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Una luz al final del túnel

Si sus manos ya no se mueven con la misma destreza y constantemente sufre de dolor o adormecimiento en algunos de sus dedos, usted podría ser víctima del síndrome del túnel carpiano, una afección que probablemente revela el uso inadecuado de las muñecas a la hora de realizar tareas cotidianas. María de los Angeles Herrera


Quien no ha sentido molestias en las muñecas -especialmente a la hora de dormir- o calambres en las manos al sostener objetos pesados. Aunque esto parece ser algo sin importancia, puede indicar el silencioso avance de una condición producida por el aumento de la presión sobre un nervio ubicado en la base de la palma y que afecta, severamente, la motricidad de estas extremidades. Como siempre, el secreto está en la prevención individual y en acudir al traumatólogo ante la presencia recurrente de los síntomas.

¿Cuál túnel?
Muchas personas han escuchado que la presencia de hormigueo y debilidad en las manos puede ser síntoma del síndrome del túnel carpiano, pero pocos saben realmente en qué consiste esta patología y cuáles son las importantes funciones que se le atribuyen al estrecho canal.

El túnel del carpo es un conducto poco flexible que se extiende desde el antebrazo hasta la muñeca y que se encuentra atravesado por los tendones y nervios que controlan los movimientos de la mano, especialmente el nervio mediano, que es el responsable de la movilidad en los dedos pulgar, mayor e índice. Debido a la extrema rigidez del canal, cualquier inflamación de los tejidos que lo conforman puede generar la "compresión del nervio mediano, a nivel de la muñeca", que es lo que determina la presencia del síndrome, señala el doctor Anaximandro Añez, traumatólogo ortopedista del Centro de Salud Santa Inés de la Universidad Católica Andrés Bello.

Añez explica que esta condición pertenece al grupo de lesiones de los nervios periféricos, que son las asociadas a pérdida de sensibilidad, debilidad y atrofia muscular. En el caso particular del síndrome del túnel del carpo, condición que afecta aproximadamente a 2% de la población venezolana, el aumento de la presión que recae sobre el nervio mediano genera dolor y pérdida gradual de las destrezas manuales, situación que empeora en horas de la noche, debido a la flexión inadecuada de las muñecas a la hora de dormir. Adicionalmente, las personas que presentan esta lesión tienen dificultades para cerrar el puño e, incluso, para flexionar el dedo índice hasta la base del pulgar.

Si con todo esto piensa que el diagnóstico del síndrome del túnel carpiano es sencillo, sepa que la detección se complica ante el parecido de sus síntomas con otras patologías, como las lesiones de los nervios de la columna cervical, por ello el doctor Añez sugiere la práctica de una electromiografía, en la que un grupo de agujas colocadas en las manos se encargan de medir la velocidad de conducción de los nervios; y para los menos osados, que palidecen ante cualquier objeto que tenga una filosa punta, existe la opción de la resonancia magnética o una ecografía de elevada resolución. En todos los casos, es necesario llevar a cabo una radiografía de columna cervical, para poder descartar la presencia de lesiones adicionales antes de iniciar un tratamiento.

Sin patrones
La teoría de que el síndrome del túnel carpiano sólo ataca a secretarias, transcriptores y todos aquellos que por su oficio se ven obligados a pasar horas frente a un teclado y un mouse, ha sido desmontada. Aunque hay profesiones que propician la aparición de esta afección, existen condiciones aisladas que también pueden causarla, y que van desde la presencia de traumatismos, fracturas y lesiones en los ligamentos de la mano y la práctica de algunos deportes como tenis y levantamiento de pesas, hasta una simple retención de líquidos o la existencia de enfermedades como diabetes y artritis.

A juicio de Añez las causas son infinitas, puesto que "son lesiones de sobre uso o que implican microtraumatismos por el tipo de actividad laboral que se realiza". Las costureras, los músicos y los plomeros, por ejemplo, sufren de esta condición por la excesiva movilidad que le dan a sus muñecas; mientras que los ciclistas e, incluso, los odontólogos, la padecen por la vibración constante que soportan sus extremidades durante el agarre del manubrio y del taladro, respectivamente. Asimismo, se aprecia una mayor incidencia de esta patología en mujeres mayores de 50 años, que presentan descalcificación progresiva de los huesos llegada la menopausia, o cuentan con el diagnóstico de osteoporosis o artritis.

Pero no sólo la flexión forzada y constante de las muñecas determina la aparición del síndrome del túnel carpiano, también puede aparecer por una torcedura o fractura de la mano o por una anomalía congénita -por el cinco por ciento de los casos reportados-, que repercute en la anatomía del túnel, lo cual se refleja en una disminución sustancial del espacio que hay en su interior. Adicionalmente, las mujeres embarazadas que tienen problemas de retención de líquido, y las personas diabéticas, con baja función de la glándula tiroides o con quistes en las zonas adyacentes al túnel del carpo, son víctimas potenciales de este síndrome.

En la mira
Aunque hay pacientes que experimentan de forma diferente los síntomas del
síndrome del túnel carpiano, usualmente esta condición se manifiesta a través de:

l Dificultad para hacer un puño o sostener objetos, tanto los que son muypequeños, como los que tienen un elevado peso

l Adormecimiento general o sensación de que un corrientazo recorre toda la superficie de la mano

l Ardor y hormigueo en los dedos pulgar, medio e índice

l Hinchazón en los dedos, que puede o no ser perceptible

l Sensación de quemazón que irradia hacia los hombros

Polémica opción
El uso de esteroides para la infiltración del túnel carpiano aún está en discusión. Algunos especialistas se apoyan en los excelentes resultados de esta terapia, ya que las inyecciones
de cortisona consiguen mejoría inmediata en más de 70% de los casos tratados,
según un estudio publicado por el British Medical Journal. Otros médicos, más escépticos, sugieren que estas sustancias pueden generar lesiones en el nervio y los tendones adyacentes al túnel, producto de mala praxis a la hora de llevar a cabo el procedimiento.

Terapias oportunas
En ocasiones, la eliminación o reducción de los movimientos cotidianos que generan el uso extremo de las muñecas, la práctica periódica de ejercicios de estiramiento, el uso de equipos de oficina de diseño ergonómico y el hábito de tomar descansos breves durante las horas laborales, son suficientes para disminuir la irritación del nervio mediano. Sin embargo, los casos más severos requieren del suministro de terapias farmacológicas basadas en analgésicos y antiinflamatorios, orales o inyectados directamente en el túnel carpiano. Por otra parte, es común el empleo de férulas plásticas para reducir el movimiento de flexión de la muñeca o la indicación de fisioterapia -por uno o dos meses- para propiciar la rehabilitación de la persona afectada.

La cirugía sólo está recomendada, según el doctor Añez, "cuando un paciente es reactivo y no mejora luego de tres a seis meses de haber iniciado el tratamiento; mientras que en los pacientes con artritis, la cirugía se plantea desde el comienzo". Con la operación del túnel carpiano se busca seccionar el ligamento anular del carpo, para liberar el nervio mediano y quitarle la presión, para lograrlo existen dos técnicas, la clásica, que consiste en utilizar un bisturí para hacer una incisión en la palma de la mano, y la artroscopia, que permite llevar a cabo una intervención quirúrgica guiada por una cámara de video introducida en el interior de la piel. La diferencia entre ambas intervenciones viene dada por el tamaño de la herida y el costo, ya que la artroscopia tiene un precio mucho más elevado.

Aunque las complicaciones postoperatorias son poco usuales, tres de cada 100 pacientes operados vuelven a padecer del síndrome del túnel carpiano, debido a una liberación incompleta o inadecuada del nervio mediano. Los problemas por infección de la herida o lesión en las articulaciones del brazo, suelen ser bastante escasos, por el gran éxito que tiene este tipo de intervención. Como siempre, la recomendación es que acceda al mejor especialista que su presupuesto le permita costear y siga sus instrucciones al pie de la letra. Aun cuando aprecie una mejoría notable en el estado de sus manos y muñecas, el reposo oportuno, las prácticas de rehabilitación y la terapia con los medicamentos sugeridos por el médico, son fundamentales para reducir el porcentaje de riesgo de tener percances durante el tratamiento. l

mherrera@eluniversal.com

Prácticas infalibles

Si quiere mantener a raya el síndrome del túnel carpiano practique periódicamente los siguientes ejercicios:

l Extienda uno de sus brazos hacia delante, en línea recta. Con la mano contraria sujete la punta de los dedos y hálelos ligeramente hacia atrás. Mantener el estiramiento por 10 segundos y luego de una serie de 10 repeticiones, cambiar de brazo.

l Conservando el tronco recto, coloque las palmas de sus manos enfrentadas a la altura del pecho, como si estuviera orando. Ejerza presión en ambas manos y baje un poco las palmas sin cambiar los codos de lugar. Sostener el movimiento durante 20 segundos y realizar una serie de 10 repeticiones.

l Repita la posición anterior, pero esta vez coloque los dorsos de sus manos enfrentados, de manera que los dedos apunten al suelo. Eleve las muñecas sin separar las manos y mantenga la posición por 10 segundos. Lleve a cabo cinco repeticiones.

Síndrome en cifras

Los datos presentados recientemente por el National Center for Health Statistics
de la Universidad de Utah, en Estados Unidos, revelan que:

l Sólo en Estados Unidos, 260.000 cirugías anuales se le atribuyen al síndrome
del túnel carpiano

l 47% de los casos diagnosticados están relacionados con el tipo de trabajo realizado

l Sólo 1 de cada 100 pacientes desarrolla lesiones permanentes en el nervio mediano

l Por cada 100 pacientes operados, cinco reinciden en los síntomas

Alivio inmediato

Muchas son las personas que recomiendan la aplicación de hielo y la compresión de una zona adolorida e inflamada, pero dado que el síndrome del túnel carpiano ya representa una
constricción excesiva del nervio mediano, si sospecha que puede estar padeciendo de esta
condición, debe acudir al médico lo más pronto posible.

En caso de que se presenten molestias aisladas en sus manos, muñecas o dedos, puede probar con prácticas caseras, como utilizar pelotitas de goma o plastilina para ejercitar la extremidad, y la hidroterapia, que consiste en colocar -repetidamente- las manos en agua fría y luego en agua caliente. Para los casos más severos, adquirir una muñequera ortopédica (con barra metálica), puede ayudar a inmovilizar temporalmente la zona, pero su uso prolongado está contraindicado.

 
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