A pleno sol
Para adquirir un bonito
bronceado durante los
días de sol es importante
tomar las precauciones
de rigor para que el astro
rey no cause estragos
en la piel. Ofrecemos
aquí algunos buenos
consejos y lo último
en cosmética solar.
Carolina Quintero
Nada relaja más que disfrutar
de la brisa marina, tumbarse
en la arena bajo la cálida
caricia solar y dejarse llevar
por el tranquilo ir y venir
de las olas del mar. No cabe
duda de que este idílico
momento de sosiego playero
promete ser tan placentero;
sin embargo, el hueco en la capa de ozono, el calentamiento global, el aumento de casos de cáncer de piel y la generalización del envejecimiento prematuro de la piel, ponen en alerta la más mínima vacación.
Ciertamente el sol favorece el organismo, pero también está comprobado que provoca daños severos en la piel, tales como enrojecimiento, deshidratación, aspereza, descamación, arrugas, manchas solares, engrosamiento de la capa córnea, y lo que es peor, el melanoma o cáncer de piel. Seguramente se preguntará: ¿Todos estos problemas surgen en una sola toma de sol? No, sólo los cuatro primeros; los otros son consecuencia directa del abuso continuo a la exposición solar. El riesgo de padecer un melanoma maligno, el cual, por cierto, surge cuando la persona no es tan joven, se debe a ciertos factores, como por ejemplo: ser de piel y cabellos muy claros, tener antecedentes familiares de casos de melanoma, poseer una piel permanentemente dañada por el sol, haber padecido tres o más quemaduras solares antes de los 20 años de edad (una piel quemada queda debilitada para siempre), entre otros. Ante semejante panorama lo mejor sería renunciar al sol; pero no, no hay por qué alarmarse. Para evitar ese tipo de cáncer, y todos los males antes mencionados, la protección, y sobre todo, la prevención, son fundamentales.
Precisamente, y para fortuna de la piel, el organismo cuenta con una protección natural frente a las agresiones solares, conocida como capital solar, una herencia genética que relaciona la cantidad de melanina de la piel con la capacidad de las células para regenerarse de los efectos del sol. Mientras más alta sea esa reserva, mayor protección se tendrá; pero no es suficiente. Cada vez que la piel recibe sol, que es siempre, todos los días, inclusive en días nublados y en el interior del hogar o del lugar de trabajo (la luz solar atraviesa todas las barreras) esa reserva se va gastando poco a poco o disminuyendo a lo largo de la vida. Aun cuando es inevitable impedir que se gaste ese capital solar, pues forma parte del envejecimiento cronológico como tal, es vital tener una conducta correcta frente al sol. No hay otra salida.
Además, la piel bronceada ya no está de moda. Pasar horas tostándose bajo el sol, para luego lucir roja como un camarón, no es sinónimo de belleza. Las pieles de ahora apuestan por un acabado fresco y natural, en tonos dorados, cobrizos o rosados tostados, que se logran con maquillaje. Bases, polvos y rubores con efecto bronceado, son los cosméticos de vanguardia que ayudan a lucir una piel con apariencia de estar tostada por el sol, pero totalmente saludable.
¿Cuál es su tipo?
Para ganar en protección es imprescindible conocer el fototipo de su piel, el cual se deduce por el color de la piel y del cabello. De este modo se podrá elegir el cosmético solar con el índice de protección solar adecuado. A continuación, una guía para que determine cuál es el suyo:
Fototipo 1. Piel muy clara, con presencia de pecas, cabellos pelirrojos o rubios muy claros. En lugar de broncearse, la piel se quema. Se les recomienda extremar sus cuidados bajo el sol y usar un producto pantalla total o con factor de protección de 100 o de 60, como mínimo.
Fototipo 2. Piel clara, de cabellos rubios o castaños claros. Apenas se broncean o lo hacen con dificultad y casi siempre se queman. La protección recomendada es un factor de protección alto, de 30, al principio, y luego de 20.
Fototipo 3. Piel entre clara y morena, de cabellos rubios oscuros o castaños. Tienden primero a enrojecerse y a broncearse después. Deben usar, en los primeros días, un nivel de protección medio, de 15, y recurrir a uno de 12 en los días sucesivos.
Fototipo 4. Piel morena de cabellos color castaños. Son pieles que se broncean fácilmente, pero no quiere decir que no necesiten protección; podrían aparecer manchas de pigmentación, la epidermis se engrosa y los poros se abren más. Se les recomienda un factor de protección 12.
Fototipo 5. Piel muy morena, de cabellos color castaños, muy oscuro, o negros. Se broncean intensamente y casi nunca se queman; aun así, deben protegerse con un factor de protección ocho para evitar la aparición de manchas y la flacidez.
Fototipo 6. Piel negra, de cabellos negros. Su color se intensifica al sol, pero no se queman nunca; no está de más usar un factor de protección seis para preservar la juventud de la piel.
Precauciones a tomar
Antes de la exposición solar la piel debe estar en buenas condiciones, limpia y exfoliada. Al retirar todas las células muertas, se evita que el sol la dañe o irrite, además, el bronceado será uniforme. Exfolie tanto la piel de su rostro como la del cuerpo. Igualmente, sea rigurosa con la hidratación, tanto en cremas como en la ingesta continua de líquido; así preservará su elasticidad durante toda la jornada solar.
Siga a rajatabla el ritual de protección: aplique el producto solar media hora antes de salir al sol y en todo el cuerpo: desde la punta de la cabeza, hasta los pies. Luego vístase con su traje de baño más espectacular, y no olvide llevar lentes de sol con protección UVA/ UVB, gorras o sombreros. No deje nada al descubierto.
No se olvide de la piel del cuello y el escote, mucho más si va a hacer topless. Para estas zonas utilice los mismos productos del rostro y gradúe el tiempo de exposición; empiece con una media hora y después vaya aumentando gradualmente sin dejar de aplicarlos con regularidad. Igualmente cuide la espalda; use los que vienen en spray, que harán más fácil la aplicación. Otras zonas que no deben quedar en el olvido son las manos y los pies. El dorso de las manos puede llenarse de manchas, y la piel del empeine de los pies, por ser tan fina, puede quemarse; sea entonces generosa con la aplicación de producto.
En caso de tener niños tenga especial cuidado, ya que sus defensas solares no están aún desarrolladas del todo. A los menores de tres años es preferible no exponerlos, y hasta los 10 años se les debe aplicar un producto de amplio espectro. Además, es necesario vestirlos con gorras y franelas, preferiblemente de colores claros y siempre secas, porque la ropa mojada protege mucho menos.
Sobre las olas
Ya frente al mar disponga de todo su arsenal playero para disfrutarlo a conciencia.
Lo primero es evitar las exposiciones solares entre las 11 de la mañana y las tres
de la tarde; a estas horas el astro rey emite sus rayos con mayor fuerza y son más nocivos. Aproveche para ir a almorzar, relajarse o dar un paseo a la sombra.
Lo segundo, recuerde renovar el producto solar cada dos horas mientras esté
bajo el sol, incluso al final del día, y, por supuesto, siempre que salga del agua.
Lo tercero, importante secar la piel al salir del agua; el efecto lupa se hace presente
de dos formas: la arena refleja hasta 25 por ciento más la radiación; y el agua de mar, hasta 50 por ciento. Esto ocasiona que la piel se queme y disminuye la eficacia
de los productos.
Otras buenas opciones cosméticas solares son aquellas con fórmulas waterproof, resistentes al agua, que forman una película impermeable. Una loción mentolada
para las piernas, alivia la vasoconstricción de los capilares dilatados debido al calor
y la exposición solar. Antes de marcharse de la playa, camine cinco minutos por la orilla, con el agua hasta los muslos. Así conseguirá reafirmar la piel.
¿Y después?
La cosmética after-sun es primordial para calmar la sed de una piel reseca, donde sol, salitre, cloro y productos han dejado una huella. Tras una ducha de agua templada, use un gel para limpiar el cuerpo (no jabón) y una crema de textura untuosa, con ingredientes y activos específicos que ayuden a hidratar, reparar, regenerar
y calmar la piel. l
caroquint@hotmail.com
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ESTÉE LAUDER
Re-Nutriv
Sun Supreme SPF15
Suero restaurador solar
Calma y suaviza el aspecto de rojeces,
hidrata, reduce la descamación, revitaliza
y rejuvenece la piel
Protector solar para rostro
Previene la aparición de manchas
e irregularidades en la textura de la piel,
mantiene la hidratación
durante cada exposición al sol

BIOTHERM SUN
Spray leche corporal SPF 15
Protege la piel de las quemaduras solares,
previene la deshidratación y la pérdida
de firmeza

CLARINS
Crème Solaire Anti-rides
SPF 30
Para pieles intolerantes, protege
de la deshidratación, previene las arrugas
y el envejecimiento prematuro

NIVEA SUN
Bloqueador facial humectante
FPS 50
Combate los radicales libres, humecta
y previene el envejecimiento prematuro

CLINIQUE
SUN CARE
UV-response Face Cream SPF 50
Proporciona protección antioxidante que aumenta
con la intensidad del sol, repara internamente
y previene los signos de envejecimiento prematuro

SUNDOWN
Sport SPF 30
Resistente al agua y al sudor por cinco
horas. Especial para quienes practican deportes

HELENA RUBINSTEIN
Golden Beauty
Sun Defense Optimal SPF 40
Protección antiedad y anti-UV, neutraliza los efectos
nocivos de los radicales libres, combate
la aparición de arrugas y estimula la firmeza de la piel

BIODERMA
Photoderm MAX SPF 100
Fluido pieles grasas
Protege el ADN y estimula las defensas naturales de la piel. Evita las quemaduras, la aparición de manchas y el envejecimiento prematuro
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