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La
cebolla no es sólo lágrimas
John Briffa
Su contenido en flavonoides la convierte
en un aliado extraordinario para el organismo.
Aunque los vegetales son muy aclamados
por sus características nutritivas y saludables, algunos
gozan de mejor reputación que otros. A menudo se dice que
los de color oscuro, como el brócoli y las espinacas, tienen
un mayor valor nutricional en comparación con las variedades
más pálidas, tales como el apio españa y el
pepino, y un reciente estudio presenta pruebas de esto. Sin embargo,
todo este énfasis en comer vegetales verdes tiende a ensombrecer
los atributos de los menos coloridos. Hay evidencias de que la cebolla,
además de hacer llorar, proporciona un considerable vigor
nutricional.
Las cebollas son ricas en una clase de compuestos conocidos como
flavonoides. Estos, que también se encuentran en alimentos
como el té, las manzanas y el vino rojo, al parecer tienen
la capacidad de suprimir los procesos que precipitan enfermedades
en el organismo. Un flavonoide que ha captado la atención
de los investigadores en los últimos diez años es
la quercetina; varios estudios indican que tiene la propiedad de
protegernos contra una serie de enfermedades, y las cebollas son
especialmente ricas en este nutriente.
Los estudios muestran que la cebolla tiene la capacidad de hacer
que la sangre sea menos espesa, además de ayudar a reducir
la presión sanguínea. Asimismo, su consumo se ha asociado
con una disminución de los niveles de grasas en el torrente
sanguíneo conocidos como triglicéridos, que se cree
participan en la obstrucción de arterias en todo el cuerpo.
Las propiedades fisiológicas y bioquímicas que ofrecen
las cebollas parecen traducirse en beneficios considerables para
el corazón. El aumento del consumo de flavonoides, incluso
los que proceden de las cebollas, se ha vinculado con una significativa
reducción del riesgo de sufrir enfermedades cardíacas.
En un estudio, una elevada ingesta de flavonoides se relacionó
con la reducción en 50% del riesgo de morir por este tipo
de dolencias.
Igualmente, hay evidencias de que los componentes de la cebolla
tienen efectos benéficos en la insulina del cuerpo. Esta
es responsable, principalmente, de controlar los niveles de azúcar
en el torrente sanguíneo.
La reducción de la cantidad o efectividad de la insulina
predispone el cuerpo a la diabetes, enfermedad caracterizada por
niveles superiores a lo normal de azúcar en la sangre. Las
cebollas parecen prolongar el efecto de la insulina, y más
de un estudio muestra que ayudan a mantener controladas las cantidades
de azúcar en la sangre. Estos hechos significan que las cebollas
son una opción particularmente saludable para los diabéticos.
Además del alto contenido de flavonoides, también
se ha observado que las cebollas tienen significativas cantidades
de componentes que contienen azufre. Estas entidades bioquímicas
parecen ayudar al hígado a desactivar sustancias potencialmente
tóxicas, lo cual podría ayudar a mantener el cáncer
lejos del organismo. Esta idea está respaldada por estudios
que vinculan el consumo de cebolla con una reducción del
riesgo de presentar cáncer de estómago y próstata.
Otras pruebas indican una relación particularmente fuerte
entre las cebollas y la disminución de la propensión
a sufrir cáncer de pulmón. Asimismo, se cree que ayudan
a reducir los espasmos de las vías respiratorias, que son
característicos del asma, y que contribuyen a mantener a
raya los síntomas de esta enfermedad. l
Guardian News Service.
derechos de el universal Traduccion: Teresa Leon
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