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De cara a la realidad
¿Cómo y por dónde empezar a trabajarlos? "El primer paso es aceptar la realidad.
El cuerpo se puede adornar todo lo que
la persona quiera
y mejorarlo, pero no negarlo. Tampoco tiene sentido ponerse metas imposibles que no concuerden con la estructura fisiológica
de cada uno", aclara Fregtman. Los psicólogos dicen que determinados estímulos externos que tienen que ver con intelectual, espiritual y social, pueden resultar de gran ayuda. "De esa manera la persona no se queda sólo en el estereotipo. Se mueve del rol de patito feo. Revalidándose, porque hay que estar abierta a construir todo el tiempo y crear nuevas estrategias para vivir la vida y encontrar otras formas de poner la misma papa en otro plato", dice Fregtman. "La expresión corporal dice mucho más de la persona de lo que
pueda transmitir
verbalmente", concluye la especialista.

Complejos al desnudo
Belén Ortega
Según los especialistas, todas las mujeres tienen algún punto débil en su cuerpo.
El tema está en saber llevar el problema o dejar que el problema las lleve.

Pocas o muchas lolas. Más o menos panza. Piernas gordas o caderas anchas... y la lista sigue de acuerdo a las miradas y obsesiones de cada cual. ¿Acomplejadas? ¡Sí! Esta es la época del año en la que hay que enfrentarse con las inhibiciones y traumas del propio cuerpo. Porque playa, sol y mar sólo son disfrutables para quienes no están pendientes de que se les salte un "rollito" o de que el traje de baño delate la celulitis. Pero, más allá de las apariencias, los especialistas aseguran que los complejos son portavoces de una crisis y malestares internos.

Lo que esconde el pareo
"¿Bikini? ¡Ni loca! Hace casi siete años que dejé de usarlo porque mi gran defecto es la panza. Por más que haga abdominales, aparatos o coma lechuguita, ella sigue ahí... ¡Inflada!", se queja Mariana Menéndez. Según la psicoanalista Nora Piotte, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, lo que le pasa a Mariana es lo que sienten la mayoría de los acomplejados. "Hay una gran diferencia entre tener un cuerpo y ser un cuerpo. Lo primero implica usarlo y disfrutarlo olvidándose de él. En cambio, las mujeres que están todo el tiempo mirándose al espejo y centrándose en su defecto no cuentan con el cuerpo. En su vida sólo hay espacio para la imagen y esto les resulta limitante a la hora de relacionarse con el otro sexo o socialmente", explica Piotte.
Algo así le sucede a Paula, una secretaria de 28 años, quien confiesa que le tiene prohibido a su novio que la agarre de la cintura: "Justo me toca los 'cauchitos' y a mí me molesta mostrarle mis puntos débiles. ¿Para el sexo? Trato de manejarle las manos".
Lo que destacan los expertos es que los complejos revelan lo que la persona se empecina en ocultar. "Ponen tanto énfasis en taparlos que terminan haciéndolos más evidentes", agrega la psicóloga Mirta Graciela Fregtman. ¿Sólo las mujeres inseguras tienen complejos? "No, porque todo el mundo es inseguro en algún punto, lo demuestre o no. Las mujeres siempre tienen algo de sufrimiento. El quid está en cómo lo manejan", agrega Piotte.
Para que suspiren las "acomplejadas" los especialistas aseguran que estos "traumas" corporales no son eternos. "Prueba de ello es que cualquier persona adulta que mire para atrás se puede reír de sus antiguos complejos de adolescencia", explica Fregtman. "Generalmente aparecen cuando un sistema que la persona tenía para vivir se quiebra. Suelen darse en determinados momentos de la vida, como divorcios, viudez, menopausia, adolescencia, pérdida de empleo o cuando los hijos se van del hogar", acota Fregtman.

Es cuestión de actitud
"Sé que no soy fea, pero tampoco me llevo bien con el espejo, siempre encuentro algo en mi cuerpo que no me termina de cuadrar. Admiro a esas mujeres que no son lo que se dice auténticas diosas, pero que tienen la autoestima tan alta que siempre toman la actitud de ganadoras", dice Fernanda de 26 años. "Ellas entran a un lugar y siempre terminan acaparando la atención", agrega, mientras reafirma que a veces las lindas suelen desear la suerte de las feas. ¿El motivo? "Estas personas que tienen actitud de diosas es porque alguna vez alguien las miro como a diosas. Porque si una mujer es obesa, fea y con celulitis pero hay alguien que está enamorado incondicionalmente de ella, se va a sentir una reina. En cambio, si alguien es bella y está siempre sola y le va mal y la echan del trabajo se va a sentir el patito feo", explica Fregtman. "Esto no quiere decir que sólo las mujeres solas y desempleadas tengan complejos, pero de acuerdo al tipo de personalidad más o menos permeable, estas circunstancias vitales influyen bastante", agrega la psicóloga.
La piel de naranja es el complejo más popular entre las entrevistadas. ¿El problema? "A muchas mujeres la celulitis se les sube a la cabeza. Porque si bien es bueno tratarse, tampoco es cuestión de empezar a ver pozos donde no los hay", agrega la dermatóloga Débora Amad, especialista en el tema.
"Si la celulitis es hereditaria como dicen, seguro que va a ser mi karma. Ya me están apareciendo los primeros huequitos, pero lo único que espero es no terminar con la cola como la de mi mamá", sorprende Valeria, una estudiante de arquitectura de 21 años. Los especialistas coinciden en que los complejos maternos tienen un peso muy fuerte en la identificación de sus progenitoras. "Las hijas pueden tomar diferentes respuestas: positivas o negativas. Por ejemplo, si una madre cuida mucho su cuerpo, la hija puede dedicarse a comer para ir en su contra. La otra cara de la moneda es cuando las adolescentes se cuidan al extremo, siguiendo los parámetros maternos", asesora Piotte.
Clarín

 
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