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Pobre chico rico
Max Haines
El dinero, ciertamente, no hace la felicidad
Bobby
Durst nacio siendo un privilegiado, pero de los de verdad. Su padre,
Seymour, heredó un buen trozo del centro de Manhattan. Con
astutos acuerdos inmobiliarios durante la Depresión, el imperio
Durst se expandió, llegando su valor a estimarse en más
de 2.000 millones de dólares.
Bobby, el mayor de los cuatro hijos de Seymour y Bernice Durst,
era el aparente heredero del trono. Después de graduarse
en la Escuela Secundaria Scarsdale en 1961, fue a la Universidad
Lehigh, especializándose en Ciencias Empresariales y Económicas.
Luego, se matriculó en la Universidad de California en Los
Angeles (UCLA), para hacer el doctorado.
El chico más rico del campus universitario experimentó
un cambio. Era una época de desobediencia social y de actitudes
contrarias a lo establecido. Nuestro chico entró de lleno
en la generación hippie: drogas, sexo y rock 'n' roll, pero,
sobre todo, le dijo a su padre que no tenía ningún
interés en integrarse en la enorme empresa inmobiliaria de
la familia.
En UCLA, Bobby conoció y se hizo amigo íntimo de Susan
Berman, cuyo pasado era, como poco, extraño. Susan era hija
del gángster Davie Berman, antiguo socio de Bugsy Siegel
y Meyer Lansky. Fueron estos tres hombres los que, con el respaldo
de la mafia, convirtieron una pequeña y soporífera
ciudad del desierto en el centro de diversión del país:
Las Vegas.
Susan era la única hija de los Berman. Estos dos estudiantes
con pasados poco comunes serían amigos durante los siguientes
35 años.
En 1969, Bobby dejó UCLA y volvió al seno de su familia
en Nueva York. Susan consiguió un puesto de reportera para
el San Francisco Examiner. El padre de Bobby no sabía en
qué lugar de su empresa meter a su hijo hippie. Al final,
le dejó a cargo de reclamaciones domésticas. Así
es como Bobby conoció a la bella Kathie McCormack, una higienista
dental que había alquilado una vivienda a la Compañía
Durst. Bobby estaba locamente enamorado de ella. En poco tiempo,
esta linda pareja se fue a vivir junta.
La vida de Kathie se había limitado a un apartamento de una
habitación. De la noche a la mañana, tenía
una casa de lujo en Vermont y un ático de un millón
de dólares, con vistas a Riverside Park, en Nueva York. Se
pasaban la vida en clubes nocturnos y discotecas, y tomando drogas.
El 12 de abril de 1973, ella y Bobby se casaron.
Durante un tiempo, el matrimonio pareció funcionar, pero
no tardó en deteriorarse. Cuando Susan Berman consiguió
un trabajo en Nueva York, a Kathie le pareció que su marido
pasaba más tiempo con Susan que con ella.
En 1975, Kathie se matriculó en clases de enfermería
en la Universidad del Estado de Connecticut en Danbury. Los Dursts
adquirieron una preciosa casa de campo hecha de piedra en South
Salem, Nueva York, a tan sólo 15 millas de la facultad de
Kathie. Ella residía allí durante la semana y Bobby
vivía en el ático de Nueva York. Todos los fines de
semana, iba a ver a su esposa a South Salem. En 1978, Kathie obtuvo
su diploma de enfermería, pero quería lograr su sueño
de toda la vida: convertirse en médico. Ese otoño,
se matriculó en la prestigiosa Facultad de Medicina Albert
Einstein, de Nueva York. En 1980, la relación de la pareja
se había degradado tanto que Kathie alquiló un apartamento
de una habitación en Nueva York para refugiarse de su marido,
de vez en cuando.
El 30 de enero de 1982, los Dursts tomaron su vehículo para
ir a South Salem. Kathie estaba de buen humor. Tan sólo le
faltaban cuatro meses para graduarse. Como siempre, se pusieron
a hablar de divorcio. Bobby se mostró categórico.
Si le dejaba, ella se quedaría en la miseria.
Al día siguiente, domingo, Kathie pidió prestado un
sombrero a una vecina, Ruth Meyer. Ruth estaba preocupada por su
amiga. El fin de semana anterior, Kathie le había dicho a
Ruth que Bobby se mostraba tan nervioso con el dinero que podría
recibir si se divorciaban que ella había obtenido subrepticiamente
ciertos datos financieros confidenciales de la Compañía
Durst, que resultarían embarazosos para la poderosa familia.
Había amenazado con enviar los documentos a un amigo bien
situado.
Esa misma tarde, Kathie le dijo a otra amiga, Gilberte Najamy, que
Bobby le solía pegar cuando estaba encolerizado. Las dos
mujeres se dieron cita para verse al día siguiente. Kathie
nunca apareció. Su amiga dio parte de su desaparición
a la policía. Bobby fue interrogado. Dijo que el domingo
por la noche había puesto a su mujer en el tren que salía
a las 9:17 con destino a Nueva York.
Y, así, la joven mujer de clase media que se había
casado con el multimillonario desapareció de la faz de la
tierra. Se sospechaba que Bobby la había asesinado, pero
no había prueba alguna de que se hubiera cometido un crimen.
En los años que sucedieron a la desaparición de Kathie,
Susan Berman llevaba una vida desordenada. Se había vuelto
a vivir a Caliornia y, en una ocasión, escribió un
best-seller, Easy Street, que fue vendido a Universal Studios por
350.000 dólares. En los años subsiguientes, estaba
tan quebrada económicamente que aceptó dos regalos
de 25.000 dólares de su viejo amigo Bobby Durst.
En 1988, Bobby conoció a Debrah Lee Charatan, una exitosa
corredora inmobiliaria de unos veintitantos años que tenía
su propia empresa. Unos años después, el 11 de diciembre
de 2000, se casaron discretamente. Ese año, en Nochebuena,
los vecinos de Susan Berman llamaron a la policía de Los
Angeles, quejándose de que los perros de Susan estaban aullando
sin control. La policía entró en la casa de Susan
y se encontraron con su cadáver. Había recibido un
disparo en la parte trasera de la cabeza. Como no había pruebas
de que nadie hubiese entrado por la fuerza, la policía sospechó
que el asesino era un conocido de la víctima.
En poco tiempo, la relación entre Susan Berman y Bobby Durst
fue de dominio público.
La teoría preponderante era que Bobby le había dicho
a Susan que había matado a su esposa y que, por eso, se había
mostrado tan desprendido y le había dado 25.000 dólares,
en dos ocasiones. Asistió al funeral de Susan, pero inmediatamente
después desapareció. Más tarde se supo que
Bobby Durst se fue a vivir a un edificio de apartamentos venido
a menos de Galveston, Texas, aunque nadie conocía su verdadera
identidad.
Un chico de 13 años estaba pescando en la bahía de
Galveston cuando vio una mancha de un blanco rosáceo flotando
en el agua. Era el torso de un hombre. En el agua también
se encontraron tres bolsas de plástico que contenían
los brazos y las piernas. La cabeza nunca se llegó a encontrar.
Con el contenido de las bolsas de basura, los detectives pudieron
identificar al hombre: se trataba de Morris Black, de 71 años
de edad. En la bolsa también había una factura de
un examen ocular a nombre de Robert Durst, del apartamento dos del
edificio 2213 de la avenida K. Black vivía en la misma dirección,
en el apartamento uno.
Tras
comprobar quién vivía en el apartamento dos, no se
encontró a Bobby Durst. El encargado del edificio le informó
a la policía que el inquilino era Dorothy Cider, una mujer
que había sido operada varias veces de la laringe y no podía
hablar. El le había alquilado el apartamento a un hombre
que decía ser el cuñado de la señora Cider.
El encargado le dijo a la policía que nunca los había
visto a los dos juntos.
Los detectives no tardaron en saber que Bobby Durst había
interpretado ambos papeles. La mitad del tiempo se había
vestido de mujer, viviendo en una relativa miseria, y, el resto,
de sí mismo, viviendo en hoteles de lujo. No había
dejado de pelearse con su vecino de al lado, el cascarrabias de
Morris Black. El apartamento de Black estaba cubierto de sangre.
Bobby Durst había logrado escapar. Fue detenido por un agente
de tránsito y acusado del asesinato de Morris Black. Increíblemente,
su fianza fue fijada en 300.000 dólares. Al cabo de una hora,
Bobby disponía de los 30.000 dólares necesarios (tan
sólo se necesita un 10%) y quedaba en libertad bajo fianza
en una diáfana tarde texana. No tardó en huir pese
a estar en libertad bajo fianza. Tan sólo entonces las autoridades
de Texas supieron que el Robert Durst que habían dejado en
libertad era el principal sospechoso de la desaparición de
su mujer, veinte años antes, y el principal sospechoso del
asesinato de Susan Berman.
El 30 de noviembre de 2001, el multimillonario Bobby Durst fue detenido
intentando robar un bocadillo de pollo de cinco dólares.
llevaba 500 dólares en su mochila. Tras registrar su vehículo,
se encontró el permiso de conducir de Morris Black, marihuana,
dos pistolas y 38.600 dólares más.
Robert Durst fue devuelto a Texas donde espera su enjuiciamiento
por el asesinato de Morris Black. Sigue siendo el principal sospechoso
en el asesinato de Kathie Durst y Susan Berman.
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