- Reese en plena forma.
- El monitor se pasea por el cine.
-
El pretexto perfecto. Repleta de estrellas .

 CRONICA
- Con la boca
hecha agua
- Discplay con aroma de mujer
- Jack Ma: Bajo el dominio de Alibaba
- Regalos con más
de una vida
- Nunca es tarde
SALUD
- Enfriamiento letal puede salvar su vida
TENDENCIAS
- De qué están hechos los sueños
MODA

- Moda Multicultural

COCINA
- Cocinando
con espinacas
MASCOTAS
- Naturaleza salvaje
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
E-viajes
 
 

Enfriamiento letal
puede salvar su vida

El cáncer de próstata es la segunda causa de muerte en los hombres mayores de cincuenta años en países como Estados Unidos; sin embargo, su detección oportuna reduce el riesgo de mortalidad. Conozca un nuevo tratamiento que destaca por sobre las opciones clásicas, debido a su alta efectividad y a las pocas complicaciones que supone. María de los Angeles Herrera

Apartando el cancer de pulmón, es el de la próstata el más frecuente en el hombre, una enfermedad que, generalmente, se expande silenciosamente, llegando a causar metástasis en otras partes del cuerpo. Pese a este panorama tan oscuro, la tecnología ha permitido desarrollar tratamientos médicos alternativos como la criocirugía, que son mínimamente invasivos y tienen altas probabilidades de erradicar las células cancerosas.

La utilización de temperaturas extremas —superiores a menos 40 grados centígrados— para congelar los órganos afectados por el cáncer no es nueva. Según explica Alejandro Egea, urólogo especialista en Oncología, “las primeras cirugías —en las que se empleaba nitrógeno líquido— empezaron en 1963 aproximadamente, pero la morbilidad era muy alta porque se hacía todo a ciegas y no había un control estricto de la bola de hielo que se va formando en todo el tejido prostático y, por supuesto, se formaban fístulas, había obstrucciones uretrales o congelamiento del uréter”. Treinta años más tarde el proceso fue perfeccionado con la inclusión de una sonda de calentamiento que evita daños en la uretra y un ecosonograma que permite visualizar, paso a paso, todo el procedimiento. ¿El resultado? Una terapia que ya se aplica en Europa, Estados Unidos y Asia con una efectividad cercana al 85 por ciento y que recientemente acaba de llegar a Venezuela.

Nada complicado
La aplicación de esta técnica es bastante sencilla, aunque requiere de una elevada destreza manual por parte del cirujano, ya que debe colocar las criosondas en lugares estratégicos. Según describe Egea, “el proceso se basa en la crioabrasión prostática o congelación de la próstata, seguida de un calentamiento inmediato, que busca destruir todo el tejido prostático, tanto cancerosos como no canceroso”. Para lograrlo, se utiliza el argón, que permite enfriar la próstata a temperaturas letales, para luego propiciar un calentamiento a través de la aplicación de helio, que ayuda a que la próstata recupere su temperatura habitual, cercana a los 35 grados centígrados.

El suministro de cada uno de los gases tiene una duración aproximada entre diez y quince minutos, y por cada intervención el procedimiento de enfriamiento y calentamiento es realizado dos veces, lo cual brinda mayor seguridad de que las células cancerígenas sean erradicadas del organismo.

Además del empleo de una ecografía transrectal, que es colocada directamente en la próstata para visualizar la imagen de la bola de hielo, esta cirugía cuenta con una sonda de calentamiento que ayuda a mantener el uréter a una temperatura elevada para evitar que el paciente sufra de fallas en este órgano —incluyendo incontinencia—luego de finalizada la operación. Como complemento final, se introducen unos sensores —tanto en el esfínter como en el ápex o punta del pene— que ayudan a medir con precisión las temperaturas alcanzadas en toda la superficie prostática, lo cual brinda mayor control sobre todo el procedimiento y reduce el riesgo de dañar el esfínter.

En promedio, esta intervención tiene una duración de hora y media; luego de ese tiempo el paciente es trasladado a una habitación donde permanecerá durante un máximo de 24 horas, a fin de que los especialistas verifiquen su evolución. No obstante, hay médicos que aplican el procedimiento de forma ambulatoria, debido a la existencia de una reducida tasa de complicaciones postoperatorias.

En cuanto al seguimiento posterior a la intervención, se recomienda la realización de un chequeo luego de un mes, y luego la repetición de pruebas de antígeno prostático —proteína que se eleva en presencia del cáncer— cada tres meses durante los dos primeros años, lo cual permitiría determinar una reaparición de la enfermedad de forma oportuna. Tres pruebas consecutivas de antígeno elevadas constituyen la base para la realización de una biopsia, pues indican riesgo de reaparición de la enfermedad.

¿Pequeño detalle?
Erradicación del cáncer localizado o localmente avanzado en un elevado porcentaje, formación de fístulas menor a dos por ciento, presencia de incontinencia cercana al tres por ciento, ausencia de hemorragias, una rápida recuperación y la posibilidad de repetición del tratamiento en caso de reaparición de la enfermedad son los fuertes de la criocirugía frente a la cirugía tradicional; sin embargo, su elevada incidencia sobre la aparición de disfunción eréctil es una de sus mayores desventajas.

A pesar de las múltiples terapias que permiten recuperar la función prostática normal en un período menor a tres años, el doctor Egea comenta que este detalle genera rechazo en muchos pacientes con este tipo de cáncer, por lo que el especialista tratante está obligado a ofrecer todo el abanico de opciones tradicionales existentes; no obstante, hay ciertas personas que, debido a sus condiciones orgánicas, son consideradas como candidatas ideales para la criocirugía, especialmente aquellas que tienen más de 70 años o que sufren de algún tipo de afección cardíaca e, incluso, de hipertensión arterial, pues en ellos una cirugía podría implicar numerosas complicaciones.

Adicionalmente la criocirugía es aplicable a quienes han tenido tratamientos fallidos con técnicas como la radioterapia o la braquiterapia, sin contar con que el tratamiento se puede repetir en caso de reaparición de la enfermedad, a diferencia de otros métodos como la cirugía y la radioterapia que no son reaplicables.

Otras opciones
El debate médico se centra en la escogencia de la criocirugía frente a la cirugía tradicional, pues ambas ofrecen los mismos niveles de efectividad; sin embargo, la cirugía representa riesgos importantes, como una mayor propensión a hemorragias, una tasa de padecimiento de incontinencia entre ocho y doce por ciento, hospitalización entre tres y cuatro días luego de la intervención; sin contar con que el paciente debe permanecer de diez a catorce días con una sonda urinaria.

El elemento que marca la diferencia entre ambos métodos es el riesgo de disfunción eréctil existente: en la criocirugía ocho de cada diez pacientes operados presentan este padecimiento, de los cuales únicamente la mitad se logra recuperar en un período menor a tres años con el seguimiento de tratamientos especiales; en la cirugía sólo cuatro de cada diez enfermos presentan esta afección y recuperan su función natural en apenas un año.

Además de la cirugía existen otros métodos utilizados, entre ellos la radioterapia, la braquiterapia y el suministro de hormonas. La radioterapia consiste en la aplicación de radiaciones ionizantes durante un tiempo que oscila entre seis y ocho semanas. La tasa de efectividad es de 56 por ciento y hay riesgo de incontinencia, impotencia, obstrucción urinaria, alteraciones intestinales y de reaparición de la enfermedad de una manera más agresiva. La braquiterapia, por su parte, consiste en la colocación permanente de semillas radiactivas en el interior de la próstata; esta técnica ofrece cerca de 78 por ciento de éxito, pero puede causar disfunción eréctil, fallas urinarias y rectales, sin contar con el riesgo de radiación para la familia del paciente y de la posibilidad de que las semillas migren hacia los pulmones de la persona. Al igual que en la aplicación de la radioterapia, la reaparición del cáncer es siempre más agresiva.

Finalmente, la terapia hormonal consiste en el suministro de estrógenos para reducir el nivel de hormonas masculinas en el organismo, lo cual puede resultar beneficioso en casos en los que la enfermedad esté en estadios avanzados.

En cuanto a los precios de estos tratamientos, para que usted tenga una referencia, la diferencia entre la criocirugía y la cirugía es sólo de dos millones de bolívares, pues mientras la primera se ubica en el orden de los 16 millones, la segunda ronda los 14 millones de bolívares. La radioterapia, por su parte, cuesta cerca de 27 millones; mientras que la braquiterapia, tiene un importe que varía entre 16 y 18 millones de bolívares. l

A TIEMPO

El urólogo Alejandro Egea explica que existen tres procedimientos previos al diagnóstico del cáncer de próstata:

l Tacto rectal: A través de la pared del intestino el médico palpa la superficie de esta glándula y puede detectar cambios de texturas y la aparición de masas atípicas.

l Antígeno prostático (PSA por sus siglas en inglés): La página web www.tuotromedico.com señala que es una proteína producida por la próstata que se eleva en presencia del cáncer. Al respecto, Egea comenta que los valores de un hombre sano se ubican en menos de 2.5, mientras que posteriores a una criocirugía deben ser inferiores a 0,5.

l Biopsia por aguja: Consiste en la examinación microscópica de una muestra de tejido tomado de la próstata. Es aconsejable siempre que los niveles de PSA se muestren alterados.

EN RIESGO

Todos los hombres mayores de cincuenta años que posean una combinación de las siguientes características son propensos a padecer de cáncer de próstata, especialmente aquellos que tienen antecedentes familiares:

l Tabaquismo
l Obesidad
l Dieta elevada en grasas
l Inactividad física y sedentarismo
l Realización de una vasectomía previa
l Exposición al cadmio, un metal muy utilizado por quienes realizan aleaciones, especialmente por las personas que trabajan con soldaduras, baterías o electrotipos
l Síntomas como micciones o eyaculaciones dolorosas, presencia de sangre en la orina y dolor continuo en la parte baja de la espalda o en la parte superior de los muslos

Especialista consultado:
Doctor Alejandro Egea. Urólogo, especialista en Oncología, Cirugía y Criocirugía prostática. Grupo Medis Santa Fe. Telf.: 977.1615.

Fuentes consultadas:
l www.tuotromedico.com
l www.crioterapia.org
l www.elmundo.es
l www.nlm.nih.gov


 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso