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10 pasos para una separación armoniosa
1) Sea específico y claro sobre lo que desea cuando hable de divorcio. Aborde los problemas a medida que se presenten; no permita que se ulceren y se hagan desproporcionados.
2) No deje que la culpa impere en sus conversaciones; ese sentimiento tiende a propagarse con rapidez.
3) Las acusaciones y la rabia no ayudan. En lugar de decir, 'me haces sentir' y 'tú eres', trate más bien de decir 'necesito'.
4) Busque el apoyo de la gente en que confía, personal y profesionalmente; evite aislarse.
5) Distinga entre los que realmente ayudan y los que no. No se sienta obligado a seguir un consejo inútil.
6) Considere las consecuencias de lo que dice y hace. Decida cómo comportarse para contribuir al logro de esa separación amistosa.
7) Piense en los aspectos positivos de la relación que ha tenido, no todo puede haber sido malo. El hecho de que se esté acabando no significa necesariamente que toda la relación fue un error, hay muchas cosas buenas que no duran para siempre.
8) Reconozca que el matrimonio se terminó, y acepte que habrá un sentimiento de pérdida.
9) Un divorcio amistoso es posible aun cuando alguno de los dos no quiera separarse.
10) Si finalmente decide que no desea ser amistoso después de todo, simplemente acepte su decisión.

Un final más feliz
Amelia Hill
Muchos matrimonios terminan en lágrimas, pero algunas parejas mantienen una excelente relación de amistad, incluso después del rompimiento. Una separación civilizada es el nuevo imperativo.
"Peter es sorprendente, es sensible, confiable y más juicioso que cualquier otro hombre que haya conocido", dijo con fervor Jenny Laycock. "Me conoce mejor que nadie, con excepción de mis padres, y me hace reír más que cualquier otra persona. Si en algún momento lo necesito de verdad, él está allí de buen agrado. Nunca pensé que diría esto, pero Peter se ha convertido en mi mejor amigo, mi confidente y, en gran medida, en mi alma gemela".
Laycock está enamorada, pero lo último que desea es casarse con el objeto de su amor. Por el contrario, Laycock y Peter Hawley se divorciaron hace seis años y, aunque pasan vacaciones compartiendo una habitación y hablan durante horas por teléfono cada semana, una reconciliación es lo último en lo que ambos pensarían.


El divorcio saca lo peor de las personas: el deseo de humillar, de vengarse, de usar a los niños como peones en el juego de poder de los padres y las ganas de causar sufrimiento. Los matrimonios y las familias a menudo se vuelven trizas y la amargura puede durar por años. Entonces, ¿el divorcio perfecto es realmente posible?
"Sí, efectivamente, amo a Peter ahora", admitió Laycock, escritora del sur de Londres. "No siempre fue así; aunque estuve enamorada locamente de él durante los primeros años de matrimonio, el sentimiento no tardó en convertirse en simple afecto, luego en frustración y posteriormente en pura rabia. El último par de años de nuestra unión fue terrible, apenas nos veíamos y cuando lo hacíamos, teníamos enormes y viciosas peleas", añadió. "Fue horrible para nuestra hija y para nosotros. Creo que nunca me he sentido tan miserable e indignada".
Después de 12 años de matrimonio, Laycock y Hawley finalmente decidieron divorciarse. El proceso fue perturbador, pero no tan traumático como cualquiera hubiese temido.
"Estábamos muy conscientes de las necesidades de nuestra hija y de lo perturbada que hubiese resultado si continuábamos nuestro estado de conflicto o si decidíamos romper todo contacto entre nosotros", señaló Hawley, analista de computación que ahora vive a unas pocas casas de su hija y ex esposa. "Tan pronto como decidimos divorciarnos, todo cambió. Nos convertimos en padres en vez de cónyuges y el papel de cada uno ante el otro en la relación repentinamente se hizo absolutamente claro".
Necesitaron seis meses de ajuste, pero después que se asentaron las aguas ambos descubrieron que estaban comenzando a disfrutar de nuevo el tiempo que pasaban juntos.
"Nuestra relación es totalmente diferente a la que tuvimos una vez", dice Hawley. "Deterioramos esa relación hasta que no tenía arreglo, por lo que teníamos que forjar otra amistad".
Laycock coincide: "Hay una frescura entre nosotros que no existía antes, debido a que estamos separados ahora, pero también hay calidez e intimidad porque nos sentimos libres para concentrarnos en lo que nos gusta a uno del otro y obviar, más o menos, las cosas que nos separaron".
Después del matrimonio perfecto, el perfecto divorcio es el nuevo imperativo. El duque y la duquesa de York, en Inglaterra, son una pareja famosa que ha dado muestras de su exitosa unión pese al rompimiento de los votos matrimoniales y al abandono del lecho nupcial.
"Objetamos la aseveración de que las parejas de divorciados que mantienen una unidad familiar están involucrados en un subterfugio emocional", señaló Sarah Ferguson, en una crítica al periódico London Daily Mail luego que éste intentó convertir una foto no autorizada en una prueba de que "su divorcio perfecto" era en realidad "una resaca de amargura y recriminación".
La fotografía, tomada cuando ella, el príncipe Andrés y sus dos hijas llegaron al aeropuerto de Málaga al final de unas vacaciones familiares, según el tabloide capta a Fergie y a Andrés en medio de una airada discusión. Fergie replicó que, por el contrario, Andrés estaba simplemente escuchando con preocupación su inquietud por la salud de un familiar. Las expresiones de tensión de sus hijas, añadió, se debían a que una vez más un fotógrafo los abordaba violentamente.
Fergie y Andrés no son la única pareja de renombre que logra forjar una amistad a partir de las cenizas de un matrimonio destrozado. La actriz Kate Winslet y su ex esposo, Jamie Threapleton, también figuraron en las primeras planas, recientemente, al ser captados en momentos en que jugaban con su hija Mia en un parque. Mientras, Demi Moore y Bruce Willis pasaron un día juntos en Santa Mónica, California, cuando su hija Rumer cumplió 14 años, día que terminó con un abrazo de grupo a lo estadounidense.
Jerry Hall fue recompensada por su fortaleza para mantener la dignidad durante la embestida de Mick Jagger, quien trató de anular la relación que ambos tuvieron por décadas, y su tacaña declaración financiera. Ahora, tiene un devoto ex esposo.
Incluso Tom Cruise recientemente corrió el riesgo de enfurecer a su nueva compañera, Penélope Cruz, al retomar la comunicación con Nicole Kidman, luego de uno de los divorcios más amargos e inesperados de los últimos tiempos en Hollywood.
"El divorcio perfecto es posible, no hay dudas", dice Christine Northam, consejera dedicada a la orientación de pareja. "Si ambas partes realmente desean encontrar una manera de tener una separación civilizada y están decididas a evitar la culpa y los ataques, es posible".
"Pero no es fácil", añade, "las parejas necesitan una inmensa fuerza de carácter y claridad de propósito. Es mucho más fácil ser atrapado por la rabia y la recriminación y eso es, desafortunadamente, lo que la mayoría de los matrimonios termina haciendo".
"Creo que un mayor número de parejas divorciadas podría lograr esta armonía si la sociedad fuera más abierta a ello", agrega Desa Markovic, directora asistente del Instituto de Terapia de Familia Británico. "Las personas divorciadas que podrían tener una relación amistosa se ven limitadas en su esfuerzo por las suposiciones de una sociedad que cree que si se llevan bien, deberían volver a casarse".
Sin embargo, no todo el mundo es tan optimista. Otros expertos consideran que la presión para que sean buenos amigos pese al trauma del divorcio podría crear expectativas peligrosamente irrealistas.
"Si la gente se decide por el divorcio creyendo que hay un ideal al respecto, está propensa a una desagradable sorpresa; y si no logran el ideal, podría ahondarse la sensación de fracaso que ya estarán sintiendo", indica el especialista Christopher Clulow. "Obviamente, queremos civilizar las maneras de poner fin al matrimonio, pero es racional comportarse de una forma aparentemente irracional cuando se atraviesa una situación tan traumática y emotiva como el divorcio".
"¿Por qué las parejas no deberían sentir una enorme sensación de injusticia, rechazo y culpa? Impedir que la gente pueda expresar sus verdaderos sentimientos y fingir que no existen obstaculizará cualquier oportunidad de unirse en el futuro como amigos".
Algunas personas consideran que toda la teoría del divorcio perfecto resta importancia al matrimonio y aumenta "el clima de poco compromiso" que lo rodea.
El divorcio debería ser algo perturbado y difícil debido a que la gente concentra su mente en lo que está viviendo realmente, dice Patricia Morgan, del grupo Civitas, dedicado a políticas sociales.
"La gente a menudo tiene una idea rosa de cómo será la vida después del divorcio. Se imaginan que todo será más bello, pero la realidad es muy diferente. Deberíamos concentrarnos en promocionar el matrimonio en lugar de ayudar a la gente a salirse de él cada vez con más facilidad".

 
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