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| Buenos hábitos |
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ESTEE LAUDER
Smoothing Feat Manicure/
Pedicure Treatment
Emoliente crema de noche con
parafina que actúa como una mascarilla de hidratación
que elimina
la aspereza, sequedad y dureza
de la piel de los pies.
CLINIQUE
Water Therapy Foot
Smoothing Cream
Tratamiento hidratante con ingredientes que exfolian y suavizan
la superficie de la piel de los pies. Tiene un efecto desodorante,
calmante y refrescante.
AVON
Footworks
Crema suavizante de doble
acción, con piedra pómez
granulada que remueve las
asperezas y callosidades,
dejando la piel tersa y fresca.
NEUTROGENA
Crema para los pies
Contiene una fórmula especial
para la resequedad de la planta
y talón del pie. Proporciona un
alivio inmediato y duradero
a la piel reseca de los pies.
EBEL
Sea Spa des Pieds
Cinco productos conforman esta línea. Formulada con
nutritivos minerales volcánicos y arenas del Mar Negro,
extractos y algas marinas, que eliminan la aspereza, calman
y refrescan los pies y revitalizan la piel.
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Buenos pasos
Al momento de calzar sandalias los pies
cobran protagonismo.
Para lucirlos cuidados y bonitos basta con dedicarle las atenciones
necesarias y seguir estos buenos consejos. Carolina
Quintero
¿Sabía usted que hay varios tipos
de pies? El pie griego es aquel donde el dedo anular es el más
largo; el pie egipcio se caracteriza porque el dedo gordo es muy
largo y sobresale; y el pie romano es el más perfecto, es
decir, los dedos van en disminución del gordo al meñique.
Antes de mirar sus pies para verificar si los suyos coinciden con
alguna de estas características, o peor aún, no aciertan
con ninguna, no frunza el ceño y, reflexione en lo siguiente:
lo bello de los pies no está en su anatomía, sino
en lo bien cuidado que se llevan. Es muy cierto. Sin embargo, ¡qué
mala suerte tienen! A pesar de ser el soporte del cuerpo y el vehículo
que transporta a la persona, los pies son severamente castigados.
Zapatos inadecuados, torceduras, durezas, hinchazón y ampollas,
alteran su belleza y bienestar para luego verse relegados al olvido.
Un abandono que no se justifica, mucho más si se considera
que los pies forman parte de la más magistral creación
-el cuerpo humano- y si se toma en cuenta su gran complejidad, la
cual está compuesta de 26 huesos, 33 articulaciones, 107
ligamentos, 19 músculos y cientos de vasos sanguíneos.
En realidad, son unos órganos técnicamente muy avanzados
y provistos de potentes amortiguadores, capaces de atenuar todo
tipo de golpes, lo cual, de lo contrario, harían vibrar con
cada paso que se dé.
La piel de la planta del pie está preparada
para todo ese esfuerzo; la capa córnea (la más superficial
de la epidermis) está compuesta por centenas de capas de
células, llamada queratina, muy resistente y que al someterla
a situaciones límite (caminar en exceso-deshidratación-calor)
se endurece exageradamente hasta llegar a agrietarse. También
es la región corporal con más glándulas sudoríparas,
por lo cual los pies transpiran con frecuencia y en abundancia.
No obstante, a pesar de que éste es un proceso natural, en
ocasiones, el mal funcionamiento de las mismas glándulas
acelera su secreción y debido al estrés, el uso de
zapatos no adecuados y la falta de higiene, se producen los malos
olores, micosis y otras infecciones típicas de la piel de
esta zona. Una correcta y diaria higiene, y el uso de productos
antitranspirantes y desodorantes específicos, no sólo
previenen la sudoración excesiva, sino que proporcionan una
grata sensación de frescor y alivio. Los pies también
son el reflejo de la salud. Los problemas que se presentan por debajo
de los tobillos pueden ser una clara advertencia de enfermedades
potencialmente serias, tales como diabetes, de tipo neurológico,
circulación, entre otras. Ante las posibles señales
como dolor, hinchazón, o heridas que no cierran, se hace
imperante acudir a un dermatólogo.
Atento al enemigo
Los problemas más comunes que afectan a los pies tienen como
causa común el uso de zapatos inadecuados. La moda impone
modelos que a veces no se adaptan a la forma de los pies y que generan
molestias e incomodidades. Las más comunes son las ampollas,
que se producen por una fricción prolongada de la piel contra
el zapato o por una fricción interdigital (piel contra piel),
los callos, que son pequeños abultamientos que aparecen en
la zona huesuda de los dedos del pie por el uso de zapatos estrechos,
y las durezas, que son acumulaciones de células muertas debido
a la falta de hidratación en los talones, que se transforman
en unas antiestéticas grietas. Para combatir estos problemas,
se debe calzar zapatos cómodos, no abusar del tacón
alto, realizar una exfoliación semanal en la piel de los
pies y, a diario, utilizar la piedra pómez durante el baño,
secar minuciosamente y aplicar mucha crema hidratante.
Descanso merecido
Si los zapatos le aprietan y las medias le dan calor, tras un largo
día de trabajo, una gran caminata o una jornada con tacones
altísimos, lo más sensato es dedicarle unos minutos
de mimos y atenciones a los aguerridos pies. Resulta muy confortante
sumergirlos en agua templada con sales específicas (sirve
igual la sal común) por espacio de 15 minutos. La sensación
de alivio es inmediata. Luego un masaje con cremas humectantes hace
maravillas; realice en movimientos ascendentes, desde los dedos
hasta la pantorrilla, centrando la atención en la planta.
Los masajes en la base del pie reducen la tensión, mejoran
la circulación, aumentan la energía del cuerpo, limpian
y desintoxican el organismo.
Por último, las uñas. Si
están descuidadas pueden echar por tierra todos los esfuerzos
por lograr unos pies bonitos y sanos. Una pedicura semanal ayuda
a mantenerlos impecables y a lucir lo último en moda de los
pies: brillos en las uñas y anillos en los dedos. l
caroquint@hotmail.com
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