¿Es suficiente
un niño?
¿Tener más de un hijo
aumenta la felicidad
de los padres?
Un investigador
sugiere que si una
persona desea
maximizar su sensación
de bienestar subjetivo,
debería detenerse
después del primer niño.
Por Marina Krakovsky
No es tonto preguntarse por qué la gente sigue teniendo niños. Después de todo, los niños les cuestan más a los padres en alimentación y estudios que lo que ellos podrían aportar, por ejemplo, trabajando en un negocio de la familia. En los países desarrollados, donde se siente la presión financiera, las tasas de natalidad han disminuido.
El sentido común indica que la gente se convierte en padre o madre porque los hijos traen dicha. Pero, ¿es esto cierto? Para los científicos que estudian el tema, simplemente correlacionar la paternidad y maternidad con la felicidad no puede responder esta pregunta, dado que es más probable que la gente feliz sea la que quiera tener más hijos, en primer lugar. Pero una reciente investigación que comparó los niveles de felicidad en mellizos idénticos adultos -algunos de los cuales son padres y otros no- podría estar llegando al meollo del asunto.
El estudio, dirigido por el profesor de sociología Hans-Peter Kohler, de la Universidad de Pensilvania, determinó que las personas con niños son, de hecho, más felices que quienes no los tienen. Pero tal ganancia de felicidad varía para madres y padres.
Al comparar mellizos idénticos, Kohler encontró que las madres con un niño son cerca de 20% más felices que las mujeres sin hijos; asimismo, comprobó que si bien las ganancias de felicidad de los padres son menores, los hombres disfrutan casi de 75% más felicidad con un primogénito varón que con una hembra. El sexo del primer hijo no importa a las mujeres, quizás porque ellas son mejores que los hombres a la hora de disfrutar la compañía tanto de niñas como de niños, especula Kohler.
Resulta interesante advertir que el segundo o tercer niño no aumenta la felicidad de los padres. En realidad, estos pequeños adicionales parecen disminuir la felicidad de las madres en comparación con las que tienen sólo un niño -aunque son más felices que las mujeres sin descendencia.
"Si usted desea maximizar su sensación subjetiva de bienestar, debería detenerse después de un niño", concluye Kohler, quien agrega que las personas probablemente tienen otros niños para beneficio del primogénito o porque razonan que si el primero las hizo felices, el segundo también lo hará.
Asimismo, Kohler indica que investigaciones previas han tratado de responder cómo factores específicos -tales como el matrimonio o el nacimiento de hijos- contribuyen con la felicidad. Su estudio, en cambio, se plantea una interrogante general sobre la relación entre paternidad/maternidad y felicidad.
Lo que parece ocurrir con el tiempo, señala Kohler, es que "esperamos con ansiedad tener un hijo, luego éste llega y lo encontramos realmente difícil, por lo que la felicidad disminuye; después experimentamos una ganancia substancial en el nivel de felicidad". En general, el experto dice que la lección del estudio es que "reproducirse al menos una vez parece ser el aspecto crucial que proporciona la ganancia de felicidad".
Psychology Today.
Derechos reservados de El Universal.
Traducción: José Peralta
|