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| Lady Anthony |
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Que ha cambiado desde su matrimonio con Marc Anthony... Es lo que se comenta. En apenas seis meses, desde su boda con el cantante, una “nueva” Jennifer López pareciera surgir: no sale nunca por la noche si no es con su marido; ha olvidado en el fondo de su clóset —para enfado de sus fans— sus trajes más sexy, y cumple el manual de la buena ama de casa… lo que le ha hecho perder puntos entre sus fans. Hay quienes auguran que la reina del poder latino está a punto de perder su liderazgo. “Me siento como una nueva persona. Me siento que estoy en otro lugar”, ha dicho en repetidas ocasiones. A propósito de su nuevo álbum, Rebirth (Renacimiento), también ha hecho público su deseo de borrar para siempre su apelativo de J Lo y ser simplemente Jennifer.
Ya lo dijo en su día Ben Affleck: “Jennifer es mucho más conservadora de lo que parece”.

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No es una bebé
Todos andan coreando “Malo, malo, malo eres, no se daña a quien se quiere. Tonto, tonto, tonto eres, no te pienses mejor que las mujeres...”. Es una de las canciones más comentadas —se llama Malo y habla del maltrato a las mujeres— y la cantautora de estas letras es considerada como la nueva revelación del sonido español. Se llama Bebe y no se trata, como pudiera pensar más de uno, de un apodo heredado de la infancia ni mucho menos de un alias artístico; este nombre la distingue desde el nueve de mayo de 1978, el día en el que nació en la ciudad española de Valencia.
Sus padres, integrantes del grupo de folk Surberina, pusieron al alcance de sus manos una guitarra cuando ella contaba con once años de edad. Su papá decía: “Esta niña será cantante”. Y no se equivocó. A Badajoz y otras ciudades ibéricas fue con su voz, sus propias canciones y su guitarra, a dar conciertos, y luego se marchó a Madrid para empezar estudios de arte dramático. A los pocos meses, entró en el circuito de artistas que tocaban por los bares de la capital, y en el año 2001 ganó un concurso de cantautores en Extremadura.
Lo cierto es que Bebe empezó a dejar de ser una bebé y de pronto se vio firmando un contrato con el sello discográfico Emi, que le permitió lanzar al mercado su aplaudida ópera prima. Su álbum debut se llama Pafuera telarañas, y ha encantado no sólo por la calidad interpretativa, sino también por su diversidad temática y sonora, con fusiones de flamenco, bases electrónicas, hip hop, reggae, bossa y pop. La cantautora advierte: “Al que espere un disco monótono y desentendido, que se compre otro, se equivoca de artista”.
Son canciones escritas en femenino, bajo la producción de Carlos Jean, cuyo toque se nota, de acuerdo con la crítica, en la mayoría de los compases. “La guitarra rumbera está en todos los cortes, el grupo apoya donde es necesario y la voz, a ratos un poco como Rosario Flores, funciona muy bien. Pafuera telarañas es un disco en el que se nota la fuerte personalidad de esta joven artista, dispuesta a no dejarse engañar por mucho éxito que pueda tener —y que tiene— su primer single, Malo”. La carrera de esta chica ha comenzado y ya tiene embelesado a más de uno.