| De qué están hechos
los sueños
Los estudios están arrojando luz sobre este misterio
Cualquiera que haya tenido un hamster debe saber que el roedor se la pasa durmiendo una cantidad excesiva de tiempo. Dependiendo del punto de vista del lector, eso puede ser algo bueno o malo. Los hamsters son pequeños y, en general, mientras más pequeño es el animal, más sueño necesita. Mientras que los elefantes requieren de tres a cuatro horas de sueño por día, las diminutas zarigüeyas dormitan de 18 a 20 horas diarias.
Los delfines, sin embargo, no parecen dormir en lo absoluto —al menos no de la forma que conocemos los humanos. En el delfín nariz de botella, cada lado del cerebro parece realizar por turnos algo que es equivalente al sueño, aunque sólo con un ojo cerrado.
Tales curiosidades animales dan a los científicos pistas sobre la función del sueño y, por lo tanto, qué es y qué significa para los humanos. Está claro que el sueño es más que la ausencia de vigilia —es la reorganización de la actividad neuronal del cerebro. REM o no REM
Durante el sueño, el cerebro está muy activo y tienen lugar dos clases de estado, sueño de movimiento ocular rápido (REM, por sus siglas en inglés) y sueño no REM. Son tan distintos entre sí como lo son ante el estado de vigilia, lo cual significa que los humanos tenemos tres estados de ser muy diferentes, en lugar de sólo dos. En ambos tipos de sueño, la mayor parte del cerebro está activa, pero en formas diversas.
Cuando a los humanos se les priva del sueño —algo que hacen cerca de una tercera parte de sus vidas— acumulan una “deuda” de sueño. En otras palabras, deben compensar parte del reposo perdido si desean continuar funcionando. Claramente, algo importante está ocurriendo. Pero cuando sólo se suprime el sueño REM por lesiones cerebrales o algunos fármacos antidepresivos, no se observan síntomas cognitivos o fisiológicos evidentes. Así que estos dos estados probablemente tienen propósitos distintos.
Hay muchas teorías sobre la función del sueño no REM, que conlleva una reducción de la actividad metabólica del cerebro. Una propone que puede conservar energía en algunos momentos del día de la misma forma en que la hibernación lo hace durante temporadas particulares. En trabajos recientes también se ha sugerido otra función del sueño no REM; al parecer, el sueño puede permitir o facilitar el crecimiento de nuevas neuronas en los adultos.
Jerome Siegel, de la Universidad de California en Los Angeles, junto a colegas de otros lugares, ha sugerido una tercera posibilidad. En una reseña especial sobre el sueño en una edición reciente de Nature, el doctor Siegel dice que esto se puede relacionar con la defensa contra el estrés oxidativo. Los animales más pequeños tienen ritmos metabólicos más acelerados, lo cual se traduce en la generación de niveles mayores de moléculas pequeñas y altamente reactivas tales como los radicales libres. Varios estudios con ratas muestran que cuando se les priva de sueño, su estrés oxidativo se incrementa. Siegel propone que los animales con ritmos metabólicos más rápidos necesitan más sueño para protegerse de esta clase de daño por oxidación, además de reparar cualquier daño sufrido. El sueño y los recuerdos
El sueño REM, que representa 20% del sueño humano, es distinto del sueño no REM porque la actividad metabólica del cerebro se mantiene alta, al igual que su actividad neuronal. Los ojos y las extremidades se contraen, y éste es el punto en el cual los humanos son más propensos a tener pensamientos ilógicos o extraños y sueños vívidos —tales como ser devorado por una serpiente enorme.
Una teoría popular es que esto se necesita para la consolidación de los recuerdos. La falla obvia de esta propuesta es que uno no necesita haber sido comido por una anaconda ni haber estado desnudo en un examen de matemáticas para tener esta clase de sueño. De hecho, estudios recientes sugieren que sólo 1,4% de los relatos de sueños registrados representan recuerdos experimentados completos. Suelen ser más comunes fragmentos de recuerdos, aunque es más probable soñar acerca de recuerdos completos después de experiencias traumáticas. En un estudio se observó que 65% de los elementos del sueño se relacionaron con acontecimientos ocurridos durante la vigilia. Esta clase de investigación, sin embargo, es difícil de realizar porque se basa en relatos subjetivos.
Luce probable que el sueño sea un importante componente de cómo se forman los recuerdos. Soñar sobre material recientemente aprendido mejora la capacidad de evocarlo posteriormente. Sin embargo, la relación exacta entre sueños y recuerdos sigue siendo enigmática. Claramente hay más elementos implicados que sólo una repetición de recuerdos durante el sueño. Robert Stickgold, de la Harvard Medical School, piensa que los recuerdos no se activan en lo absoluto porque los estudios de imágenes del cerebro muestran un área cerebral involucrada en la evocación de recuerdos que es desactivada en el sueño, especialmente durante el sueño REM.
Allan Hobson, también de la Harvard Medical School, señala que las investigaciones sugieren que el sueño REM es un estado fisiológico del cerebro que produce un contenido mental distintivo y similar a la psicosis, en el cual el cerebro dormido puede generar sus propias percepciones o pensar sobre ellas, pero no puede hacer ambas cosas.
No obstante, los sueños simulan la realidad en varias formas desconcertantes. Una persona podría ser devorada por una serpiente en un espacio que es una réplica del baño de su casa —es decir, en un medio real y espacialmente coherente. También podría ser posible tener una discusión con el propietario de la serpiente o experimentar la sensación de ser engullido, al tiempo que se mantiene un flujo constante de percepción a lo largo de todo el sueño. La ciencia aún se esfuerza por comprender estas cosas. ¿Qué sueña exactamente el hamster durante todas esas horas que pasa dormido? Esa es una pregunta que incluso la ciencia puede no estar nunca en capacidad de responder. l
| MOVIMIENTO OCULAR RAPIDO |
Movimiento ocular rápido (REM en inglés) es la fase del sueño durante la que suceden los sueños más intensos. Durante esta fase, los ojos se mueven rápidamente y la actividad de las neuronas del cerebro se asemeja a las de cuando se está despierto. Es el sueño más ligero; los individuos despertados durante el sueño REM se sienten alerta y descansados. Durante el sueño REM son comunes las erecciones del pene o del clítoris, la frecuencia cardíaca y respiratoria son irregulares, y de nuevo similares a las del resto del día, y la temperatura corporal no esté bien regulada y se aproxima a la temperatura ambiente.
El sueño REM es fisiológicamente tan diferente de las otras fa ses del sueño que a éstas se las conoce colectivamente como sueño no REM. Durante una noche de sueño, una persona normalmente tiene cuatro o cinco períodos de sueño REM, muy cortos al principio de la noche y más largos al final. Es habitual despertarse durante muy poco tiempo al final de una fase REM. El tiempo total de sueño REM por noche es de entre 90 y 120 minutos.
Fisiológicamente, ciertas neuronas del tronco cerebral, conocidas como células del sueño REM, están particularmente activas durante el sueño REM y son probablemente responsables de su creación. Durante el REM se inhibe por completo la liberación de ciertos neurotransmisores monoaminos (norepinefrina, serotonina e histamina). Por esta razón, las neuronas motoras no resultan estimuladas por la actividad cerebral y los músculos del cuerpo no se mueven.
El sueño REM también ocurre en otros mamíferos. Parece que la cantidad de sueño REM por noche de cada especie está muy correlacionado con el estado de desarrollo de los recién nacidos. El ornitorrinco, cuyos recién nacidos son completamente dependientes y no están desarrollados, tienen ocho horas de sueño REM por noche. En los delfines, cuyos recién nacidos son completamente funcionales, no hay prácticamente sueño REM. |
|