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Las píldoras
de la felicidad
pueden ocultar emociones naturales

Millones de personas han recurrido a los antidepresivos, pero la depresión es una emoción natural y puede abordarse de otra manera. Luisa Dilner

La muerte y los impuestos solían ser lo único seguro en la vida. Muchas mujeres ahora pueden agregar algo más: la depresión. Las estadísticas mundiales indican que sólo una de cada cuatro mujeres se ha deprimido alguna vez en su vida, pero algunos estudios señalan que más de la mitad ha tomado antidepresivos.

De manera extraoficial, por lo menos, la depresión figura entre las experiencias que se espera vivan las mujeres en algún momento entre tener hijos, cuidar a sus padres ancianos y el divorcio o la jubilación. ¿Acaso hoy en día la vida es tan difícil para las mujeres que es normal que se depriman?

Clara Jones tiene 35 años y acaba de dejar los antidepresivos luego de un período de depresión que comenzó en enero del año pasado. “Todo se me vino encima. Mi pareja tuvo un dolor de espalda crónico durante un tiempo y tuvo que adelantar su jubilación. Siempre me gruñía y no podía ayudarme con los hijos. Mi pequeño de tres años no iba a la guardería sin llorar desaforadamente, por lo que yo siempre llegaba tarde al trabajo. Mi hija mayor tenía constantes infecciones respiratorias y por eso debía salir de las reuniones de trabajo para ir a buscarla al colegio”.

“Trabajo en la industria del entretenimiento y se supone que allí todo el mundo debe ser agradable y colaborador; yo, en cambio, no podía parar de llorar. Estoy segura de que sí necesitaba los antidepresivos. Mi madre me dice que aunque tengo suerte de tener oportunidades laborales, eso también hace que mi vida sea más difícil. Es mucho lo que se espera de mi generación. Muchas de mis amigas han estado tomando antidepresivos”, afirma Jones.

En un análisis realizado por la firma aseguradora Norwich Union sobre los patrones de prescripción de 250 médicos en Gran Bretaña, ocho de cada diez especialistas dijeron que prescribían más antidepresivos tanto para la depresión como para la ansiedad (ambas a menudo se presentan juntas) de lo que deberían. Generalmente, muchas de esas prescripciones son para la población femenina.

“Las mujeres están más inclinadas que los hombres a ir al médico si se sienten deprimidas”, dice Fiona Jackson, del centro de beneficencia Mind, especializado en salud mental. “No le tienen miedo a su doctor; están acostumbradas a ir al médico porque llevan a sus hijos cuando se enferman. Están más dispuestas a hablar sobre su depresión y es posible que algunas hayan leído sobre ciertos antidepresivos y le pidan a sus médicos que se los prescriban. Creemos que los antidepresivos se prescriben con excesiva frecuencia, pero pueden salvarle la vida a algunas personas. Sin embargo, existe la idea de que los nuevos antidepresivos, llamados inhibidores de la recaptación selectiva de la serotonina (SSRI) tales como el Prozac, son medicamentos milagrosos. Se les promociona con fuerza en la comunidad médica. Desde que estos fármacos fueron aprobados hace 12 ó 13 años, la prescripción ha aumentado entre 700 y 800%. La depresión es una enfermedad debilitante, pero puede haber algunas personas que se sienten simplemente un poco decaídas y sus médicos les recetan antidepresivos”.

De acuerdo con la investigación, los hombres muestran la misma propensión que las mujeres a deprimirse, pero son menos inclinados a buscar ayuda. No está claro si la depresión es provocada por acontecimientos en la vida de los hombres diferentes a los de las mujeres.

“Todos los estudios muestran que las mujeres se quejan más sobre la depresión que los hombres”, señala John Birtchnell, psiquiatra. “Sin embargo, es difícil decidir si esto significa que las mujeres son más propensas a deprimirse que los hombres. Por lo menos ellas admiten la depresión, mientras que ellos están más inclinados a negarla”.

Birtchnell cree que, por más común que sea la depresión en las mujeres, no siempre se necesita medicación. “Las relaciones interpersonales no ocupan un lugar muy destacado en la formación profesional de los galenos. Dado que todo lo demás que hacen es médico, cuando una mujer llega sintiéndose infeliz, piensan que los antidepresivos ayudarán. Requiere más tiempo ayudar a alguien que atraviesa un momento difícil. La gente tiende a olvidar que la depresión es parte del ser humano. Es normal tener emociones; están incorporadas al cerebro. Nos revelan que no todo está bien; si no nos deprimiéramos no lo sabríamos. Es como el dolor, la manera del cuerpo de decirnos que algo no está bien. Si usted pasara por la vida sin dolor no sabría si se ha lastimado o no”.

Birtchnell dice que cuando una mujer le habla sobre su vida, es posible que diga que no tiene nada de qué deprimirse, que tiene un hogar y unos hijos adorables. Cuando le pregunta qué la deprime, puede ser algo como que los vecinos le suban demasiado el volumen a la música durante la noche.

“Es útil asegurarle a la gente que es normal que se depriman. A menudo los amigos les dicen que no deberían sentirse deprimidos. En cuanto a la depresión, lo opuesto a la medicación es considerar que estar deprimido es razonable. Nadie es feliz todo el tiempo”.

Deenesh Khoosal, psiquiatra y vocero del Royal College of Psychiatrists, dice que las mujeres están más sintonizadas con sus emociones que los hombres y son menos propensas a negar su malestar. “Las mujeres son receptivas a la aflicción y hacen algo al respecto. Conocen la terminología correcta para la depresión y toman una acción apropiada. Los hombres pueden más bien recurrir al alcohol”.

Sin embargo, no hay dudas de que la depresión no es prerrogativa de las mujeres de clase media occidental, que saben expresarse bien. “Un viejo adagio reza que las personas de Africa central eran demasiado pobres para deprimirse”, dice Khoosal, “pero sabemos que no es verdad. La depresión se presenta en cualquier lugar, pero se diagnostica sólo cuando la gente tiene acceso a los centros de salud y conoce la terminología apropiada. En algunas culturas no existe una palabra para la depresión, por lo que es difícil detectar los problemas. En otras, hay frases que significan lo mismo, como por ejemplo ‘tener el corazón arrugado’ ”.

Un estudio sobre la depresión y la ansiedad en Pakistán, publicado en el British Medical Journal en abril de este año, muestra que las tasas en ese país son superiores a las occidentales, dado que más de la mitad de las mujeres y una tercera parte de los hombres presentan ansiedad, depresión o una mezcla de ambas. Las mujeres citaron factores tales como tener demasiados hijos, no tener suficiente dinero y peleas con esposos y familiares —muchas de las cosas que también deprimen a las occidentales.

Intensidad
La depresión, en general, se define como leve, moderada o severa. “Cuando es leve, hay muchas cosas que las mujeres pueden hacer”, dice Khoosal.

“Su depresión puede deberse a acontecimientos negativos de la vida, tales como vivir en la pobreza o que el esposo acabe de chocar el automóvil. La ayuda que obtienen puede que no sea médica en lo absoluto, sino una mayor intervención social. Si la depresión es moderada, pueden ver a un médico o simplemente necesitar a una persona comprensiva que las escuche. Sin embargo, la severa necesita la ayuda de un psiquiatra experto. Si las situaciones constituyen la causa, entonces es necesario cambiarlas. Pero en ocasiones —por ejemplo, si la pareja de una mujer está muriendo de cáncer de pulmón- no se puede hacer nada para cambiar la situación excepto tratar de ayudarla a entender lo que enfrentará su esposo”.

Representantes del centro de salud mental Mind han expresado su preocupación por el hecho de que los tratamientos que funcionan para la depresión que se basan en hablar de los problemas —como la terapia cognitiva conductual— son costosos.
“La terapia cognitiva conductual ha sido ampliamente comprobada, pero es vista como el Rolls Royce de los tratamientos, mientras que emitir una prescripción médica es más rápido y fácil”.

En Estados Unidos, los psicólogos están comenzando a investigar lo que hace feliz a las personas. Jacquie Hetherton, conferencista en psicología clínica en el Royal Holloway de Londres, considera que esta investigación podría conducir a tratamientos para combatir la depresión.

“Los psicólogos están buscando la manera de hacer que la gente que se siente bien se sienta realmente excelente, como si estuvieran llevando la mejor vida posible. Están investigando cuáles son los factores que hacen felices a las personas. Las posesiones pueden no estar vinculadas a la felicidad. La investigación muestra que si ‘en términos financieros, usted está cómodo y un poco más que cómodo’, entonces obtener más dinero no lo hará más feliz. Si podemos identificar lo que hace feliz a las personas podemos ayudarlas a evitar caer en depresión”.

Parte del trabajo de Hetherton en la terapia cognitiva conductual ya trata de hacer eso. En una gran porción de los casos de depresión se observa que la persona tiene pensamientos negativos sobre ella misma. “Adiestramos a la gente para que sean sus propios terapeutas e introduzcan cambios fundamentales en la manera de pensar. Hacemos que la gente que está deprimida se revincule con lo que le hace feliz. Usualmente cuando la persona está deprimida se aleja de los amigos. Hacemos que haga lo contrario. Muchas mujeres y hombres que atiendo han probado sesiones con consejeros, acupuntura, reflexología o la hierba de San Juan. Sin embargo, la terapia cognitiva conductual le brinda a la gente una manera de observar lo que les está pasando y les ayuda a detenerlo”. l

THE GUARDIAN NEWS SERVICE. DERECHOS DE EL UNIVERSAL. TRADUCCION: TERESA LEON / FOTO: ARCHIVO

 
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