- La hora de Christian Bale
- El Monitor se pasea por el cine. La Cita: Razones para meditar
- Vestidos con Totto, La joven con el arete de perla

 CRONICA
- En el supermercado
- Titina Penzini
Una labor brillante
- Evolución milenaria
Día Internacional de la Diversidad Biológica
- El autismo
es un mundo
SALUD
- De rodillas
CONSULTORIO
- Alimentación Biocompatible
PSICOLOGIA
- El duelo:
cómo sobrellevar
la ausencia
FAMILIA
- Disciplina:
la única regla
NUTRICION
- Historia de peso
BELLEZA
- Estallido de color
MODA
- Cholitas de moda
COCINA
- La cocina vasca
MASCOTAS
- Minino introvertido
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
 

Historias de peso

Si conoce a alguien que adelgazó, no le pregunte por la dieta. Pregúntele por qué lo hizo, y siéntese a escuchar. A continuación, dos testimonios que le pueden cambiar la vida. Ludwig Jhonson

Marco. 42 años. 78 kilos menos.
"El gordito bonito, así me decían. No recuerdo desde cuándo, pero a decir por mis álbumes creo que fue desde siempre. 'Ahí viene compota', 'Ahí llegó Kool Aid', gritaban mis compañeros cuando me veían. Si teníamos educación física y hacíamos carreras en caballito, yo era quien cargaba con el compañero en ambos turnos. Ahora de adulto, pienso que debía odiar el colegio. ¡Yo no comía más que los demás! Al menos no al principio. Fue después, un poco por idea y otro por presión, que poco a poco fui creyéndome que era diferente y comelón, que terminé comiendo mucho para cumplir expectativas. Crecí, crecí y crecí, hasta que un día, no me pregunten cuándo ni cómo, llegué a pesar 182 kilos.

"¿Me sentía gordo? No. La verdad es que no. Yo no 'me sentía' gordo. Simplemente me sentía yo. Mis lindas novias, que eran el resultado de una actitud extra tierna y chistosa; los comentarios que hacía la gente: 'ese gordo tiene que tener dinero, porque para que la mujer aguante ese peso...'; la expectativa de ver si entraba o no en una silla; ir al baño sin poderme limpiar; y disculparme en los aviones con mi compañero de asiento, eran todas situaciones normales para mí.

"Y claro que sabía que existía otra vida, pero no 'lo sabía'. Verse en el espejo, y dudar si en realidad sé es ese gordo simpático que pone la fiesta a valer, no es fácil. El yo alegre y bonachón a quienes todos llamaban 'el gordo', comía, ahora lo puedo decir, de manera compulsiva para aliviar la tensión. Pero como les digo, no me daba cuenta.

"Sin embargo, un día todo cambió para mí. Una amiga con quien salía me llevó un cuestionario que prometía dar con la solución a mi sobrepeso, el dietagrama. Yo, que de dietas estaba hasta la coronilla, lo respondí sin intenciones de descubrir nada que no supiera de antemano. Recuerdo que el resultado decía: 'Usted tiene mucha insulina y poca serotonina', entonces daba una breve explicación de mi adicción por las harinas y los dulces, y al final indicaba los pasos a seguir para superarla. ¡No puede ser tan sencillo! - pensé. Me puse manos a la obra, y en solo días comencé a ver resultados.

"Mientras más bajaba la talla de la ropa que me ponía, más fácil sentía que era cambiar los hábitos con la comida. Y cuando alguien lo notaba, no perdía la oportunidad para consolidar mi compromiso: Me voy a quitar los kilos (créanme, mientras más personas lo saben, más es la fuerza que te acompaña).

"Y un día, entre tanto y tanto, algo sucedió dentro de mí. Me empecé a preguntar por qué debía engullir en vez de comer, y por qué mis almuerzos debían terminar con postre, y por qué tenía que ser 'el gordo' de las fiestas. Mis amistades me dejaron de reconocer, y empecé a disfrutar de los momentos con mi pareja, y a sentir que era fácil cruzar la pierna, y a jugar pelota sin tener ahogo, y agacharme sin miedo a recoger el jabón. Descubrí que la solución no estaba en cerrar la boca, sino en abrir la mente, y sentí cómo un yo que dormía, despertaba dentro de mí. Agradezco infinitamente ese día, porque gracias a él, ahora tengo calidad y cantidad de vida".

Mónica. 23 años. 29 kilos menos.
"Cuando me preguntaban: ¿por qué eres gorda?, sólo respondía que me sentía bien así, que yo estaba lo suficientemente segura de mi como para sentirme 'bien' siendo como era, pero tener 23 años, medir 1,53 y pesar 80 kilos, no es fácil, mas cuando uno mira a su alrededor y te das cuenta que hay personas que por más seguras que se sientan, hacen cosas por estar mejor y mejorar su apariencia.

"Desde que recuerdo siempre fui gordita, nunca hubo un motivo específico por el cual ganara tanto peso. Ahora entiendo que no tenía hábitos alimenticios, ni una rutina donde incluyera algún tipo de actividad física. En mi familia hay varias personas con exceso de peso y diabetes, por lo cual se que tengo una gran carga hereditaria y predisposición a sufrir de esto. A pesar de saberlo nunca había decidido hacer algo por superar esta condición.

"Por motivos profesionales tuve que salir de Venezuela por tres años y por supuesto esto empeoró mi sobrepeso; cuando venía a Venezuela solo quería comer y cuando estaba afuera "había que probar de todo", así llegué, por decirlo de alguna manera al limite, a donde no vuelvo a llegar!; Al volver a radicarme en Venezuela decido cambiar, crecer y establecerme, lo primero que tenía que hacer era sentirme bien conmigo misma, dejar de mentirme con frases tipo: 'me siento bien así', 'el que me quiere, me va a querer como sea', 'esto no me afecta'. Esto era aceptar y entender que estaba cansada de no conseguir ropa de mi talla, de luchar en los probadores para encontrar un traje de baño que me quedara 'bien', de escuchar a las vendedoras decirme 'disculpe señorita no tenemos de su talla', de entrar a un lugar y que nadie pero realmente nadie me mirara. En fin asumir que eso que yo había estado defendiendo tanto tiempo, no era verdad, simplemente era una manera de esconder mi baja autoestima y es cuando decido buscar ayuda.

"Al conocer el dietagrama decidí comprometerme y aceptar el reto, así comenzó toda la transformación. He cambiado la manera de ver la vida, porque ahora entiendo que las razones que al principio me trajeron hasta aquí, son tan validas e igual de importantes como las que me hacen seguir todos los días, aunque en el camino han ido creciendo y cambiando. Ahora estoy segura que no sólo es algo de tallas 'S-M-L-XL' o como te veas para los demás, que es muy importante también. Me he dado cuenta que es algo de adentro, de salud, que en un futuro quiero ser una madre sana, ágil, y esto lo hice consciente cuando comencé a sentir los cambios, físicos y emocionales. El hecho de perder mi clóset entero, incluso mis zapatos, de que mis amigos de siempre no me reconocieran, que ahora me sienta mejor al salir, al conocer gente, al vestirme, y que me pueda poner las cosas que nunca pensé que me quedaran, es un sentimiento de triunfo personal que no puedo describir.

"Yo he cambiado por completo y como consecuencia mi vida, mis relaciones, mis miedos, mis metas, mi closet, mis ganas y mi vida. Sin embargo aún siento que todavía me falta, pero el saber que ahora soy una mujer más sana, que me ejercito dos veces al día, que no voy a seguir arrastrando toda esa predisposición a las diabetes, que estoy haciendo algo para tener una vida más saludable y una vejez más digna, hace que me levante todas las mañanas motivada a seguir con mi nuevo estilo de vida. Todo este cambio me ha ayudado a probarme que soy una persona con mucha fuerza de voluntad, porque perder peso… es una de las cosas más difíciles que hay en la vida y si logré eso, como me dijo mi médico, ¿qué otra cosa no podré lograr? Siento que fue determinante en todo este camino encontrarme con el dietagrama, un sistema de adelgazamiento que me quitó por completo el sentimiento de culpa, el complejo de ser o haber sido gorda, y que me enseñó a hacer las cosas porque sí, porque yo puedo y soy capaz, ayudándome no sólo a superar mi problema de peso, si no también devolviéndome mi autoestima, logrando llevar de la mano mi parte física y emocional, convirtiéndose en un apoyo en esta nueva etapa de mi vida...".

¿Sabe un secreto?
"La dieta para adelgazar" no importa. Lo que importa, es por qué quiere adelgazar.
l

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso