 |
| foto: cortesía Discovery Travel & Living |
El salero
de Eduardo Osuna
El chef mexicano, mejor conocido por su trabajo como conductor del programa La vuelta al mundo en 80 sabores, habla sobre su gran pasión: la cocina.
Por Annie Suárez
Tomates rojos y verdes, frondosos, brillantes. Cilantro y hoja santa, frescos. Dientes de ajos pequeños, de capas violetas, de los que son más sustanciosos. Y, por supuesto, picante y más picante, en sus distintas variedades... Sin duda, ingredientes vistosos, suculentos e infaltables en la cocina del chef mexicano Eduardo Osuna, a quien la crítica gastronómica de su país le atribuye el mérito de haber hecho evolucionar los fogones del restaurante Solea del lujoso Hotel W, en Ciudad de México. Allí, seduce a los comensales con un menú lleno de exquisiteces mexicanas contemporáneas. No obstante, para muchos en el resto de Latinoamérica, Osuna es quien cocina en el espacio La vuelta al mundo en 80 sabores, que puede verse todos los martes, a las 8:30 de la noche, por la señal de Discovery Travel & Living.
Anfitrión por naturaleza
Debido a las actividades de su fundación Chefs al rescate, creada para realizar eventos en beneficio de comunidades afectadas por desastres naturales en México, y a su primer lugar en el Concurso Nacional Chef Creativo Nestlé en 2006, el nombre de Eduardo Osuna era ya conocido en su país, cuando fue contactado por Promofilm, productora argentina que buscaba un conductor para el proyecto televisivo La vuelta al mundo en 80 sabores. "Ellos querían un chef que hablara de sus recetas y de sus experiencias de viaje. Así que mandaron unas cámaras para hacerme una prueba. No me pareció complicada. Siempre me han dicho que, como las señoras de antaño, me la paso platicando de mis anécdotas mientras cocino (risas)… Así que me sentí muy relajado. Para mí la cámara es el cuate que está manejándola", responde con el mismo tono afable y cercano que usa en el programa.

COMO LAS SEÑORAS DE ANTES, ME LA PASO PLATICANDO MIENTRAS COCINO

|
¿Qué fue primero, los viajes o la cocina?
"Cuando comencé en la cocina, lo hice porque había emprendido un viaje como mochilero. Estaba en España y la idea era trabajar para pagar mis gastos allá. Entré a trabajar con el chef Joan Roca en el restaurante Celler de Can Roca, en Girona. Después de unos cinco meses, me gustó mucho esto de la gastronomía y empecé a estudiar cocina en esa ciudad. Ya han pasado unos 12 o 13 años de eso. Luego que terminé allá, me vine a México, a trabajar en las cocinas de aquí".
Al realizar el programa, ¿tuvo que ajustarse a algo nuevo para usted?
"Los mexicanos tendemos a creernos el ombligo de Latinoamérica (risas). Cuando comenzamos a grabar el programa, la gente de la productora, que es argentina, ya alucinaba con tanto México. Hasta que un día estaba hablando del color de unas remolachas y dije que eran de un lindo rosa mexicano. En México creemos que el fucsia es un color distintivo de nuestra artesanía, por eso lo llamamos así. Bueno, los productores decían que, al rato, yo iba a decir que el azul y el verde también eran mexicanos (risas)".
El boom de la gastronomía
Ahora existe una amplia gama de programas de televisión conducidos por chefs que conquistan la atención del público y que compiten por el rating con exitosas series, películas y programas de concursos. Osuna opina que esto es sólo una parte de un fenómeno mundial. "La profesión de chef ha armado bastante revuelo en los últimos años y esto ha alcanzado a los medios de comunicación. Pero eso también puede ser porque hace unos años nos hicimos conscientes de que la gastronomía es una actividad cotidiana. Sucede en nuestras cocinas a diario. Creo que el tema de la gastronomía es un boom global, está llegando a todos".
Cocina y emociones de la mano
Desde tiempos inmemoriales, le ha sido atribuido a la cocina el poder de traspasar fronteras y conquistar el corazón de las personas. El chef mexicano apoya esta creencia. "Cuando alguien le cocina a otra persona, le dedica tiempo, piensa en sus necesidades, en sus gustos. Me parece que es expresar amor, sin importar de quien pueda tratarse. Cuando una madre le cocina a su hijo, le está demostrando su afecto. Por supuesto, a nivel de pareja también funciona muy bien (risas)".
Si tuviera que impresionar a alguien, ¿qué le prepararía?
"Unos mejillones a la marinera. Es uno de mis platillos más suculentos. Tienen un toque sofisticado de mariscos y vino. Si es el caso de una pareja, le pondría muy poco ajo, porque si no mata la pasión (risas)".
Y a usted, ¿le gusta que le cocinen?
"Me gusta que me cocine una tía, una abuela o mi suegra. Me encanta ir a comer a casa de mi suegra. Pero a nivel de pareja, confieso que me estresa un poco. A veces le digo a mi esposa: 'Mejor, hazte a un lado... Como que te veo medio lenta' (risas)".
¿Cuál es su platillo favorito?
"Unos chilaquiles verdes con un par de huevos estrellados encima".
Ver también:
- Te lo pedimos Señor
- Tras la voz... Bebe |