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Santana
"Me toca mejorar
este mundo"
Raúl Chacón Soto
El legendario guitarrista habla con
Estampas de Shamán -su último trabajo-,
y de sus nuevos proyectos. También reflexiona sobre su papel
en la vida, Dios, la guerra y la política. A los venezolanos
les dice que sí existen los ángeles.
Se sabe que es un hombre totalmente místico.
Que cree en Dios, pero no en religiones. Que conversa con un ángel
llamado Metatrón, quien le inspiró para que grabara
Supernatural, el álbum que le permitió reinventarse
después de haber rebasado los cincuenta años. Que
recientemente declaró al diario argentino Clarín
que la guerra en Irak es la última, antes de un lapso de
paz que durará dos mil años, y que las mujeres tienen
tanto poder que, si se unieran, podrían acabar con cualquier
enfrentamiento. Se sabe, también, que años atrás
había asegurado que el gran terremoto en California jamás
sucedería. Que desde los setenta destina gran parte de lo
que gana a instituciones que ayudan en la educación de los
niños y que le gusta ofrecer información "divina"
a su público. Todo esto, y mucho más, queda confirmado
en los primeros minutos de una conversación que se prolongaría
por media hora. Exacta. No hicieron falta preguntas especiales,
porque cualquiera era buen pretexto; incluso cuando se hablaba de
lo estrictamente profesional; por ejemplo, del tibio recibimiento
que se le ha dado a Shamán, su último trabajo
de finales de 2002: "Yo no toco la música para tener
resultados, yo la toco porque tiene que salir de mi cuerpo, de mi
corazón. Para mí es un éxito la pura razón
de que he tocado con Macy Gray, con Michelle Branch, con Plácido
Domingo... para mí es un triunfo porque tengo 55 años
de edad y todavía estoy en la arena donde están J-Lo
y Britney Spears".
Razones no le faltan a Santana, y quizás, tampoco, hacen
falta tantas explicaciones. El ya legendario músico volvió
al ruedo donde baten las caderas las estrellas del pop, en 1999,
de la mano de un CD -quién no lo sabe-, del que se vendieron
más de 25 millones de copias, y que hizo inocuo tanto meneo
de cantante adolescente, llevándose todos los premios que
podía llevarse. Con Supernatural, un trabajo para
el que se rodeó de cantantes emergentes, supo encontrar un
lugar en el gusto de las nuevas generaciones y, su leyenda, cobró
aún más fuerza -como si fuera posible-. Muchas eran,
pues, las expectativas con Shamán. El guitarrista
repitió colaboradores y hasta prefirió artistas consagrados,
pero los resultados no fueron los esperados. Las ventas no han sido
ni la sombra de su anterior CD y la crítica no le ha sido
benévola. Una de las más favorecedoras aparece en
el site Allmusic, y dice: "ni mejor ni peor, en esencia,
es el mismo álbum". El no está de acuerdo: "Para
mí es distinto. Yo digo que son los mismos huevos, pero están
revueltos diferente. No hay más de doce notas, y hay un corazón
y tienes diez dedos, entonces es la manera cómo los revuelves.
Ahora, si tú ves el primer álbum que hice en el 69,
y me ves ahora, soy el mismo. No más que he aprendido mucho
de Armando Peraza, Mongo Santamaría, BB King... cuando uno
tiene hambre para aprender a veces corres el riesgo de que a mucha
gente no le guste, pero eso está bien, you know... porque
yo no lo hago para que le guste a los demás, sino para expresar
mi corazón".
Santana habla en un español de sonoridades mexicanas. Se
le nota la vida entera que ha pasado en Estados Unidos comunicándose
en inglés. De allí el you know, el man,
con el que termina muchas de sus frases. "La mayoría
de los músicos se queda con el amarillo, con el rojo, pero
yo participo con todos los colores, no tengo miedo, man",
y agrega, cuando se le pregunta si debido al descalabro, no piensa
ahondar de nuevo en la fusión rock y ritmos latinos que parece
esfumarse en sus últimos trabajos: "yo siempre trato
de ser un alquimista... así como Jesús hizo vino del
agua... yo trato de crear vibraciones, sonidos y resonancias que
le den alegría y esperanza a la gente. Si yo quisiera, trabajaría
con Rubén Blades o con Oscar D'León y no más
haría eso que le dicen 'latino', pero primero yo hago lo
que mi corazón me dice, y ahora me dijo que tocara con el
señor Plácido Domingo un himno para el futuro".
Es, entonces, cuando el prodigioso guitarrista confiesa que su intención
con Supernatural y con Shamán es poner gradas
para poder llegar a hacer un trabajo con Desmond Tutu o Nelson Mandela,
y hacer conciertos en Sudamérica y Africa para ayudar contra
el sida. "Lo que quiero hacer antes de retirarme, si lo hago
antes de que tenga 60 años, son conciertos con Tutu, con
Harry Belafonte... yo estoy abierto de corazón, man...
recibo las noticias de todas partes... Le he dado tantas vueltas
a este mundo que ya no veo nacionalismos ni patriotismos, solamente
veo una familia universal. En Venezuela ya no hay nación,
hay una corporación que controla a la gente. Lo que yo quiero
hacer con la música es abrir las cortinas para que entremos
a otro mundo con más igualdad, más compasión,
armonía y unidad".
Por los momentos, y mientras completa escalones, su corazón
parece indicarle que es hora de lanzar al mercado un álbum
con viejos temas grabados en 1988, cuando estuvo de gira durante
22 días con Wayne Shorter, un músico con quien, por
cierto, volverá a tocar en agosto en el Hollywood Bowl,
para interpretar una sinfonía y la canción que hizo
con Plácido Domingo en Shamán. Otro CD de pura
música instrumental -"donde me fajaré con la
guitarra"- y uno más que realizaría junto a puras
mujeres -Whitney Houston, Aretha Franklin, la Niña Pastori
y Shakira, entre otras- y la oportunidad de presentarse, cual tres
tenores, en los escenarios del mundo junto a Eric Clapton y Jeff
Beck, son otros de los proyectos que le mantendrán ocupado,
aparte, por supuesto, de la gira mundial que ha emprendido para
presentar su último trabajo. Todo ello si Dios lo quiere,
una frase que, para Santana, está muy lejos de ser una simple
muletilla, y si las circunstancias lo permiten. "El domingo
pasado acabo de cumplir 30 años de casado. Para mí,
lo primero y lo último es la familia.... después toco
la guitarra, con quien me invite...".
La sola idea de ver a los tres virtuosos de la guitarra juntos da
pie a una interrogante. ¿Qué ha pasado con la figura
del guitarrista? ¿Por qué ya no es protagonista? El,
que se confesaría admirador del trabajo de Ben Harper, Derek
Clark y hasta de Sergio, el de Maná, no está muy de
acuerdo: "Hay lugar para todo. La última vez que vi
a Prince, hace como un año, me dio las gracias y me dijo:
'por ti puedo tocar más guitarra, porque me gusta y mucha
gente decía que ya no era famosa. Tú abriste la puerta
para que la gente la toque otra vez'. Dios hizo una tierra donde
hay lugar para todo. Hay flores de a de veras y flores plásticas,
you know? Yo no tengo flores plásticas en mi casa... yo no
soy sintético, nada de eso, man... soy de la calle
y tengo mucha hambre para aprender de música de Venezuela,
de Africa, de Japón. Yo, no más tengo hambre y a veces
uno le pega al centro y otras no. Al menos deben darme el crédito
por tratar".
Todos los créditos
La
conversación se aleja de la música, pero nunca de
lo divino. A un hombre que se declara informado no se le puede dejar
de preguntar sobre el conflicto con Irak. "La prensa es una
máquina que escupe información y la gente no más
repite pero no pregunta si es verdad. Las guerras llegan porque
el gobierno que tiene más armas se quiere comer al otro.
Es cosa del petróleo, you know? Estados Unidos quiere
el petróleo de Irak, de Venezuela... pero no toda la gente
del país piensa así. La guerra es una injusticia entre
humanos". Sobre la situación de Venezuela, un país
que visitó por última vez en 1996, también
tiene una opinión: "Yo creo que la gente va a ganar.
Checoslovaquia, Yugoslavia... esos países han cambiado porque
las mujeres, madres, esposas, hijas, hermanas, todas van a la calle
y se fajan y cambian el gobierno. Los hombres no pueden dispararles.
Van a la calle todas juntas. Tienen mucho poder que no han utilizado.
Ellas son las que tienen la llave para el futuro de Venezuela",
y dice más: "ahora, lo que quisiera es que el petróleo
que hay en Venezuela se repartiera entre el pueblo, porque mucha
gente ni ve ese dinero. Es igual que en México. Por eso te
digo que no hay naciones, son puras corporaciones". Y todavía
mucho más: "en mi visión yo veo siete mujeres
y siete hombres que tomarán decisiones para el globo. Gente
como Desmond Tutu, que indicará cómo repartir el tesoro
nacional. Por eso tú no ves a Santana ni en Telemundo ni
en Univisión. Porque mi verdad asusta a mucha gente de corporaciones...
y muchos de ellos ya están comprados. Yo no. A mi nadie me
dice lo que tengo que hacer. Yo sigo mi corazón y sí
creo en la humanidad. Creo que algún día no va a haber
tanta injusticia y desbalance. Creo que en el futuro puede existir
un mundo donde haya más nobleza, sinceridad, compasión,
justicia y armonía. Yo creo en belleza, elegancia, excelencia,
gracia y dignidad. Esas son mis herramientas. Nunca me verás
envuelto como un tamal en una bandera de Estados Unidos o México".
Mientras ese futuro llega, el músico no se queda sólo
en palabras. El, junto a su esposa, Débora, es también
muy conocido y respetado por todo lo que invierte a favor de los
niños y las mujeres en muchas instituciones benéficas
alrededor del mundo. "Nunca llevo mi dinero a la iglesia. Ellos
ya tienen millones de dólares. Aquí en California,
el gobierno invierte 4.500 dólares al año por estudiante
y 35 mil por prisionero. De diez latinos, seis dejan la escuela
y no se gradúan. En eso invertimos mi esposa y yo nuestro
dinero. En educación. Hay lugares donde les dan un santuario
a las mujeres para que no vendan sus cuerpos o no vendan drogas
para alimentar a sus bebés. Allí les enseñan
computer skills. Hay muchos niños en Kosovo que no
tienen madres que los quieran, porque no vinieron por amor, los
soldados las violaron. Nosotros mandamos dinero a esas agencias
para que se encarguen de ellos. A muchos de esos bebés les
dan el nombre de Carlos y Débora. Gracias a Dios yo, desde
1970, nunca me he apurado por mi renta o por comida para mi estómago.
Entonces a mí lo que me toca es dar el dinero pa' tras y
mejorar este mundo".
Sus acciones corresponden a sus creencias: "Yo no tengo fe
en gobiernos ni en religión. Yo creo en Dios con todo mi
corazón, pero la religión divide y la espiritualidad
une. Para mí, la religión y la política son
el veneno de la humanidad. Te la voy a poner clarita: tú
y yo, tu familia, venimos de la luz. Estamos de visita en este planeta
y vamos a regresar a la luz. Cuando eso suceda no van a preguntar
si eres de Venezuela, o mexicano, o si eres cristiano, judío...
no más te van a preguntar qué hiciste con la energía
que te dimos. Es todo. La energía que Dios me dio yo trato
de compartirla. Trato de aliviar y de ayudar. La cualidad más
grande que me ha dado Dios es que yo siento dolor ajeno y hago algo
por ellos. La vida no es tan complicada".
Los últimos minutos sólo alcanzan para preguntarle
si todavía considera que El Grande (como llaman al terremoto
que todos temen en California) no sucederá y si tiene alguna
información que quisiera comunicarle al lector venezolano
(dada su propensión a aprovechar cualquier medio para transmitir
su mensaje). A lo primero dijo: "Creo que todo se puede cambiar...
las cosas pasan porque uno las atrae. Si las intenciones colectivas
de California cambian, y la gente hace más por mejorarse,
no pasa el terremoto". A lo segundo concluyó: "Lo
más que puedo ofrecer es información espiritual. Quiero
decirles que sí existen los ángeles. Son tan reales
como la electricidad. Pero hay que saber cómo llamarlos para
que te ayuden. Todas las bendiciones que me ha dado Dios a mí
te las puede dar a ti. La cosa es saber como conectarse. Yo les
digo, a mis hermanos de Venezuela, que antes de que se acuesten
y pongan la cabeza en la almohada le digan a Dios: 'te doy permiso
para que tú y tus ángeles me puedan cambiar la sangre
de mis venas para recibir más luz y dar más compasión
en el día'. Espero y rezo porque en Venezuela, de aquí
a 20 años, o menos, haya un cielo, un jardín, una
armonía, todas las flores". Que así sea. l
rchacon@eluniversal.com
Ver también en Encuentros:
- Rudy en instantáneas
- Estrellas que odian
la fama
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