| Jack Ma
Bajo el dominio de Alibaba
Aunque es poco conocido en estas tierras, Jack Ma se ha convertido en uno
de los personajes más populares dentro del entorno tecnológico mundial,
gracias a la inmensa fortuna que ha logrado a través de las exitosas
operaciones de su portal de compra-venta en línea. Conozca, en detalle,
cómo es la vida del “padre del Internet chino”. María de los Angeles Herrera
Más allá de ser reconocido como el hombre más rico de China, Jack Ma se ha ganado el respeto dentro del mundo financiero por los increíbles logros que ha alcanzado en los últimos seis años. Sin tener ningún tipo de conocimiento sobre Internet, Ma no sólo fue capaz de crear una página web a la que están afiliadas casi seis millones de compañías chinas y casi dos millones de empresas internacionales, sino que se ha dado el lujo de competir con los grandes del ciberespacio —como EBay—, y eso sin contar con la asociación estratégica que hizo, a principios del pasado mes de agosto, con el buscador Yahoo, cuyas ganancias netas superaron los mil millones de dólares.
La historia de Jack Ma —cuyo nombre verdadero es Ma Yun— es realmente asombrosa y, a juicio de muchos críticos, parece ser la versión moderna del cuento infantil Alí Babá y los cuarenta ladrones. Nació en una familia de clase humilde del este de China y se crió, junto a sus dos hermanos, con tantas limitaciones que, a los trece años, tomó la decisión de comenzar a trabajar. Guía turístico, profesor e intérprete de inglés fueron algunos de los empleos que tuvo Jack antes de iniciarse en el ciberespacio, en el año 1995.
Nunca imaginará cómo fue que Ma concibió la idea de crear Alibaba.com, pues la historia es bastante parecida al argumento de películas como Un ninja en Beverly Hills, recordada por su trama de una pareja de asiáticos que, al visitar Estados Unidos, se ve envuelta en hechos tan violentos e inverosímiles que terminan causando risa en el espectador. Cuando Jack Ma visitó el coloso del norte para cobrar una deuda que tenía un empresario con su jefe, el hombre no sólo se negó a pagar, sino que lo mantuvo secuestrado durante dos días. Para salir de esa incómoda situación, Ma se vio obligado a prometerle a su captor que iniciaría una firma china de Internet, aun cuando no conocía en lo absoluto el funcionamiento de la red.
Antes de regresar a su país, viajó a Seattle y le pidió a varios de sus amigos que le enseñaran todo cuanto supiesen del ciberespacio. Cuando le mostraron cómo hacer búsquedas de información, comenzó a investigar sobre empresas chinas y no logró conseguir nada; fue así como decidió crear sitios web para dar a conocer a las compañías asiáticas en el mercado global.
De vuelta en su pequeño apartamento de Hangzhou, un pueblo localizado a pocas horas de Shangai, obtuvo un préstamo de dos mil dólares y fundó Páginas de China, la empresa con la que hizo sus primeras movidas dentro de la red. Más tarde, trabajó para el Ministerio de Inversión y Comercio Foráneos y en 1999 fundó Alibaba, una compañía que comenzó con un capital de 60 mil dólares y 40 empleados, y que hoy está valorada en cuatro mil millones de dólares y cuenta con más de dos mil personas que prestan sus servicios en las sucursales de Hangzhou, Silicon Valley, Londres, Tokio y Latinoamérica.
Peces pequeños
Más que haber creado una página web que le permitiera a los pequeños y medianos empresarios chinos negociar sus mercancías con compañías de todo el mundo, Jack Ma desarrolló un nuevo modelo de intercambio comercial, en el que se eliminan todo tipo de intermediarios, con lo cual los consumidores resultan beneficiados por los bajos precios del producto final. Usted podría preguntarse cuál es la diferencia de este negocio respecto a sus competidores, pues el valor agregado está en que Alibaba actúa como un mediador en el que prácticamente todos los servicios son gratuitos.
Ma es, sin duda, un gran pensador que se dio cuenta de que tendría una gran oportunidad financiera al promocionar a los pequeños y medianos empresarios, ya que todo el mundo suele centrarse en las grandes trasnacionales y estas tienen su propio sistema para conseguir proveedores. Al respecto, señaló en una entrevista para la revista Time Asia que “los sitios estadounidenses de B2B (comercio entre empresas) son como ballenas, pero 85% del pescado existente es del tamaño de los camarones. No conozco nadie que haga dinero de las ballenas, pero he visto a muchos haciendo dinero de los camarones”. Actualmente su portal Alibaba.com recibe a diario la visita de siete millones de pequeños importadores de 200 países diferentes, que están dispuestos a negociar sus mercancías.
Además de Alibaba.com, Jack Ma desarrolló dos sitios web: uno que propicia exclusivamente el contacto entre empresarios chinos, y otro llamado Taobao.com, que busca establecer el intercambio entre consumidores al detal, a modo de una subasta en línea. Este último le ha quitado el trono a EBay en el mercado de China, país que constituye el segundo en el mundo con mayor número de internautas, estimados en más de 100 millones. Además, la empresa de Ma adquirió Yahoo! China, que juega un rol vital en el fortalecimiento del comercio electrónico en ese país. A futuro
Pese a sus proezas dentro del mercado financiero asiático, Jack Ma ha tenido un número considerable de detractores, quienes afirman que su modelo de negocio no será rentable en el tiempo, pues no existe un beneficio económico sustancial derivado de cada transacción realizada. Sin embargo, las operaciones de sus tres sitios web le reportan al empresario ganancias diarias de 100.000 dólares, ingresos para nada despreciables, que le han permitido convertirse en el chino más rico del mundo.
Por ahora, Jack Ma espera incursionar en el mercado bursátil y crear algunos servicios adicionales en sus portales para obtener mayores ganancias. Su empresa, que para el cierre de 2004 tuvo unos ingresos netos de 68 millones de dólares y fue mediadora de negocios cercanos a los 5.000 millones, espera superar sustancialmente esas cifras, lo cual no sería una sorpresa, pues durante el tiempo que lleva operando ha alcanzado un crecimiento de cien por ciento anual, que le permitirá convertirse en la compañía número uno de comercio electrónico mundial en, aproximadamente, tres años. Habrá que esperar para ver si estas predicciones se cumplen y “el padre del Internet chino” se convierte en uno de los miembros de la generación de relevo de Bill Gates, de la que ya forman parte Sergey Brin y Larry Page, los creadores de Google. l
De cerca
La estampa de Jack Ma resulta bastante particular, pues tiene apariencia de todo menos de ser un exitoso empresario. Su ropa sport y su amplia sonrisa, le dan a su rostro un aspecto jovial, bastante alejado al de un hombre promedio de 40 años. Pero su presencia nunca pasa desapercibida: Los menos relacionados con la movida tecnológica han oído hablar de sus exitosas actividades dentro de la red, que lo han llevado a ser portada de muchas revistas alrededor del mundo; mientras que los adictos al ciberespacio, saben de sobra que se ha convertido en uno de los más destacados miembros de esta industria gracias a los innumerables intercambios comerciales que propicia su empresa, Alibaba.com ha recibido durante seis años consecutivos el Premio a lo Mejor de la Web, otorgado por la revista Forbes. Nada mal para alguien que apenas tiene seis años trabajando en proyectos para Internet. |
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En pocas palabras
l Cualidades: Emprendedor y visionario.
l Mayor defecto: Su desorganización. Ha sido capaz de afirmar, sin mayor preocupación, que su empresa opera sin un plan de negocios establecido.
l¿En qué cree?: En la pasión por lo que se hace y en el trabajo en equipo.
l Es fanático: De los juegos de palabras y la publicidad.
l Algo reprochable: En los inicios de Alibaba, Ma pagaba 50 dólares mensuales a sus empleados, quienes eran obligados a tener jornadas de hasta 16 horas durante los sietes días de la semana y a no ausentarse de sus labores por más de diez minutos seguidos.
l Gran logro: Darle un giro a la estructura empresarial asiática, al demostrar, en primer lugar, que lo más importante son los usuarios y los empleados que dan la cara al público; y, en segunda instancia, que los trabajadores tienen el derecho de discutir sus puntos de vista con sus superiores para enriquecer la experiencia laboral. |
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