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Candy no era toda dulzura
Max Haines
Esta jovencita era, literalmente, de armas tomar
Llamelas
niñas si lo desea pero parecían mayores. Candy McDonald
sólo tenía 16 años pero vivía con Bryan
Rice, de 22 años, en un apartamento que compartían
con el hermano de Bryan y su novia.
Todos los que conocían a Candy se dieron cuenta de que estaba
perdidamente enamorada de Bryan. En el mismo vecindario de Kansas
City vivían Kristi Cyr, de 17 años, y la mejor amiga
de Kristi, Nikki Majeed, de 14 años.
Las tres chicas de nuestra historia tenían pasados diferentes.
Candy no paraba de fugarse. Cada vez que volvía a su casa,
sus padres lograban internarla en un centro de detención.
Nada consiguió cambiar a esta rubia inagotable hasta que
conoció a Bryan Rice.
A los padres de Candy les gustaba Bryan. Era atento con su hija
y tenía un trabajo. Y aunque era un puesto de poca monta
-lavaba platos en una pizzería-, el chico parecía
ser de buena influencia para la joven. Cuando Candy se fue a vivir
con Bryan, sus padres no se inmiscuyeron. Después de todo,
se había hablado de matrimonio.
Nikki Majeed era estudiante sobresaliente en la secundaria, y se
había criado en una familia que la quería. Siempre
iba con su mejor amiga, Kristi Cyr. Las dos chicas eran inseparables.
Es probable que las tres muchachas de nuestra historia hubieran
vivido cada una sus vidas tranquilamente si no hubiera sido por
una cosa. Aunque Bryan Rice vivía con Candy, empezó
a salir con Kristi Cyr. Cuando se le interrogó sobre esta
situación bastante excepcional, Bryan explicó que
él y Candy habían terminado. Seguía en el apartamento
por razones prácticas, pero su relación había
concluido. Era un secreto a voces que Candy McDonald y Kristi Cyr
no se podían ver.
Hacia las ocho de la noche del 28 de septiembre de 1996, el hermano
de Kristi, Scott, le dijo a ésta y a Nikki que acababa de
ver a Bryan y Candy en una hamburguesería. Kristi estaba
hecha un dragón porque Bryan no se había presentado
a una cita que tenía con ella esa misma tarde.
Como la hamburguesería tan sólo estaba a unas manzanas,
Kristi y Nikki decidieron pasar por allí y enfrentarse a
Bryan. Sin que ambas lo supieran, Candy y Bryan no estaban celebrando
un aniversario cualquiera: llevaban exactamente un año juntos.
Una vez en el restaurante, Kristi y Nikki pasaron al lado de Candy
y Bryan. Oyeron a Candy decirle: "No te preocupes por esas
brujas". Candy y Bryan dejaron el restaurante y se fueron al
automóvil de este último. Kristi y Nikki fueron hasta
allí. Nikki dijo: "¿Por qué nos has llamado
brujas?".
Candy salió del vehículo y se enzarzó con Nikki.
Se empujaron, gritaron y se tiraron de los pelos. Candy se volvió
a meter en el vehículo. En un instante, ella y Bryan se marcharon,
dejando a las dos amigas solas en el estacionamiento.
Entonces fue cuando Nikki dijo: "Esa bruja me ha cortado".
Nikki se puso la mano en el cuello mientras volvían al restaurante.
En el camino, Kristi se dio cuenta de que a su amiga le salía
del cuello una gran cantidad de sangre y que estaba dejando un reguero
rojo a su paso. Al final, Nikki se desplomó. Los parroquianos
intentaron ayudarla. Se llamó a una ambulancia. Nikki todavía
estaba viva y fue trasladada urgentemente al Hospital St. Luke,
pero el médico declaró que estaba muerta al llegar.
Entre tanto, Candy y Bryan volvieron a su casa; allí Candy
descubrió que se había cortado la muñeca izquierda
en la pelea. Bryan la llevó al Centro Médico de la
Universidad de Kansas, donde se le dieron unos puntos y se le vendó
la herida.
La pareja salió del hospital y volvió al restaurante
donde ocurrió la pelea. La policía y el personal de
emergencia se habían marchado, pero en la zona no se hablaba
de otra cosa sino de lo acaecido esa tarde. Candy pasó algún
tiempo buscando algo por el estacionamiento pero no encontró
lo que buscaba. Se marcharon del restaurante para visitar a un amigo
enfermo que estaba en el hospital. Mientras estaban allí,
los guardias de seguridad los retuvieron hasta la llegada de la
policía, que los detuvo.
En
el lugar del crimen, la policía recogió una cuchilla
ensangrentada. Era obviamente el arma del delito. Candy declaró
a la policía que la llevaba en la mano en el vehículo.
Se le había olvidado que la sostenía cuando Nikki
se acercó al auto. Empujó a Nikki, quien le devolvió
el golpe. Candy respondió asestándole otro buen golpe,
olvidándose totalmente de que en la mano tenía la
cuchilla. Ni siquiera se había dado cuenta de que había
cortado a Nikki. Candy arguyó que había sido una reacción
impulsiva. Había arrojado la cuchilla fuera del vehículo
cuando ella y Bryan huían rápidamente del lugar. Después,
había vuelto a buscar el arma pero no la encontró.
Se trataba del arma que la policía había ubicado.
Bryan, quien fue interrogado por separado, dijo algo muy distinto.
Afirmó que Candy había sacado la cuchilla de su bolso,
diciendo: "Voy a cortar a esa bruja".
Como no pudo pagar la fianza, Candy permaneció detenida en
prisión preventiva. Bryan salió de la cárcel.
Candy McDonald fue acusada de asesinato en segundo grado y de acto
delictivo a mano armada. El lunes 5 de enero de 1998 se le juzgó
por ambas imputaciones. No cabía duda de que había
ocasionado la muerte de Nikki Majeed. Lo único que no estaba
claro era su intención cuando salió del vehículo
con una cuchilla. En Missouri, la fiscalía sólo necesita
probar que el acusado intentaba ocasionar daños físicos
graves para lograr su acusación. No es necesario que haya
intención de matar.
Bryan Rice colaboró de lleno con la policía y fue
el principal testigo contra Candy en el juicio. Por ello, el chico
no fue acusado de ningún delito.
Candy fue declarada culpable de asesinato en segundo grado y se
le impuso una sentencia de tan sólo 10 años de cárcel.
Teniendo en cuenta el tiempo que ya lleva en prisión, Candy
McDonald podrá gozar de libertad condicional en 2004, a la
edad de 24 años.
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