Las muy bandidas
Pistola en mano y con actitud desafiante, Salma Hayek y Penélope Cruz son las heroínas de un atípico western salido de la pluma del francés Luc Besson. Las estrellas hispanas del momento siempre habían querido dejar registrada en pantalla grande la amistad que han cultivado en la vida real durante ya más de ocho años... Se han salido con la suya. Raúl Chacón Soto / Ciudad de México / Enviado especial
La idea fue de Penélope. Fue ella a quien se le ocurrió que la primera cinta donde ambas actrices compartirían escena podía ser una de vaqueros —más exactamente de vaqueras—, ambientada en México y, para mayor trasgresión, en tono de comedia. Luc Besson (el director de Subway, La femme Nikita, El Profesional), quien por aquellos días ejercía de productor de Fanfan La Tulipe, una película donde la española fue la protagonista, se convirtió en el mejor interlocutor para sopesar la factibilidad de un film que se levantaría sobre esas premisas. La respuesta no pudo ser mejor. Lo dice la propia actriz: “Era el último día de rodaje, me había gustado mucho el trabajo de él como productor y se lo propuse. Le encantó la idea y a los tres meses nos trajo la primera versión del guión, que desarrolló junto a Robert Mark Kamen, el escritor con quien él hizo El quinto elemento”.
Penélope Cruz, a la derecha, es una mujer de poca estatura (mide 1,66 metros), a la que el nuevo corte del cabello —mucho más corto— y la ropa le sientan muy bien. Delgada, la blusa deja al descubierto unos hombros muy bien dibujados y le da toda la razón al cineasta Pedro Almodóvar cuando dice que su “Pe” tiene uno de los más bellos escotes del mundo del cine. Es también la más callada de las dos. Parecía procurar que Salma asumiera sin contratiempos el rol de anfitriona que quizás le correspondía por encontrarse ambas en México. “Yo echaba de menos películas del tipo Viva María o Las Petroleras —continúa la española—, se había intentado eso alguna vez, pero no se han hecho muchas. Me parece un género que se ha tocado tanto con los hombres que ya era hora de tocarlo otra vez con mujeres y, además, añadir el toque de comedia, y por eso le llevé la idea a Luc”. “Y quiero decir que Penélope —interviene Salma— fue muy inteligente en llevárselo a él. Creo que no hubiéramos podido hacer esta película si no hubiera sido una producción europea, porque en Estados Unidos hubieran dicho: ‘Eso nunca va a pegar, quién quiere ver a dos mujeres de vaqueras’... aunque ahora la están pagando porque dos gays de vaqueros están arrasando con la taquilla (risas)”.
Salma Hayek, a la izquierda, es una mujer de poca estatura (unos cuantos centímetros menos que Penélope, pues mide 1,57 metros). Su rostro, en directo, no desmerece —para nada— frente a los miles de retratos suyos que suelen adornar tanta portada de revista —se dice que es la estrella hispana que más aparece en los medios de comunicación—, y el vestido que lleva puesto tampoco riñe con su fama de curvilínea. Tiene, además, la actitud propia de quien está acostumbrado a llevar el control... Con todo, y como ya se ha dicho, el western que cobra vida en su tierra, no fue idea suya: “Yo al principio dije: ¿de verdad? Bueno, nos vamos a México y hacemos comedia...”.

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La española
Mejor momento imposible para Penélope Cruz. En España se acaba de estrenar con excelente acogida de la crítica la película Volver de Pedro Almodóvar, donde protagoniza al lado de Carmen Maura, una cinta que de seguro le beneficiará con el reconocimiento que tanto le ha costado
obtener en Hollywood cuando se trata
de apreciar virtudes interpretativas. Ante lo paradójico que resulta lograr ese éxito justo en su casa y no en Estados Unidos, la actriz comenta: “Eso tiene sentido porque yo llevo trabajando allí desde los 16 años y en Estados Unidos, en ese idioma, sólo llevo seis. Yo creo que mi intención es conseguir ese tipo de personajes también en ese mercado… Los poquitos que hay queremos conseguirlos… actrices con un acento… por qué no vamos a querer los mejores. Creemos que se puede sacar mucho jugo de lo que podemos hacer en el set… y que intenten sacar de nosotras el cien por cien. En eso Pedro es el maestro. El cuida a sus actores como si fueran oro”. Y dicen que es oro puro el trabajo de Cruz en la cinta del cineasta manchego. Pronto quienes dudaban de ella, tendrán que quedarse callados. |
Las chicas sólo quieren divertirse
“Bandidas es una película acerca de la amistad”, dice Hayek en las notas de producción de la película. “Nuestra relación se inicia muy mal, pero se desarrolla hasta convertirse en algo muy especial”. Penélope agrega: “Trata sobre dos mujeres muy fuertes, de distintos orígenes, quienes confrontan la adversidad y buscan justicia a su manera”. En la película, ambientada en 1880, y rodada en escenarios como Durango y San Luis Potosí, la mexicana interpreta el papel de Sara Sandoval, una hija de banqueros, quien ha sido educada en Europa y ha disfrutado de las comodidades propias de las familias adineradas; la española, por su parte, es María Alvarez, la hija rebelde de un campesino, muy pobre, claro está, y quien tiene por costumbre hablar con su caballo. Las dos combativas mujeres, a su manera, tendrán que unirse para buscar justicia cuando sus respectivas familias —y las de la mayoría de los habitantes de la zona— se vean salvajemente agredidas por bandas de pistoleros que trabajan para unos desalmados empresarios ferrocarrileros —¡estadounidenses!— que roban las tierras y asesinan a mansalva (sí, los malos son del norte y los buenos son los mexicanos). Sara y María, pues, se convertirán en asaltantes de bancos —esta fue una idea de Besson— guiadas, como Robin Hood, por la idea de quitarle a los ricos para darles a los pobres.
Contada de esa manera la historia parece tener una “gravedad” que no tiene. Ya se ha dicho, es una comedia, por lo que pronto el espectador verá los encontronazos iniciales entre las dos protagonistas —hasta con catfight (pelea entre dos mujeres) en una iglesia— y todo el divertido proceso de aprendizaje, con tropiezos incluidos, necesario para convertirse en “temidas” ladronas de bancos. La propia Salma Hayek se refirió a Bandidas ante la prensa mexicana como película “dominguera”, por lo que sobran las palabras. La pareja comparte muchísimas escenas —no podía ser de otra manera—, por lo que gran parte del atractivo del film recae en la interacción que ambas establecen. De la química desplegada en pantalla dependerá el éxito del film, aunque en ese punto, como siempre, será el público quien tendrá la última palabra. “Hay mucha gente que no nos imagina haciendo comedias... En nuestra amistad pasamos mucho tiempo riéndonos, es parte de la dinámica que tenemos, queríamos enseñarle eso al público”, sostiene Salma al explicar lo determinante que fue el manejo del humor para que decidieran embarcarse en el proyecto.
Al contrario de lo que sucede con los personajes, la amistad entre Hayek y Cruz tuvo muy bien comienzo. Amigas desde hace ya más de ocho años, la mexicana declaró a la revista Madame Figaro que la relación comenzó cuando fue a presentar Desperado en Cannes, y un grupo de periodistas le preguntó a cuáles actrices españolas admiraba. Ella dijo Penélope Cruz. Y la española, al poco tiempo, le llamó para agradecerle. Un encuentro en Los Angeles bastó para darse cuenta de que tenían muchas cosas en común, además de varios amigos mutuos —aseguran que aún se sorprenden ante las mismas cosas, se embarcan en proyectos similares sin saberlo de antemano, comparten el respeto por la lealtad y la inquietud por desarrollarse como seres humanos... hasta se han comprado el mismo vestido estando en diferentes partes del mundo—. Desde entonces mucho ha cambiado, entre otras cosas, Salma y Penélope se han convertido en las estrellas hispanas más importantes del momento. Ambas han estado durante mucho tiempo en procura de una oportunidad para trabajar juntas. Se ha dado con Bandidas, un proyecto que, como ellas mismas dicen, seguramente no se hubiera podido hacer antes, cuando sus respectivos nombres no tenían el peso que tienen hoy en día.

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La mexicana
Salma Hayek es, sin discusión, la actriz hispana más influyente del momento en Hollywood (Jennifer López es un caso aparte). Si el trabajo escasea para las latinas ella parece no darse por enterada.
No sólo acaba de filmar Ask the Dust, una película de Robert Towne (toda una institución, recordado por ser el guionista de Chinatown) al lado de Colin Farrell, sino que también terminó el rodaje de Lonely Hearts, donde interpreta a una asesina,
y comparte cartelera con actores como John Travolta y James Gandolfini. Pero
su trabajo no sólo se desenvuelve ante las cámaras. Se sabe que está ocupada en la producción del piloto de una serie televisiva para la cadena estadounidense ABC, inspirada en la telenovela Yo soy Betty la fea; que acaba de dirigir un video musical para Prince, y lo que más sorpresa causó, que está sacando adelante un guión de su autoría del que ya lleva unas 30 páginas escritas y que ha seducido al propio Jamie Foxx, quien estaría interesado en participar en el proyecto. |
La presencia masculina
En Bandidas el protagonismo femenino no tiene discusión, pero por lo menos dos figuras masculinas tienen el suficiente peso para hacer frente a la presencia de las dos actrices. Una de ellas es Steve Zahn, actor que trabajó con Cruz en Sahara y a quien le van muy bien esos papeles de hombre tímido o reservado que se ve envuelto en situaciones que disparan la risa. En la película Zahn interpreta a un investigador pionero en el uso del método científico para resolver crímenes (cual rudimentario CSI) que termina ubicándose del lado de las atractivas asalta bancos. El actor es el centro de una de las escenas mejor logradas de la película, aquella en la que Sara y María —ataviadas cual bailarinas de un cabaret parisino— lo mantienen atado desnudo en una cama mientras lo someten al “tormento” de un duelo de besos en la boca. No pocos se imaginarán estar en el lugar del “pobre” investigador. La otra figura del sexo masculino que brilla en el poco tiempo que aparece es el actor Sam Shepard, quien hace el papel de un ladrón de bancos escondido en México que terminará entrenando a las dos beldades en el oficio que domina como nadie. Acá también se encuentran algunos de los mejores momentos del film. Los otros caballeros detrás de las bandidas son los directores noruegos, primerizos en estas lides de realizar largometrajes, Espen Sandberg y Joachim Roenning, quienes tienen como única carta de presentación la realización de 300 comerciales internacionales. Cuenta Penélope: “A los directores los descubrió Luc Besson haciendo publicidad. Han trabajado juntos desde que tenían 15 años. Ellos hicieron un video imitándonos a nosotras, como burlándose de nosotras, con cariño, y respeto, claro....como diciendo pero ustedes no nos creen porque somos nuevos... y era genial el video. Se respiraba una frescura, un talento, unas ganas, una pasión por ser parte del proyecto, y así fue cómo se decidió que ellos iban a ser los directores”. A lo que concluye Salma: “Siempre es muy emocionante trabajar con directores novatos, cuando sabes desde el primer día de filmación que están aportando algo creativo y único al proceso. Me sentí muy segura en sus manos”.
Ya se verá cuando se estrene en las salas de Estados Unidos, si la osada apuesta de producir una película protagonizada por dos mujeres hispanas tiene acogida en el público. Por lo pronto no queda más que ver con agrado que se haya hecho el intento de romper ciertos esquemas. l
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