| ESPN El deporte por (alta) definición
Los estudios de televisión de la poderosa cadena deportiva son pioneros en el mundo en lo que a tecnología digital se refiere. Poseen siete canales en Estados Unidos y otros 30 internacionales, sus transmisiones llegan a 192 países, se difunden en 12 idiomas y se calcula que son sintonizadas por 165 millones de personas. Estampas visitó la sede en Bristol, Connecticut, un complejo que parece un centro espacial de la Nasa. Enmar Pérez Garmendia. Nueva York. Enviada especial
 |
| EL ESTUDIO DEL NOTICIERO ESTRELLA DEL CANAL ESTA TOTALMENTE EQUIPADO CON LO ULTIMO EN TECNOLOGIA DIGITAL |
“Por favor, háganme saber si la tecnología se me subió a la cabeza y no están entendiendo lo que les digo”. Eso fue lo que advirtió Aaron Coleman, uno de los directores técnicos y guía informativo del lugar, al grupo de periodistas que se disponía a ingresar a los edificios donde se producen y graban los programas —de radio y televisión— de la poderosa cadena deportiva ESPN, con sede en el condado de Bristol, Connecticut.
El comentario era pertinente, no porque el amable Aaron pecara de excesos en sus muy bien detalladas explicaciones, sino porque, ciertamente, a medida que el recorrido iba progresando los espacios se iban transformando, cada vez más, en un avasallante despliegue de pantallas de plasma, cónsolas digitales, cámaras robóticas y demás artilugios de avanzada, que encandilaban a los reporteros y hacían pensar, por momentos, que se había penetrado en las salas de la Nasa.
Vale decir: los estudios del canal por cable ESPN, una suerte de niña bonita dentro del ámbito deportivo estadounidense, son hoy día punta de lanza en lo que a materia tecnológica se refiere, no sólo en el país del Norte sino en todo el globo. Sus transmisiones en Estados Unidos pueden ser vistas en alta definición por dos de sus canales (en Norteamérica poseen siete), las 24 horas del día, y el trabajo milimétricamente sincronizado de sus cerca de 4.000 empleados permite alimentar otras 30 señales internacionales que llegan a 192 países y territorios en los cuatro puntos cardinales del planeta. Nadie les bate el récord.
 |
| UNA DE LAS SALAS DE CONTROL DE PRODUCCION DIGITAL CON UNA PANTALLA DE 970” AL FONDO |
Así se establece una marca
El condado de Bristol se encuentra a 45 minutos de la frenética y excitante Manhattan. Un puñado de casas desperdigadas y un centro comercial bordean lo que constituye el corazón de la actividad de toda la zona: el búnker de ESPN. No es de extrañar, entonces, que cualquiera de sus ciudadanos de a pie pueda contarle la historia de cómo Bill y Scott Rasmussen, los padres de la criatura, tuvieron en 1979 la feliz idea de crear una modesta estación de TV, bautizada posteriormente como Entertainment and Sports Programming Network (ESPN), que llenaba sus espacios con eventos deportivos de poca monta y de la más variopinta naturaleza: carreras de tractores, pesca, lucha libre salvaje y partidos de fútbol menores. Sus transmisiones se iniciaron el 7 de septiembre, y el mismo día nació el noticiero Sports Center, hasta hoy el programa estrella de lo que terminó convirtiéndose en un poderoso conglomerado, tras ser adquirido por empresas con poder y capital.
Tan sólo 26 años han pasado, pues, y ya ESPN —ahora 80% propiedad de la cadena ABC (mayoritariamente controlada por The Walt Disney Company)— es una compañía multimedia que posee, además de los siete canales en Estados Unidos y los 30 internacionales, emisoras de radio, cinco sitios en Internet —uno de ellos, ESPNdeportes.com, es en español—, seis revistas —la mas importante es ESPN Magazine, que cuenta con una tirada de 1.850.000 ejemplares —, una cadena de restaurantes temática —ESPN Zone— y la lista pica y se extiende. En otras palabras: están, como Dios, en todas partes, y sus millones de seguidores también.
 |
VISTA AEREA DEL COMPLEJO DE BRISTOL |
Por encima del promedio
Tras tanta presencia por uno y otro costado del panorama comunicacional, no es de sorprender, pues, que la marca esté posicionada —en EEUU— por encima de Nike o Gatorade en lo que a recall se refiere, dato que infla de orgullo a Juan José Alfonso, director internacional de Mercadeo de la empresa. “Somos, por donde se le mire, sinónimo de deportes, y nuestra misión es servir al fanático”, dice el ejecutivo desde sus oficinas ubicadas en el edificio de la cadena ABC, en pleno corazón de Manhattan.
Lo de por donde se le mire es literal: a pocas cuadras de los dominios de ABC está Times Square, uno de los lugares más transitados del mundo. Allí, en medio de los descomunales afiches de los musicales de Broadway y de la imagen del último hallazgo de Calvin Klein, se descubre una gran pantalla de ESPN dando minuto a minuto las últimas noticias deportivas. Véalo así: por ese punto transitaban miles de turistas cuando se anunciaba que Oswaldo Guillén se había convertido en el primer manager extranjero en lograr que un equipo de las Grandes Ligas conquistara la Serie Mundial de Beisbol. Un poco más allá, entre la 5ta. Avenida y la Calle 42, otros cientos escucharon, desde los monitores que por todos los ángulos inundan el restaurante ESPN Zone, cómo un conmovido Ossie dedicaba, en perfecto español, el triunfo a Venezuela. Algunos momentos, en efecto, parecen no tener precio... y, por lo visto, en buena parte de ellos habrá siempre una cámara de ESPN. La Nasa del deporte
En el complejo de Bristol, una especie de campus universitario rodeado de 27 antenas satelitales gigantes —“hay muchas más, pero son pequeñas”, aclara Coleman—, lo que priva en el aire, lógicamente, es el deporte. Basta mirar las paredes de los edificios principales para encontrarse con una suerte de memorabilia que haría las delicias de los devotos de cualquier disciplina: fotos de equipos, afiches, franelas originales autografiadas y hasta una vitrina con trofeos del propio canal. En la fuente de soda, abierta 22 horas al día y plagada de televisores a diestra y siniestra, se mezclan los presentadores estrella —una suerte de celebridades en la tierra del Tío Sam— con el resto de los empleados. Y, como no basta con opinar y opinar sobre las hazañas de otros, una moderna cancha de baloncesto y un gimnasio, plantados en zonas estratégicas del conjunto, invitan a los trabajadores a batir sus propios récords. Algunos, por cierto, ya deben haber tenido unos cuantos: la generalidad de los programas de ESPN es conducida por una dupla conformada por un comentarista experto y un deportista, de manera tal que, como diría la publicidad de una hojilla: lo que al primero se le pasa, el segundo lo repasa.
Todo lo anterior está por fuera. Adentro la estrella sigue siendo el deporte, aunque las medallas se las lleva la tecnología.
Así las cosas, en el “viejo edificio” impresiona la sala de control maestro, dividida por áreas: una para las señales internacionales, otra para el canal básico, otra para ESPN2, y así van, con el objetivo de llevar como reloj suizo la coordinación de lo que se transmite y de la inserción de publicidad que, claro está, es distinta entre una y otra señal. A pocos metros, una sala de la misma naturaleza se encarga de las regiones dentro de Estados Unidos, normalmente cinco, que podrían estar proyectando, a su vez, cosas diferentes. Depende de los derechos y del interés de la zona (un partido puede ser importante para un estado pero para otro es primordial algo diferente). O, por ejemplo, si los Yankees de Nueva York están jugando en su ciudad, ESPN no puede realizar la transmisión dentro de la Gran Manzana, aunque sí en el resto del país. Para NY, entonces, se selecciona algo diferente.
Los estudios, por su parte, poseen cámaras robóticas que son manejadas desde el nuevo edificio. La información que sirve a los departamentos de investigación y edición ahora está almacenada en un servidor digital que alimenta a la totalidad de las áreas, y que eliminó el uso de cintas y la corredera de los asistentes de un lado a otro para trasladar unas tomas. En el servidor está almacenado todo, de allí se puede bajar lo impensable en cuestión de segundos.
La verdad es que el ambiente luce tan apacible que es difícil imaginar que tanta complejidad esté ocurriendo allí, pero el cúmulo de tecnología y la capacidad que ésta ofrece a sus usuarios los provee de un aura de envidiable calma.
 |
| SHARAPOVA EN LA PORTADA DE LA REVISTA |
¿Qué hay de nuevo, viejo?
Pero si lo anterior ya era demasiado, nada se compara con la descarga de adrenalina que produce en los visitantes el “nuevo edificio”. Dentro de sus paredes está contenido el estupendo centro digital, una mole de 11.160 m2 de pura sofisticación tecnológica, inaugurado el 7 de junio de 2004. Su celebrada apertura permitió a la cadena dar un enorme salto en la calidad de su señal (tanto de alta definición como estándar), sólo comparable para algunos al que ocurrió cuando se pasó del blanco y negro al color. Lo anterior, amén de las tremendas posibilidades en la inserción de gráficos, destacados, repetición de secuencias y una buena multiplicidad de detalles que sacian hasta la última necesidad del fan deportivo, uno de los más exigentes en cualquier coordenada del planeta que usted se detenga. Ese día, asimismo, el noticiero Sports Center se convirtió en el primer show grabado y transmitido totalmente en HD dentro del territorio norteamericano. Para el programa se construyó un estudio de 465 m2, full de neón y totalmente equipado con la vanguardia de la era digital. El noticiero que se ve en Venezuela, por cierto, grabado en Argentina, se hace en un set que copia la gráfica del original.
El estudio de Sports Center es impresionante: repleto de acrílicos y fibra óptica, puede ser iluminado hasta desde el piso. Sus paredes de cristales especiales permiten exhibir imágenes holográficas que reciben desde siete proyectores instalados en balcones que rodean el set, y en esas alturas también se sostienen varias cámaras destinadas a realizar tomas aéreas. Por lo general, se habilitan cuatro o cinco cámaras, la mayoría robóticas, pero tienen capacidad para poner a funcionar hasta diecisiete. Los presentadores se sientan en un plató semicircular equipado en el centro con tres monitores de plasma que les ayudan a seguir lo que está saliendo al aire; y el teleprompter (para leer las informaciones) que se encuentra al frente es de última generación.
Pero el non plus ultra de esta maravilla se encuentra pasillos más allá: la sala de control de producción digital, donde se sientan el director, los asistentes, coordinadores y editores que llevan el programa. Un sonoro ¡guao! se escuchó apenas los visitantes entraron.
Ver para creer: lo que domina el lugar es un multimonitor de plasma de 970 pulgadas (así como lo lee, no hay error en la cifra) de alta definición, dividido en más de veinte pantallas. Se utiliza para llevar el control de lo que han de registrar las cámaras, así como de las inserciones de gráficos y tomas que pueden ser suministradas en cuestión de segundos. Todo este despliegue es puesto al servicio de un solo show a la vez, y en total hay cinco de estos cuartos en el nuevo edificio.
“Estamos años luz adelante en materia tecnológica. Este edificio es el único que funciona totalmente en alta definición en el país y, probablemente, en el mundo. Ahora nuestros competidores están viendo lo que nosotros hemos hecho para ver qué deben hacer ellos”, comenta Aaron. Y remata: “Por cierto, eso que ven allá, es la construcción de otro de estos centros que estará listo dentro de un año”.
Es decir: no bastaba con llevar la delantera, sino que encima se anotarán otro gol. l
Más allá de la cerca
En Estados Unidos existe, desde enero de 2004, ESPN Deportes, un canal que transmite enteramente en el idioma de Cervantes, sólo para el territorio norteamericano. Esto para atender las necesidades de la gran cantidad de hispanos que residen en el vecino norteño. Se calcula que son 37.000.000. El ESPN que se sintoniza en Latinoamérica —el que llega a Venezuela— salió al aire en 1989 y, aunque depende en gran parte de la programación de Bristol, produce varios de sus espacios —como Sports Center— en países como México, Brasil y Argentina. El que se sintoniza en esta tierra de gracia es el último, con una conductora venezolana en su principal emisión: la bella Carolina Guillén. “La idea —dice Eduardo Alperín, jefe de prensa de ESPN en el cono sur— es llevar al fanático de cada región del mundo lo que le gusta y de la manera que le gusta oírlo”. Por eso los comentaristas que salen en pantalla por estos lares son latinos. La cadena igualmente cuenta en el continente con ESPN2 para México, América Central, el Caribe y algunos países del Sur. Asimismo, existen ESPN Brasil y ESPN Más para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.
En fin: el conglomerado alcanza a 16 millones de hogares en América Latina, y, en general, ofrece los juegos mas importantes del fútbol europeo y latinoamericano, los partidos de las Grandes Ligas de beisbol en español y la pelota de México y el Caribe, las ligas profesionales de fútbol americano y baloncesto estadounidenses, tenis, hockey, y rugby y polo suramericanos. Además, voleibol, automovilismo, póker, deportes extremos, hipismo, bowling, golf, billar, regatas... No en balde se hacen llamar “líderes mundiales en deporte”. |
|
Líderes mundiales
en deportes
l La señal internacional es transmitida en 12 idiomas: árabe, cantonés, inglés, francés, alemán, hindi, italiano, japonés, coreano, mandarín, portugués y español.
l Se calcula que más de 165 millones de personas lo sintonizan a lo largo y ancho del globo, en 192 países y territorios.
l Se producen ocho versiones locales de Sports Center en Asia, Argentina, Brasil, México, Canadá, India y Taiwán. El programa de Estados Unidos es sintonizado por 88 millones de personas al mes.
l Este año, ESPN se convirtió, junto a Discovery Channel, en la primera televisora por cable en superar los 90 millones de suscriptores en EEUU. |
Ver también en Encuentros:
- De Colombia para el mundo
- Adrenalina cuesta abajo
|