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Desde la adolescencia Enrique Iglesias empezó
a esbozar música y canciones. Nadie parecía
notar que el jovencito tenía intenciones de ejercer
el mismo oficio de su famoso papá. Con apenas 20 años
y haciéndose de un seudónimo, llevó un
disco a varias disqueras, hasta que una compañía
pequeña, Fovisa, le ofreció un contrato. Pero
no es de extrañar que sus progenitores se hicieran
la vista gorda con el pequeño Enrique, pues desde los
siete años de edad fue enviado por su madre, Isabel
Preysler, a vivir junto a su padre a Miami. Así, pues,
el niño creció, prácticamente, bajo los
cuidados de su niñera, Elvira Olivares, debido a que
su padre ocupaba sus días realizando giras promocionales.
Pero el tiempo pasó y actualmente tiene cinco discos
grabados. Quizás contiene 11 temas de los cuales
10 llevan su firma. Esto no es nuevo en la trayectoria de
Iglesias, quien desde que grabó su primer disco, en
1995, se preocupó por cantar, preferiblemente, canciones
de su propia autoría. La disquera con quien trabaja,
Universal, señala que Quizás es el disco
más personal, más íntimo de Enrique Iglesias.
En canciones como Mentiroso manifiesta, entre otras
cosas, que "Yo no soy aquel que tu imaginabas",
y, más específicamente, el tema que le da nombre
al CD, tiene una letra que claramente podría estar
dedicada a su padre.
En Quizás comienza diciendo "Hola, viejo,
dime cómo estás / los años pasan y no
hemos vuelto a hablar / y no quiero que pienses que me he
olvidado de ti / A veces hemos ido marcha atrás/ pero
estoy cansado / no quiero discutir / En el fondo tú
y yo somos iguales
/ Quizás la vida nos separe
cada día más... / Quizás tú buscas
un desierto y yo busco un mar / Quizás que gracias
a la vida yo te quiero más
" Iglesias manifestó
que hizo este álbum porque empezó a escribir
tantas canciones que llegó un momento en que sintió
que debía hacer un disco en español. "Hay
temas que no puedes controlar, y éstos son los que
grabé para este CD". Es probable que Quizás
haya sido una de esas canciones donde Enrique quiso hacer
público algo privado, guardado desde hace mucho tiempo.
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Enrique Iglesias
Por derecho
propio
Idalia De León
La más reciente producción
del cantante español, Quizás, ya vendió un
millón de copias en sólo una semana, y en medio de
una ambiciosa gira que realiza por Estados Unidos y México,
el artista aguarda por la entrega de los MTV Europe Music Awards
2002, premio para el que ya acumula cuatro nominaciones.
Parece no ser afecto a protagonizar escándalos,
a pelearse con paparazzis, ni a estar cometiendo fechorías
de famoso incomprendido. Enrique Iglesias es popular desde que nació
y por esa razón no necesita artilugios para garantizar su
presencia en el mundo del estrellato. Sus fotos de niño (y
las de sus hermanos) dieron la vuelta al orbe en más de una
oportunidad, apareció en programas de televisión donde
su padre, Julio Iglesias, y su también famosa madre, Isabel
Preysler, eran los protagonistas. Y debe ser por eso que la vida
de celebridad le viene como un guante. Se sube a los escenarios
con indiscutible comodidad, con su 1,80 m de estatura, con su cara
de niño bueno, luciendo su perfecto atuendo desaliñado
y de última moda. Enrique Iglesias escribe canciones, emprende
giras maratónicas y graba un disco anualmente. Trabaja duro,
es la verdad, tanto que el éxito obtenido a lo largo de siete
años y que le ha hecho sudar la gota gorda, casi hace olvidar
que es hijo de quien es.
Desde que hizo Cosas del amor
(1998), Iglesias no grababa en español, pero las cifras
de ventas en España de su más reciente producción
Quizás, que ascendieron a un millón de copias
en una semana, están demostrando que sus fans de habla hispana
le perdonan bastante bien este desliz con los públicos anglosajones;
después de todo, la incursión del joven por otros
mercados, al igual que la de Shakira, ha sido por la puerta grande.
El CD ha vendido más copias en su primera semana en Estados
Unidos que ningún otro álbum en español este
año, y el primer sencillo que promociona esta producción,
Mentiroso, ya ocupó la primera posición en
Estados Unidos, España, México, Chile, Colombia, Venezuela
y la Península Ibérica.
La aceptación que han tenido sus temas y arreglos, que dicho,
sea de paso, han encontrado un territorio fértil en el gusto
de las adolescentes, constituye un fuerte espaldarazo que lo lleva
a seguir adelante y pensar que no está equivocado con su
propuesta musical. Sin embargo, el artista ha tenido que aprender
a montarse sobre sus lados flacos. En 1997 fue duramente criticado
por la prensa argentina cuando, al parecer, desafinó en uno
los conciertos que ofreció en ese país: "No tengo
la voz de Pavarotti -se defendió-, pero es difícil
no desafinar cuando tienes en frente a tantas chicas gritando, no
escuchas nada". "Pero en los ensayos no desafino",
agregó. En todo caso los hechos demuestran que "la sordera"
no es la constante, porque la carrera de este chico está
llena de récords. El pasado mes de mayo agotó las
entradas para los tres conciertos que ofreció en el Albert
Hall de Londres. Es el único artista hispano que ha logrado
colmar la plaza de toros de México, la más grande
del mundo, y el único que se ha presentado en los estadios
de la NBA. Estas presentaciones a sala llena son para Enrique, además,
una demostración de lo que los premios y los números
le dicen cada día. En 1995 vendió, en sólo
tres meses, más de un millón de copias de su primer
CD, Enrique Iglesias, con el cual ganó un Disco de
Oro en Portugal a escasas tres semanas de haber salido al mercado.
Hoy, siete años después, con Quizás, repite
el fenómeno de ventas. Su último contrato con la disquera
fue de 300 millones de dólares.

Pero hay más. Hasta el momento ha ganado un Grammy como Mejor
Artista Pop Latino, tres American Music Awards, y ocho premios Lo
Nuestro. Catorce de sus canciones han ocupado la primera posición
del Hot Latin, y dos de sus sencillos alcanzaron la segunda casilla
del Billboard Hot 100. Fue convocado por el actor Will Smith para
componer e interpretar el tema de la película Wild Wild
West lo cual significó el primer paso para que el joven
madrileño lograra ingresar al difícil mercado norteamericano.
Así, la canción Bailamos, llegó rápidamente
al primer lugar en Estados Unidos, lo cual le allanó el camino
para lograr un espacio en el gusto de los espectadores de Alemania
e Inglaterra.
Actualmente se encuentra de gira por Estados Unidos y México.
En el tour bautizado Don´t Turn Off The Lights,
ya logró colmar el Madison Square Garden de Nueva York. Quienes
lo conocen afirman que se siente cómodo con los públicos
masivos, de allí que no se muestre renuente a realizar música
del mismo carácter. "Siempre he dicho que mis influencias
han sido los artistas de los ochenta como Dire Straits, The Police,
U2 o Bruce Springsteen, y lo que más me gusta de esa música
es que ha sido hecha para ser oída en grandes estadios",
señaló en una entrevista. La justificación
está más que clara, aunque, por otro lado, Enrique
siempre despejó que su trabajo no tenía vínculos
ni influencias de su padre. De pequeño nunca escuchó
con frecuencia sus canciones y hasta los momentos no ha grabado
ningún tema con él, con el argumento de que "el
momento no ha llegado". La verdad es que los récords
acumulados y de cara a la carrera exitosa que se ha forjado por
sí solo, Enrique no necesitaría el dúo Iglesias-Iglesias.
Enrique y anna
El
pasado mes de marzo, Julio Iglesias Puga, abuelo de Enrique, asomó
ingenuamente un rumor que ya era mucho más que una evidencia
para los seguidores del starsystem. Expresó a la revista
Hola -o confirmó más bien- que su nieto Enrique transitaba
por un período muy positivo en su vida personal: "Tiene
un flechazo con alguien, pero no me atrevo a decir quién
es. Es muy famosa y no es cantante. Sé que se ven con frecuencia.
Yo la vi dos veces cuando estuve en Estados Unidos", apuntó
el anciano. Para ese momento el diario británico The Sun,
ya venía gastando bastante tinta en el que todavía
era un supuesto romance, que hoy es ya una completa certeza. La
chica "que no es cantante" resultó ser la famosa
tenista Anna Kournikova (20 años), popular por su
belleza y habilidad para ubicarse en las tapas de las revistas sin
haber ganado un solo torneo de Grand Slam. El romance comenzó
durante la filmación del video Escape, donde las cámaras
registraron las escenas encendidas de amor de estos dos jóvenes
que recién se conocían. Sin embargo, la ficción
terminó convirtiéndose en realidad, como suele suceder
en el mundo del espectáculo.
Es verdad que la pareja no ha hecho mayores declaraciones públicas
en relación con el romance, pero las instantáneas
captadas por los paparazzis mientras los chicos disfrutaban
del Caribe o de paseos por las calles de Londres y de Miami, se
convirtieron en la prueba. Más de una vez Enrique viajó
para ver a Anna en algún torneo de tenis en los que ella
participó, como el reciente Abierto de Estados Unidos, donde
Kournikova se enfrentó a Martina Hingis. Sin embargo, fue
en la entrega de los Premios MTV Video Music Awards 2002, donde
quedó manifiesta la intención de la pareja de dar
un paso adelante en su historia de amor. Todo apunta a que el tercer
hijo de Julio Iglesias quiere abandonar la imagen que le otorgaron
los medios de comunicación de soltero cotizado. Construyó
una mansión en Miami Beach (de unos cinco millones de dólares)
sólo a unos metros de la casa de su novia rusa. De ella dijo:
"Anna es una chica increíble. No sólo es una
mujer extraordinariamente guapa y atractiva, sino que, además,
resulta muy divertida y muy profesional a la hora de interpretar".
Ver también en Encuentros:
- Air Orlando
- Las aventuras de Isabel
Allende
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