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Soberana
entre las especies
Desde la Edad Media hasta hoy no existe
receta que no contemple -al menos- una pizca de pimienta. Este extraordinario
condimento, sin lugar a dudas, tiene el don de transformar platillos
y complacer paladares. María
de los Angeles Herrera
Picante y plena de aroma, la pimienta ocupa
un lugar muy especial en la cocina, sobre todo en la de los grandes
chefs. Los amantes de la buena mesa preparan aderezos, salsas, sopas,
carnes e, incluso, propuestas culinarias informales -como sándwiches
y hamburguesas- haciendo gala de su buen gusto, al incluir este
ingrediente para matizar el sabor de sus creaciones. Y es que, en
realidad, son pocas las comidas que escapan a esta aromática
especia de origen hindú, que se ha mantenido presente en
los fogones por más de siete siglos.
Quien crea que la pimienta sólo es empleada
dentro del ámbito gastronómico se equivoca. Además
de ser conocida como la reina de los ardores, por sus indudables
poderes afrodisíacos, también es un condimento que
destaca por sus propiedades medicinales, debido a que es muy útil
en el control de hemorragias y en el tratamiento casero de estados
febriles intermitentes, gargantas inflamadas, hemorroides, infecciones
oculares y problemas digestivos. Si cree que esto es todo, de nuevo
se equivoca, ya que el valor aromático de este sazonador
natural, también le ha permitido formar parte de costosas
fragancias y hasta de repelentes para proteger pieles y vestidos
de lana, eso sin contar con los beneficios estéticos que
se le atribuyen, gracias a los aceites esenciales y antioxidantes
que se pueden encontrar en cada grano.
El motor de la
historia
¿Conoce usted la odisea que debió superar esta especia
para mantenerse vigente dentro del ámbito culinario? Realmente
el relato trasciende las barreras de lo recordable, para remontarse
a la época en que el Antiguo Testamento fue concebido. Ya
en tiempos menos remotos, durante los días en que el Imperio
Romano estaba en pleno apogeo, los granos de pimienta se comercializaban
como un bien extraordinario, no sólo por sus propiedades
sensoriales, sus atributos afrodisíacos y su capacidad para
conservar los alimentos, sino también por lo poco común
que era encontrar alguien que los mercadeara.
La pimienta llegó a convertirse en el objeto del deseo durante
la Edad Media, o como dijo el historiador italiano Carlo Cipolla,
en el motor de la historia. Su precio increíblemente elevado
le valió el protagonismo en el comercio entre Oriente y Europa.
Ciudades enteras llevaban sus cuentas y cobraban impuestos utilizando
los granos de este condimento como una moneda, incluso familias
de renombre cedían sacos de pimienta como parte de la dote
de sus hijas.
En estos tiempos modernos, la pimienta sigue
siendo la consentida de los fogones. Sus granos ya no provienen
únicamente del continente asiático, pues Brasil y
Perú han incursionado en estas labores, con excelentes resultados.
En Venezuela se importa, principalmente, las pimientas blanca y
la negra; mientras que la roja, verde, rosa y la de cayena, sólo
pueden ser ubicadas en lugares donde venden productos gourmet, utilizados
en los restaurantes y escuelas de cocina.
Para todos los
gustos
El pimentero, un arbusto trepador nacido en los trópicos
asiáticos, es el padre de este picante condimento. Los racimos
de bayas que produce esta planta son secados al sol para poder obtener
la pimienta en grano, a través de procesos diversos que son,
en definitiva, los que van a determinar el color y el gusto de cada
pieza.
Hay pimienta blanca, negra, rosa, roja y verde;
también existen variedades cuya clasificación depende
de la región geográfica en la que se cultive la planta:
no se puede comparar la pimienta maniguette, que proviene de Guinea,
con la sechuan, oriunda de China, ni mucho menos con la jamaiquina.
A estas alturas, usted se estará preguntando -entre tanta
diversidad-cuáles son las diferencias entre ellas y cómo
saber cuándo se debe utilizar cada grano. Aunque la respuesta
no es sencilla, puesto que no se han elaborado reglas sólidas
al respecto, hay algunas pimientas que permiten darle el toque perfecto
a ciertos platillos.
Al hablar de este condimento, indefectiblemente
viene a la mente un diminuto grano de color negro, que suele ser
el ingrediente más popular a la hora de aderezar hasta el
platillo menos elaborado. Para obtener este grano es necesario extraer
las bayas del pimentero, cuando están comenzando a madurar,
y dejarlas secar al sol hasta que la piel se endurezca. Esta es
la más picante de todas las pimientas y va bien con casi
cualquier creación culinaria, desde quesos y embutidos, hasta
un filet mignon o una salsa para acompañar distintos cortes
de carne. También en el terreno de lo público, se
encuentra la pimienta blanca, obtenida de bayas rojizas bastante
maduras, que pierden la piel luego de un prolongado remojo, justo
antes de ser desecadas al sol. El producto obtenido es de sabor
menos fuerte e, incluso, un tanto mohoso; y su empleo en la cocina
permite darle sabor a los pescados, cremas y preparaciones que -por
motivos estéticos- deben exhibir un color homogéneo.
Pasando a las esferas de lo poco usual, se puede encontrar la pimienta
verde, que tienen un gusto fresco y poco picante, pero bastante
aromático; la roja, que se consigue en salmuera y generalmente
es de sabor afrutado; y la rosada -proveniente de Sudamérica-,
que ostenta un sabor interesantemente resinoso, aunque los expertos
señalan que su consumo excesivo puede llegar a ser tóxico.
Mientras que en los ámbitos casi desconocidos por la mayoría
de los mortales, se ubican la pimienta larga, cuya dulzura le ha
valido un lugar particularmente especial dentro de la cocina hindú
y oriental; la mignonette, mezcla de bayas blancas y negras trituradas
que no puede faltar en la mesa de los franceses; la jamaiquina,
cuyo toque picante está matizado por la nuez moscada, el
clavo y la canela; y, finalmente, la sechuan, con un aroma especiado
de madera, que- según los expertos en las artes culinarias-
constituye el capricho de los chefs más reconocidos del mundo.
Si aún tiene la duda de dónde
queda la pimienta de cayena, sepa que su nombre viene dado por el
fuerte gusto picante que la caracteriza, pero no proviene del pimentero,
sino de una mezcla de chiles secos molidos. En virtud de su enérgico
sabor, es el condimento perfecto a la hora de sazonar carnes de
aves, especialmente la de pavo. l
Veladas especiales
Para esos momentos en los que su bolsillo
se lo permita, puede darse un paseo por Atar, creaciones culinarias,
en la Cuadra Gastronomía de Los Palos Grandes. Allí
se topará con exquisiteces que van desde un queso de cabra
recubierto con pimienta blanca y negra triturada, hasta una bolsita
de arroz inflado con pimienta de cayena, ideal para merendar a media
tarde.
| Un toquecito |
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La pimienta molida pierde rápidamente su aroma y sabor,
por ello cómprela en grano y muélala sólo
cuando vaya a utilizarla
l Use los granos enteros
para darle sabor a los caldos
l En las salsas y preparaciones
de colores claros, como las que tienen crema de leche, opte
siempre por la pimienta blanca
l Imprima un estilo único
a los aderezos para pescados utilizando pimienta verde molida.
Este tipo de grano también se emplea para avivar el
gusto de la margarina y las pastas para untar
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| Valioso condimento |
100
kilogramos de bayas frescas permiten obtener, aproximadamente,
35 kilos de pimienta negra y 12 de pimienta blanca
Las
ventas anuales de pimienta sobrepasan los 509 millones de
dólares
El
productor mundial por excelencia es India, mientras que en
América Latina Brasil se lleva los honores
Estados
Unidos es el principal importador de estos costosos granos
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| Valioso condimento |
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En pleno corazón de Chacao
se encuentra Casa de Campo, un distribuidor mayorista de condimentos,
que también ofrece la posibilidad de realizar compras
al detal. Este local exhibe 30 tipos diferentes de especias,
entre las cuales destacan el curry y el cardamomo, además
de frutos secos, piñones, vainilla en rama y cualquier
ingrediente que se requiera en la
cocina, tanto en la casera como en la gourmet. La pimienta
es uno de sus principales productos, encontrándose
tanto la blanca y la negra, como la roja y la verde, que suelen
ser poco comunes en este tipo de negocios. Los precios oscilan
entre 15.000 y 26.000 bolívares por kilo.
Coordenadas: Calle Páez
con Cecilio Acosta. Edificio Santa Libia. Local C. Chacao.
Telf.: 263.3256. Horario: De lunes a sábado a partir
de las 8:30 am hasta las 7:00 pm.
El Mercado de las Especias,
ubicado en el pueblo de El Hatillo, aglutina más de
200 condimentos diferentes, además de los tradicionales
ingredientes de los platillos navideños, frutos secos,
semillas, hierbas y variedades de té para preparar
infusiones caseras. En este recodo usted podrá adquirir
pimienta negra -en grano- o blanca -en polvo-, cuyos costos
rondan los 20.000 bolívares por kilogramo, con una
compra mínima preestablecida de 100 gramos.
Coordenadas: Minicentro
Comercial Los Aleros. Calle La Paz. Frente a la Plaza Bolívar
de
El Hatillo. Telf.: 963.0789. Horario: Martes de 3:00 a 6:00
de la tarde. De miércoles a viernes
a partir de las 9:00 am hasta las 12:00 m y desde las 3:00
pm hasta las 6:30 pm. Los fines
de semana trabajan en horario corrido, de 9:00 am a 6:30 pm.
En los predios de Las Mercedes
está ubicado el Café-Bar Mokambo, un rincón
en el cual no sólo podrá disfrutar de los platillos
elaborados por el chef Juan Luis Ricaurte, sino que también
tendrá la oportunidad de adquirir vegetales, encurtidos
y esos ingredientes especiales que rara vez se consiguen en
los mercados. En este lugar se ofrecen distintos tipos de
pimienta, presentadas en conos de papel
celofán de -aproximadamente- 100 gramos.
La pimienta negra gourmet tiene
un costo de 8.500 bolívares, mientras que la verde
y la rosa se cotizan en 9.800 y 11.900 bolívares, respectivamente.
Coordenadas: Calle Madrid
con Monterrey. Quinta Luisita. Las Mercedes. Telfs.: 991.2577/
3702. E-mail: mokambo@cantv.net Horario: Lunes de 12:00 m
a 1:00 am, y de martes
a domingo de 7:30 am a 1:00 am.
Más hacia
el suroeste se erige una suerte de galpón mayorista,
al cual acuden
los propietarios de restaurantes para adquirir condimentos
e ingredientes, especialmente aquellos dedicados a las creaciones
gastronómicas árabes y libanesas. Desde hace
poco tiempo la popularidad del local se ha extendido, al punto
de que particulares de todos los rincones de la Gran Caracas
acuden para obtener desde especias en polvo, hierbas, encurtidos,
frutos secos cubiertos de chocolate, confites y dulces árabes,
hasta boquerones y pimientos de piquillo enlatados. En Pistacho
San Jorge venden pimienta blanca y negra molida y en grano,
cuyos precios oscilan entre 14.000 y 26.000 bolívares
el kilo, aunque el cliente
puede comprar la cantidad exacta que desea, sin preocuparse
por montos mínimos.
Además, ofrecen una pimienta árabe
en polvo, compuesta por siete especias diferentes, que
se emplea en la elaboración de platillos del Medio
Oriente, como kipe, repollitos rellenos
y cremas para untar.
Coordenadas: Calle El Carmen.
Edificio Angela. Número 2. Entre Los Cármenes
y Los Jabillos. El Cementerio. Telf.: 633.1577. Horario: De
lunes a sábado a partir de las 8:00 am, hasta las 7:00
pm, y los domingos de 9:00 am a 1:00 pm.
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