La madurez nos sobreviene cuando descubrimos, de repente, que ya no respondemos o reaccionamos de la misma forma en la que acostumbrábamos a hacerlo, porque ahora interpretamos las mismas situaciones de una manera diferente. La consecuencia inmediata de este cambio es la paz interior. Al experimentar esa sensación cálida de tranquilidad y ese ataque sorpresivo de conciencia, podemos pensar que hemos crecido y que en realidad estamos listos para vivir de una mejor manera.
Si nos preguntáramos cuáles fueron las razones por las que hicimos algunas cosas equivocadas, seguramente no tendríamos una respuesta clara, pues en ese momento actuamos bajo la influencia de ciertas programaciones mentales que durante un largo tiempo nos hicieron interpretar los sucesos de una forma equivocada.
No vale la pena mirar hacia atrás para pensar en lo que debimos haber hecho y que no hicimos; ya no importa, porque el pasado no se puede modificar. Ahora debemos estar conscientes de que durante un tiempo más, viviremos las consecuencias de lo que hicimos en el pasado, hasta que se consuman totalmente, para dar paso a los efectos nuevos y más positivos que hemos comenzado a crear a través de nuestro cambio de conciencia, actitud y comportamiento.
Lo importante es perseverar y actuar con mucha conciencia y responsabilidad. Esto significa estar atentos a cada cosa que hacemos, de manera que seamos nosotros quienes elijamos en el momento, cómo vamos a actuar o a reaccionar, evitando así que continuemos haciendo en forma automática y equivocada nuestra programación.
Seguro haz escuchado la frase: “¡Vivir cada día como si fuese único, nuevo y diferente!”. Es así como tenemos que aprender a vivir la vida, más bien como debemos desear vivirla, pues sólo con el deseo, la voluntad, la conciencia y el estado de atención, podremos renovar verdaderamente nuestro estilo de vida. Al cambiar algunas de las causas, como son los pensamientos, la actitud y el comportamiento que se convirtió en el viejo hábito que repetimos durante tanto tiempo, podremos comenzar a experimentar nuevos y mejores efectos, traducidos en una mayor bienestar, físico, mental y emocional.
En este momento de mi vida, he decidido asumir el compromiso de renovar algunos hábitos viejos por otros que me permitan sentirme mejor conmigo misma y con la vida. En la revisión que necesariamente tenemos que realizar para poder llevar adelante el proceso de cambiar y simplificar nuestra vida, seguramente encontraremos algunas ideas, miedos y prejuicios que no nos pertenecen, pero como no podemos devolverlos a sus autores originales, más bien debemos a través de un ritual sencillo creado por cada uno de nosotros y haciendo uso de la determinación voluntaria y consciente, tomar la decisión de sacarlos de nuestro interior y de nuestra vida para siempre, perdonando a todas las personas involucradas en nuestra educación.
Tú eres el único que puede hacerte sentir bien; deja de esperar a que sean los demás o esa persona en especial a la que le concediste poder sobre tu vida quien lo haga, pues así, sólo permanecerás por más tiempo del que mereces, hundido en las arenas movedizas de tus propias elecciones y sus consecuencias.
Madurar no duele, durante tanto tiempo imaginé que al hacerlo perdería la ilusión y la capacidad de sorprenderme y que me parecería a esas personas amargadas que recortan sus momentos de risa y felicidad, confinándose a vivir en un espacio reducido, aislados y desconectados de los demás y de la belleza de la vida… Pero he descubierto que estaba equivocada y ahora estoy segura de que la vida siempre conspira para darnos otra oportunidad para renovarnos y que ésta puede ser una experiencia totalmente nueva y sorprendente, en la medida en que nos abrimos para interpretarla y vivirla de una mejor manera.
Una clave para saber si estás en el camino correcto, es que te darás más permiso para vivir con pasión y entusiasmo cada día, con menos temor y más optimismo. ¡Vamos!, sé tú mismo, suéltate un poco, sé más espontáneo y divertido; atrévete a hacer cosas nuevas y diferentes, anímate a compartir con tus personas queridas alguna actividad relajante, atrévete a superar tus miedos, simplifica tu estilo de vida, mejora tus hábitos alimentarios, haz ejercicio con disciplina, gana vitalidad y por encima de todo sonríe y conéctate con la presencia de Dios, dentro y fuera de ti. Recuerda: ¡Es nuestro derecho y responsabilidad disfrutar de la vida!
¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa y todo va a estar muy bien!
maytte@maytte.com
QUERIDA MAYTTE, quiero pedirte unas herramientas para vencer un viejo temor. Siempre tuve dificultad para hacer amigos, porque nos mudábamos con frecuencia por el trabajo de mi papá y además yo era un poco insegura. Hoy estoy sola en una ciudad y en un trabajo nuevos para mí, pero me siento muy cómoda por el grupo de personas que he conocido. No quiero echarlo a perder… ¿qué hago para mantener la amistad con ellos? M.E R.
Lo primero que quiero decirte es que ahora eres una persona adulta, capaz de reconocer tus limitaciones y de prepararse para superarlas, y así evitar que te saboteen la felicidad. ¡No tengas miedo! Voy a compartir contigo algunas herramientas sencillas y prácticas que te ayudarán a ganar confianza y a fortalecer la relación que tienes con ellos. Habla un poco de ti, permíteles conocerte a través del compartir algunas anécdotas divertidas que les muestren tus intereses, tus capacidades, las cosas que te divierten. Aprende a ponerte en el lugar de los demás para comprender sus sentimientos y sus puntos de vista frente a una situación; acepta sus diferencias. Comienza a escuchar a los demás, muéstrate interesado en sus comentarios
y conversaciones; a veces estamos tan enredados en nuestras propias historias, que se nos olvida prestarles atención a otros. Reserva un tiempo para reunirte y compartir con tus amigos, no esperes a que sea una fecha especial o a que haya una razón importante para hacerlo, simplemente toma la iniciativa, invítalos y pasen momentos divertidos.
Vence el temor a no saber qué decir, busca información sobre temas de actualidad o sobre asuntos que les interesen y conversa con ellos sobre éstos; así aliviarás tu tensión
y te sentirás más segura conversando con ellos. ¡Sé tú misma!
HOLA, MAYTTE. Siempre me consideré un hombre de buen carácter, pero últimamente estoy alterado. El tráfico de todos los días, las personas incumplidas y la lentitud de mi esposa y de mis hijos para hacer las cosas me desesperan. No puedo seguir exigiéndoles a ellos que aceleren el ritmo, tampoco puedo cambiar las cosas a mi alrededor, lo sé, pero me resulta difícil aceptarlo. ¿Alguna clave para recuperar la paciencia? R. P.
El estrés y la ansiedad muchas veces son los causantes de nuestra incapacidad para aceptar
y manejar la actividad cotidiana. Lentamente van trastornando nuestra manera de ser y de responder a las cosas, convirtiéndonos en personas agresivas, intolerantes y exigentes. Lamentablemente, en la mayoría de los casos, las personas que más queremos terminan convirtiéndose en el blanco de nuestro descontrol. La paciencia nos ayuda a afrontar con serenidad y ánimo las situaciones difíciles o inesperadas a las que nos enfrentamos cada día. Por eso, te sugiero que no te dejes llevar hasta el límite; cuando sientas que ya te vas a desbordar, respira profundamente, imaginando que al botar el aire sacas la tensión que experimentas. Unos minutos de práctica te devolverán lucidez y un poco de calma. Controla tus reacciones, trata de pensar y de reflexionar antes de hablar o de actuar; recuerda que las emociones negativas no son buenas consejeras. Acepta a los demás como son, en especial a tus seres queridos, colócate en su lugar y considera sus sentimientos y limitaciones; no podemos esperar a que los demás sean o se comporten como nosotros queremos.
Piensa siempre en positivo y acepta lo que no puedes cambiar; imaginar que las cosas te van a salir bien, es una forma de protegerse contra el estrés y la impaciencia.
HOLA, MAYTTE. Necesito superar el pasado, ¿cómo puedo recuperar la tranquilidad y la confianza en mí misma, después de haber pasado por una situación muy difícil, llena de maltrato y frustración? Sé que la única que puede hacer algo para recuperar el control de mi vida soy yo, pero no sé por dónde empezar.
El pasado ya pasó y no determina tu futuro. Así que eres la única que puede tomar la decisión de dejar atrás el recuerdo de todo lo que viviste, para sanar emocionalmente, recuperarte, fortalecerte y volver a comenzar, pero desde una perspectiva y posición diferente, más optimista y segura de ti misma. Tendrás que comenzar por aceptar y asimilar todo lo que pasó, sin sentirte víctima o culpable de lo sucedido. Recuerda que siempre podemos aprender de las situaciones que vivimos por más dolorosas y difíciles que nos parezcan, para cambiar nuestra actitud y forma de interpretar y asumir la vida. Tampoco es conveniente buscar culpables y almacenar sentimientos de rabia y odio que terminarán convirtiéndose en un resentimiento que te enfermará y te quitará la posibilidad de volver a sentirte bien. Perdonar también es importante, si deseamos sentirnos libre del peso emocional que representa recordar lo que sufrimos. ¡Mereces ser feliz, decide con valor dejar el pasado atrás y comenzar una nueva etapa en tu vida!
El C.C. Sambil y la revista Estampas de El Universal te invitan al taller de Maytte: Guía práctica para comunicarse con los hijos. Fecha: sábado 12 de mayo. Hora: 7:00 pm.
Entrada libre. Lugar: Anfiteatro del Sambil, Caracas. www.maytte.com. Información
0212-614.0500 |
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