UNA PINCELADA
DE LOCURA
Richard Dadd recibió la orden de un dios egipcio de matar
a su padre
Robert Dadd era un boticario retirado, es decir, una de esas personas que en el pasado preparaban y despachaban pastillas y pociones. Cuando se jubiló, se residenció en Londres. El lunes 28 de agosto de 1843, Robert llegó al pequeño pueblo de Cobham, Inglaterra, en compañía de su hijo Richard.
Hay dos cosas que es conveniente saber sobre Richard. En primer lugar, tenía un tornillo flojo. Su padre se daba cuenta de que Richard era extremadamente inestable. El muchacho acababa de regresar del Mediterráneo, y según todos los informes que revisó Dadd, había actuado de manera irracional y había provocado varias situaciones problemáticas. El padre, que se sentía preocupado, hizo que varios médicos examinaran a Richard. Los doctores coincidieron en que el joven era inestable y peligroso.
En segundo lugar, Richard era un artista de cierto renombre y tenía potencial. Sus pinturas mostraban hadas que eran producto de su imaginación. Fueron un éxito y se exhibieron en exposiciones exclusivas.
Dadd se ocupaba mucho del bienestar de su hijo. Estaba con él la mayor parte el tiempo. Aquel día de finales de agosto, acompañaba a Richard en un viaje corto a Cobham con la idea de que sirviera como una especie de vacaciones que, en su opinión, su hijo necesitaba.
Robert no tenía forma de saber que su hijo estaba alucinando. Richard creía que estaba recibiendo un mensaje de Osiris, uno de los dioses del antiguo Egipto. En su estado de alucinación, había llegado a ver a su padre como "el hombre que dice ser mi padre". Sin que éste lo supiera, su hijo lo estaba acechando por orden de Osiris. Los dos hombres se detuvieron en The Ship, una conocida taberna del pueblo. Robert preguntó si ofrecían camas para pasar la noche. John Adams, quien apenas le conocía, le explicó que no tenían habitaciones, pero debido a que recibían tantas solicitudes de alojamiento, tenían un acuerdo con residentes locales que vivían en cabañas cercanas a la taberna. Éstos podrían proporcionar una cama doble. Antes de que Adams pudiese continuar hablando, Robert dijo que una cama doble estaría bien. Presentó a Adam a su hijo. Richard, con brusquedad, dijo que quería una cama sólo para él. Adams explicó que no había problema en que fueran camas individuales, pero tendrían que dormir en cabañas distintas. Richard aceptó.
Padre e hijo se tomaron una cerveza y salieron a dar un paseo para disfrutar de la agradable tarde de verano. Una hora más tarde regresaron y pidieron la cena. Richard se comportaba de una manera un tanto errática. En cierto momento, durante la comida, salió disparado hacia otra área del bar y bebió de golpe dos vasos de agua, aunque todo el tiempo había tenido un vaso de agua al alcance de la mano, en la mesa. Alrededor de las 8:45 p.m., Robert y Richard fueron a dar otra caminata con las últimas luces del día.
Cerca de un gran árbol, cuyas ramas casi tocaban el piso, Richard le dio un golpe a su padre desde atrás. El golpe en la cabeza aturdió al hombre, quien cayó al suelo. Richard estaba sobre su padre como un animal enloquecido, descargando golpes en su cabeza y cuerpo. Arrastró a su medio consciente padre hasta debajo de las ramas. Luego tomó una navaja de afeitar de su bolsillo e implacablemente rebanó a su indefensa víctima.
Debido a que la ropa de Robert se había enrollado por haber sido arrastrado hasta las ramas, la navaja no causó ningún daño real. Frustrado, Richard sacó una enorme navaja automática de marinero de su bolsillo. Golpes bien dirigidos con esta formidable arma pusieron fin a la vida de Robert. En la desquiciada mente de Richard, él había matado a Satanás.
Esa noche, algunos residentes del pueblo pasaron cerca del cuerpo. Prestaron poca atención puesto que pensaron que alguien había bebido demasiado y estaba durmiendo la borrachera.
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| Richard estaba sobre su padre como un animal enloquecido, descargando GOLPES en su cabeza y cuerpo |
A la mañana siguiente, uno de los hombres que había visto la figura inerte la noche anterior decidió investigar. Fue él quien dio el aviso del sangriento asesinato.
Richard había tenido una noche de ventaja. Llegó a Dover, donde alquiló una pequeña embarcación privada que lo llevara a Francia. Desde Calais viajó a París. Los demás pasajeros recordaban bien al inglés de mirada alocada que había sido su compañero de viaje.
Luego de comprarse un vestuario nuevo en París, Richard reservó un pasaje en un carruaje que se dirigía a Viena, Austria. Antes de que saliera de Francia, una vez más le habló el dios Osiris. Éste le dijo que Satanás era el pasajero solitario que estaba sentado a su lado. Debía ser aniquilado.
Richard le rebanó la garganta al hombre, pero el ataque fue muy diferente del que había ocurrido en la desierta vereda del campo. La víctima gritó y el cochero vino rápidamente en su rescate, apartando a Richard. Una vez sometido, Richard se calmó y fue entregado a las autoridades.
Fue enviado a un manicomio en Melun y luego a Clermont-Ferrand, donde permaneció diez meses. Al principio, los franceses estaban reacios a permitir que Richard fuera extraditado por temor de que un tribunal inglés ejecutara a un demente. Sin embargo, una vez que las autoridades les garantizaron que sería declarado demente, aceptaron enviarlo de regreso.
Es interesante destacar que la familia de Richard consideraba que el talentoso pintor era una persona enferma, no un criminal. Ése era un punto de vista progresista para la época.
Richard fue enviado al Bethlem Royal Hospital, una institución para enfermos mentales. Muchos pensaron que el mundo perdería a un magnífico pintor, pero ése no sería el caso. Richard fue transferido a Broadmoor cuando esa infame institución fue inaugurada. Allí realizó algunos de sus mejores trabajos, en los que mostraba hadas y escenas de fantasía. Murió por causas naturales en la institución en 1887 a los 70 años.
En 1960, gran parte del trabajo de Richard fue descubierto por un archivista a quien le habían dejado los archivos y expedientes del viejo Bethlem Royal Hospital. Los expertos han estudiado las pinturas y consideran que son el trabajo de un genio. En 1974, la prestigiosa Tate Gallery de Londres realizó una muestra de sus trabajos. Hoy en día, una de las mejores obras de Richard, The Fairy Feller's Master Stroke, se exhibe en la galería. Si se observa de cerca los estudios obsesivamente detallados de gnomos y elfos, se encontrará el retrato de Robert Dadd.
En algún momento, Osiris decretó que la imagen del padre asesinado de Richard viviría por siempre en el trabajo de su hijo.
Traducción: José Peralta.
Ilustraciones: David Márquez. davidmarquez@cantv.net
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