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Pero,
¿quién disparó primero?

Sólo cenizas se encontraron en la caldera donde, se suponía, habían incinerado a Rose. Max Haines

Realmente no paga ser un millonario de Texas. Echemos un vistazo al texano Henry Harrison Kyle y a su hijo Ricky.

Henry nació en una choza en las colinas de Tennessee y era hijo de unos campesinos sumamente pobres. A los 12 años contrajo tuberculosis y permaneció postrado en cama durante dos años. Una vez recuperado, el chico creció y creció hasta llegar a medir 1,98 metros.

En el liceo, el enorme y apuesto Henry fue un deportista destacado que también descolló en lo académico.  Trabajaba medio tiempo para ayudar a mantener a sus padres. En 1942, a los 19 años de edad, dejó los estudios para meterse en la infantería de marina. Henry se convirtió en piloto de avión de combate; uno muy bueno, por cierto. Ganó la Cruz por Vuelo Distinguido debido a su heroísmo. Cuando regresó a Tennessee al final de la II Guerra Mundial, fue recibido como todo un héroe.
Henry ingresó en la Southern Methodist University (SMU), en Dallas, dentro del plan de beneficios de educación para militares. Una vez más, se destacó académicamente y el 3 de junio de 1950 recibió su título de abogado.

Henry trabó amistad con varios muchachos en la universidad, cuyos padres tenían más dinero que estrellas el cielo. Recibió oportunidades de negocios mientras cursaba su último año en la SMU. Cuando se graduó, Henry tenía varios conejos asándose. En poco tiempo, descubrió que tenía buen ojo para los negocios. Además, este tipo de actividad le encantaba.

En 1957, Henry, de 34 años, estaba cerca de ganar su primer millón, al tiempo que participaba en negocios como restaurantes, clubes campestres y complejos habitacionales. Así como le gustaba tener intereses en varios negocios, también pensaba que lo mejor era un cambio cuando se trataba de esposas. Veamos. La esposa número uno era Rheba Rice, de Atlanta. Rheba le dio a Henry su primer retoño, una hija, Paula. Poco tiempo después se divorciaron.

Mientras pasaban los años y Henry se volvía millonario, muchas de sus nuevas amistades nunca conocieron a su primera esposa y su primera hija. Madonna Wiese, de California, fue la esposa número dos —aunque también por poco tiempo. Duró menos de tres meses. La siguiente que compartiría el lecho nupcial con Henry era una reina de belleza de Texas, Jackie Garrison. Ella y Henry tuvieron una hija, Jackie, antes de que ella también se divorciara de él. Henry no vio a su hija hasta que ella cumplió 11 años.

A esta altura, no se le puede culpar si usted se está preguntando cuántas mujeres puede tener un hombre en el transcurso de una vida. La respuesta es: muchas. Henry Kyle era un multimillonario atractivo, muy estimado tanto por hombres como por mujeres. En los períodos entre cada matrimonio, salía con bellezas como las actrices Zsa Zsa Gabor y Natalie Wood.

En 1959, Henry conoció a Charlotte Edwards, una belleza de 19 años oriunda de Georgia. Después de un tórrido cortejo, la pareja se casó. Dos años después nació Ricky. Otro hijo, Scott, nació un año después. En 1966, Charlotte y Henry se divorciaron. Ella regresó a Atlanta, pero mantuvo estrecho contacto con Henry, igual que sus hijos, Ricky y Scott.

Durante los primeros seis años de sus vidas, Ricky y Scott vivieron con su madre en Atlanta. Durante las vacaciones, cuando su padre los visitaba, siempre tenían temor de su temperamento. Les pegaba severamente si lloraban. Pese a las palizas, ambos chicos amaban a su padre. La mayor parte del tiempo era muy divertido estar con él.
Durante los primeros años de su adolescencia, a menudo se quedaban con su padre en Dallas. Después de eso, los chicos se convirtieron en una decepción para Henry. No se destacaban en la escuela y frecuentemente tenían problemas de disciplina con las autoridades. Así las cosas, Henry Kyle se interesó en la industria cinematográfica cuando se encontró en la junta directiva de Four Star International, una compañía de producción fundada en la década de los años cincuenta.

En 1982, Henry era presidente y CEO de Four Star. En su usual estilo extravagante, compró Granada, una legendaria mansión en Hollywood. La noche del 22 de julio de 1983, Ricky, ya de 20 años, y Scott, de 19; el tenista profesional Bobby Green; y el carpintero Rusty Dunn se encontraban todos viviendo en Granada. Ricky y Scott eran estudiantes universitarios. Green había sido contratado únicamente para mejorar el servicio de Henry. Dunn era nada más y nada menos que un carpintero de planta contratado para supervisar las renovaciones a la vieja mansión, un tanto venida a menos.

Ricky, quien dormía solo en el primer piso, dijo que a las 3:45 am lo despertó un ruido. Pensó que había un merodeador por los jardines. No era la primera vez que Ricky sospechaba la presencia de un merodeador. De hecho, su hermano Scott le había dado un arma para su protección.

Ricky subió las escaleras y despertó a su padre. Henry, instintivamente, tomó su propia pistola Magnun calibre 357 de su mesita de noche. Henry había estado durmiendo desnudo. Bajó las escaleras y recorrió los espaciosos jardines. Al no encontrar nada fuera de lo común, padre e hijo entraron de nuevo a la casa.

Supuestamente, Ricky quedó estupefacto cuando Henry se dio vuelta y disparó su Magnun 357. Ricky saltó e instintivamente disparó su arma. Padre e hijo forcejearon brevemente. La pistola de Ricky se disparó de nuevo. Luego salió corriendo fuera de la casa y arrojó el arma lo más lejos que pudo.

Al regresar a la casa, subió las escaleras y allí le esperaban los otros tres ocupantes de la mansión. Llamaron a la policía. Los detectives de homicidios encontraron a Henry Kyle, quien estaba completamente en cueros, muerto en el piso del comedor. Henry había recibido un tiro en la espalda. La autopsia indicó que la pistola había estado a no más de 15 centímetros de su espalda cuando se efectuó el disparo. La pistola de Henry se encontró debajo de su cuerpo. Ricky sangraba por una herida de arma de fuego en su codo.

Cinco días después, en el funeral de su padre, Ricky presuntamente le dijo a Henry Miller, hijo de uno de los hombres más ricos de Dallas, que había planificado la muerte de su padre. Le contó a Miller que cuando Henry bajó su Magnun, él le disparó y falló. Luego disparó de nuevo, mientras su padre hacía tres o cuatro disparos antes de tambalearse y caer al piso. Uno de los disparos de Henry perforó el codo de Ricky.
Ricky incluso dibujó un mapa de los jardines, indicando dónde había arrojado el arma, y le pidió a Miller que la recuperara.

Cuando Miller relató esta historia a la policía y les entregó el bosquejo de los jardines que le suministró Ricky, no tenía idea de que los agentes, en una inspección de rutina del área, ya había encontrado el arma homicida exactamente en el lugar indicado en el mapa.

Ricky Kyle fue arrestado y acusado del asesinato de su padre. El jurado de su juicio escuchó sobre las numerosas golpizas que Ricky había soportado de manos de su padre. Varias ex esposas testificaron que ellas también habían sido víctima de los abusos de Henry.

Los abogados de la defensa intentaron demostrar que Henry había hecho el primer disparo la noche que murió.

Los abogados de la fiscalía afirmaron que Henry recientemente había amenazado con excluir a Ricky de su testamento. Dijeron que fue una ejecución a sangre fría.

Después de deliberar durante 26 días, los miembros del jurado de California declararon que se encontraban atascados en cuanto a “quién disparó primero”.

Año y medio después, Ricky, quien había permanecido libre bajo fianza, fue enjuiciado por la muerte de su padre por segunda ocasión. Durante cuatro meses y medio, cada evidencia fue revisada meticulosamente de nuevo.

Treinta y seis días después que le pidieron al jurado que deliberara, entregaron un veredicto de culpable de homicidio involuntario y uso ilegal de una pistola. Un juez clemente sentenció a Ricky Kyle a cinco años de cárcel por el primer delito y dos años por el uso del arma.

Las vidas de los millonarios de Texas se deprecian, incluso en California. l

 

Traducción: José Peralta.

Ilustraciones: David Márquez

david.marquez@cantv.net

 
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