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Los
ancianos y el sexo
Sophie Parkin
¿Por qué sólo a los
jóvenes y hermosos se les debería permitir el privilegio
de la realización sexual, cuando más de una quinta
parte de la población tiene
que conformarse con leer al respecto?
Nadie quiere pensar que sus padres
tienen relaciones sexuales; menos aún a medida en que envejecen.
Recientemente, mi amiga Rhona me dijo en un estado cercano a la
histeria cómo su madre, que vivía en un complejo habitacional
para personas de tercera edad, recibía notas que un residente
le metía debajo de la puerta sugiriéndole sexo "sin
compromiso" y dejándole su número telefónico.
Pero su mamá no la estaba llamando para quejarse. A los 71
años, estaba llamando para jactarse y preguntarle a su hija
qué tipo de negligée debía usar.
"¡Mamá!", contestó mi amiga, de 39
años de edad. "En todos mis años de considerable
experiencia, nadie me había propuesto sexo 'sin compromiso'.
Matrimonio, sí; sexo, no". "Ah, bueno, siempre
me he interesado más por la naturaleza física de las
cosas", fue su respuesta. "¿Y si el asunto trasciende?
¿Cómo se sentirían tus nietos siendo objetos
de bromas en el patio de juegos?", preguntó la hija.
"Estoy segura de que eso no sucederá. Pero entonces,
¿qué debo responderle?". "¿Qué
te parece un 'no'?", le contestó Rhona.
Para muchos, el nacimiento virginal de Jesús es la manera
perfecta de imaginar su propia concepción, inmaculada y sin
sexo. La edad de los hijos -sea 15 o 50- o la de sus padres no importa:
en el siglo XXI, la idea del sexo a una edad avanzada sigue entrando
en las categorías de lo pervertido, repulsivo, sucio o simplemente
ridículo. Como hijos, pareciéramos incapaces de pensar
en el futuro, en que nosotros también seremos despreciados
un día si mantenemos nuestros hábitos sexuales.
Sin embargo, para la mayoría de la gente, el deseo no desaparece
el día en que se les exonera del pago del transporte público.
En su libro Sexuality and Older People: Revisiting the Assumptions
(Sexualidad y la tercera edad: una revisión de los supuestos),
los autores Deacon, Minichiello y Plummer observaron que la vida
sexual de las personas mayores estaba directamente relacionada con
el nivel de interés y la frecuencia de la actividad sexual
anterior. Es lógico: si usted está acostumbrado al
sexo, usted querrá continuar, ¿y por qué dejarlo?
Sin embargo, para el resto de la sociedad, el derecho a seguir siendo
un ser humano en pleno funcionamiento (lo que incluye actividad
sexual) luego de cierta edad se convierte en algo casi inmoral.
Un beso y un abrazo es todo lo que se puede tolerar. Después
de cierta edad, se supone que usted deba usar un traje de dulzura
asexual respetable, como si hubiera regresado a la niñez.
La sociedad parece haber olvidado que la gente que ahora está
cumpliendo 70 años o más es la misma que ayudó
a impulsar la revolución sexual en los años sesenta.
¿Realmente creemos que se van a dedicar a bordar y tejer
en su chochez?
Un estudio reciente realizado por la firma de condones Durex reveló
que 4% de las personas de la "tercera edad" tenían
relaciones sexuales por lo menos una vez a la semana. La madre de
un amigo reclutaba a sus amantes en sus clases nocturnas. "Le
sorprendería saber lo que sucede en las clases de francés
avanzado", dijo. La mamá de otro amigo, de 78 años,
tenía una hermana gemela y compartía con ella su entrenador
de tenis de mesa, de 55 años.
Viagra
Al igual que Internet, la viagra ha cambiado el comportamiento de
mucha gente. Ahora hay miles de ancianos que colocan publicidad
en la web en busca de relaciones amistosas, y algo más. Los
publicistas luchan por atraer su atención con accesorios
sexuales, condones y medicamentos milagrosos. Ahora que la población
de Estados Unidos y Europa se inclina más hacia los pensionados
que hacia los hijos, ya no son los excéntricos los que están
disfrutando; la mayoría pronto dejará a un lado la
jardinería para unirse a la diversión.
Además, como Rhona se dio cuenta, no ha de pensarse que sólo
porque sus padres o familiares mayores han entrado en "hogares
para ancianos" se les acabó la acción.
Un profesor israelí, G. Bronner, recientemente dio una serie
de conferencias en ancianatos de Tel Aviv sobre los dilemas que
enfrenta el personal en cuanto al comportamiento sexual de las personas
mayores. "Desafortunadamente, muchos profesionales que se especializan
en geriatría comparten actitudes similares a las del público
en general", dijo en el boletín de la Federación
de Sexología Médica.
Sin embargo, es necesario un cambio de actitud: dado que la tasa
de divorcio va en aumento, hay ahora un creciente número
de solteros entre los millones de personas jubiladas, muchas de
las cuales andan en búsqueda de nuevas relaciones.
El año pasado fui a ver a la abuela de una amiga en Estados
Unidos. A los 96, era tan audaz como una adolescente. "Ten
cuidado", advertía mi amiga. "Es terriblemente
coqueta pero su vista no es muy buena". Desafortunadamente,
yo estaba usando un traje de pantalón y chaqueta y al poco
rato ella estaba batiendo las pestañas. Cuando le preguntaron
cómo estaba, contestó: "Bien, pero los chicos
no dejan de molestar". Tenía tantos amoríos que
las enfermeras no podían estar al tanto de todos; y ella
no era la única.
Esta era una residencia permisiva, en la cual la salud sexual se
discutía abiertamente. En muchas de estas instituciones,
la falta de privacidad brinda poca oportunidad para tales actividades.
En algunos ancianatos, los solteros que muestran algún interés
en el sexo, desde la masturbación hasta la actividad sexual
completa con otros, pueden ser catalogados como personas con problemas
de comportamiento -la conducta incluso puede ser motivo para que
reciban tranquilizantes.
Un problema adicional para las mujeres es que debido a que viven
más que los hombres, el número de parejas potenciales
de su propia edad desciende abruptamente. Sin embargo, tanto para
hombres como para mujeres, la situación puede ser dura: las
erecciones y eyaculaciones pueden ser algo tan espinoso como la
lubricación.
Los medicamentos tomados para otras dolencias pueden tener efectos
secundarios que causan estragos en las respuestas corporales. Además,
la historia emocional de la gente puede representar obstáculos.
Deacon y sus colegas también observaron que una relación
o un matrimonio sin amor a mediana edad puede socavar seriamente
una relación o experiencia sexual más tarde.
Sin embargo, aunque la carne pueda ser débil, el espíritu
está dispuesto. ¿Por qué sólo a los
jóvenes y hermosos se les debería permitir el privilegio
de la realización sexual, cuando más de una quinta
parte de la población tiene que conformarse con leer al respecto?
No todos nosotros podemos ser especímenes tan perfectamente
preservados como Joan Collins o Sean Connery, pero la mayoría
de nosotros aún puede ser tan romántica, graciosa
y atractiva como a los 25.
Además, si esto le permite sentirse más joven y desear
vivir más tiempo -como lo indican numerosos estudios-, entonces,
¿por qué no? Como señaló un estadounidense
de 78 años en su planilla de inscripción en un sitio
de citas por Internet: "Estoy jubilado, no cansado".
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