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Sonreír sin complejos

Tener una dentadura sana exige sólo un poco de dedicación e informarse adecuadamente sobre los hábitos que convienen al mantenimiento de una correcta higiene bucal. Idalia De León

Mitos y verdades se tejen alrededor de la higiene bucal. De niños, una canción se tararea infinitamente hasta grabar en fuego la máxima que reza “que los dientes de arriba se cepillan hacia abajo, los dientes de abajo se cepillan hacia arriba”. Otra recomendación (más actual y sin melodía que la acompañe) desmiente un poco a la anterior y habla de limpiar los dientes con pequeños movimientos circulares.

En efecto, la mayoría de los padres suele preocuparse seriamente por enseñar a su prole a cuidar sus 32 piezas dentales, aunque sobre la marcha sólo vayan registrándose las nociones elementales de la práctica, dejando vacíos de información que se van llenado con datos (ciertos o falsos) tomados de un lado y de otro.

En este trabajo mencionaremos las recomendaciones que se manejan en la actualidad sobre el correcto cuidado de los dientes y sobre la higiene bucal en general.

l Deseche la idea de que vejez es sinónimo de pérdida de la dentadura. Estudios recientes, realizados en Estados Unidos, han demostrado que una óptima higiene bucal garantiza que la mayoría de las piezas dentales acompañen a su dueño durante toda la vida.

l El tener una buena o mala dentadura no siempre se vincula con el factor herencia. Los especialistas creen, más bien, que si una familia presenta problemas con sus dientes se debe a malos hábitos alimentarios (como alta ingesta de carbohidratos) y a la deficiente técnica de cepillado que pueden compartir los integrantes de ese núcleo familiar.

l La recomendación básica que indica cepillar los dientes tres veces al día sigue vigente, aunque lo correcto sería decir que la higiene se debe realizar después de cada comida y al levantarse, siempre utilizando los métodos auxiliares como el hilo dental y el enjuague bucal.

l La higiene bucal debe empezar por cepillar los dientes con firmeza pero sin agresividad. Algunos especialistas aconsejan el método tradicional de limpiarlos, repetidamente, de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, pero la más recomendada es la técnica de Bass, que consiste en realizar un movimiento vibratorio cerca de las encías, para luego efectuar el barrido. No se debe olvidar limpiar la cara interna de los dientes, barriendo de abajo hacia arriba. Todo el proceso no debe durar más de dos minutos. Seguidamente, después de enjuagar, se procede a pasar suavemente el hilo dental por cada intersticio con el fin de retirar los residuos alojados en las zonas donde las cerdas del cepillo no tienen acceso. No olvide cepillar la lengua, debido a que allí también se alojan residuos que pueden ocasionar mal aliento. Esta última recomendación deben practicarla, invariablemente, quienes presenten grietas en la lengua.

l Utilice siempre pastas dentales con flúor. Está comprobada científicamente su efectiva acción en la prevención de caries.

l Lavar la boca con enjuague bucal no es suficiente. Ciertamente ayuda a disminuir la placa (concentración de bacterias), pero la tarea es más completa y eficiente mediante la acción del cepillo de dientes.

l Cuando los dientes no se cepillan adecuadamente, la placa se queda adherida y se transforma en una sustancia amarillenta que se conoce como sarro. Sólo los odontólogos pueden eliminarlo.

l El exceso de cepillado, así como el vigor que aplique en dicha faena terminará dañando sus piezas, así como las encías. Guarde sus energías para otras rutinas que sí las requieran.

l Evite la ingesta de alimentos azucarados, debido a que contribuyen a dañar el esmalte de los dientes provocando la formación de las caries. Lo ideal sería (aunque muy poco probable) que inmediatamente después de haber consumido el dulce, se proceda a la limpieza de los dientes. Igual de perjudicial para los dientes es la soda. El agua con gas es capaz de destruir el esmalte.

l Si sufre de halitosis (mal aliento) consulte con su especialista de confianza. Este problema no se erradica utilizando únicamente hilo dental y el cepillo de dientes.

l Una práctica muy difundida para prevenir las caries, sobre todo en los niños y adolescentes, es utilizar sellantes, resina fluida que se endurece por la acción de la luz. El material impide la proliferación de bacterias y que los residuos de los alimentos se alojen en las muelas. Los sellantes se colocan en la superficie de las muelas y también pueden usarlos aquellos adultos que tengan muelas sanas.

l El sangramiento que se produce en las encías al momento de cepillarse no debe producir alarma, pues indica la presencia de placa en los dientes. Las encías dejarán de sangrar cuando la placa haya desaparecido, lo cual se logra con el correcto cepillado y la visita al odontólogo.

l Las mujeres embarazadas deben estar atentas a sus dientes debido que son más propensas a padecer gingivitis (inflamación de las encías). El aumento que registra el organismo de hormonas como la prolactina y los estrógenos, contribuye con el aumento de la irrigación sanguínea, lo cual termina afectando los tejidos de la boca.

l Evite usar en exceso productos para blanquear los dientes, pues pueden afectar el esmalte.

l En resumen, usted no tendrá de qué preocuparse si sus dientes están limpios, las encías sanas (lucen rosadas y no sangran durante el cepillado) y si no presenta problemas de mal aliento.

l La visita al odontólogo debe realizarse una vez al año.

l Las señales de alarma para acudir prontamente al odontólogo pueden ser mal aliento frecuente, inflamación y sangramiento frecuente de las encías. l

ideleon@eluniversal.com

Compañero indeseable

Son muchas las razones por las que una persona puede padecer de halitosis, problema mejor conocido como mal aliento. Curiosamente, este padecimiento casi siempre está asociado a una mala higiene bucal y al no cepillado de la lengua. En aquellos casos en los que la halitosis persista, lo más conveniente es consultar con un especialista, quien interrogará sobre hábitos alimentarios y de aseo bucal, estado de salud, etcétera. Seguidamente mencionamos algunas de las razones a las que se les atribuye la aparición de la halitosis.

l Las encías inflamadas pueden ocasionar halitosis producto de las bacterias y la sangre acumulada en ellas.

l Quienes tengan grietas en la lengua y, además, no tengan el hábito de cepillarla diariamente, es muy probable que padezcan de mal aliento debido a que favorecen la acumulación de residuos.

l Una causa muy común es aquella vinculada con el consumo de algunos tipos de alimentos como ajo y cebolla. Bebidas como té, café y alcohol también pueden tener importancia en algunos casos de halitosis.

l El hábito de fumar cigarrillo o tabaco.

l El escaso consumo de agua y demás líquidos contribuye a que los residuos se instalen en la superficie de la lengua. Igualmente, la ingesta de medicamentos como antibióticos o antidepresivos resecan la lengua, menguando la labor de la saliva de limpiar el área.

l Infecciones en las amígdalas, del riñón, problemas estomacales (una mala la digestión, por ejemplo) o del pulmón.

l Aquellas personas que padecen de sinusitis pueden presentar halitosis debido a los gérmenes y bacterias presentes en la mucosa y que se depositan en la lengua.

l Es común que la presencia de caries ocasione mal aliento.

El mejor aliado

l El cepillo de dientes debe cambiarse cada tres meses

l Es una práctica recomendable lavar el cepillo de dientes con agua hirviendo. Este procedimiento se debe efectuar cada 15 días, aproximadamente

l Prefiera los cepillos de mango largo, pues llegan más cómodamente a las diferentes zonas de la boca

l Los cepillos de dientes eléctricos gozan de popularidad dentro del gremio de los odontólogos. Se afirma que son tres veces más efectivos que los de uso manual debido a que actúan, al mismo tiempo, en tres direcciones, sin desgastar el cuello del diente, lo cual sí ocurre con el cepillo de cerdas

l Si por alguna circunstancia no tiene a la mano su cepillo de dientes, puede realizar la higiene bucal comiendo fruta (la manzana es ideal) y enjuagando la boca con frecuencia

Fuente consultada:
Odontóloga Valeria Gallego Mengod. Teléfonos: 261.3535/265.6846 / 0414-140.3662

Otras fuentes:
www.farmaceuticonline.com
www.stayinginshape.com
www.lanación.com.es
www.salud.com

 
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