
El mundo de los IMPARES
La soltería tiene una nueva connotación en la sociedad actual que nada tiene que ver con la infelicidad o el fracaso. Tres venezolanos cuentan cómo vive un single. Por Annie Suárez. Fotos: Natalia Brand
Sea cual sea la razón por la que han decidido ser solteros, impares, desparejados o singles, un poco más de ocho millones de personas; es decir, casi 30 por ciento de la población total del país, detentó ese estado civil en 2005, año en el que el Instituto Nacional de Estadística efectuó la última medición, que específica la proporción de este sector en cifras. Ahora bien, ¿cómo vive un soltero en Venezuela? ¿Cómo lleva las riendas de su hogar? ¿Puede llegar a sentirse solo? ¿Podría estar en la búsqueda de la pareja ideal? ¿Está feliz de no tener que darle explicaciones a nadie y de llegar a casa cuando le provoque?
A diferencia de otros países, en donde ya ha sido determinado su estilo de vida y preferencias, a escala nacional aún son muchas las incógnitas que rodean a este grupo de individuos. Estampas conversó con María Elisa Vásquez, Ciro Davino e Hilda Bellorín, tres venezolanos que revelaron la realidad de asumir la soltería, con todas las ventajas y desventajas que esto implica.
SOLTEROS
EN LA RED
En España, donde han sido registrados más de siete millones de solteros, han sido creadas comunidades virtuales especialmente para ellos como la Revista Impar (www.revistaimpar.com) y El mundo del single (www.mundodelsingle.com), espacios en la red que brindan informaciones de interés para los solteros ibéricos. |
Las caras de la soltería
María Elisa Vásquez, de 38 años, es administradora comercial y es gerente de un banco. Podría pensarse que su vida está resuelta, aunque comenta que es considerada la oveja negra entre sus parientes. "Todo el mundo en mi familia está casado, menos yo. Ellos siempre me preguntan por qué, pero creo que el trabajo me absorbió por mucho tiempo. No lo decidí así. Creo que puedo compartir mi vida con un hombre y hacerlo feliz, pero las circunstancias no se han dado", cuenta esta simpática mujer.
El caso de Ciro Davino, de 44 años, es distinto. "Me mantengo soltero porque lo he decidido así. No me empujó alguna otra situación de la vida. Casarme en este momento no es una prioridad. Mi trabajo abarca buena parte de mi vida. Pero me siento feliz así", comenta este médico que pronto terminará su posgrado en psiquiatría.
Por su parte, Hilda Bellorín, también de 44 años, administradora al servicio de una importante cadena radial, asegura que su estado civil nada tiene que ver con una decisión tomada a conciencia o con las circunstancias de la vida. "Soy soltera porque no he conseguido a la persona ideal".
Además de tener en común su estado civil, los tres son independientes económicamente, no tienen pareja en este momento y viven solos. "Tenía un pez Beta, que era una maravilla, porque no requería de muchos cuidados. Pero murió y no lo reemplacé. Me parece que es más cómodo no tener un animal que cuidar", señala Ciro, el único de los tres que ha manifestado haber tenido una mascota. Entre tanto, Hilda comenta que tiene algunas plantas, que riega de vez en cuando; mientras que María Elisa confiesa que ni una cosa ni la otra.

Para María Elisa el trabajo lo es casi todo |
Entre la independencia
y la soledad
Aunque los tres tienen razones diferentes para mantenerse como impares, comparten el gusto por la libertad de hacer lo que quieran, cuando les provoca.
"¿Lo mejor? Dispongo de mi vida a mi parecer", señala Hilda con un tono de satisfacción y María Elisa lo explica con una metáfora: "Es como cuando tienes un carro. Llegas y te vas cuando lo deseas, sin que nadie te diga nada, porque el carro es tuyo y lo manejas tú".
Pero también admiten que la soltería tiene una cara fea: la soledad. "A veces siento unos vacíos en ciertas épocas. Diciembre tiende a ser motivo de nostalgia", acota María Elisa, quien también explica cómo la combate: "Trato de no dejarme llevar por el abatimiento. Cuando siento que no hay ruido en mi apartamento, pongo música. También hago ejercicio. Eso me permite liberar energía. Además, mejora mi autoestima y mi aspecto físico".
Ciro admite que la soledad hace su acto de presencia en pocas ocasiones. "Quizás los fines de semana largos. Pero, si siento que está molestándome, salgo, voy al cine o compro y compro. Me encanta comprar cosas. Así lo soluciono".
Hilda logra deshacerse de la soledad con mayor facilidad. "No es algo que me afecte mucho. Sólo cuando me invitan a un evento y no tengo con quien ir, es que me acuerdo de que estoy sola. Pero tampoco me limito por eso. Voy a donde me invitaron y ya".
¿Sería mejor la vida en pareja? "No lo sé. Desde que decidí dejar la casa de mis padres he vivido sola, no he probado vivir con alguien", comenta Hilda y Ciro contesta: "Siempre he sido tan independiente. Hasta ahora me ha ido bien". Por su parte, María Elisa agrega: "Al vivir de esta manera, no tienes que anexarte a nadie. Pero sí creo que, si la relación es sana, dos pueden más que uno. Lo digo, a pesar de cualquier experiencia poco fructífera que pueda haber tenido".

Hilda Bellorín no ha conseguido al hombre ideal |
Un nuevo concepto
de familia
Los amigos y los vecinos no sustituyen el amor de pareja o la presencia de un hijo, pero pasan a ser un apoyo en la cotidianidad y hasta llegan a ser vistos como familia por algunos de aquellos que viven solos. Por lo menos así lo ven Ciro y María Elisa. "Mi familia es del oriente del país. Vivo sola en Caracas, pero aquí no estoy sola. Antes vivía en un edificio que queda a dos cuadras de mi actual residencia. Allí me hice parte de la junta de condominio y conocí a mis vecinos. Hay un grupo de ellos con el que tengo una relación muy buena. Somos amigos, nos preocupamos los unos por los otros y hasta celebramos los cumpleaños juntos. Claro, el resto de la gente del edificio nos ve como un grupo raro, porque no entienden mucho nuestro trato amigable. Pero no me importa eso, me siento muy feliz de haberlos conocido. Los siento como mi familia y ellos me ven igual", comenta la administradora y el médico asegura: "Mis padres viven en Acarigua. Pero tengo unas vecinas que son espléndidas, son como mi familia adoptiva aquí en Caracas".
Para Hilda las cosas son diferentes en este sentido. "Vivo muy ocupada y, lamentablemente, no tengo tiempo de compartir con mis vecinos. Así que mi familia es mi familia. Ellos viven en Puerto La Cruz y, cada dos o tres fines de semana, procuro ir allá a ver a mi mamá. Además, tengo unos familiares aquí a los que veo con frecuencia. Entonces, no es lo mismo".
Estrategias
de supervivencia
Vivir como soltero significa llevar las riendas de un hogar en solitario. "Sé que la seguridad es un tema importante cuando una persona vive sola. Trato de no pensar que me pasará algo malo, porque los pensamientos negativos atraen lo malo. Pero como medida, le permito la entrada a mi apartamento a personas que sé que son buenas. Si alguien va a prestarme algún servicio, llega a mí por referencia, lo trato con cariño y con respeto. Es de esa manera como una persona pasa a ser de mi confianza", señala María Elisa e Hilda la secunda: "Lo mejor es partir de las recomendaciones de otras personas".

Ciro Davino ha decidido mantenerse soltero |
Ciro ha encontrado una solución para evitar la inseguridad. "Hago todo yo mismo. Así que no tiene por qué entrar nadie al apartamento".
El médico no sólo repara cualquier desperfecto, también limpia, lava, plancha y cocina. "Estoy muy poco tiempo en el apartamento. Casi no ensucio. Eso es una ventaja a la hora de limpiar. Además, vivo en uno tipo estudio. Prepararme la comida tampoco es problema para mí".
No obstante, ambas administradoras sí admiten que eso de la limpieza y cocinar no es lo que hacen mejor. "Tengo una señora, que me cayó del cielo, a la que le digo que mi cocina es suya, que haga lo que quiera allí. Ella me prepara comidita. Menos mal que es así, porque mis amigos dicen que mi cocina está en mi casa de adorno. También me limpia la casa, lava mi ropa y la plancha. Ella es una maravilla", dice María Elisa. "La señora que va una vez a la semana para limpiar, lavar y planchar siempre me prepara algo de comida. Entonces, los demás días, me convierto en la reina del recalentado.
Recaliento todo lo que me deja. A veces cocino algo especial, pero, por lo general, como en la calle. Con el asunto de la limpieza, soy poco eficiente. Por eso "prefiero que ella lo haga", agrega Hilda.
Mantenerse saludable es otro aspecto que debe cuidar quien vive solo, porque… ¿quién velará algún malestar? "Podría decir que casi nunca me enfermo. Pero cuando eso ha pasado, mi círculo de amigos está pendiente de mí", apunta María Elisa y Ciro comenta: "Cuido mucho de mi salud, pero si me enfermo mis amigos y mis vecinas están ahí". Por su parte, Hilda afirma que cuando presenta problemas de salud acude a su familia. "Los llamo y sé que estarán de inmediato a mi lado".
¿Por siempre soltero?
Ninguno de los tres tiene problema en disfrutar de la vida como single. Van solos al cine, de viaje o a fiestas. "Si me pongo a esperar a que me inviten, me hago vieja y ya no podré salir", expone María Elisa". Ciro comparte la opinión de María Elisa. "Creo que es posible disfrutar solo. Ir a un restaurante, ver una película o comprar algo sin compañía". Hilda asegura que puede hacer muchas cosas en solitario, aunque no le gusta la idea de sentarse sola a comer en un restaurante. "En ese caso prefiero prepararme algo, destapar una buena botella de vino y comer en mi casa".
SER SINGLE CADA VEZ ESTÁ MÁS LEJOS DE SER VISTO DE FORMA NEGATIVA
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La soledad inmediata es un tema que no les preocupa demasiado, en comparación con la que pueda experimentarse en tiempos de vejez, por lo menos en el caso de María Elisa. "Envejecer solo es otra cosa. Estar solo no es bueno después de cierta edad. Me preocupa ser un estorbo".
Ciro argumenta que no únicamente es un temor de los solteros terminar solo. "También los casados pueden preocuparse por eso. Por divorcio o viudez puede alguien quedarse solo. Eso es un miedo de todo ser humano".
A pesar de eso, ninguno de los tres obvia la idea de que alguna persona pueda hacerlos cambiar de estado civil. "Es posible que alguien pueda estar por ahí. No descarto la posibilidad. Si nos encontramos, sería ideal. Si no, no era para mí", dice María Elisa. De igual forma, Ciro no está negado a eso. "No es que no quiera tener a alguien en mi vida, es que mis compromisos laborales son exigentes en cuanto a tiempo. Es posible que después de que concluya con algunos asuntos, pueda ocuparme de eso". E Hilda pone sus condiciones. "Sí estaría dispuesta, pero en la medida en que nos compagináramos esa persona y yo".
Los 10 tipos de SOLTEROS
• Los exigentes: Tan estrictos que no encuentran a la persona adecuada.
• Los convencidos: Sienten especial motivación por canalizar todas sus energías hacia objetivos profesionales, humanitarios o religiosos.
• Los autosuficientes: Piensan que no necesitan a nadie.
• Los rebeldes: Quieren sentirse libres de imposiciones.
• Los falsamente resignados: En apariencia felices, pero, en realidad, están amargados o son enamorados no correspondidos.
• Los itinerantes: No pueden tener un compromiso "de por vida".
• Los egoístas: Quieren vivir de lo suyo y para sí mismos.
• Los resentidos: Han vivido varios fracasos sentimentales y relaciones difíciles.
• Los sufridos: Padecen la soltería como si fuera una enfermedad.
• Los temerosos: Por miedo, no afrontan la responsabilidad que supone crear una familia y sacarla adelante.
| SOLTEROS SÍ, SOLTERONES NO |
Actualmente también llamados impares, desparejados o singles, los solteros parecen haber dejado atrás los adjetivos negativos que les fueron asignados por mucho tiempo. "Si bien es cierto que el ser humano es gregario por naturaleza y la familia es la base de la sociedad, hoy, quedarse soltero es una opción. Ya no es un sinónimo de fracaso ni de infelicidad, mucho menos de soledad... Es importante señalar que ser soltero ya no es no es lo mismo que ser solterón o solterona. Eso era antes, que cuando algún miembro de la familia no se casaba, era visto como si tuviera un defecto o problema", explica el psiquiatra Alonso Hernández. "Están los que desean vivir solos permanentemente y aquellos que postergan el matrimonio más que el promedio... Así que, ahora, casarse ha dejado de ser prioridad para algunos. En Suecia, por ejemplo, 40 por ciento de la población prefiere no hacerlo".
De acuerdo a Hernández muchos son los factores que pueden llevar a una persona a prolongar su soltería. "Están quienes dicen que eso de tener pareja no es para ellos, hasta los que asumen que prefieren estar solos porque ven sus ventajas, disfrutan de su libertad, descubren su propio universo personal y pueden vivir su vida como prefieran, sintiéndose realizados. Existen muchas maneras de ver la soltería. Pero lo que sí es seguro es que ser single cada vez está más lejos de ser visto de forma negativa. Es simplemente una elección de vida". |
Coordenadas
Doctor Alonso Hernández Carstens
Psiquiatra. Telfs.: (0212) 552.3175 / 2084
Fuentes
Magazine, suplemento del diario El Mundo de España, www.elmundo.es
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