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Diez pasos para lucir
el chic parisiense
¿Se ha preguntado por qué
los franceses se ven tan bien? Hadley
Freeman
¿Siguen siendo chic los franceses? Es
algo que realmente inquieta. Bueno, ocasionalmente preocupa a los
franceses, debido a que han forjado su identidad nacional en torno
a ello. Esto a menudo inquieta al resto del mundo que, de vez en
cuando, dice cosas descorteses sobre esos diablillos comequeso y
su gran jactancia sobre el estilo.
Sin duda, cada semana de la moda de París
es mejor que la otra, pero ¿qué diríamos de
los franceses mismos? Dejando de lado los estereotipos y la discreta
xenofobia, podríamos decir que sí, están un
poco sobre el resto de nosotros. Luego de mi exhaustiva investigación
de la materia, que realicé al pararme en la esquina de una
calle de la ciudad durante dos horas, les traigo los secretos que
yacen detrás de ese glamour parisiense. Sin embargo, cabe
recordar que, como los agentes del FBI Mulder y Scully (de la serie
Expedientes Secretos X) nos dijeron todo el tiempo, sólo
porque la verdad está ahí afuera eso no garantiza
que los alienígenas nos acepten.
1. Use siempre
lentes de sol
Una parisiense sin sus enormes y redondos lentes de sol sería
un espécimen triste y perdido, desprovisto de los accesorios
con los que refleja su personalidad. Olvídese del “qué
dirán”: una verdadera parisiense rara vez se preocupa
por esas cosas (ver No. 10). Pero, por favor, no los use de color.
Estos sólo se permiten si usted está en el grupo pop
británico Atomic Kitten y, de ser así, sólo
por lástima.
2. Lleve un bolso
pequeño
Su bolso no debería ser más grande que su perro, y
su perro, obviamente, es una de esas cositas que emiten pequeños
ladridos (actualmente popularizadas por varios estilistas estadounidenses
en TV, aunque usted, por supuesto, no les presta atención
a los estadounidenses). Esos son los perfectos para colocarlos en
su regazo mientras usted se sienta decorosamente en un café
a tomar a sorbos su capuchino y discute con Bernard-Henri cómo
el alma del siglo XXI ha perdido su pasión —o algo
más—.
Los bolsos deberían ser de mano, acolchados para las mayores
de 50 años (correcto, estamos hablando de Chanel, y estamos
hablando de muchos de ellos) o corrientes para las más jóvenes.
Nada de mochilas, en lo absoluto: esa dejadez recuerda los mercados
franceses, que probablemente no son una de las facetas del país
que nos inspira a exaltar el glamour galo.
3. El esfuerzo
siempre vale la pena
Eso significa nada de atuendos para los días en que el cabello
no luce bien, en que tenemos unos kilos de más o en que no
queremos que nos molesten. La ironía sobre estos atuendos
es que realmente hacen lucir peor: independientemente de cuán
gorda se sienta, usar una bata enorme la hace verse 10 veces más
gorda. Entonces, en lugar de eso, deslícese por esos pantalones
ajustados y combínelos con zapatillas tipo ballet. Sí,
probablemente se sienta tan miserable que quizás tenga que
arrastrarse hasta el baño y romper un espejo, pero por lo
menos luce bien.
4. La combinación
es belleza
Una mujer inglesa ve una falda con grandes flores y piensa: “¡Qué
linda! Me encantaría tener esa tela en mi nuevo sofá,
pero, mientras tanto, la voy a usar en mis piernas. No me importa
que no tenga nada que combine”. Una francesa ni siquiera vería
la falda. Una francesa prepara todo su atavío con días
de antelación, para asegurarse de que las medias van bien
con el gancho de pelo, que hace juego con la blusa, que combina
con el abrigo. Atemoriza, sí. Sin embargo, ¡qué
diablos! Efectivamente, se ven mejor que las británicas en
sus holgados cobertores.
5. Panqué
o al natural
Si tiene más de 35 años, cúbrase todo el rostro
con maquillaje, incluyendo pintura de labios, incluso antes de que
su esposo la vea en la mañana. Si tiene menos de 35, manténgase
sencilla, con sólo un brillo labial. Al igual que en tantas
áreas de la vida, para los chicos las cosas son más
fáciles. Ellos sólo tienen que escoger entre el aspecto
del hombre descuidado, sin afeitar, y el otro, de hombre más
acicalado y buenmozo hasta el punto de necedad. Ambos tipos hacen
que uno luzca como un personaje de una película de Francois
Truffaut.
6. El cabello
como casco
No sólo en forma (aunque definitivamente debería tener
esto en mente luego de soplar las velas de su torta en su cumpleaños
número 50), sino en color. Las damas parisienses prefieren
un solo color, no las franjas como de tocineta que prefieren las
estadounidenses, con reflejos similares a serpentinas.
Este es un buen ejemplo de las diferencias
entre Francia y EEUU: ambos estilos requieren mucho cuidado y reflejan
una imagen poco modesta, pero mientras que uno se deleita con artificialidad,
el otro la rechaza y busca dar la impresión de una simplicidad
chic. A fin de cuentas, ambos son tan quisquillosos como un residente
de la zona norte de Manhattan, con alergias a una extensa lista
de alimentos y una afición por las sábanas egipcias
de 240 hilos.
7. Los hombres
usan bufandas
Debe haber alguna ley sobre esto en París. De los 37 hombres
que conté en 15 minutos, 35 estaban usando bufandas y los
otros dos tenían cuellos polo. Tal vez todos tengan los cuellos
asquerosos; quizás sean tan frrrrrranceses y sexy que las
mujeres no se pueden controlar y les caen a mordiscos de pasión.
Como quiera que sea, es el look más elegante en una aproximación
a Charles Lindbergh —pero francés, naturalmente—.
8. ¿Oro
o plata?
¿Oro ? Ah, ma cherie, c'est bon! Tienen razón.
Si usa demasiada plata lucirá como la hija de 16 años
de una estrella de rock, o un ángel del infierno, o ambos.
Sí, un nudillo lleno de oro trae recuerdos de Joan Collins,
pero me gustaría aprovechar la oportunidad de preguntar si
hasta ahora no se han subestimado los consejos para lucir el estilo
de Joan. Piensen en lo bien que le ha ido a esta estrella: tiene
a su lado un apuesto joven llamado Percy, y aparece con regularidad
en un periódico británico como el “icono del
estilo”... ¿qué más se podría
pedir?
9. ¡Pieles!
Gloriosas
Incluso en verano, adoran las pieles. Piense en piel de visón,
de zorro... no en un hámster. Recuerde, mientras más
voluminoso es el abrigo, más oportunidades tiene de sacar
a la gente de su camino (Ver punto 10).
10. Sea tan grosero como pueda
Dejando de lado los estereotipos, creo que todos podemos estar de
acuerdo en que los franceses tienen, digamos, un blando concepto
de los modales. Entonces, sea hosco, agresivo y nunca deje que la
palabra “disculpe” pase por sus labios, a no ser que
esté en tono sarcástico. ¿Por qué no?
Usted se ve genial y lo sabe muy bien. Además, obviamente,
sonreír causa arrugas. l
Ver también en Encuentros:
- Felices de la vida
-
Eli Bravo. Eterno viajero
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