| Estimular desde
el amor
El mejor camino que puede tomar un padre cuando de propiciar el desarrollo de sus hijos se trata, es el del afecto y la confianza. Rompiendo mitos sobre la estimulación temprana, especialistas en el área recomiendan manejarse con ellos desde la intuición y el conocimiento de sí mismos y de los propios pequeños, en lugar de desmantelar los anaqueles de las jugueterías esperando sacar de allí potenciales genios. María Elisa Espinosa
 En los tiempos que corren no faltan aquellos padres arrepentidos —¿acaso demasiado tarde?— de haber tomado la decisión de estimular desde el vientre al primogénito. Cosa distinta a lo que terminan haciendo con el segundo, tercer o cuarto hijo. “¡Ni loca vuelvo a cometer el mismo error!”, se promete a sí misma Alejandra García, quien tras la experiencia primera ha quedado —por decir lo menos— exhausta.
La estimulación prenatal e infantil es un tema que en los últimos tres lustros ha tenido un gran furor a nivel mundial. Y no deja de tenerlo hoy, aunque a dicha práctica tampoco le han dejado de surgir últimamente unos cuantos detractores. O para decirlo más sutilmente: quienes la cuestionan basados en lo vivido directamente con sus hijos, alumnos o pacientes.
En el caso de Alejandra, esmerada madre que cada noche prendía una linterna sobre su barriga buscando con ello incentivar la evolución intrauterina de su primer bebé, el asunto se le puso estrecho desde el momento en que vio que —una vez nacido Santiago, e incluso años después— sus horas de sueño resultaron un lujo, así como los momentos de sosiego.
Aunque no se atreve a asegurar que aquellos ejercicios prenatales fueron la razón de que su primer vástago resultara en un niño “hiperkinético”, decidió probar otro método con su segunda hija, Marina, a quien hoy describe como una niña centrada y tranquila. Al menos más que su hermano mayor.
Beatriz López, educadora pre y postnatal y coordinadora general de Embarazarte, le da la razón a la arrepentida madre. En su opinión, un bebé sobreestimulado en el útero puede terminar siendo un niño hiperkinético. “Por supuesto que sí”, advierte. “Con ellos pasa como con cualquier adulto al que someten durante meses a un constante parloteo. A cualquier persona eso lo puede volver loco. Pues imagínense a un bebé”.
A propósito de esto, precisa que la filosofía de Embarazarte no es estimular al bebé porque sí, sino propiciar la comunicación con él desde el útero. “Para nosotros, la estimulación es una herramienta más para conseguir dos objetivos que están estrechamente relacionados. El primero, que el bebé de manera consciente se sienta amado; el segundo se refiere a fortalecer el vínculo entre mamá-bebé-papá dentro del útero. Es decir, el objetivo no es que el bebé sea más inteligente o que aprenda varios idiomas, sino que se sienta amado, lo cual se logra con los mismos canales de comunicación que usan los adultos, exceptuando en este caso el lenguaje. ¿Cuáles son esos mecanismos? La telepatía, el gusto, el tacto, la intuición... En realidad hay millones de herramientas para la estimulación intrauterina, como por ejemplo hablar o encender una luz. El punto está en cómo aplicarlas”.
En Embarazarte también se parte de la idea de que hay que apoyar lo que la naturaleza hace. “Los sonidos intrauterinos de por sí estimulan muchísimo al oído del bebé. Utilizar esto como herramienta básica principal es más que suficiente. La naturaleza se encarga de darle todos los estímulos necesarios para desarrollarlo sensorialmente”, asegura la especialista para terminar recomendando: “Es importante que se usen los canales que ya la naturaleza pone. Si el sentido menos desarrollado en el bebé es la vista, ¿por qué invadirlo con luz? Si el bebé lo necesitara realmente, ya hubiera un mecanismo para fortalecer eso, como por ejemplo, que tuviéramos órganos fosforescentes”.
“El problema de la sobreestimulación es que no respeta tiempos, biorritmos. Muchas veces, al hacerlo, la mamá piensa en lo que ella quiere, y no en lo que verdaderamente necesita el bebé: Es yo, yo y yo”, apunta la facilitadora. ¿Fábrica de genios?
Sin dudas —con no poco sentimiento de culpa— el planteamiento de realizar en los hijos no sólo estimulación prenatal, sino postnatal, resuena como una campana en la cabeza de muchos padres, pero, sobre todo, madres, a quienes el día a día, los quehaceres de la casa, el trabajo y otros compromisos sociales las absorben. No obstante, ese mismo escaso tiempo que les resta no les ha permitido sentarse a pensar en si, ciertamente, de la mucha o poca estimulación que se le dé a un niño (dentro y fuera de la barriga) dependerá que sean más inteligentes, más exitosos, más todo.
No es mentira que, por el hecho de haber nacido en la era de la información y el consumo, los niños de hoy —incluso desde el vientre— deben enfrentarse a otra velocidad, a mayores exigencias. El tiempo nunca alcanza, las respuestas deben ser inmediatas, las necesidades son cada vez mayores, y en función de eso muchos padres se mueven, y hacen mover a sus hijos. ¿Pero acaso cada niño no es un universo propio?
La respuesta de los especialistas en la materia suele ser un rotundo sí, aunque para la doctora María Ageitos, vicepresidenta de la Fundación Sociedad Argentina de Pediatría (Fundasap), sanitarista y consultora de la Unicef, también está el componente familiar que suele marcar una gran diferencia. “Lo que ayuda al niño a crecer y a desarrollarse está íntimamente relacionado con los ámbitos de crianza. Los tiempos cambian, pero aún hoy lo más importante sigue siendo la relación afectiva, el intercambio, el compartir, el sentido de pertenencia”, se le cita en la revista dominical del diario La Nación de Argentina.
Pero si bien es cierto que la cultura en la que nace cada quien, su familia y el momento histórico determinan el desenvolvimiento y personalidad del niño, la cosa no queda allí. También es verdad que le compete a los padres descubrir cuáles son esos tiempos, esas preferencias, esas habilidades y necesidades que le tocarán vivir a sus pequeños en cada etapa del desarrollo. Por más información que brinden los libros, ninguno sustituirá el conocimiento de un padre que observa desde la primera fila cada paso que da su hijo, argumentan los expertos.
En opinión de Ageitos, sin embargo, en todo esto también termina influyendo la manera como se aborde en casa el tema de las modas, las presiones sociales o las propias frustraciones que arrastran los padres al querer moldear un niño que sobresalga del resto. Es allí cuando a muchos padres les viene la idea de que la estimulación (especialmente con juguetes didácticos, sofisticados y costosos) es la herramienta por excelencia para “fabricar genios”. ¿Pero acaso lo es?
Desde Crecer Contigo, centro de educación postnatal que trabaja de la mano con Embarazarte en Caracas, el objetivo de la estimulación temprana no es crear geniecillos. “Para nosotros ése no es el propósito, más allá de que sea verdad que un bebé que se siente amado, protegido, atendido e importante es un bebé que va a tener un coeficiente intelectual mayor, un desarrollo psicomotriz mucho mejor”, admite López.
Pero además se explaya: “El ser humano puede desarrollar distintos tipos de inteligencia (como la emocional y la física, por ejemplo) sobre lo cual va orientado el proceso de estimulación, y en Crecer Contigo trabajamos esto desde un punto de vista integral. Para nosotros no es importante que un bebé gatee a los tantos meses, sino que vaya evolucionando a su propio ritmo, darle confianza y que mamá entienda que puede ver que el bebé está sano, que tenga la seguridad de que lo está haciendo bien. En esa medida el bebé también evoluciona mejor; ese binomio es vital para nosotros”.
De allí que diga que, “defintivamente, mamá es el mejor juguete que tiene el bebé desde los 0 hasta los dos años, y cuando digo mamá me refiero en realidad a mamá y papá. Ambos son los mejores estimuladores de sus hijos”.
Sin interferencias
Lo mismo sostienen al sur del continente. En Primeros Pasos Producciones, centro especializado en estimulación y desarrollo radicado en Argentina, parten de la idea de que el proceso de aprendizaje del niño nace —y se hace— a través del juego, comenzando desde los primeros meses del bebé, durante los cuales la participación de la madre es fundamental para que el niño vaya adquiriendo independencia. Desde allá recomiendan a los padres que, sin mayores interferencias, sirvan de guías y facilitadores, en lugar de poner en manos del niño los juegos didácticos más avanzados del mercado. Aseguran que la experiencia de la estimulación, en todo caso, debe ir acorde a las necesidades y etapa de desarrollo del pequeño: ni muy fáciles, puesto que fomentan la pasividad en el niño; ni muy difíciles, ya que pueden resultar inalcanzables.
Lo importante es, básicamente, generar la confianza suficiente para que pueda lograrlo. “De hecho, estimular tiene que ver más con una forma de criar al niño que con una tarea del día. Se trata de brindarle recursos para que el niño cuente con herramientas propias para adaptarse al mundo”. De allí que no sea gratuito que, la mayoría de las veces, el niño opte por el envoltorio en lugar del juguete que recién le han regalado. Incluso una caja de cereales puede ser un instrumento valioso para hacer excelentes descubrimientos en una vida que apenas comienza. Y si se está al lado de mamá o papá, pues mucho mejor. l
Coordenadas:
Embarazarte y Crecer Contigo. Tlfs.: 261.1870 / 265.8497 / 266.7942 / 0416-812.0075.
www.embarazarte.com l www.crecercontigo.com.ve
contacto@crecercontigo.com.ve.
| DESDE ADENTRO |
En materia de estimulación intrauterina Embarazarte maneja tres enunciados que es importante que mamá y papá tomen en cuenta:
El sentido común. “Por ejemplo: si despertar
a cualquier persona en medio de la madrugada puede resultar algo incómodo, ¿por qué se lo vas a hacer a un bebé que está dentro del útero? El bebé también tiene períodos de actividad y descanso”, recuerda Beatriz López.
Respetar la naturaleza del ambiente donde está el bebé. “En ese sentido, creemos que la estimulación lumínica es totalmente invasiva: si
el ambiente dentro del útero es oscuro, rico, agradable, imagínate lo que puede sentir el bebé si de golpe le ponen una luz apuntándole. Hay que respetar el medio donde está el bebé”.
La comunicación es bidireccional. “Es decir, hay que escuchar al bebé allá adentro, saber lo que quiere. ¿Cómo? Bioquímicamente, a través del movimiento (la intensidad, la frecuencia), por telepatía, intuición, ese sexto sentido de energía, todo eso que va más allá de lo material”. |
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| TRES BASES PARA CRECER CONTIGO |
l Fortalecer el vínculo entre mamá-bebé
en cuanto al conocimiento, la comunicación
y la adaptación del uno con el otro.
l Que todo lo que se realice en el centro
de estimulación sea fácilmente aplicable en el hogar. De allí que no se trabaje con un baby gym, ni se ofrezca nada tecnológicamente
diferente a lo que pueda haber en una casa.
l El trabajo se hace directamente entre los padres y el bebé. “No es posible que mamá apoye a el bebé en el proceso de conciencia de su cuerpo, si ella misma no está en
contacto con el suyo”. |
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| DECALOGO BASICO DEL DESARROLLO PSICOSOCIAL INFANTIL (*) |
1. Para el niño es fundamental el contacto estrecho con los padres antes y en el momento de nacer.
2. El niño necesita establecer un vínculo
o relación de afecto y amor con sus padres o las personas que lo cuidan.
3. El niño necesita un intercambio con su medio a través del lenguaje y del juego.
4. El niño necesita hacer las cosas por sí mismo para alcanzar un grado adecuado de autonomía o independencia.
5. El niño necesita la valoración positiva para tener una buena autoestima y confianza en sí mismo.
6. El niño necesita tener un mínimo
de seguridad y estabilidad.
7. El niño necesita poder expresar sus emociones y sentimientos sin temor a ser reprimido o castigado.
8. Cada niño es distinto, tiene su propio temperamento y su propio ritmo; no todos los niños aprenden con la misma rapidez.
9. Familias estimuladoras, cariñosas y apoyadoras tienen niños más sanos y felices.
10. Los padres y adultos deben evitar golpear, maltratar, asustar, descalificar o engañar a los niños. Un ambiente de irritación, violencia o inestabilidad prolongada es perjudicial para el desarrollo infantil.
(*) Documento preparado por la Oficina Regional de Unicef para las Américas |
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