- Chris Bronw, el consentido del R&B.
- El monitor se pasea por el cine.
-
Odiseas para grandes y chicos.

MODA
- No puede ser una, tienen que ser muchas...
- Deive Garcés
¡Qué calor!
- Desperate Housewives
Más allá de la fachada
- Rania de Jordania
La joya
del medio Oriente
BELLEZA
- Bellas compras
SALUD
- Llegada programada
NUTRICION
- ¿Por qué las francesas no engordan?
FAMILIA
- Sin temor
a internet
COCINA
- Más recetas
con aguacate
MASCOTAS
- Mística
y dedicación
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 

Deive Garcés
¡Qué calor!

Nunca le interesó el modelaje, pero logró hacerse un nombre
en las pasarelas nacionales e internacionales gracias a la fusión entre su look europeo
y su indiscutible sabor latino. Próximo a estrenarse como actor, Deive Garcés compartió con Estampas sus expectativas en esta nueva faceta.

María de los Angeles Herrera.
Fotos: Natalia Brand

El casting para un comercial de un refresco, seis años atrás, marcó un antes y un después en la carrera de Deive Garcés, quien pasó de estudiante de Ingeniería y Matemática pura a ser uno de los modelos venezolanos con mayor exposición en los medios. En todo este tiempo, vallas y comerciales de bebidas, de compañías de televisión por cable y telefonía, además de concursos internacionales, catálogos de ropa masculina y desfiles de reconocidos diseñadores en Milano y Nueva York han contado con su exótica figura, pero ahora el solicitado chico decidió ampliar su panorama e incursionar en la actuación de la mano de Leonardo Padrón. Ciudad Bendita, la novela más reciente del escritor, revelará una imagen renovada de Deive, quien luego de años de preparación en el terreno dramático parece estar listo para debutar.

La ciudad prometida
Un café de Caracas fue el punto de encuentro con Deive Garcés, el joven seductor del comercial de una cerveza que hizo sudar a más de una fémina con sus sugerentes movimientos orquestados por el “hace calor, hace calor” de Andrés Calamaro. Pese a sus 1,87 metros de altura, su porte de galán hollywoodense, su estupendo bronceado y sus expresivos ojos verdes, pocas de las presentes llegaron a adivinar que se trataba de uno de los modelos más cotizados del país, quien incluso ha tenido la oportunidad de desfilar para el exclusivo diseñador Giorgio Armani. Es probable que la neutralidad de su atuendo —un suéter negro, un blue jean oscuro y un par de tenis azul marino— le impidiera ser reconocido, pero —definitivamente— no pasó desapercibido, y si no que lo digan las mujeres que, reunidas a sus espaldas, no le quitaron los ojos de encima mientras se llevaba a cabo la entrevista.

De las pasarelas a Ciudad Bendita. ¿Cómo fue que lograste el salto?
“Siempre me vi negado a hacer novelas, lo mío era enfocado a que si llegaba a actuar me gustaría hacer algo de cine venezolano, pero un día me reuní con Raymond Palmero —manager de artistas—  y su esposa. Estábamos buscando nuevas cosas para hacer, nuevos proyectos, porque me sentía un poco estancado en Venezuela en lo que era la parte laboral como mercado comercial y moda, y quise ofrecerles mi propuesta. Entonces me llamaron para mi segundo casting como actor —el primero se llevó a cabo en la cadena Caracol de Colombia— y, gracias a Dios, quedé”. 

¿Qué papel interpretas en la telenovela?
“Soy el mejor amigo de Juan Carlos García, uno de los protagonistas.  Pienso que es un papel, como me hablaba Leonardo, donde todo depende de mí, porque si soy responsable y hago mis cosas bien, él me va a dar parlamento para que yo pueda desarrollarme como actor. También depende de él, porque mientras él no me de frases yo no me puedo desenvolver, pero a medida que la historia vaya desarrollándose, estoy seguro de que él le dará parlamento al personaje.

Hay cosas que tiene de mí. Ricardo es un tipo que, a pesar de que cuida mucho su apariencia exterior, tiene los pies sobre la tierra. Es el amigo de Junior que lo apoya, que le sigue la corriente con sus mentiras —porque él es muy mentiroso y muy narciso—. Yo soy su amigo, pero en un momento de la historia lo voy a poner a pensar y le voy a dar cierto equilibrio”.

¿Te sientes preparado para afrontar este nuevo reto?
“Es diferente, es superforzado estar todo el día metido en una grabación, pero yo creo que hay que aprender a agarrarle el gusto y, como lo veo como un trabajo, lo hago de una manera muy respetuosa. Además la parte laboral siempre se me ha dado fácil. Es como si estuviese escrito que yo iba a hacer estas cosas”.

¿Qué esperas de esta experiencia?
“¡Ay, Dios! Pregunta importante. Es algo totalmente nuevo para mí y si me siento bien lo podría tomar como una carrera, pero si me doy cuenta de que no es el negocio y que no sirvo para eso te aseguro que yo mismo me alejo. En cambio, si es, me seguiré preparando, buscando ser mejor.

Ahora voy a dar el todo de mí, es mi primer proyecto, vendrán las críticas constructivas, las positivas y las negativas. Estoy abierto a aceptar todo eso...
Yo me siento satisfecho: llegué adonde podría llegar cualquier modelo grande del mundo. Ahora, en la actuación, no me voy a limitar, voy a buscar más. Sueño con el cine: que llegue o no, eso quedará de mí. Por ahora voy a seguir preparándome, voy a ser abogado y a hacer mi MBA en negocios, como siempre lo he soñado, y voy a estudiar actuación, porque hay tiempo para todo en la vida”.

Una vez dijiste que no te tentaba el protagonizar una telenovela. ¿Sigues pensando lo mismo?
“No, no pienso lo mismo”.

 

En ese momento sonó su celular y pidió permiso para atender. Aguardó a ver apagada la grabadora y luego contestó la llamada. Aunque trató de esconder su rostro, no pudo evitar mostrar cómo se iluminaron sus ojos al escuchar la voz al otro lado de la línea. “¡Mi amor! Me están haciendo una entrevista, te llamo ahora” fue todo lo que pudo decir y, de inmediato, levantó la mirada con cierta picardía, como quien se sabe dueño de una verdad que no tiene intenciones de compartir.

“Protagonizar dependerá de mi desenvolvimiento. Considero que debería realizar varios proyectos antes de asumir tal rol, porque esa es mi forma de ser en la vida. Hacer las cosas bien. De qué sirve protagonizar si al público no le agrada mi actuación, si yo no me siento preparado para eso. Me falta agarrarle el hilo, como una Marisa Román que hace sus comentarios y dice ‘señor director, no me gusta cómo está propuesta la escena, la voy a hacer de esta forma’. Yo no tengo la confianza para eso, no puedo llegar y decir ‘no me gusta que en mi participación entré, dije esto y ahora vuelvo a quedarme callado dos o tres capítulos’. Ahora estoy limitado y tengo miedo a no poder proponer lo que quiero, pero eso va a pasar, sólo que se necesita tiempo”.

¿Crees que tu carrera hubiese corrido con la misma suerte sin el empujón del Míster Venezuela?
“El Míster Venezuela en mí no influyó. Considero que soy de los pocos que logró quitarse la imagen de Míster. Lo que hago lo hago por trabajo, no en búsqueda de fama, básicamente porque yo no soy farandulero. Es un trabajo como cualquier otro, al cual tienes que darle respeto y seriedad, porque eres una imagen pública”.

Actualmente, ¿en qué proyectos estás participando?
 “Estoy en mi curso de inglés y en la universidad, sigo con mis trabajos como modelo, sigo con mis clientes de mis catálogos, acabo de hacer una campaña de una bebida alcohólica —no es cerveza— y, tengo dos nuevos proyectos —con otros socios— que se ven bastante rentables a futuro. Según siga desenvolviéndose mi papel en la novela, pienso tomar clases en Nueva York e irme preparando.

Siempre estoy en esa búsqueda de la estabilidad económica que me arrope en un futuro cuando no quiera hacer esto y me quiera dedicar a mi familia y a mis hijos”.

¿La animación todavía está en tus planes?
“Siempre lo ha estado. Sería ideal porque las novelas están bien para esta etapa, pero la gente sabe que las personas que trabajan en novelas, no llegan a ser felices en la parte sentimental. Es muy difícil aceptar que tu pareja está con alguien más, aun cuando es un trabajo y yo soy muy profesional. Ahora estoy con una persona muy madura que sé que me va a entender, porque está en el mismo trabajo, pero es mejor animar o hacer una película, porque no estás seis o siete meses besando a una misma persona. Me imagino que en algún momento habrá un sentimiento que tendrás que controlar.

Me gustaría animar algo de interés común, algo que le guste a todo tipo de público. Creo que eso vendrá con los años, porque a lo mejor la gente no ve en mí ahora a una persona que proyecta credibilidad en cierto tipo de materia, pero sé que estoy preparado para eso”.

Arriba y abajo
Garcés se encuentra en un momento estelar en su carrera. Las agencias de publicidad se pelean por tenerlo dentro de las listas de talentos a ofrecer, mientras que los clientes piden que la imagen del bucanero engalane las campañas de sus productos. Aunque él no lo buscó, la fama es un beneficio que recibió sin dar lugar a arrepentimientos y que le ha brindado muchas oportunidades: “Una noche estás en una fiesta donde está Giorgio Armani y ves a Brad Pitt y Angelina de lejos, pero al día siguiente estás en un cumpleaños con tus amigos y sigues siendo la misma persona. He aprendido idiomas, he viajado por todo el mundo, he estado arriba y abajo. Los altibajos me han enseñado a no mantenerme en una cima y a saber comenzar desde de cero”.

Comentaste una vez que tus finanzas sufrieron los embates de un inesperado revés. ¿Qué ocurrió exactamente?
“Eso fue una época de mi vida en que había ganado mucho dinero y creía que la bonanza económica siempre iba a durar. Fue una subida y una bajada, pero después me entró el equilibrio y me di cuenta de que no podía derrochar tanto. Yo creía que si me quedaba sin dinero estaba mi papá, pero no, tengo que pensar que tengo tres hermanos más. Entonces asumí que nunca iba a estar arriba por mucho tiempo si no me mantenía yo mismo, si no invertía bien mi dinero”.

¿La crítica más dura que has tenido que escuchar?
“Cuando eres modelo la gente te puede juzgar de mente hueca, pueden pensar que eres un drogadicto o lo que sea. Nunca he probado las drogas, no fumo, rara vez tomo, soy una persona supersana que sigue los principios que le infundieron en su casa, porque mis padres son portugueses y sus costumbres son muy correctas. Han venido a mí a decirme ‘eres un actorcito’ o ‘eres un modelo y ya’, pero la gente realmente no sabe lo que significa estar en este mundo. No saben que un modelo profesional te habla varios idiomas —yo hablo portugués, italiano y estudio inglés—, somos personas que de tanto viajar aprendemos muchas culturas, vemos pobreza, vemos riqueza, tenemos un estatus de vida que nadie se puede imaginar: un día puedes estar en un hotel cinco estrellas, con todos los lujos, y al día siguiente no tienes nada de eso. Pero, en general, creo que he inspirado tanto respeto en este medio que la gente ha entendido que soy humano y que cometo errores, y el que me va a criticar tiene que juzgarse a sí mismo antes”.

En una oportunidad te preguntaron cuál era tu antídoto contra el divismo y respondiste “Ninguno, yo no me creo divo. Yo mismo me bajo el ego, en mi yo interior sé que soy el mejor, pero en mi trato con los demás no soy presumido”. ¿Qué te da la certeza de ser el mejor?
“Yo creo que el divismo o el ego lo puedes manejar tú solo. Hay momentos en la vida en que te desubicas, pero para eso están las personas que te quieren a tu lado y te pueden decir, ‘¡hey!, ya va’. Entonces lo analizas y en tu yo interior dices que eres bueno y que lo sabes hacer bien. Tienes que sentirte el mejor y sentirte seguro de ti, pero es interno. Cuando pierdo la seguridad hago las cosas mal. Yo no me creo mejor que nadie, para nada. Lo que quiero es que la gente entienda que no soy divo”.

mherrera@eluniversal.com

 


Amor tras bastidores
“Quien está a mi lado, en este momento, me está robando el sueño”,
confesó Deive durante la entrevista.
Aunque no quiso revelar quién es la afortunada, dentro
de este medio nada permanece oculto mucho tiempo
y ya corren rumores de que se trata de Claudia Moreno, odontóloga
y modelo que en el año 2000 se alzó con la corona del Miss Venezuela
y con la banda de primera finalista en el Miss Universo,
celebrado en Chipre. Tal parece que Deive
es consistente en sus gustos, pues su
novia anterior —con la que mantuvo una relación
durante cuatro años— se llamaba Claudia y también era odontóloga.

Fuera de las pasarelas

¿Qué cosas atesoras?
“Me encantan los carros y las motos, son mi debilidad”.
¿Qué te hace perder el control?
“Cuando mi pareja busca problemas donde no los hay”.
¿Sabes manejar el tiempo?
“Es difícil. No duermo casi y siempre estoy agotado. Soy una persona superactiva. Es estresante, pero a mí me gusta mi vida así. No te da tiempo de desperdiciar los minutos en necedades”.
¿Cómo cultivas tu imagen?
“Buena alimentación y me gusta hacer ejercicio, así sea de seis a siete de la mañana. De resto no me cuido mucho, sólo uso un jabón exfoliante cuando me baño”.
¿Todavía te secas el cabello una vez a la semana?
“Eso era cuando lo tenía largo (risas). Ahora ya no me lo cuido tanto, agua, champú y más nada, pero uno no deja de ser más o menos hombre por secarse el cabello”.
¿Un diseñador para tu guardarropa?
“Indispensable, Giorgio Armani, aparte de que es amigo”.
¿Te consideras un metrosexual?
“La gente me ve como eso, tal vez porque me gusta vestirme bien, pero eso me lo dio la moda, es algo inevitable saber cómo vestirse y estar
a la moda cuando eres eso”.
En una entrevista dijiste que te gusta cocinar. ¿Cuál es el plato que te queda mejor y cuándo sueles prepararlo?
“Hago un arroz al limón buenísimo que queda estilo risotto. Es una receta personal. Y ¿en
qué ocasión me gusta prepararlo? (risas)
Eso es una buena pregunta… Imagínenselo”.
¿A qué le temes?
“A no vivir. A no estar en este mundo algún día, pero toca, aunque no todavía”. 
¿Cuál ha sido el día más largo de tu vida?
“Cuando mi papá tuvo un accidente hace tres años, un 25 de diciembre. Esperamos y esperamos, pero nunca llegó. Yo iba a salir con mis amigos y justo cuando me iba me llamó mi mamá para avisarme. Di la vuelta en U, se me olvidó el mundo, lo saqué del hospital y lo llevé rápido a la clínica. Afortunadamente al día siguiente ya estaba bien”.
¿Existe algo que te gustaría borrar de tu pasado?
“Sí. Cuando secuestraron a mi mamá. Tenía 12 años, fueron 15 días y llegó un momento
en que pensé que estaba muerta”.
¿Qué sientes que te falta?
“La pareja que crea en que para mí formar una familia es más importante que todo lo banal y vacío que pueda ser este medio. Quiero una pareja que no tenga miedo a que en un par
de años vaya a ser mi esposa. El día que yo la encuentre, creo que no me hará falta más nada porque he tenido una vida espectacular”.
¿Cómo te gustaría ser recordado?
“Como un buen profesional y un jefe de familia que con su trabajo dejó el nombre de su país en alto”.

ASISTENTE DE FOTOGRAFIA: PREM PRATITA

 

 

Ver también en Encuentros:
- Desperate Housewives. Más allá de la fachada
- Rania de Jordania. La joya del Medio Oriente

 
 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso

 

0