TENDENCIAS
PROTAGONISTAS
-

Ryan Seacrest
El hombre
mediático

- El monitor
- Magnos
conciertos
LA CARACAS DE...
- Rayma Suprani
CRÓNICA
- Héroes silenciosos
MODA
-

Estilo superestar

GASTRONOMÍA
- Comer
en el azul
ENCUENTROS
- Dos en uno
cinematográfico
-

Los imposibles
de Leonardo
Padrón

-

¿Qué hace correr
a Giorgio Armani?

-

Río Caribe
El paraíso de Paria

VIVIR MEJOR
SALUD
- Ataque a las
articulaciones
BELLEZA
-

Los nuevos
mandamientos

NUTRICIÓN
-

Noticias del
buen comer

COCINA
- Coles de Bruselas
MASCOTAS
-

Tecnología
de identificación

PUNTO Y APARTE
CRIMENES
HOROSCOPO
HUMOR
MENTE Y ESPÍRITU
CRUCIGRAMA
ARCHIVO
CONTACTENOS

 
 
MENTE Y ESPÍRITU

MAYTTE

Mira hacia
adelante

"Siempre habrá alguien que tenga algo más que tú, lo que tú deseas,
o que tenga alguna cualidad que no tienes. No por eso vas a sentirte frustrado,
desanimado o rabioso contra esa persona o contra la vida"

'Dos amigos de infancia se volvieron a ver después de mucho tiempo. Uno estaba
en la más grande pobreza, mientras que el otro disfrutaba de una enorme riqueza. '¿Qué hiciste para tener tantas cosas?', le preguntó el amigo pobre al rico. 'Es que
he descubierto que poseo un don extraordinario. Observa', le contestó este último,
y al tocar con uno de sus dedos su ordinario reloj, éste se convirtió en oro macizo.
'Es tuyo. Considéralo un obsequio de mi parte'. 'Esto no me alcanza ni para solucionar la mitad de mis problemas', dijo el más pobre, en tono de queja. 'Ok',
le replicó su amigo rico, y tocó una silla, también convirtiéndola en oro, y, sonriendo, se la ofreció a su amigo. 'Esto tampoco alcanza para mejorar mi vida'. 'Pero, si esto
es una fortuna, ¿qué más quieres entonces?'. 'Lo que quiero en verdad -dijo
el pobre, mirándolo a los ojos- es tu dedo'".

La envidia se activa cuando nos comparamos con los demás, cuando pensamos equivocadamente que es más importante tener que ser, cuando el éxito y la felicidad de los otros despiertan en nosotros sentimientos negativos, cuando pensamos que otras personas tienen más de lo que merecen y en verdad somos nosotros quienes deberíamos tenerlo o cuando nos sentimos inferiores a otras personas… en cualquiera de estos casos el veneno de la envidia crecerá adentro.

En lugar de querer más -al dejarte llevar por la ambición y la envidia por lo que poseen otros-, aprende a reconocer tu valor y el de todo lo que tienes, para que puedas disfrutarlo y sentirte satisfecho con tu vida. Si piensas que necesitas algo más para complementar tu bienestar, búscalo con trabajo y determinación. ¡No permitas que el deseo de conseguir más te sabotee la posibilidad de disfrutar lo que ya tienes!

Siempre habrá alguien que tenga algo más que tú, lo que tú deseas, o que tenga alguna cualidad que no tienes. No por eso vas a sentirte frustrado, desanimado o rabioso contra esa persona o contra la vida.

Querer vivir en un nivel más alto del que te corresponde puede hacerte sentir irritable, insatisfecho y frustrado. Ajusta tu estilo de vida y comienza a disfrutar de las grandes riquezas que ella te ofrece como son tu familia, tus amigos y tu pareja…

Si todavía tus hijos son pequeños, deberías enseñarles a reconocer y a resaltar todo lo bueno que hay en ellos y en los demás como personas, para que nunca se sientan inferiores al resto y para que puedan disfrutar de todo lo que tengan sin inquietarse por lo que tienen otros. La autovaloración es la verdadera base de la satisfacción.

Para alejar la envidia

Nunca mires a los lados. Compararnos con personas que nos parece que tienen más bienes materiales, más éxito, gozan de un don especial o resultan más atractivos que nosotros, puede ser muy negativo porque hace que nos sintamos inferiores al creer que nunca tendremos aquello que admiramos en ellas.

No te dejes llevar por las apariencias. Muchas veces deseas algo que tienen otras personas que te parece que tienen más que tú, pero tú no sabes en realidad cuál ha sido su costo para conseguirlo, tal vez sacrificaron su familia, su tiempo libre, su bienestar. Concentra tu atención en reconocer todos tus tesoros esenciales y en darte la oportunidad de disfrutar de cada uno de ellos.

Alégrate por los éxitos de los demás. Cuando somos capaces de alegrarnos y celebrar los éxitos y la felicidad de otras personas, en especial de nuestros seres más queridos, a través de la generosidad del corazón, nos contagiamos de esos sentimientos, y la prosperidad, la abundancia y la sabiduría se hacen presentes en nuestra vida. Además, si estamos suficientemente abiertos, podemos aprender cuáles fueron las claves y las herramientas que usaron para conseguirlos.

Cambia tus ideas. Recuerda que no eres ni más ni menos que los demás, y que poseer cosas materiales no garantiza que seamos felices. Aprende a valorarte, y conviértete en tu propia fuente de motivación. Observar a una persona que admiramos por sus habilidades sociales o capacidades profesionales, para aprender a de ella, sin obsesionarnos o desear ser como ella, puede ser positivo. Recuerda que eres especial y único en el mundo, cultiva tu individualidad.


maytte@maytte.com

Hola Maytte. Tengo 10 años de casada con mi esposo, pero ahora creo que tenemos un grave problema: muchas veces me parece que ya no tenemos nada de qué hablar y, cuando lo hacemos, nuestras conversaciones se convierten en una discusión por cosas sin importancia, pareciera que hablamos idiomas diferentes. Trabaja demasiado y yo tengo muchas ocupaciones fuera y dentro de la casa, así que casi no tenemos tiempo para relajarnos. Siento que ya no me quiere como antes. ¿Qué puedo hacer para resolver esta situación? N.G.

Muchas veces los problemas en la relación de pareja comienzan cuando las múltiples ocupaciones, el estrés o las limitaciones económicas se hacen presentes. El cansancio y la falta de tiempo libre para conversar y hacer juntos alguna actividad divertida o relajante hacen que el amor y la ilusión se escapen como por una especie de agujerito fino, dándonos cuenta sólo cuando la situación ya se ha hecho difícil de manejar. Me parece que es tiempo de hablar con tu esposo, no para juzgarlo o cargarlo con todos tus pensamientos negativos y tristes, sino para preguntarle como se siente y si le gustaría cambiar algo en la dinámica que mantienen dentro de la relación. Dense la oportunidad de hablar de lo que desean y de lo que no les gusta, sin caer en la manipulación, el juicio o la culpabilidad, esto hará que se sientan libres de expresar lo que sienten y dispuestos a construir acuerdos que les permitan, con el compromiso de los dos, hacer cuanto sea necesario para recuperar la motivación y la pasión.

¡Hola!, Maytte. Hace unos días tuve una crisis nerviosa y metí la pata, ahora no sé cómo arreglarlo. Soy maestra de niños entre siete y ocho años. Me gusta mucho mi trabajo, pero hace poco estaban alteradísimos y me pusieron tan nerviosa que arranqué a llorar y le terminé gritando a uno de ellos, lamentablemente el que suele portarse mejor. Se quedaron mudos…
y sin saber qué hacer. M.E.L.

Me parece que lo que deberías hacer es contarle lo sucedido a la directora del colegio, y pedirles disculpas, con tranquilidad y sin justificarte demasiado, a tus alumnos, en especial al niño que gritaste. Estoy segura de que ellos lo entenderán mejor que muchos adultos, porque experimentan las mismas emociones que nosotros: ira, tristeza, llanto, alegría… Para ellos ver que los padres o los profesores se sienten mal o tienen problemas, pero que los asumen, los resuelven y superan, los tranquiliza y les sirve de ejemplo. Además, no tienes porqué sentirte mal, pues llorar en público y dejar salir nuestras emociones, es natural. Plantea una conversación en el salón, donde los niños puedan expresar sus opiniones acerca del comportamiento que tuvieron esa día, preguntándole a cada uno de ellos cómo piensa que se puede actuar para que no vuelva a suceder. No olvides agradecerles la participación y animarlos para que colaboren. Evita señalar culpables, interrumpirles mientras hablen o criticarlos por sus expresiones. Escucharlos con atención y mostrar interés en sus opiniones hará que se sientan más valorados.

Estimada Maytte. Con frecuencia me pregunto si estoy en el trabajo equivocado. Hace
poco más de cuatro años que laboro en la misma empresa. Al principio me sentía muy motivado, pero ahora ni siquiera tengo ganas de ir a la oficina. No he hecho amigos allí
y me siento muy agotado y estresado casi todo el tiempo. No sé si debo renunciar justo
en este momento. R.A.

Antes de salir corriendo de tu trabajo, te sugiero que reflexiones un poco acerca de tu situación, porque, tal vez, con la mente más clara y sin emociones, puedas encontrarle una solución. ¿Qué es realmente lo que quieres? Un aumento de sueldo, tiempo para hacer algún curso, relacionarte mejor con tus compañeros o que te reconozcan. Piénsalo, tal vez debas aprender a expresar tus ideas o a pedir lo que necesitas para mejorar tu situación, a tu jefe o a tus compañeros. En todas las empresas hay problemas, así que sentirte satisfecho depende en gran parte de ti, busca la forma de dar lo mejor y de sentirte bien cada día. Busca la manera
de hacer las cosas de una forma diferente, dale un toque de creatividad a tu trabajo. Cambia
tu actitud, sonríe a menudo, acércate a tus compañeros, invítalos a tomar un café de vez en cuando, siempre salúdalos amablemente y muéstrate interesado en ellos. Si de todos modos
no logras mejorar tu situación, busca información, con discreción, acerca de otras opciones
de trabajo y prepárate para irte en el momento en que te sientas listo para hacerlo.
¡Buena Suerte!

La revista Estampas y El Sambil te invitan al taller de Maytte Estrategias para vencer el estrés
y suavizar tu vida, que se realizará el sábado 17 de noviembre a las 6:30 pm en el anfiteatro
del mencionado centro comercial. Información por el teléfono (0212) 614.0500 o en la
página web www.maytte.com. La entrada es libre.

 

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso