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Una labor brillante
Titina Penzini

La diseñadora de joyas ha establecido
su nueva tienda en Londres. Desde el corazón de una de la
capitales de la moda internacional esta venezolana sigue llenando
el mundo de objetos maravillosos. Mario
Aranaga / Retrato: Ana María Yanes
Tengo clara la imagen de
mi mamá. Me fascinaba
cómo salía del cuarto como nacida para triunfar.
Era de una belleza impresionante. Llevaba plumas,
lentejuelas, plataformas... el maquillaje impecable, los moños
gigantes.
Una imagen que todavía me inspira
Su estilo, su gusto y su talento han llenado
varias veces las páginas de nuestra revista. En esta ocasión,
Titina Penzini -accesorios aparte- muestra su cara y comparte una
historia llena de perlas, corales, brillantes y trabajo, sobre todo
eso, mucho trabajo. Más de quince años de experiencia
la consolidan como una de las creadoras venezolanas más sólidas
en el campo de la joyería y los complementos. Con una trayectoria
discreta pero llena de destellos, hoy comparte lo que significa
su nueva aventura: una tienda en Notting Hill, Londres.
Caracas-Londres.
"Desde hace algunos años, dos clientas mías,
residenciadas en Londres y verdaderas fanáticas de mi trabajo,
comenzaron a sugerirme la posibilidad de exportar mis piezas. Siempre
me decían que mi trabajo llamaba mucho la atención
en Londres y que mucha gente les hacía comentarios sobre
lo que ellas lucían. Yo escuchaba y tomaba sus comentarios
como gestos de cortesía y cierta predilección personal
por mis accesorios. Sin embargo, en julio de 2004, para corresponder
a su insistencia, mi esposo y yo decidimos visitarlas en Londres
y escuchar lo que querían proponerme. Estas dos ejecutivas
nos recibieron en una oficina imponente con un plan de negocio impecable,
estudios de mercado, resultados de focus group con productos,
estrategias de mercadeo y promoción; en fin, una propuesta
formal. Al ver tanta seriedad y tanto papeleo, quedé impresionada,
sobre todo porque yo nunca había funcionado así, y
tuve que encerrarme en un baño para pellizcarme. Me repetía:
'Esto no me puede estar pasando a mí'; de corazón,
no me lo creía. En esa ocasión también nos
mostraron los lugares seleccionados para el local y los sitios disponibles
para el proyecto. Yo estaba un poco aterrorizada. Recuerdo que uno
de los que vimos fue en Notting Hill, una zona que está cobrando
mucha vida en Londres y que está llena de los nuevos nombres
de la moda y la joyería inglesa. Es un sector lleno de tiendas
no tradicionales, más trendy, más de vanguardia.
La zona me encantó y el grupo creativo que lo rodeaba estaba
muy interesante.
"Después de todo aquel sueño,
y una vez en Caracas, yo seguía todavía con mis reservas;
era demasiado perfecto, yo creo que todo me abrumaba, eso de tener
una tienda en Londres y vivir aquí era un poco loco, sobre
todo para mi personalidad, soy muy controladora de los detalles.
Desde que comencé estoy acostumbrada a manejar mis cosas,
a darle el detalle preciso, el enfoque... y le dije a mi esposo
que no lo quería hacer, pero Carlos no me lo permitió.
El y mi hermana, Clarisa, me convencieron y me dieron el impulso
para lograr uno de los sueños de mi vida".

La tienda de Notting Hill tiene varias
colecciones:
de coral y perlas, otra de piedras y plumas, y una
de piezas venecianas, esmaltes en frío y cristales
Un gabinete de curiosidades.
"Las dudas se transformaron en entusiasmo, casi en locura.
Yo siempre había soñado con una tienda linda, sofisticada,
grande... porque
mi espacio aquí es un rinconcito que no tiene muchas posibilidades
para fantasear. Así que pensé en mi amigo Carlos Mota,
un diseñador de interiores que vive en Nueva York; conversé
con él y decidimos que él sería el responsable
de diseñar la tienda. La inspiración vino de los famosos
gabinetes de curiosidades del Renacimiento, esos maravillosos escaparates
donde los reyes y los mecenas exhibían y guardaban los objetos
raros y preciados que traían de los grandes viajes: animales
disecados, corales, piezas de arte. El resultado fue espectacular,
un espacio en tonos malva lleno de magia y exotismo, aves disecadas,
cachos, piezas de coral, espejos... un verdadero sueño. Es
algo que yo quería hacer y algún día espero
hacerlo aquí también"
Y los ingleses. "El
balance es positivo, estoy contenta y agradecida. No sólo
con mis socias principales y con el grupo de inversionistas que
confiaron en mi trabajo, sino con la generosidad de la prensa de
moda inglesa. Una bella e inesperada sorpresa. No ha sido fácil,
pero poco a poco estamos tratando de engranar en el circuito alternativo
de la ciudad y no vamos a descansar hasta hacer 'ruido', hasta que
nos conozcan. La revista Vogue británica y el suplemento
del Sunday Times ya han reseñado parte de mi trabajo,
sobre todo los grandes anillos y las piezas con plumas y corales".
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La ley
Penzini. "Estoy convencida de que una mujer no
puede salir sin pintura de su casa. Hay que arreglarse, perfumarse,
uno nunca sabe qué puede pasar. Me agrada ver a una
mujer bien arreglada. Eso inspira respeto. Personalmente admiro
mucho que una persona se tome el tiempo para estar lo más
presentable del mundo, eso dice mucho de su carácter.
l Hay que creer firmemente en lo que uno hace. Ser disciplinado,
constante, la creatividad es como un músculo, hay que
entrenarlo todos los días. Nunca digas: Aquí
no se puede hacer nada. En Venezuela hay de todo para crear".
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En mi maleta
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Dos anillos grandes -cocktail rings- de colores neutrales,
porque combinan con todo. Aunque a veces me llevo más,
unos cinco
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Mis zarcillos favoritos, argollas con perlas marrones, unas
con madreperlas verdes y otras color champaña
l
Mi peto-collar de carey, funciona de día y de noche
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Una estolita de plumas
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Unas botas hasta la rodilla
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Mi crema humectante
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Mis discos, me encanta la música
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- Evolución milenaria
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