pone su sueño en pausa


 
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