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Nueces
para adelgazar
Un creciente número de investigaciones
demuestra que, cuando la meta es bajar de peso de forma saludable,
no sólo las calorías cuentan. John
Briffa
Cálculos recientes que
indican que en la próxima generación habrá
un gigantesco porcentaje de obesos (40%), han renovado los llamados
de los dietistas a favor de una reducción de las calorías.
La teoría estándar sobre el adelgazamiento indica
que la única manera de perder peso es, simplemente, consumir
menos calorías de las que quema el cuerpo como combustible.
Sin embargo, una consecuencia común de las restricciones
en las comidas es el hambre, que tiende a causar tormentos luego
de tomar la decisión y reduce enormemente las posibilidades
de éxito a largo plazo. Además, el énfasis
que la reducción de calorías pone en la cantidad de
alimentos, más que en la calidad de la dieta, puede hacer
que algunos ingieran una cantidad excesiva de alimentos muy procesados
y manipulados químicamente que, aunque tengan pocas calorías,
dejan mucho que desear desde el punto de vista nutricional.
Nunca me he tragado el principio de las calorías, y me inclino
a estimular a las personas que desean perder peso a que se concentren
más en lo que comen, y menos en las cantidades. En teoría,
puede dar resultados basar la dieta en aquellos alimentos que han
estado en la mesa de los seres humanos por más tiempo, dado
que el organismo está más adaptado a quemar estos
alimentos como combustible. Por ello aconsejo comer suficientes
cantidades de carne, pescados, huevos, frutas, vegetales y nueces
y reducir alimentos más contemporáneos ricos en carbohidratos
(como pan, arroz y pasta) a los que se les atribuye un enorme potencial
en los regímenes dietéticos.
Las investigaciones demuestran
que ingerir carbohidratos estimula al organismo a metabolizarlos;
sin embargo, al mismo tiempo puede hacer que la capacidad que tiene
el cuerpo de quemar grasas se deteriore. Por otra parte, hay evidencias
de que consumir alimentos naturalmente altos en grasas, tales como
las nueces, puede ayudar a acelerar el metabolismo. En un estudio,
las personas que comieron maní durante 19 semanas presentaron
un aumento promedio de 11% en su tasa metabólica basal.
Investigaciones sobre la pérdida
de peso corroboran las ventajas metabólicas de los alimentos
menos modernos. En un estudio publicado recientemente, se observaron
durante un período de 24 semanas los efectos de dos dietas
que contenían el mismo número de calorías.
En ambas dietas, la mitad de las calorías procedía
de una bebida que reemplazaba una comida. Para la mitad de los individuos
estudiados, el restante 50% de las calorías se obtenía
de los carbohidratos; en la otra dieta, se obtenía de almendras.
Pese a consumir el mismo número de calorías, el grupo
que comía almendras perdió 50% más de peso
(siete kilos adicionales) que las personas que ingirieron carbohidratos.
Esta es una de varias investigaciones
que muestran que las dietas bajas en carbohidratos son más
efectivas para reducir peso que aquellas que limitan la ingesta
de grasas. Además, la ciencia también demuestra que
la dieta que restringe los carbohidratos tiende a funcionar mejor
que aquella que limita las grasas cuando se trata de reducir los
niveles de grasas poco sanas que se encuentran en la sangre, tales
como el colesterol y los triglicéridos. Un creciente número
de investigaciones demuestra que cuando la meta es bajar de peso
de forma saludable, no sólo las calorías cuentan.
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