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REMODELAR
un trago que ha de tomarse
con soda

Aunque hacer una casa es más bien una especie de performance, secreto y diario, cuando se trata de remodelar o construir, este gesto íntimo se transforma en un evento ruidoso, desagradable, y muy probablemente, eterno. Es mejor, en este caso, recargar antes las bater’as para evitar morir en el intento. Por Maruja Dagnino
"Ojalá te mudes". Lo que se considera el peor de los deseos, parece que sólo puede ser superado por un "Ojalá remodeles tu casa". La aventura de remozar una vivienda puede llegar a convertirse en la peor de las pesadillas para cualquier mortal, sobre todo si se vive en ella, o si se tiene prisa por ocuparla. Habrá que tragar mucho polvo, imprevistos y malos ratos antes de ver la obra terminada y estar dispuestos a que cualquier cosa puede pasar.
Para salir con bien de esta cruzada, no es suficiente encomendarse a los santos. Hace falta tomar algunas decisiones, más terrenales, que eviten el trago amargo de ser sorprendidos por las vicisitudes propias de la inexperiencia y la ingenuidad. Calidad, diseño, tiempo y dinero, parecen ser las variables esenciales que toda persona debe sopesar a la hora de emprender esta cruzada.
Ante la odisea de intervenir un espacio arquitectónicamente, una de las decisiones más sabias y si el presupuesto lo permite sería consultar con un profesional para que lleve la obra. Y, Estampas, decidió consultar a uno de ellos. De cualquier manera, aquí hay algunos consejos para hacer más llevadera la carga.
Lo primero, según el arquitecto Mario Bedetti, es elegir un profesional con quien se tenga empatía. Bedetti expresa que este debería entender e interpretar las necesidades y los gustos del cliente, y que, además, debería tener la autoridad profesional suficiente como para que sus recomendaciones sean tomadas en cuenta. "Hay gente que se lanza sola a remodelar su vivienda, y puede que se ahorre un buen dinero, pero a costa de mucho sufrimiento y, generalmente, con resultados no muy buenos. La casa es lo más importante que tenemos. Allí dormimos, comemos, vivimos, y en eso no puede escatimarse. Ese es tu centro. Desde allí partes a hacer lo que vayas a hacer en el día".
Sin duda, hay que tener un plan. Si no se cuenta con uno, se caerá presa de la incoherencia. Nada que comience mal puede terminar bien. Si no se tiene claridad, no podrá reclamarse ni corregir cosas que se hayan realizado incorrectamente.
Es muy importante, entonces, saber con qué presupuesto se cuenta. "El cliente debe sincerarse, en el sentido de si tiene el dinero para pagar una remodelación completa, porque se puede hacer un plan y contratar simplemente una asesoría, para que el arquitecto supervise la obra dos veces a la semana, tanto por detalles de construcción (aguas negras, aguas blancas, electricidad) como por materiales y estilo".
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EL ARQUITECTO DEBE ENTENDER E INTERPRETAR LOS GUSTOS Y NECESIDADES DEL CLIENTE |
UN DISEÑO COHERENTE
Llegado a este punto, Bedetti explica que el arquitecto está allí para interpretar el gusto del cliente, y las verdaderas posibilidades que el inmueble tiene, estéticamente hablando. "No se hace nada con tener una casa colonial y que venga un arquitecto a proponer un estilo minimalista. El arquitecto debe interpretar el gusto del cliente".
"En este momento estoy haciendo una remodelación, y al dueño de la casa le gusta el dorado, los arcos, todo lo que a mí no me gusta. Sin embargo, estamos buscando un punto medio, en el sentido de usar los elementos que a él le gustan de modo racional. Pero ese es un buen cliente, porque es flexible. Hay gente que dice rotundamente que lo quiere de una manera determinada, y uno se adapta y hace lo mejor dentro de ese estilo, a menos que me pidan algo que va contra mis principios".
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POR DÓNDE EMPEZAR
"El piso es lo más importante. Tú puedes ponerte un vestido Chanel, pero si tienes unas alpargatas, no hiciste nada". El especialista enfatiza la importancia que tiene el piso dentro del diseño arquitectónico. "El piso -dice- no es una cosa que puedas pintar, sino que es una inversión, porque debería durar muchísimo. Mi reto es que dure toda la vida, tanto por la calidad como por el diseño. Ese es el gran ahorro. Porque tú no haces nada poniendo una cerámica barata y que a los tres años se te rayó, se desconchó, se ve feo, viejo y pasó de moda. Cuando después de diez años vas a comprar el mármol, que es lo que debiste poner desde un principio, te cuesta diez veces más".

Los otros dos elementos fundamentales de todo diseño son los baños y la cocina, que son campos de batalla. "Yo recomiendo para los baños las piezas blancas. No fastidian a la vista. Se le cambian las alfombras, las toallas, los accesorios, y el baño cambia. Porque tumbar un baño es también muy fastidioso y cuesta mucho dinero".
QUE SEAN PARA SIEMPRE
El tema de los materiales, según Bedetti, es capital, y depende en gran medida del presupuesto. "Hay gente que quiere cosas espectaculares, al estilo del famoso arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright, y al final pide un piso de cemento. Y no puede hacerse las dos cosas a la vez. Hay unos principios estéticos que te los dan los materiales y el mobiliario".
"Es muy importante estar claros en el estilo que a uno le gusta, qué materiales van correctamente con este estilo, y que estos materiales quepan en el presupuesto que se tiene. Los materiales realmente bonitos son pocos. Yo, generalmente, trabajo con materiales nobles: madera, mármol".
CUANDO EL TIEMPO ES UN ENEMIGO
Cuando se le pregunta por qué las construcciones suelen demorarse tanto, Bedetti dice, irreductible: "Porque estamos en Venezuela, con esa laxitud caribeña que nos va a llevar a la ruina. Los únicos que no se lo toman con soda son el supervisor de la obra y el dueño de la casa. A los demás, no les importa. Estamos hablando de la cuadrilla de obreros y de los proveedores. Los materiales no son fáciles de conseguir en el mercado, porque además hay escasez. Pero además, tú contratas un carpintero, y se retrasa dos meses. Aunque lo llames cien veces, no importa. Él lo va a tener listo cuando lo tenga listo. En un país como este, comprar todos los materiales desde un principio sería lo ideal. Griferías, duchas, mármoles, madera, instalaciones eléctricas, cableado, interruptores, todo. Todo lo que puede escasear o subir abruptamente de precio. Claro, eso sólo se puede hacer si se cuenta con el espacio para almacenarlo, y con la liquidez necesaria".
"Cuando uno se sienta con un cliente, normalmente discute las condiciones presupuestarias para la ejecución de la obra. Es decir, la planificación financiera. Y se pueden repartir los pagos de manera que sea posible hacer el trabajo. El arquitecto trabaja al ritmo en que el dueño pueda pagar. Sobre todo, es así para construir. Si una obra cuesta 500 millones de bolívares, yo no puedo hacer que el cliente pague de una vez todo el 50% del presupuesto, que representa la totalidad de los materiales, porque hay gente que puede hacerlo, hay otra que no".
PACIENCIA Y MÁS PACIENCIA
Bedetti, finalmente, dice que hay que armarse de paciencia, aun cuando el que está sufriendo el problema en carne propia sienta a veces deseos de golpearse contra las paredes. "Que nunca, jamás, se peleen con quien les está llevando la obra, porque los únicos perjudicados van a ser ellos. Una obra es como un hijo de uno. Uno le toma cariño, y quiere que salga bien, porque ese es su trabajo y es su carta de presentación. Uno siempre está dispuesto a pasar por alto muchas cosas por tratar bien a su cliente, por quedar súper bien, porque te recomienden, y cuando se rompen las relaciones es muy malo, porque le pierdes el amor a la obra, las cosas comienzan a salir de otra manera. Uno quiere a toda costa satisfacer la solicitud del cliente de terminar rápido, y eso a veces va en detrimento del resultado".
Coordenadas
Mario Bedetti, 12,75 CA.
Arquitectura interior y exterior. Obras civiles.
mariobedetti@yahoo.com
| "Tuvimos que vivir tres meses separados" |
Lucía Cerboni y Ronald Garmendia compraron un apartamento, pero antes de habitarlo, era indispensable hacer unas ciertas remodelaciones. No sabían estos recién casados en el lío que se estaban metiendo, pero tenían muy claro que en las condiciones en las que se encontraba el apartamento no se podían mudar. Había cables aéreos en todos lados, que atravesaban las paredes a través de agujeros que habían sido hechos rudimentariamente, y las conexiones de las computadoras estaban dentro de los clósets. Los marcos de las puertas, de color verde manzana con amarillo, les parecían demasiado agobiantes. Los gabinetes de la cocina estaban ya muy viejos, y a los baños les hacía falta una remoción. Así que se dispusieron a remodelar antes de mudarse.
Y, por problemas presupuestarios, decidieron hacerlo ellos mismos. Contrataron a unos albañiles que durante años habían trabajado para la familia de ella. Así comenzó una historia de terror. Porque remodelar un espacio de vivienda no es cosa de juego ni es una tarea para recién llegados. "Tumbamos la cocina, los pisos, quitamos las alfombras de los cuartos, y pusimos pisos de madera; rehicimos los baños completos, cambiamos la disposición de las piezas y las tuberías; pero dejamos intacto el piso de parquet de la sala, y las paredes".
Aunque era una cosa que lucía sencilla, el apartamento llegó a parecer un campo de batalla. Una reyerta que duró casi seis meses, en lugar de dos. "Por otro lado, tú cuentas con un presupuesto determinado, y al final terminas gastando el doble -dice Lucía-. Aparte de eso, cuando vas a comprar los materiales, no hay la cerámica, no hay pego, no hay cemento. Después, el plomero que va a limpiarte las tuberías, llega dos días después. Para pedir un presupuesto, tienes que llamar ochenta veces. Un horror. Tuvimos que vivir tres meses separados, él en casa de sus padres y yo en casa de los míos, hasta que decidimos mudarnos para presionar, y fue aún peor tener que tragar polvo todos los días. Llegar del trabajo en la noche y encontrarte la casa asquerosa, llena de polvo, es de verdad agobiante".
"Es fundamental -agrega Lucía-que estés en la obra. Si no lo haces, no vas a terminar nunca. Y cuando hagas el presupuesto, agrégale 30% para que estés tranquilo, porque las cosas aumentan impresionantemente. Si puedes compra el material, así lo vayas a utilizar seis meses después. Trata de hablar con la gente que te lo está vendiendo y que te lo guarde, o mira dónde lo metes. Lo otro, es que hay que tener paciencia, paciencia y paciencia, porque la cosa está complicadísima. Y al mismo tiempo hay que ser muy estrictos con la gente con quien trabajas".
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| Antes de comenzar |
1. Es importante saber qué se desea y cuáles son las necesidades reales, para conjugar estilo y uso.
2. Es ideal minimizar cambios. Es demasiado fácil cambiar cosas conforme se va haciendo la renovación, pero se incurrirá en gastos costosos y se empleará mucho más tiempo, aún cuando los cambios sean menores.
3. Hay que contemplar la posibilidad de mudarse temporalmente de la casa mientras se realiza el trabajo, en particular, si se tiene niños pequeños.
4. No se debe quitar el polvo hasta que se haya hecho la cama pára evitar que caiga entre las sábanas.
5. Si está remodelándose la cocina, hay que tener un plan alternativo, como colocar el microondas en otra habitación y, tal vez, también el refrigerador.
6. Establecer las condiciones con los contratistas; es decir, a qué hora van a comenzar, y a cuales áreas de la casa pueden tener o no acceso.
7. Proporcionar un espacio para almacenar los materiales del proyecto, que sea práctico para los trabajadores, pero que no incomode demasiado la vida cotidiana.
8. Retirar los artículos personales del área de trabajo.
9. Evitar los frecuentes cambios de parecer para que el proceso
de la obra continúe fluidamente. |
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