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Sobre los particulares
crímenes que vincularon a Ralph Binney y Alec
de Antiquis

Ralph Douglas Binney
se enroló en la marina británica en 1903.
Tras el estallido de
la II Guerra Mundial, Binney fue designado
jefe de la defensa naval de Gallípoli. En 1942
lo transfirieron a Inglaterra, donde
recibió el galardón
CBE (siglas que en
inglés corresponden
a Comandante del Imperio Británico)
y lo nombraron Inspector
General bajo las órdenes
del almirante Nasmith.

El destino quiso que el capitán Binney se encontrara en Londres el 8 de diciembre de 1944. Allí, en la concurrida calle Birchin Lane, un hombre de cabello oscuro alzó un hacha e hizo pedazos la ventana de la joyería de Thomas Wordley. El ladrón agarró una bandeja de anillos y cruzó la calle hacia un auto y su conductor, quien
le esperaba.

Una gran multitud presenció el drama: Un hombre se lanzó frente al auto, con
los brazos extendidos. El conductor ha podido detener el vehículo, pero en lugar
de ello optó por embestir al hombre que se interponía en su camino. El hombre
era el capitán Ralph Douglas Binney. Los testigos recordarían más tarde haber escuchado un horrible ruido sordo cuando el vehículo atropelló al capitán y pasó
por encima de él. La espantosa escena aún no había terminado. Como el conductor encontró la vía bloqueada, metió la reversa y pasó nuevamente por encima
de la abatida figura del capitán. Luego el conductor aceleró. Los transeúntes, estupefactos, quedaron desconcertados cuando se dieron cuenta de que el hombre, de alguna forma, había quedado atrapado debajo del vehículo que se alejaba velozmente. Podían escucharlo pidiendo ayuda, pero nadie podía hacer nada. El auto se dirigió hacia el Puente de Londres y la calle Tooley antes de que el hombre atrapado quedara libre. Llevado de emergencia al Guy's Hospital, el capitán murió a consecuencias de sus heridas.

Antes de que el capitán diera su último suspiro, el auto fue encontrado a corta distancia de la calle Tooley, donde lo abandonaron. Se descubrió que había sido robado pocas horas antes cerca de la joyería. La policía inspeccionó el área en busca de los rufianes de la zona. Los oficiales estaban convencidos de que el asesinato había sido cometido por pillos que conocían muy bien esa sección de Londres. En las primeras semanas de la intensa investigación, más de 200 rateros fueron detenidos.

Los detectives se enteraron de que dos hombres habían desaparecido al día siguiente de la trágica muerte del capitán Binney. Thomas Jenkins y Ronald Hedley eran personas despiadadas que durante toda su vida habían y salido de la cárcel. Jenkins tenía 30 y tantos años, mientras que Hedley tenía 26.

Tres semanas después de iniciada la cacería, Jenkins fue encontrado en Woking, donde se ocultaba. Un informante le indicó a la policía que Hedley estaba escondido no muy lejos. Fue arrestado en medio de la noche en un alojamiento en la calle Jamaica, en Bermondsey.

Ambos hombres negaron rotundamente que tuvieran algo que ver con el robo y el asesinato, pese al hecho de que numerosos testigos oculares los identificaron. Hedley y Jenkins fueron acusados de robo y asesinato. El 6 de marzo de 1945 fueron enjuiciados. Ambos criminales decidieron declarar en el banquillo de los testigos por cuenta propia. Admitieron que se conocían, aunque muy poco, pero juraron que no habían participado en el robo ni el asesinato. El jurado necesitó apenas una hora y media para encontrar a ambos hombres culpables de asesinato. Antes de que se pronunciara la sentencia, le preguntaron a Hedley si tenía algo que decir. Respondió, "Nada que yo diga hará ninguna diferencia".

El juez que presidía el juicio lo sentenció a muerte. Dos días antes de su ejecución, prevista para el 28 de abril de 1945, la pena capital de Ronald Hedley fue conmutada a cadena perpetua. Jenkins fue encontrado culpable de homicidio involuntario. Tuvo suerte al recibir sólo una pena de ocho años de cárcel.

El destino aún tenía otras cosas preparadas el 29 de abril de 1947, cuando decretó que Alec de Antiquis condujera su motocicleta a Londres. Alec giró en la calle Charlotte y se encontró, cara a cara, con tres hombres armados que corrían directamente hacia él. Frenó de golpe, haciendo caer deliberadamente su moto frente a los hombres. Uno de ellos disparó su revólver. Una bala calibre 32 le dio a Alec en la sien. Un peatón, Charles Grimshaw, estiró un pie e hizo caer a uno de los asaltantes, que rodó hasta la calle. Grimshaw saltó sobre el hombre, pero uno de los pistoleros vio la escena y le dio una patada a Grimshaw en la cabeza. Grimshaw soltó al hombre en el piso y los tres ladrones lograron escapar.

Alec de Antiquis fue llevado a toda prisa al Middlesex Hospital, donde falleció.
Los tres criminales, quienes tenían el rostro cubierto con bufandas, corrieron desesperadamente por la calle Charlotte. Acababan de robar la joyería Jays Jewellery Store. Tenían previsto huir en un Vauxhall que estaba estacionado
en la calle, pero el auto había quedado bloqueado mientras asaltaban la joyería.

Dos días después del tiroteo, el taxista Albert Grubb entró en una estación de policía y le dijo a los oficiales que un desconocido había saltado al estribo de su taxi el día del incidente. Grubb lo empujó fuera del estribo. Pudo ver que el hombre, en compañía de otro, entraron corriendo en un edificio conocido como Brook House.

Los detectives se dirigieron a Brook House, donde encontraron un impermeable, una gorra gris, guantes y una bufanda. Se necesitaron dos semanas para rastrear el impermeable hasta una tienda, donde había sido vendido a un tal Charles Henry Jenkins, de 23 años, un ratero de poca importancia. Jenkins fue detenido. Lo colocaron en una fila de sospechosos, pero los testigos no pudieron identificarlo. Dos los compinches conocidos de Jenkins, Christopher Geraghty, de 20, y Tony Rolt, de 17, también fueron arrestados, pero el resultado fue el mismo. Los tres hombres fueron liberados.

Jenkins fue interrogado nuevamente.
En esta ocasión declaró que el impermeable
le pertenecía a uno de sus amigos, un tal
Bill Walsh. Cuando interrogaron a Walsh,
éste admitió que había observado la joyería
y le había dado la información a Jenkins,
pero no tenía nada que ver con el robo.
Tony Rolt fue detenido nuevamente.
Confesó que había conducido
el auto robado para Geraghty y Jenkins.
Arrestaron a ambos hombres y los tres
fueron acusados del asesinato de Alec
de Antiquis. El 21 de julio de 1947, Jenkins, Geraghty y Rolt fueron enjuiciados. Durante
el proceso se estableció que los revólveres
de los tres estaban cargados en el tiroteo.
Una declaración que Geraghty hizo
a la policía fue leída en la corte. Allí él admitía
lo siguiente: "Un motociclista se nos atravesó
y yo disparé mi pistola calibre 32, con la intención de asustarlo. Lo vi caer de la motocicleta y rodar hasta la alcantarilla". El jurado necesitó 15 minutos para encontrar a los tres hombres culpables de asesinato. Jenkins y Geraghty fueron sentenciados a la horca. La edad de Rolt le salvó la vida. Pasaría nueve años en prisión. En el caso de los dos primeros todas las apelaciones fracasaron. Fueron colgados el viernes 19 de septiembre de 1947.

Las muertes de Binney y de Antiquis fueron extrañamente similares. Ambos hombres estuvieron en el lugar equivocado en el momento equivocado. Los dos intentaron impedir la huida de asaltantes. Los dos grupos de criminales acababan de robar joyerías. Lo más extraño de todo era que Charles Jenkins, quien fue colgado por el asesinato de Antiquis, era el hermano menor de Thomas Jenkins, quien cumplía condena por el asesinato del capitán Ralph Douglas Binney.

Traducción: José Peralta.
Ilustraciones: David Márquez

davidmarquez@cantv.net





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