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En vista de que en nuestros espacios públicos persiste la presencia de una campaña publicitaria tan hostil y ofensiva para la mujer como la que actualmente infesta nuestro territorio nacional,
invito a mis congéneres, con todo el humor negro que el caso merece, a diseñar una campaña que ofrezca una respuesta ingeniosa y actual a aquella tan poco evolucionada y que lleve a la acción con lúcido desparpajo el eslogan que esgrime orgullosamente la promoción de la popular bebida alcohólica: “Vacílatela”. Okey, vacilémonosla.
Primero que todo, la estrategia publicitaria se pondría en marcha mediante innumerables vallas de distintos tamaños distribuidas en puntos claves de nuestro mapa territorial, que comprendan tanto los grandes espacios: autopistas, carreteras, plazas y estadios, como aquellas regiones en las que la vida minúscula y secreta se desarrolla, tales como restaurantes, bares, moteles, tugurios, guaridas, cuchitriles o antros de mala muerte, donde la población masculina suele juguetear y derrochar dinero abundantemente.
En cuanto a lo estético, delinearíamos una campaña no al estilo “retro”, no, no, puesto que nuestros mensajes estarán sustentados en el moderno tema del enfrentamiento entre hombres y mujeres propio de la sociedad de hoy, con especial acento en el terreno que estas últimas han ido ganando paulatinamente en distintos ámbitos, y en lo contestarias y proactivas que nos hemos vuelto. De modo que la imagen sería la de fotografías en blanco y negro o a todo color, con tratamiento hiperrealista, de damas archiconocidas, ya sea por el tipo de profesión que desarrollan: actrices, cantantes, escritoras, políticas o por el hecho de haber estado involucradas en memorables controversias. El tono jocoso, por supuesto, será indispensable.
A continuación anotamos un conjunto de citas acuñadas, en su mayoría, por mujeres célebres, mientras que otras son sentencias producto de la sabiduría popular, así como del humor sarcástico del grupo de músicos Les Luthiers. Una de estas máximas podría ubicarse a las puertas de algunos de los hoteles que plagan nuestras ciudades y, con la foto de Margaret Thatcher, su autora, con expresión de quien sorprende al enemigo, ella manifestaría: “Normalmente me formo una opinión sobre un hombre en diez segundos, y raramente la cambio”. Otra, podría colocarse en las carreteras más transitadas del país, donde los ingenuos conductores de gandolas, camiones y autobuses mirarían a Marlene Dietrich, también autora de la cita, advirtiéndoles con su ceja levantadísima: “A cualquier mujer le gustaría ser fiel. Lo difícil es hallar el hombre a quien serle fiel”. Cerca de las tiendas especializadas en productos culinarios, podríamos situar la imagen de Lorena Bobbit expresando de manera socarrona: “Hombría y machismo no son lo mismo”. E incluso podríamos emplazar a Linda Loaiza en las proximidades de clínicas y hospitales, diciéndole al público, con un ojo morado: “No son unos completos inútiles, por lo menos sirven de mal ejemplo”. Marilyn Monroe, por su parte, podría aparecer inquiriendo seductora, inocente y dulce: “Si el amor es la respuesta, ¿me puedes repetir la pregunta?”. Y en las inmediaciones de los supermercados, ubicaríamos la fotografía a full color de Penélope Cruz quien, mientras condimenta un suculento plato, afirmaría la idea de Ninon de Lenclos: “El amor nunca muere de hambre, con frecuencia, de indigestión”. También podríamos colocar a la pequeña Mafalda sentada sobre el regazo de su madre, declarando: “La mujer que no tiene suerte con los hombres, no sabe la suerte que tiene”. Por último, estamos obligadas a incluir a Simone de Beauvoir reflexionando sesudamente en torno a otro aforismo creado por el grupo de músicos argentino ya referido: “Tener la conciencia limpia es señal de mala memoria”.
Todo esto lo hemos pensado como una solución a la fallida campaña contraria que la misma empresa publicitaria ha diseñado para la marca de esta bebida, ya que no nos satisfacen en lo más mínimo las frases seleccionadas para esos carteles, en los que aparecen opinando sumisas, conformes, cándidas e ilusas mujeres. Y es que… lo que es igual no es trampa, ¿no les parece? l rosa_elena_perez@hotmail.com
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