| Julieta
Venegas
Está feliz
La cantante mexicana ha alcanzado el mayor
éxito en su carrera con un CD, Sí, que la muestra
inusualmente alegre y comprometida con el amor. La gran triunfadora
en la noche de los MTV Latinos le aclara a los lectores de Estampas
que ha cambiado, pero no tanto. Raúl
Chacón Soto
De entrevistas de este tipo, y de los
otros, así como de presentaciones en televisión, y
un sinnúmero de invitaciones debe estar colmada la agenda
de Julieta Venegas desde que su último CD, titulado simplemente
Sí, se convirtiera en uno de los más sonados en la
radio mexicana, y en la de varios países de América
Latina, para no hablar de España. Atiende la llamada en Ciudad
de México -el DF como ella misma dice-, en medio de una gira
que la lleva por diferentes ciudades de su país; y después
de haber terminado, como telonera, la de Alejandro Sanz por toda
España. No está habituada al ritmo vertiginoso que
impone el éxito -más de 200 mil copias vendidas sólo
en México, una cifra increíble en un país donde
reina la piratería-, que le ha significado no sólo
el incremento en decenas de miles de su número de fans, sino
el reconocimiento en las citas de premios más importantes
del mundo de la música: un Grammy (de los latinos) como mejor
álbum de rock vocal, y tres MTV (también latinos)
que la convirtieron en la gran vencedora de la velada celebrada
el pasado 21 de octubre. No es lo usual, pero ha sabido habituarse.
Todo el alboroto ha sido por causa de
su más reciente trabajo discográfico, unas 10 canciones
que han debido sorprender a sus más empedernidos fans -ella
que era uno de los exponentes más ensalzados del nuevo rock
mexicano- por su abierto deslizamiento a las aguas del pop, y por
el cambio brusco en el tratamiento de las letras, ahora mucho más
sencillas e, incluso, “alegres”, que parecieran despojar
de contenido a los usuales adjetivos que se le endilgaban a su música:
poética, enigmática, intensa. Porque Venegas, quien
ya tiene más de 30 años, no es nueva en esto: con
dos trabajos anteriores en solitario, Aquí y Bueninvento
-mucho más rockeros y con letras más complejas-, colaboraciones
con muchísimos artistas como Joaquín Sabina, Café
Tacvba, Diego Torres y Los de abajo; y canciones hechas especialmente
para películas del calibre de Amores Perros, María,
llena eres de gracia, y Subterra, la de ella ha sido
una vida dedicada a la música; desde mucho antes de que empezara
a componer, cuando allá en su natal Tijuana tomara las primeras
lecciones de piano a los ocho años, un instrumento al que
después acompañarían tantos otros, como la
guitarra acústica, el violoncello y su inseparable acordeón.
Ahora, tras la aparición de Sí,
no parece la misma, y quizás no lo es. Pero no debe tomarse
a mal. Por el contrario, su trabajo sale muy bien librado de su
inmersión en otras aguas, y, como han dicho los críticos,
el resultado es una interesante mezcla de ritmos -hip hop, disco,
música norteña, cumbia y electrónica aderezada
con acordeón-, que le sirve para mostrar unas letras que
no le temen a cantarle al amor en sus más variadas formas,
como bien puede escucharse en Lento y en Andar Conmigo.
Sólo quería canciones que los demás pudieran
cantar, dirá más adelante. Lo ha conseguido.
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| Así, de novia, aparece en Sí,
para sorpresa de muchos que no entendieron el guiño irónico |
¿Esperabas este éxito?
“No, para nada. Yo siento que he llevado mi carrera de una
manera muy tranquila, pasito a pasito, pero este, mi tercer disco,
de verdad que fue un jalón muy fuerte y todo el resultado
no me lo esperaba... lo que quería era empezar a tocarlo,
y agarró vida propia, la gente empezó a pedir las
canciones en la radio, y eso es muy bonito, porque es una magia
que se crea totalmente por la música”.
Has dicho que los premios han sido
como las guindas que coronan el pastel, porque lo que realmente
has disfrutado es el trabajo y la receptividad del público...
“(Se escucha una sonora carcajada) Sí, totalmente.
Es que este disco ha sido mágico. Siento que estoy muy conectada
con la gente, y con un público que antes ni siquiera me conocía,
porque vengo del mundo del rock... y a muchos de quienes me están
siguiendo ahora solamente les gustan las canciones: desde niños,
señoras, hasta chamos a los que les gusta el rock, es una
combinación muy linda... porque yo soy compositora al final
de cuentas, y lo que me interesa es que la gente se acerque a mis
canciones”.
¿Qué pasó en
estos tres años, entre Bueninvento y Sí,
para que se diera este cambio?
“Creo que cuando terminé de tocar Bueninvento,
que fue un disco muy complejo, me di cuenta de que tenía
ganas de comunicarme de otra manera. Yo estaba un poco dura cuando
lo escribí, en el sentido de que estaba no sé si enojada,
pero como cerrada. En algún momento de ese proceso las canciones
me sonaban muy buenas para hacerlas y trabajarlas en mi casa, pero
a la hora de tocarlas en vivo sentía que no estaba creando
ningún contacto con la gente. Quería canciones que
pudieras cantar en la regadera, que tuvieran eso, nada más...
Fue empezar a hacer canciones que se pudieran cantar”.
También dijiste: “es
que antes siempre me salía mi vena escéptica”.
¿Ya no?
(Vuelve a sonar una risa suya) “Totalmente. Mucha gente me
dice ‘Ah, es que este disco lo escribiste enamorada’...
y no es eso precisamente. Es más bien que mi visión
del amor cambió... porque antes, aunque estuviera enamorada,
cuando me sentaba a escribir igual escribía cuando se iba
a terminar y que la iba a pasar mal (Ríe). Ahora me pregunto
por qué no hablar de cuando se está bien; también
es parte de la vida estar contento... pero ese fue el reto también:
cómo puedo decirlo que sea mi manera de decirlo”.
Trabajaste con el compositor argentino
Coti Soroki (creador del éxito Color Esperanza, de
Diego Torres)... ¿Cómo surgió ese trabajo?,
¿cómo se dio?
“Parte del reto de querer hacer una cosa diferente era como
que necesitaba componer con alguien más... A Coti lo conocí
en Argentina, y me dio tan buena espina... Me fui a España,
nos metimos en su casa una semana, y compusimos por día una
canción, una cosa increíble. Yo estaba buscando algo
que él de alguna manera vino a darlo”.
¿Es también tu disco
más “casero”?
“Sí. Fue muy los que estábamos. No ‘jalamos’
casi invitados. Yo siento que es un disco que tengo muy pegado a
mí, como muy chiquito, pero una vez que lo saqué ya
se convirtió en otra cosa, como los demás. También
se me hace que la magia es que alguien llegue y me diga: ‘Ay,
ese disco lo puse para reconciliarme con mi mujer... o esa canción
la pusimos en mi boda...’”.
Has ganado nuevos fans, pero ¿has
perdido viejos?
“No sé, pienso que no. Pienso que cuando voy a hacer
shows mucha gente que va conoce todos mis discos. Y eso se me hace
que también es lo bonito... Si sé que habrá
gente que se identifica más con los discos anteriores, también
es natural.... y yo como que tengo que ser yo, también. Tengo
que actuar según mi impulso, y no según lo que pienso
que los demás quieren de mí. No estoy tratando de
hacer un cambio de fondo, soy la misma persona, tengo una visión
de la vida, una visión de las cosas”.
¿Podría decirse que
Julieta Venegas está feliz?
“Sí... No soy feliz chicle bomba; soy feliz, consciente
de que la vida tiene de todo, y yo he pasado por todo, y nada más
me la estoy pasando bien... Creo que ahora veo tanto los claros
como los oscuros, antes como que me fijaba más en los oscuros...
(y ríe con ganas)”.
Has dicho que estás en evolución...
¿continuarás coqueteando con el pop?
“¿Sabes que no sé? Me cuesta mucho pensar en
géneros cuando estoy escribiendo. Creativamente, no sé
todavía qué sigue, porque me tengo que sentar a hacerlo.
Pero sí te puedo decir que la manera de escribir canciones
sí me gusta, y ya veré a qué estilo las llevo...”.
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| La mexicana se llevó tres premios
MTV Latinos, incluyendo el de Mejor Artista del Año |
¿Qué música estás
escuchando ahora? Se publicó que escuchabas mucho a Carlos
Vives cuando compusiste los temas de Sí...
“Ay, pues qué chiste que me lo preguntes, porque tengo
puesto a Carlos Vives, pero estoy oyendo mucha música electrónica...
también música africana. Estoy muy atraída
por los ritmos y, por otro lado, por compositores como Kevin Johansen,
o Jorge Drexler. Caetano Veloso, estoy obsesionada con él.
Además que leí Verdad Tropical, el libro que
hizo sobre toda la bulla que hicieron los tropicalistas, y la verdad
estoy como enamorada... el disco de María Rita me parece
increíble...”.
A ti te han definido como la viva
imagen de la antiestrella... ¿cómo has tomado el trato
que te dan ahora?
“Cuando digo que estoy en un proceso, lo digo en serio. Yo
creo que todo es parte de cosas que van pasando. No pienso: ‘Ay,
ya llegué’... ahora mucha gente me conoce porque estoy
en los medios, en todos lados, y salgo en entrevistas todos los
días; yo, la verdad, ya estoy un poco aburrida de mí
(y se ríe), pero date cuenta, seis meses antes de sacar el
disco, entré en un banco y el chico me dice: ‘Oiga,
usted antes cantaba, ¿no?’ (ríe de nuevo), y
no dudo de que eso pase si dejo de salir en la tele otra vez. Los
medios son muy fuertes. Esto es ahora, pero la semana que viene...
para mí lo importante es que este es un empujón bastante
bueno... Mi siguiente disco a lo mejor no vende tanto, a lo mejor
no gana tantos premios, pero quiero seguir haciendo esto mucho tiempo”.
¿Qué otra cosa estás
leyendo ahora?
“De todo. Eduardo Galeano me encanta, me gusta la visión
que tiene de Latinoamérica. Me estoy leyendo uno sobre cocaína...
y otro sobre historia, de México, y mucha novela. Laura Restrepo
fue la última escritora que descubrí, una colombiana...
Delirio es increíble, y luego leí El leopardo
al sol, que me encantó. Tiene esa cosa de cómo
América Latina tiene eso que yo llamo la magia y la mugre,
tenemos lo más bonito y las realidades más terribles”.
Estuviste de gira con Alejandro Sanz
por toda España. Las malas ¿o buenas? lenguas dicen
que hasta le robaste el show...
“Ah, eso no es verdad (y suelta una carcajada), es lo peor....
no, para nada. La verdad es que fue increíble que me invitara
y que me tuviera en su show, porque yo nunca había tocado
delante de tanta gente en España. Eran shows de 5 mil personas
por día, y yo siempre había tocado en lugares muy
pequeñitos de 500. Me encantó hacer esa gira con él
y me trató superbién. Y yo me quedé encantada,
pero nada, tocaba mi set y me iba. No me robé el show”.
l
rchacon@eluniversal.com
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