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La enfermedad
del estilo
de vida

El síndrome metabólico es uno de los  males del siglo XXI. Sus causas: la alta ingestión de grasas saturadas y el sedentarismo. Sus riesgos: la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Su cura: cambiar los hábitos
alimentarios y hacer
ejercicio. Pablo Blanco

¿Come usted azucares y
grasas saturadas de manera compulsiva? ¿Evita a toda
costa la actividad física?
Entonces existe la posibilidad
de que padezca de lo que clínicamente se conoce como síndrome metabólico.
Esta afección puede
catalogarse como  compleja debido a la combinación de factores orgánicos que la componen. Altos valores de azúcar en la sangre, obesidad, hipertensión arterial, alteración de los triglicéridos
y un bajo nivel del llamado colesterol bueno (HDL), son sólo algunos de los síntomas de esta afección, que tiene dos causas principales y dos consecuencias graves: el alto consumo de grasas saturadas y el sedentarismo y las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, respectivamente. No en vano pertenece al grupo de las enfermedades derivadas del incorrecto estilo de vida. En este artículo, con informaciones de sitios web especializados en el tema y la asesoría de la doctora Imperia Brajkovich, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, endocrinóloga del Servicio de Endocrinología y Diabetes del Centro Médico Docente La Trinidad, le explicaremos en qué consiste y cómo se trata esta llamada “enfermedad del nuevo siglo”.

Del hallazgo al riesgo  


La doctora Brajkovich señala que, desde 1921, se comenzaron a encontrar hallazgos en torno a la enfermedad, específicamente lo que se conoce como factores de riesgo (las características y atributos asociados a la afección). “En 1971, el doctor Eduardo Coll García, endocrinólogo venezolano, describió  pacientes que presentaban los síntomas de la enfermedad, pero no es sino hasta  1988 que Gerald Reaven, de la Universidad Southwestern de Texas, describe el síndrome. En 2005 se definen los criterios y se establece que los pacientes que tienen más probabilidades de padecer de la afección son: familiares de pacientes con diabetes, madres que hayan tenido diabetes gestacional (durante el embarazo), madres que hayan dado a luz bebés muy grandes (con peso mayor de 4 kg), mujeres con síndrome de ovario poliquístico”.   

Abdomen, tensión
y colesterol


Cualquier persona puede saber si padece
el síndrome metabólico gracias a su endocrinólogo
o médico internista de confianza, quien,
seguramente, le indicará examinar los siguiente: 

Examine su abdomen: El origen del síndrome metabólico reside en dos  problemas fundamentales: el sobrepeso y la obesidad. Los pacientes con SM tienen, especialmente, un alto volumen de su perímetro abdominal. En las mujeres, lo que se denomina cintura abdominal puede tener unas dimensiones normales de hasta 80 centímetros; estar por encima de esta cifra implica tener un factor de riesgo. En los hombres, esta medida debe rondar los 90 centímetros como máximo. 

Verifique su tensión arterial: Los pacientes que sufren la afección  pueden registrar una tensión arterial sistólica por encima de los 130 mmHg y diastólica superior a los 85 mmHg, el límite de lo que es considerado normal. 

Vigile su colesterol bueno (HDL): En las mujeres con el síndrome los valores alcanzan menos de 50 miligramos por decilitro (mg/dl); en los hombres afectados la cifra equivalente de 45 mg/dl. Los valores iguales o superiores a 60 mg/dl son considerados normales y favorables, ya que alejan los factores de riesgo de padecer una enfermedad cardíaca.

Controle su colesterol malo (LDL): No se considera un síntoma, pero los pacientes afectados con el SM registran un valor superior a los 130 mg/dl, cuando lo recomendado es tener menos de 100.

Esté atento a sus triglicéridos: En ambos sexos que sufren del SM, el valor alcanzado es superior a los 150 mg/dl. Esta cifra es el límite de lo considerado normal en términos de alejamiento de los factores de riesgo de padecer una enfermedad cardíaca. 

Compruebe sus niveles de azúcar: Pacientes diagnosticados con diabetes mellitus (glicemia en ayunas mayor de 126 mg/dl) o prediabetes (glicemia entre 100 a 125 mg/dl) deben estar vigilantes. La diabetes mellitus tipo 2 se presenta cuando el páncreas segrega pero el tejido adiposo o el hígado no responden a su acción. La glicemia está referida a los altos niveles de glucosa (azúcar) en la sangre. En el segundo caso se le indicará practicarse en el laboratorio lo que se conoce como una curva de tolerancia glucosada. 

La especialista aclara que no es necesario medir los niveles de insulina, dado que la obesidad visceral (el síntoma que se describiera al principio de este texto) es el principal indicador de la resistencia a la insulina, factor característico del SM que se explicará seguidamente.

Sobre la resistencia
a la insulina



Por su complejidad, el síntoma de la resistencia a la insulina, característico del SM, merece una explicación aparte de los anteriores. Antes de entrar en materia, se debe mencionar que la insulina es la hormona segregada por el páncreas que interviene en el aprovechamiento metabólico de los nutrientes, especialmente de los carbohidratos. Brajkovich explica cómo ocurre la resistencia a la insulina en el organismo, así como sus consecuencias para la salud del individuo. “El aumento de grasa visceral (la grasa que está dentro del abdomen, entre las vísceras) promueve en el hígado el aumento de producción de glucosa (azúcar), colesterol y triglicéridos. Paralelo a ello, por un mecanismo normal fisiológico, el páncreas produce más insulina (sucede lo que se conoce como hiperinsulinismo: se produce más cantidad pero no calidad de insulina y comenzamos a ser resistentes a la misma), para así mantener los niveles de glicemia (azúcar) normal y evitar convertirnos en diabéticos. El problema es que, con el tiempo, y especialmente en las personas que tienen familiares con diabetes, el páncreas se cansa y comienza a bajar la producción de insulina y así poco a poco la glicemia (azúcar) se eleva y nos convertimos en diabéticos”.


El remedio: cuidarse

La especialista consultada asegura que el tratamiento fundamental para el síndrome metabólico es la pérdida de peso. “Si, inicialmente, logramos bajar, por lo menos, entre ocho y 10 por ciento del peso que tenemos, la insulino-resistencia mejora. La clave del éxito son los cambios del estilo de vida, dieta baja en grasas saturadas, baja en azucares refinados y balanceada, y la práctica de ejercicios durante 30 minutos diarios”. Aclara la doctora que, en el caso de los pacientes que requieren de tratamiento farmacológico, el endocrinólogo tratante suele recetar los siguientes medicamentos, según sus necesidades: 

Obesidad

“Para la obesidad hay dos medicamentos aprobados, cuyos nombres científicos son: la sibutramina, que disminuye la ansiedad de comer y hace que el paciente se sienta saciado, y el orlistat, que bloquea la absorción de las grasas en 30 por ciento. Hay un medicamento nuevo que saldrá este año llamado rimonabant que disminuye el apetito, mejora el colesterol bueno y baja los triglicéridos.

Glicemia

“Si el paciente es prediabético se le medica metformina cuya acción mejora la sensibilidad a la insulina y mejora el trabajo del hígado. Quiero aclarar que este medicamento está siendo empleado incorrectamente para que los pacientes reduzcan de peso. Sólo debe utilizarse si el médico tratante comprueba que el paciente tiene problemas de glucosa. Existen también otros medicamentos que se están probando, pero su comercialización no ha sido aprobada. Para la diabetes existe un gran arsenal de fármacos para su adecuado control”.

Colesterol y triglicéridos

“Lo usual es un tratamiento que combine el suministro de estatinas, fibratos y niacina, según el caso”.

Hipertensión arterial


“Se medican los llamados hipotensores para regularla”.

Venezolanos
con el síndrome


En el país no existen cifras oficiales en torno a la afección; sin embargo, sí se han hecho estudios para tratar de establecerlas. Uno de ellos, llevado a cabo
por la Alcaldía de Sucre y la Facultad de Medicina
de la Universidad Central de Venezuela, se ocupó
de indagar la existencia de la enfermedad en una población de bajos recursos ubicada en Catia La Mar, Estado Vargas. Tomando en cuenta una muestra de individuos con edades comprendidas entre los 20 y los 59 años, el estudio arrojó que la afección predomina más en los hombres y que su incidencia es mayor en personas que superan los 60 años de edad. Por otro lado, en el sitio web estadounidense, especializado en salud, www.wrongdiagnosis.com se señala que, en Venezuela —al igual que en Estados Unidos— el síndrome metabólico afecta a 25 por ciento de la población, lo que equivale a decir que lo padece uno de cada cuatro individuos.

pblanco@eluniversal.com

Fuentes consultadas

Doctora Imperia Brajkovich, endocrinóloga del Servicio de Endocrinología y Diabetes
del Centro Médico Docente La Trinidad y del Hospital de Clínicas Caracas.
Teléfono: 949. 8579 
www.wikipedia.com
www.medlineplus.com
www.familydoctor.org

 

 
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