
Un total de dos días implicó la producción de la tapa de la edición Mujeres Estampas 2008. Una larga tarde de peluquería fue acompañada de una inlovidable sesión fotográfica.
¿Ellas? Como peces en el agua

Casi al unísono, las cinco ganadoras dijeron al estilista Alfredo Escorcia: "Nos ponemos en tus manos", confiadas en el elocuente nombre del salón de belleza en donde se dio inicio a sus cambios de look: Ponte Guapa, regentado por Johana De Freitas, quien resumió esta experiencia en una sola palabra: cool. Allí hicieron gala de esa costumbre femenina infaltable en toda peluquería: relatar y escuchar cuentos propios y ajenos. Eso, además de rememorar lo que fueron sus distintos "operativos" para ser seleccionadas en el mencionado cuadro final. Familiares y amigos fueron testigos de cómo estas ganadoras recibieron cortes, secados y tintes de cabello, pedicure, manicure, maquillaje y otros cariñitos. Eso sin mencionar un brindis previo a lo que sería la gala del día siguiente, la cual, como es de esperarse, les generaba mucha expectativa y una emoción que casi les arranca las lágrimas. Al día siguiente, todas llegan puntualmente al estudio fotográfico donde Guillermo Felizola las invitó a colocar su mejor pose para la portada de esta edición, con la asesoría de Mario Aranaga, director de Estampas, quien estuvo pendiente hasta del más mínimo mechón que no estuviese en su lugar. Todas se mostraron igual de contentas en eso de emular el oficio de las top models. No sin percatarse de que esta actividad supone una paciencia excepcional. "Creo que ya tengo acalambrada la pierna", "¿alguien me trae agua sin hielo para aliviar mi garganta?", "¿de verdad no puedo parpadear? ¡es que ya me duelen los ojos!", fueron sólo algunas de las frases pronunciadas por estas auténticas maniquíes.

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