- La vuelta de Paralamas
- El monitor
- Asuntos de pareja
 CRONICA
- Boloña con queso blanco
- Las diosas del surf
- La piel del cielo
- Los 12 de la astrología china
SALUD
- Cuando calienta el sol
TENDENCIAS
- Caraqueños tras las barras
PSICOLOGIA
- Complejos al desnudo
COCINA
- Mis ensaladas favoritas
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
 

Detective por naturaleza
Max Haines
El policía local no tenía muchas ocasiones de resolver crímenes enrevesados

En la ciudad de Nettlebed, Inglaterra, no pasa gran cosa. El policía local, que se llamaba nada menos que agente Sherlock, no tenía muchas ocasiones de resolver crímenes enrevesados. Pero se le presentó la ocasión de demostrar que era un detective de primera.
El jueves 2 de marzo de 1967, a las 10:15 de la noche, recibió una llamada en la radio del auto informándole que se había registrado un accidente cerca de la ciudad de Nettlebed. Debido a una cierta confusión sobre el itinerario adecuado, Sherlock llegó media hora tarde. Cuando llegó al lugar de los hechos, encontró a tres hombres mirando un Morris Mini que había chocado contra un árbol. El auto estaba levemente golpeado. Los hombres informaron a Sherlock que la pareja que ocupaba el vehículo ya había sido trasladada al hospital en ambulancia. Le dijeron que el hombre tan sólo estaba aturdido, pero que la mujer estaba inconsciente.
El agente observó el lugar. No había visto ninguna huella de arrastre en la carretera. Dentro del Mini, el lado del conductor estaba lleno de sangre. El parabrisas no estaba roto. Hacia la medianoche, el agente Sherlock telefoneó al Hospital Battle, de Reading, para informarse del estado de los ocupantes del vehículo. Se sorprendió al enterarse de que la mujer había fallecido a consecuencia de sus heridas. Se desplazó hasta Reading para entrevistar al superviviente.
Sherlock vio a Ray Cook, quien parecía a ratos alerta y totalmente incoherente en otros momentos. Se enteró de que la difunta era la mujer de Ray, June Cook, de 41 años. Como Ray tan sólo había recibido un golpe en la cabeza, el agente Sherlock lo llevó a su casa.
Mientras conducía, Sherlock iba cavilando y no podía entender cómo la señora Cook, la conductora del Mini, había podido morirse a raíz de un accidente sin importancia. También le preocupaban otras cuestiones. Sherlock había echado hacia atrás el Mini para apartarlo del árbol y se había dado cuenta de que el freno de mano estaba puesto. ¿Por qué razón lo habían puesto tras un accidente así? Aunque no ajustó el retrovisor, tenía una visión perfecta, y la señora Cook medía apenas unos centímetros menos que él.
Cuando el agente Sherlock interrogó a los tres hombres que encontró en el lugar del crimen, le dijeron que, al llegar allí, vieron a un hombre mirando a la mujer que estaba en el suelo. El hombre se devolvió a su vehículo, estacionado a cierta distancia, y, para su sorpresa, arrancó y se marchó.
A la mañana siguiente, el agente Sherlock echó otro vistazo al Mini, que había sido trasladado a un garaje. Se dio cuenta de que la carrocería del vehículo estaba manchada con sangre. Luego se fue a casa de los Cook para tomar la declaración. Ray Cook le dijo que él y su mujer habían salido a cenar al hotel George, en Pangbourne. Al volverse a su casa, él se sintió mal y su mujer se ofreció a conducir. Por la carretera él iba durmiendo hasta que oyó gritar a su mujer. Recuerda haber visto un vehículo que les apuntaba con los faros, pero nada más.
Sherlock volvió a interrogar a los tres hombres que había visto en el lugar del crimen. De nuevo le volvieron a contar lo que habían visto al llegar allí. Habían adelantado a un Cortina de color oscuro que estaba estacionado en el borde de la carretera. Tenía la maleta abierta. Luego vieron el Mini estrellado contra el árbol y a un hombre que miraba a la señora Cook al lado del Mini. Estacionaron un poco más allá y, caminando, fueron hasta el lugar del accidente. Cuando se estaban acercando, el hombre que estaba arrodillado mirando a la señora Cook, que estaba herida, dijo que iba a su vehículo a buscar unas toallas. En vez de eso, se metió en su automóvil y se marchó.
Eso ya era demasiado, pensó el agente Sherlock. Cuando se enteró de que el primer médico que había examinado a la señora Cook supuso que había traspasado el parabrisas de su vehículo, supo que ahí había gato encerrado. El parabrisas del Mini estaba intacto. Un policía de tráfico le dijo a Sherlock que el Mini iba a una velocidad de 15 kilómetros por hora cuando chocó contra el árbol. Nadie muere por un choque a esa velocidad.
El agente Sherlock hizo su informe y se cercioró de mencionar sus sospechas para que sus superiores las tuvieran en cuenta. Por lo exhaustivo del informe, se asignaron cinco detectives para la investigación del caso. En poco tiempo, se enteraron de que Ray Cook estaba teniendo una aventura con una tal Kim Newell, que trabajaba con él en el Hospital Psiquiátrico Borocourt. De vez en cuando, Ray dejaba a su esposa y se iba a vivir con Kim.
Entre tanto, por la autopsia se supo que la señora Cook no había muerto de una herida al golpearse la cabeza con el interior del Mini, sino por haber recibido un golpe con una herramienta. Los encargados de la investigación volvieron a clasificar el incidente, no considerándolo ya muerte accidental sino asesinato. La descripción del Cortina fue distribuida ampliamente y los resultados no se hicieron esperar. Un vecino de Kim Newell se acordó de haberla visto en un Cortina azul oscuro en la noche del asesinato. Al enterarse de este dato, los detectives investigaron más la vida de Kim. Se enteraron de que había estado sin trabajo durante algún tiempo y que Ray Cook la había mantenido.
Mientras estaban investigando la vida de Kim, se descubrió que el Cortina pertenecía a una compañía de Wrexham en el norte de Gales. Lo conducía un tal Eric Jones, quien juró que nunca en su vida había estado en la zona de Reading. La policía dejó a Jones tranquilo por unos días antes de volverle a interrogar. Para entonces tenían un as en la manga. Se habían enterado de que Jones realizaba abortos y que Ray Cook había dejado embarazada a Kim Newell.
Después de cinco horas de intenso interrogatorio, Jones admitió que había estado en Reading con Kim, quien también iba en su Cortina. Kim le había llamado para contarle que estaba embarazada. Quería abortar. Se habían reunido para hablar del tema, pero él la dejó en su departamento, con lo que en el momento del asesinato, ella estaba en su casa. Esto se comprobó con unos vecinos que la habían visitado después de que Eric la dejara en su departamento. Kim Newll no estaba en ese apartado tramo de la carretera cuando se mató a June Cook.
En esta etapa crucial de la investigación, a la policía se le presentó la oportunidad que necesitaban. La hermana de Kim, Jeanette Adams, y su esposo, Ken, se apersonaron contando lo siguiente. Kim le había dicho a Jeannette que Eric Jones había golpeado a June Cook con el gato del vehículo, causándole la muerte. El era el hombre que estaba mirando a la señora Cook y el que se marchó en el Cortina.
Jeanette reveló el móvil del crimen. Su hermana y Ray Cook no podían estar más tiempo separados. La señora Cook no quería ni oír hablar de divorcio, así que decidieron matarla, con ayuda de Eric Jones. Los tres habían planeado el falso accidente. Otro móvil era el dinero del seguro que Ray recaudaría tras la muerte de su mujer.
Pasado el temporal, los tres implicados en el asesinato confesaron, haciendo cada uno hincapié en que la culpa era de los demás. Con todo, Jones admitió que él había golpeado a June Cook con el gato.
Kim Newell fue juzgada y acusada de haber actuado como cómplice antes del asesinato. Fue sentenciada a cadena perpetua. Tanto Eric Jones como Ray Cook fueron declarados culpables de asesinato y sentenciados a cadena perpetua. El 9 de agosto de 1967, Kim Newell dio a luz a un niño.
Cabe preguntarse qué vida habrían llevado los implicados en el asesinato si un agente de pueblo llamado Sherlock no se hubiera dado cuenta de que un accidente rutinario parecía sospechoso.

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso