|
De
rodillas
Es mucho el peso que llevan sobre sus "hombros",
por ello no es de extrañar que sean también cada vez
más comunes las lesiones que las afectan. Sepa cuáles
son las más frecuentes y cómo prevenirlas.
Raúl Chacón Soto
Los problemas que afectan las rodillas son
más frecuentes de lo que se piensa, y ello por una razón
fundamental: el gran peso que soportan. Cuando se camina, por ejemplo,
hay un momento en que la rodilla de una sola pierna lleva toda la
carga corporal, una cantidad a la que se suma, en casos de que se
esté subiendo un cerro o practicando algún deporte,
la fuerza que implica vencer la inercia o la gravedad. La rodilla
es una de las articulaciones más importantes del cuerpo humano.
A su responsabilidad de soportar el peso del hombre une la de propiciar
el movimiento cuando se camina o corre o trota o nada. Para ello
se vale -la rodilla, por supuesto- de un extraordinario diseño
donde confluyen tres superficies articulares, a saber: la parte
distal del fémur, la proximal de la tibia, y, claro está,
la rótula. Estas tres superficies mantienen su estrecho contacto
dentro de una especie de cápsula -se le llama cápsula
articular- que está recubierta por una membrana -sinovial-que,
a su vez, produce un líquido -líquido sinovial- que
lo baña todo con el único propósito de actuar
como lubricante. Claro está que no todo es conjunción
de huesos. Con el propósito de que fémur, tibia y
rótula permanezcan allí en agradable compañía,
aparecen las denominadas partes blandas de la rodilla, que no son
más que los meniscos -algo así como los amortiguadores
para que hueso y hueso no choquen- y los ligamentos, unas bandas
que están para darle estabilidad a todo el conjunto. Lo sorprendente
es que, en un sentido estricto, se puede hablar de dos articulaciones
cuando se habla de la rodilla. Como muy bien lo explica el cirujano
Franco Cordivani, una tendría que ver con la función
de la carga de peso; y otra, con la del movimiento. La primera sería
la denominada articulación femorotibial (fémur-tibia);
mientras que la segunda se denomina patelofemoral (rótula-fémur).
El asunto no es tan complicado. Imagínese
a una persona de pie... allí está soportando la carga
de todos los kilos que conforman su anatomía. Ese peso pasa
por la rodilla, precisamente por la articulación que forman
el fémur con la tibia. La parte deslizante de la articulación
-los extremos de cada hueso que confluyen- está compuesta
por lo que se conoce como cartílago articular -la textura
facilita el contacto- lo que, desafortunadamente, no es suficiente
para evitar el desgaste por el roce. De allí la presencia
-entre fémur y tibia-, de esos dos colchones que son los
meniscos. Por la forma de herradura que caracteriza a ambos huesos,
se puede hablar de un menisco para el compartimiento externo, y
otro para el interno, pero ese sería tema para un trabajo
de mayor profundidad. Lo importante es destacar, junto a los meniscos,
la presencia de los ligamentos, necesarios, como ya se ha dicho,
para garantizar la estabilidad. Estas "bandas" están
presentes en todas las articulaciones y, específicamente
en la rodilla, son de dos tipos, los cruzados y los colaterales.
Ahora piense en el movimiento que hace una
persona al extender la pierna hacia delante. La articulación
que allí entra en juego es otra, la que conforman el fémur
con la rótula. El tendón del cuadriceps -donde está
incrustada la rótula- hace brazo de palanca cuando se contrae
el músculo, y voilá, el milagro del movimiento
se produce.
Había que entender la conformación de la rodilla para
poder hablar con propiedad de las lesiones que la afectan con mayor
frecuencia. Cordivani las divide según el tipo de paciente
del que se trate. Así, habla de tres grandes grupos de personas
que acuden a su consultorio: los llamados deportistas ocasionales,
los propiamente deportistas y las personas mayores o de la tercera
edad.

Cada oveja... con
su rodilla
Deportistas ocasionales son aquellos
quienes, como bien explica el especialista, han llevado una vida
sedentaria por muchísimo tiempo, y en algún momento
de su existencia han vuelto a practicar algún tipo de actividad
física, casi siempre por recomendación de algún
médico. "Son pacientes que nunca han hecho deporte,
y muchas veces tienen patologías congénitas que no
se habían manifestado con síntomas... hasta que empezaron
a moverse". En estos casos, las afecciones más frecuentes
son los síndromes patelofemorales. Cordivani se refiere especialmente
a dos por su importancia: la mala alineación de la rótula
-tiende a irse hacia la parte externa, lo que lesiona el cartílago
(condromalasia rotuliana)-, un mal que se manifiesta con un fuerte
dolor en la cara anterior de la rodilla; y las plicas sinoviales,
que no son más que pliegues de la membrana sinovial -en realidad
restos embrionarios presentes en 70% de la población-, que
empiezan a producir síntomas cuando se realiza algún
ejercicio físico. Todos estos males son prevenibles... basta
un chequeo oportuno de la rodilla antes de iniciarse en la práctica
de la actividad física, lo que serviría para descartar
cualquier anomalía congénita. La visita a un traumatólogo
sería tan prudente como la que se hace al cardiólogo
antes de empezar algún deporte.
Los deportistas
presentan lesiones mucho más graves... y, desafortunadamente,
es un apartado donde cada vez entra un mayor número de niños,
como consecuencia de la práctica, a temprana edad, de deportes
de riesgo -fútbol, baloncesto, volibol-. Por lo general,
explica Cordivani, son lesiones de las partes blandas de la articulación
femorotibial; es decir, de los meniscos y de los ligamentos. Ninguna
es prevenible, porque casi siempre son la consecuencia de un traumatismo,
y todas requieren de tratamiento quirúrgico (no hay opciones).
Lo que sucede, agrega el especialista, es que la rodilla no está
diseñada para movimientos de rotación -sólo
para extensión y flexión-, los que suelen ser muy
frecuentes cuando se practica alguno de esos deportes. De igual
manera, la articulación puede resentirse en una caída
o en una desaceleración brusca. La buena noticia es que si
bien el tratamiento es quirúrgico, mucho se ha mejorado a
la hora de tratar un menisco o un ligamento lesionado. "En
una época se extraían o se secaban los meniscos durante
el acto quirúrgico. Ahora, con el procedimiento artroscópico
(mínimamente invasivo), podemos resolver, a través
de pequeñas incisiones, este tipo de lesiones, y, muchas
veces, hasta fractura de rodillas". Agrega que, en el caso
de los ligamentos, es importante proceder a la superación
del cuadro de inestabilidad que su lesión produce, pues de
lo contrario, se verán afectados también los meniscos
y se producirá la degeneración del cartílago.
Justamente en relación con este último también
suelen presentarse lesiones como el defecto ostiocondrial -partes
de él se desprenden-, lo que requiere tratamiento quirúrgico.
En Caracas también se está realizando autotrasplante
-se extrae cartílago de una parte y se implanta en otra-,
y está en desarrollo una técnica mucho más
moderna -en colaboración con el IVIC- para proceder con el
trasplante de condriositos (uno de los componentes del cartílago).
Otra lesión frecuente entre los deportistas es la tendinitis
(del tendón rotuliano o del cuadriceps), también conocida
como rodilla del saltador. Es muy frecuente entre quienes practican
baloncesto, porque en ese deporte el tendón necesita aumentar
su fuerza de desplazamiento (de los 500 newtons necesarios para
el movimiento se pasa a 7.500 necesarios para realizar el salto).
Las personas de la tercera
edad sufren lo que se conoce como enfermedades degenerativas.
"La más importante es la osteoartrosis, que es más
frecuente en la mujer que en el hombre. Se manifiesta con una degeneración
del cartílago articular, la pérdida de condriositos,
la conformación de osteofitos, el aumento del líquido
en la rodilla y sinovitis, que lleva a la deformidad de la articulación
y pérdida del movimiento con dolor", explica Cordivani,
quien agrega que, por lo general, se trata de una lesión
prevenible, pues si se detecta en una fase temprana, existe tratamiento
para evitar su agravamiento y, por ende, la única opción
que suele tomarse cuando ya es muy tarde, que no es otra que el
reemplazo de la rodilla. "Actualmente hay un grupo de investigación
de la osteoartrosis para buscar un tratamiento ideal conservador,
y se ha visto una disminución de estos casos. Es un tratamiento
de por vida. Se utiliza un medicamento que se llama sulfato de glucosamina,
uno de los componentes del cartílago articular, en una dosificación
de 1.500 mg diarios, acompañado, además, con antiinflamatorios
no esteroideos con los que hace efecto sinérgico, y con diacereina
que es un estimulante del cartílago. Los medicamentos van
acompañados de ejercicios físicos de bajo impacto.
Uno de los ideales es la bicicleta estacionaria, por lo mínimo
20 minutos diarios. Y algunas medidas físicas: colocar hielo
tres veces al día o media hora al final del día y,
por supuesto, el control de peso, pues la obesidad es un factor
desencadenante". l
rchacon@eluniversal.com
| cuidado con un
mal paso |
|
El
especialista ofrece algunas sugerencias para no maltratar
-y fortalecer- la preciada articulación. Algunas le
sorprenderán.
l No suba escalones corriendo...
la práctica de subir, al trote, las gradas de un estadio
no es recomendable. Las piernas lucirán tonificadas,
pero tarde o temprano la práctica pasará factura.
l Subir El Avila es un
buen ejercicio, lo malo es tener que bajarlo... y no hay manera
de hacer lo uno sin lo otro. Es inútil intentarlo de
espalda, o haciendo zigzag, o de medio ladito... sea como
sea la rodilla -en especial la articulación patelofemoral-,
sufre una presión que terminará por perjudicarla.
Ya tres veces a la semana es mucho... así que piénselo
seriamente.
l Fortalecer las piernas
en el gimnasio es buena idea, sólo que hay algunos
ejercicios que son contraproducentes, como las famosas "sentadillas"
y los que se conocen como "lounges" (tampoco es
recomendable hacer escaladora). El especialista explica que
ambos son altamente perjudiciales para la articulación
porque la someten a una presión extrema que invariablemente
deja secuelas. A su juicio, sólo son recomendables
la prensa, las extensiones de cuadriceps y la flexión
del bíceps femoral.
l El uso prolongado de
las rodilleras puede llevar a una atrofia del músculo
cuadriceps por inactividad. A pacientes con patología
en las rodillas no se les recomienda el uso de este accesorio.
l Cuando de trotar se
trate, no hay problema si lo hace en plano, sobre tierra,
grama o trotadora, y con un buen calzado que absorba entre
20 y 30 % del impacto.
l También son
recomendables la bicicleta estacionaria y las llamadas máquinas
elípticas (tipo OrbiTrek).
l A los maratonistas
se les recomienda el uso de condrioprotectores como el sulfato
de glucosamina y la diecerina.
l Por último,
recuerde que si nunca ha practicado deporte, lo mejor es descartar
cualquier anomalía congénita con un especialista.
|
Especialista consultado: Franco Cordivani
Maloni. Cirugia de la rodilla - Astrocopia. Instituto Médico
La Floresta Telf.: 285.11.31
|